lunes, 19 de junio de 2017

Génesis y realidad de Europa


El miércoles, 23 de octubre de 1991 comenzó el curso: "Génesis y realidad de Europa", primer curso realizado por Julián Marías sobre la realidad europea, hoy tan presente en todas las personas con alguna responsabilidad.
La primera conferencia versó sobre: "Grecia, germen de Europa". Partiendo de algunos apuntes, recogidos entre los asistentes al curso, voy a intentar dar a conocer las ideas principales del mismo. Posteriormente seguiré con los otros dos cursos sobre Europa, que se pueden seguir en sus programas, pinchando en el apartado Europa del encabezamiento de esta bitácora: Europa.







                                   Lección I .     Grecia, germen de Europa


Para los europeos actuales Europa no se percibe como una realidad, pero el caso es que estamos hechos de ella. Pasa como con el aire que se respira: se vive de él sin percibirlo.
En Europa solo se ven las naciones o incluso las regiones que juegan a naciones. La realidad plena y saturada son todavía las naciones. Pero la manera de pertenecer a una  nación es mediante una región, que es una sociedad insertiva en la nación.

Las naciones europeas están implantadas en Europa, son partes de ella. Las relaciones de extranjería entre los países europeos son muy limitadas, si se comparan con las que existen en otras partes del mismo. (ver el libro de Julián Marías: "La estructura social")

Europa se presenta para los europeos de manera muy vaga. Cuando se habla de Europa se suele hablar de muy pocos países. Esto es mucho más agudo en España, donde apenas se habla de los países que no son los vecinos.

Hay un contraste muy grande entre lo europeo y lo extraño: africano o asiático. Los países de Europa son como textos escritos en un mismo alfabeto, en el que las cosas son legibles, aunque no se comprendan. Europa convive consigo misma y con América, formando lo que se llama el Mundo Occidental. No es lo mismo que la coexistencia, que se puede hacer entre personas y objetos, como entre un hombre y una mesa.

Durante la mayor parte de la Historia solamente unos pocos hombres conocían el mundo. Hoy aproximadamente ocurre lo contrario, pero el conocimiento es mucho más superficial, lo que impide el contacto pleno entre las naciones. Las fronteras se han atenuado mucho, lo que es muy bueno, pero con la contrapartida de que el encuentro entre las naciones, una especie de ósmosis entre ellas, se borra y las relaciones pierden interés, con la consiguiente disminución del afán de conocimiento entre los pueblos.

En otras épocas había personas que conocían muy bien Europa y vivía desde esa experiencia. La prisa que nos envuelve ha hecho disminuir mucho el contacto entre los países. Se sabe muy poco de los demás países. El enriquecimiento mutuo es mínimo, a esto se añade el escaso número de personas que son capaces de leer en otras lenguas. Se espera a conocer a un autor cuando es traducido. Parece que hay una convicción de no entender lo que no pertenece a la lengua propia.

La ignorancia histórica es muy grande, lo que impide, además de lo anterior, el conocer la realidad de Europa en todas sus dimensiones, o por lo menos, en las más importantes. Europa es el ámbito donde nos sentimos en casa, es el espacio de la inteligibilidad.

Es el caso del Antiguo Testamento, donde los que no es estrictamente religioso es hebreo y nos resulta difícil de entender. Ya no estamos en casa. Cosa distinta de los que nos ocurre con el Nuevo Testamento, que pertenece a todo lo humano y es fácil de entender, no parece tan lejano.

El Nuevo Testamento esta escrito en griego. Eso nos acerca mucho más a Grecia, que es lo primero que sentimos de Europa. Grecia es el germen de Europa. No es enteramente inteligible, sobre todo cuando más se profundiza. Pero, sin embargo, tenemos la impresión de penetrar en nuestro subsuelo. Lo que dicen los griegos nos lo dicen a nosotros, sentimos la lírica y la tragedia, no tanto la comedia, que suele ser más local. Mucho se entiende la filosofía y el arte griego se ve como propio.

Entendemos la política griega, aunque nos digan que hay hombres naturalmente esclavos. Pero la idea de Naturaleza es una idea griega. El hombre primitivo no tiene idea de lo que se llama Naturaleza en el mundo occidental.

Con las otras culturas no es que no entendamos, es que nos quedamos fuera. A los próximos les pedimos un comportamiento hecho de ideas comunes. Con los griegos podemos entendernos. Los conceptos con los que manejamos la realidad proceden de Grecia. La teoría es la gran invención de los griegos, el saber por el placer de tenerlo.

Tampoco la transparencia es posible en muchas ocasiones para nosotros mismos, con respecto a las ideas que manejamos todos los días. Aún así todo lo griego se mueve en el campo de lo accesible. En Europa hay elementos no griegos, pero lo griego es todo europeo.

Lo helénico ha permitido la asimilación y la comprensión de la demás raíces de Europa: lo romano y lo judeo-cristiano. Los romanos ilustres conocían el griego y se manejaban en esa lengua para producir la cultura romana. El pensamiento romano se hizo con ideas y conceptos griegos. El Nuevo Testamento está hecho también con conceptos griegos. El ingrediente religioso ha penetrado en Europa con el griego. El derecho romano está lleno de conceptos griegos.

El concepto de injerto, extraído de la botánica, es un concepto muy adecuado para entender la vida histórica y social. El elemento griego es un injerto en la vida europea. Como lo ha sido la cultura europea en la vida americana. El injerto es el proceso histórico más fecundo de la civilización entre los pueblos.


                                         Lección II:  El proyecto de Roma

Roma es un caso único en la Historia de una unidad política completa, desde su principio al fin. A partir del año 753 antes de Cristo, hasta la destrucción del Imperio Romano, se conoce la trayectoria completa. Esto ha permitido conocer una sociedad con un proyecto continuado y coherente.

Roma es el resultado de una serie de incorporaciones o dilataciones de pueblos sucesivos partiendo de la serie inicial. Primero la península italiana, hasta llegar a la expansión por todo el Mediterráneo.

Los griegos fundaron establecimientos en el mar Mediterráneo primero, pero los romanos llegaron más lejos y de manera más continuada, llegando hasta Britania, Germania, Panonia (Hungría), Dacia (Rumanía), Egipto, Asia Menor... El Imperio Romano ha sido una de las más grandes construcciones de la Historia. Posteriormente se dividió en dos partes: el Imperio Latino y el Imperio Griego, que llegó hasta 1453, año de la toma de Constantinopla por los turcos.

Inicialmente Roma fue una monarquía que duró hasta el año 510 antes de Cristo. Desde entonces los romanos tuvieron una gran inquina a los reyes. Sobre todo por el carácter personal del poder real. Esto influyó de manera decisiva para crear su gran aportación a la posteridad: la ley, que impide la arbitrariedad de la Monarquía.

Los romanos entendían por derecho aquello que se ajusta a la ley. El derecho es la interpretación de la ley. Para ello se utilizó el pensamiento griego, pera fijar mucho mejor su aplicación. Lo importante es la ley. La idea de justicia es muy posterior, la justicia del derecho es secundaria respecto al respeto a la ley.

Lo importante es el aspecto impersonal de la ley, aquello que regula la convivencia. Los romanos distinguían entre la ley lata o consuetudinaria y la ley ferenda o ley particular, surgida ante una necesidad específica. La principal es la ley lata, que es la ley vigente, en el sentido orteguiano del término. Es la ley más importante.

La ley además tiene un carácter religioso, pues son los dioses de la ciudad los que responden del cumplimiento de la ley. El enfrentamiento a la ley lo es a los dioses y la ciudad. Es la alta traición.

Los romanos tenían una religión muy abierta, fueron coleccionando dioses de diversas partes e incorporándolos a su Panteón: lugar donde cabían todos los dioses. Por ese motivo el cristianismo causó tantos problemas, pues el Dios cristiano era único y se quería incluir en el Panteón. Es un problema muy delicado de rechazo a las formas de vida romanas. (véase el libro "La Réaction païenne" de Pierre de Labriolle).

Cuando además se produce la deificación del emperador romano, el rechazo del cristianismo es todavía mayor. El conflicto se encona y las persecuciones a los cristianos se endurecen, por consideras a éstos como enemigos de la ciudad y de la ley.

La ley era religiosa, llena de ritos. La vida de Roma está llena de oráculos. La vigencia religiosa y la vigencia legal eran dos niveles de vigencias, necesarias para tomar decisiones.

Roma es sinónimo de romanización. No es colonización, sino que supone la incorporación a la vida romana de los nuevos pueblos conquistados. La aplicación de la ley, la lengua, las vigencias sociales. Excepto en los territorios de lengua griega, donde se aplican únicamente las instituciones políticas.

Los caminos, las calzadas romanas son la gran invención, su gran programa de acceso al mundo. Equivalente a la motorización de hoy. No existían guarniciones en las fronteras del Imperio, por la gran facilidad de desplazamiento de las fueras romanas, que para su tiempo era enorme. (En la Hispania del emperador Caracalla había 30000 Km de calzadas).

La religión también es llevada por los romanos: primero el paganismo, luego el cristianismo. Las legiones romanas son las grandes propagadoras de la religión en el mundo antiguo. Roma es el gran pueblo constructor de la Antigüedad. Las ciudades también florecen por el gran talento romano en la organización municipal.

Roma supera a Grecia en talento político. Aunque Grecia le supera en casi todo lo demás. Roma fue helenizada rápidamente. El griego se hablaba en las casas más cultas. Finalmente el Imperio se desdobla en Latino y Griego. El Latino cae en el siglo V y el Griego dura hasta el siglo XV.

La presencia de lo griego es cada ve más inseparable del Imperio Romano. Y hay un elemento más, que es Cartago. Pueblo que se establece en el norte de África, descendiente de los antiguos fenicios. Son semíticos, con caracteres parecidos los romanos y de gran capacidad militar.

El choque de los romanos con los cartagineses fue muy violento. con la llamadas "Guerras Púnicas". Los romanos ven a los cartagineses como lo otro, lo ajeno. No lo ven como un pueblo para incorporar a su proyecto histórico. Lo ven como un imperio rival que tiene que ser destruido, y lo consiguen. Es el primer síntoma de rivalidad entre pueblos semíticos del norte de Äfrica y los pueblos del norte del Mediterráneo.

Después de la etapa republicana, aparece la figura excepcional de Julio César, en el año 44 antes de Cristo. La discordia se presenta como amenaza permanente. Se hace necesario un poder personal, aún persistiendo el odio a los reyes. Se utilizan los nombres propios como nombres de magistraturas, como en el caso de César, Augusto... para evitar todo lo que sonara a reyes y monarquía. Roma alcanza su plenitud con el Imperio.

En Roma  "populus" era la manera de llamar al ejército, que con el Senado eran las dos instituciones fundamentales de la legitimidad. Luego estaba el Tribuno de la Plebe, que tenía capacidad de veto, la forma de intervenir el pueblo en la toma de decisiones.

La ciudadanía romana actuaba de forma decisiva en la vida del Imperio. Pero no consiguió hacer intervenir en las decisiones a las diversas provincias que se iban incorporando al Imperio, eso propició su ruina.

El Imperio Romano fue el primer germen de Europa, desde el punto de vista de la unidad política y territorial. Afectó a las dos orillas del Mediterráneo. Conservando el espíritu helénico de la ley personal. Es un marco de referencia que permite la vida. Es el poder de la ley respaldada por la fuerza. Hoy ha vuelto a aparecer en la escena internacional por primera vez en la Guerra del Golfo, la primera ve que ha existido el Derecho Internacional, apoyado en la fuerza.

El mando según ley es la gran innovación de Roma. Es una ley que ha permanecido vigente con su prestigio a lo largo de los siglos, en las más diversas circunstancias, hasta que en el siglo XVIII se han alterado las formas de la vida por la inversión del sentido del Derecho Romano, al primar la "justicia" por encima del Derecho, se empieza a aplicar un criterio "racional" para definir el Derecho y entonces se altera el sentido original del mismo.

Para llegar a la Europa auténtica falta un ingrediente capital: el cristianismo. Europa no se entiende sin el cristianismo. Roma es quien lo difunde. Aunque es un hecho que su origen es externo a Roma, vino fuera de ella.

Las persecuciones contra los cristianos fueron primariamente esporádicas, luego más sistemáticas. Los cristianos chocan contra la esencia de la vida romana y produce una crisis del sistema político del mundo romano. Constantino comprendió la situación y se dió cuenta de la vigencia del cristianismo en todo el Imperio. Dictó el edicto de tolerancia, en una actitud muy romana.

El paganismo reaccionó, pero era una reacción de los "pagos", es decir del campo, de la vida rural. Reconocer la realidad es el talento del político. Es la gran labor de Constantino, que supo darse cuenta de la novedad del Imperio y le dio cauce legítimo.



                                    Lección III:  El primer mundo cristiano


El cristianismo es el tercer elemento de la constitución de Europa. Es el cristianismo de origen distinto del grecorromano. Tiene un ingrediente de difusión universal. Su expansión fue difícil.
Se extienden por el mundo civilizado mediante la cultura grecorromana, utilizando el latín y el griego.

El Imperio Romano es el ámbito donde se inicia el cristianismo, ligado a las lenguas griega y latina. Los conceptos helénicos son los que se utilizan para fijar la constitución histórica del cristianismo, que no termina ahí, pero es su comienzo y cualquier evolución lo lleva dentro.

El cristianismo comenzó con gran desconfianza dentro del mundo grecorromano. Los apóstoles eran judíos y se fueron extendiendo por las comunidades judías que ya existían en todo el Imperio Romano. Al principio e le dio poca importancia, por provenir de un ambiente tan bajo.

Poco a poco el cristianismo adquiere importancia social y claridad de ideas. San Pablo con su gran cultura le da el empuje definitivo. Tuvo que superar las dificultades de las ideas religiosas vigentes e imponerse a ellas. La resurrección de los muertos produjo escándalo.

Cuando se empieza a introducir el cristianismo las dificultades se incrementa por el peso político del enfrentamiento al poder. Los cristianos rechazaban la divinización del Emperador. El cristianismo no se dejaba incluir en el Panteón de los dioses de la antigüedad romana. El Dios cristiano era único y no podía compartirse con otros.

Hay un momento en que empieza a ver la superioridad religiosa del cristianismo. La superioridad de Dios sobre los dioses. Algo parecido ocurre entre los filósofos griegos, que comienzan a tener un ateísmo de los dioses propios y a pensar en un Dios superior y único como idea superior de la divinidad.

Aunque aparezca una admiración por un Dios único, esto no quita el que exista un desdén hacia los cristianos. Las persecuciones a éstos no son constantes ni homogéneas, pues las dudas que generan no son siempre superadas. Poco a poco se va haciendo más tolerante la sociedad hacia los cristianos, culminando en el edicto de Constantino, del año 212 después de Cristo. Constantino no era cristiano, pero aceptó la realidad social del cristianismo. La idea de incorporación es muy importante en el mundo romano y el cristianismo se vio finalmente como una incorporación más al acervo romano.

Las figuras que quieren volver atrás en el mundo de la religiosidad pagana, como el caso de Juliano el Apóstata, aunque se han considerado como progresistas, son históricamente reaccionarios.

El cristianismo se expande por el Mediterráneo, sobre todo, y con más dificultad por las Gálias, Britania, Germania, partes del Imperio menos romanizadas y por la dificultad del idioma. El derecho canónico, que es el que permite el funcionamiento de la Iglesia y la sociedad cristiana, es la aportación principal romana al mundo cristiano. Al mismo tiempo que el pensamiento cristiano está basado, sobre todo en la teología, en el pensamiento griego.

La religión griega y romana es de carácter mitológico. Este carácter mitológico da un estilo personal a estas religiones. De ahí su atractivo. Esto es muy importante. Los dioses antiguos son personas, aunque sean a veces inmorales, lo que a los cristianos y a los filósofos griegos no les gustaba. También el exceso de dioses hacía quebrantar la creencia, los hace contradictorios, lo que choca con el afán racionalista cada vez más presente en esos siglos..

En el siglo I antes de Cristo ya hay mucha pérdida de la creencia en los dioses paganos: Cicerón, César, Lucrecio... Esta crisis favorece la penetración del cristianismo. El cristianismo lleva consigo la reivindicación de la libertad, frente al "fatum" clásico. La responsabilidad personal entra de lleno en la Historia con el cristianismo. La idea de pecado aparece, idea ajena al pensamiento clásico.

En el siglo IV ya el cristianismo es vigente en la sociedad romana. Penetración realizada con grandes dificultades. El cristianismo siempre ha convivido con prácticas no cristianas. Es una situación que llega hasta hoy. 

Los libros precristianos, que son los del mundo clásico, no nos acaban de llenar por faltarles los presupuestos de la creencias cristianas, dan la sensación de pertenecer a otro mundo. Como el caso de la creencia el la Virgen María, a la mujer en cuanto Madre de Dios, que ha posibilitado el origen del amor cortés, cosa imposible fuera del cristianismo, y en general la mayor importancia de la mujer frente a otros mundos no cristianos.

La aceptación social del aborto, el gran mal de nuestro tiempo, totalmente opuesta al cristianismo es el caso más claro de regresión a la que ha llegado el hombre de hoy. Aún así los principios cristianos van poco a poco informando los comportamientos de las sociedades cristianizadas históricamente, pero como ya vemos con altas y bajas, ascensos y retrocesos.

Después de la caída del Imperio Romano persiste la idea imperial con el Sacro Imperio Romano Germánico, con una magistratura suprema en el papado, que tiene un carácter espiritual. La primera magistratura europea. Aunque lo era de toda la Cristiandad, pero como coincidía con Europa no había problema.

El cristianismo lleva dentro los principios del mundo grecorromano. Con la destrucción del Imperio Romano el cristianismo es el vínculo del mundo clásico con la realidad histórica posterior.  La Iglesia cristiana coincide entonces con la estructura del mundo medieval y es la vertebración de dicho mundo.

La gran influencia de San Isidoro de Sevilla y otros autores dentro del medievo, en toda la Europa cristiana es debido a que el cristianismo era vigente en todo el territorio europeo y su más destacados miembros influía en todo el continente sin más. 

El mundo cristiano ha existido en continua renovación, las innovaciones se han producido en todos los órdenes de la realidad. La historia de Europa cambia constantemente, con innovación constante, es la influencia de su herencia triple: griega, romana y cristiana. En las demás culturas no ha habido tanta innovación.

La crítica a toso esto hay que contemplarla teniendo en cuenta qué es lo que hubiera ocurrido si todo esto no existiera. Lo mismo que ocurre si no existieran los ejércitos, que males ocurrirían. En toda realidad hay que estudiar su ausencia. Para considerar sus posibilidades.

La gran innovación europea no ha tenido descanso a lo largo de los siglos, en un proceso creador sin parangón que no se ha detenido. Esto es debito a la conjunción de lo grandes factores que son el punto de partida de Europa: El mundo grecorromano y el cristianismo.




                       Lección IV:     El Mediterráneo como escenario


El Mediterráneo fue el primer escenario de lo que había de ser Europa. Es una Europa que se fue realizando por la progresiva integración de sus componentes. El concepto de trayectoria parece cada vez más fecundo para explicar el acontecer de lo humano, tanto individualmente como desde el punto de vista social.


Las trayectorias iniciales de la construcción de Europa pudieron impedir su plena realización. La incorporación de Egipto, que venía de otro mundo o la relación con los persas hubieran cambiado el recorrido puramente mediterráneo de la construcción histórica de Europa.

Las guerras médicas son el primer rechazo a lo no europeo por parte de los griegos. Los persas tenían un poderoso ejército y una gran marina. Su derrota por los griegos fue la de un imperio poderoso y poco culto. Enemigo de la forma de vida griega, por su falta de respeto a la libertad. Algo parecido a lo que pasó en España frente a la invasión del Islam.

La resistencia griega a la amenaza persa fue la afirmación de la libertad y la vida griega frente al peligro de su pérdida. La desunión griega inicial se transformó en unión y la democracia se asentó en Grecia por la necesidad de movilizar al pueblo frente al peligro. Grecia se transformó como España en su lucha contra el Islam.

Cuando Roma domina Grecia no ocurrió nada parecido, no se vió como una lucha contra lo otro, que es capaz de movilizar a una sociedad mucho más que contra un próximo. Tampoco en la guerras púnicas contra Cartago se produjo el fenómeno de Grecia contra los persas.

En el norte de África la población es costera en su gran parte, con el límite en el desierto, a excepción de Egipto que tiene el Nilo como fuente de población a lo largo de todo su recorrido, hasta el interior de África. Egipto no es originariamente mediterráneo, pero actuó como tal después de la dominación griega y romana. Se convierte en un pueblo mediterráneo.

En el sur de Europa las condiciones son más favorables para la penetración de la cultura grecorromana, sobre todo las penínsulas. Sin embargo más hacia el centro la romanización es más difusa. Hay una pluralidad dentro del Imperio Romano que prefigura lo que será la Europa posterior.

El Mediterráneo se convierte en una unión de pueblos distintos unidos por vínculos comunes. Es el origen de lo que fue Europa posteriormente. Los grandes conflictos que afectan al ser mismo de Roma provienen de las provincias del Imperio, esto hace patente la importancia de las mismas en el conjunto de la comunidad imperial. El Mediterráneo se convierte en el ensayo general con todo de lo que luego será Europa.

La Historia del mundo mediterráneo clásico está llena de altas y bajas, diversas importancias, lo que definiría su diversidad y riqueza posterior. La Historia del Mediterráneo se ha contado desde fuera de él, lo que impide conocerlo en su plenitud, pues la perspectiva de su relato es externa a sí mismo. No se tiene en cuenta que gran parte de la Historia Universal se ha hecho desde el Mediterráneo.

América fue incorporada a Europa desde el Mediterráneo, sobre todo por España y Portugal y son naciones no mediterráneas las que han contado principalmente esa historia: Francia e Inglaterra, siendo Francia mucho más continental que mediterráneo, pues París, su capital, es una ciudad centroeuropea, más cerca de Londres y Bruselas, que de cualquier centro mediterráneo.

El descubrimiento de América relega al Mediterráneo a ser un lago interior, que no recuperará su influencia histórica hasta la apertura del canal de Suez, en 1869.

Los principios europeos van incorporándose a todos los pueblos miran al Mediterráneo. Ya sea el derecho germánico como las maneras de interpretar el cristianismo en cada sitio, lo que produce una transformación del modo europeo en cada país. Con el paso del tiempo los diversos países también cambian en el modo de ser europeos, según el acento se ponga en uno u otro factor de la condición europea.

Las herejías también condicionan a los países y a su tiempo. Algunas de ellas prefiguran en ciertas zonas de Europa la Reforma protestante. El modo de asimilar la condición europea es más rápido en los países mediterráneos. Luego se va acrecentando esa condición o se va disminuyendo a lo lago de los siglos.

Los países más fecundos, posteriormente países occidentales, son aquellos que asimilan mejor la condición europea y, por tanto, la condición mediterránea. 

El carácter más original de Europa es su transeuropeísmo, aunque siempre existe la tentación de Europa sola, tentación de no ser fiel a la condición más auténtica de lo europeo. El aislamiento de Europa frente a su condición occidental es una manera de inferioridad a la naturaleza verddera de lo europeo, a su ser más auténtico.

En España se ha hablado mucho de europeización, sobre todo a principios del siglo XX y finales del  XIX. Esta europeización es adquisición del nivel de la Europa del Norte, cosa imposible de entender para un español en el siglo XVII y los anteriores, cuando España daba el nivel de Europa y todos la querían imitar.

El caso de Filipinas, único país de Asia cristiano, es el ejemplo más claro de la voluntad de europeización frente a las formas coloniales de países del norte de Europa que renuncian a europeizar a los países que dominan, como el caso de Indonesia por los holandeses, por ejemplo.

Debido a ello la mayor o menor europeización mediterránea lleva consigo una mayor o menor fidelidad al propósito de la vocación clásica de cada país. La vocación auténticamente europea.

Si las batallas ganadas por los griegos hubieran concluido de otra manera, hoy la Historia sería completamente distinta. Las trayectorias posibles forman parte de la realidad en un momento dado, eso permite descubrir el valor de aquello que tenemos y que podemos perder.


                                   
                                   Lección V:  El Norte entra en escena

 
En los siglos finales del Imperio Romano, los bárbaros ejercen presión sobre el centro del Imperio. Bárbaro quiere decir balbuciente, el que no se entiende. No es un término peyorativo, es una designación genérica para entenderse.

La presencia de los bárbaros es un proceso lento, a veces pacífico, a veces no tanto. Existe una romanización parcial de los pueblos bárbaros, sobre todo de los ostrogodos y de los visigodos. Comienza en ellos la cristianización, la mayor parte son arrianos. El arrianismo no considera Cristo como Hijo de Dios, sino como Adoptivo.

Las invasiones ocurridas en el Imperio Romano desde el siglo V son invasiones germánicas, eslavas y mongólicas. Éstas últimas empujan a los germanos hacia el sur. Los vándalos pasan sobre todo a África, por ello su importancia europea es escasa. Los mongoles están mandados por Atila y llega su influenca hasta hoy mismo en países como Hungría o Finlandia, parcialmente mongólicos.

La mayor influencia de los bárbaros es la de los francos, los ostrogodos y los visigodos, éstos últimos los más romanizados. Con la presencia de los bárbaros en el Imperio aparece el desmembramiento de este en reinos muy inestables, sin límites permanentes.

La mayor parte de los países que se empiezan a formar tienen el nombre de los invasores: Francia (francos), Inglaterra (anglos)... Excepto Italia y España que siguen usando la denominación latina, por tener una romanización mucho mayor y los pueblos existentes una personalización más acusada.

Los visigodos ocuparon Hispania, empujados por la presión de los francos y ocuparon la península ibérica en casi su totalidad. La monarquía visigoda reconstruye lo que fue la Hisania romana. Es un territorio muy grande - esto se pasa por alto - Hay una tendencia ha hablar de España como país pequeño, pero es una de las naciones más grandes de Europa, casi tanto como Francia.

Hispania permanece unida, con una gran extensión y con ciudades muy importantes que vertebran su realidad. Con clases superiores cultivadas: Cádiz, la ciudad donde había más caballeros, después de las ciudades italianas. En el Imperio Romano la mayor parte de los asuntos se ventilan en Hispania.

En España quedan muchos libros, una ventaja frente al fraccionamiento del Imperio que impide vivir a los países resultantes con los recursos totales y los aísla unos de otros. Una biblioteca de cincuenta libros era bastante hasta la Edad Media. En España fue posible la ingente obra de San Isidoro de Sevilla por disponer de muchos libros.

La población hispanorromana estaba mucho más preparada que los invasores bárbaros. Parece que los invasores visigodos fueron entre ciento sesenta mil y doscientos mil personas, siendo la población local mucho mayor. El idioma latino es el que prevalece, habiendo muy pocas palabras españolas de origen germánico frente a las mucho mayores de origen árabe.

El catolicismo de los hispanorromanos prevalece sobre el arrianismo de los visigodos. Finalmente se produce la conversión del rey visigodo Recaredo al catolicismo. La influencia de la Iglesia católica era muy fuerte. Américo Castro ha atribuido la influencia de la Iglesia Católica en España a la Reconquista, pero era ya muy fuerte esa influencia en la época visigoda, y aún antes.

Los francos presionaron a los visigodos, que finalmente se quedaron en España. Eran los francos un pueblo no cristianizado, que empezó en un territorio muy pequeño y se fue convirtiendo en centro de organización de la Galias, predominando sobre el resto de los invasores en ese territorio. Su cristianización fue tardía.

Los mongoles finalmente son derrotados por los germanos y en el Imperio Romano de Oriente predominan los eslavos. Esto hace, que una vez dividido el Imperio, los eslavos queden aislados del resto de los pueblos bárbaros que se hacen dueños de Imperio de Occidente. Los eslavos quedan en lo que hoy es Polonia, Checoeslovaquia, y la zona oriental de Europa. El Telón de Acero, como consecuencia del dominio de la Unión Soviética, ha vuelto a aislar a los eslavos del resto de Europa. Se hace necesaria una integración e los eslavos en la Europa actual. Aunque suponga la aparición de numerosos problemas.

La Europa Occidental se va convirtiendo cada vez más en un pueblo predominantemente no Mediterráneo, ni griego. Es el crecimiento hacia el norte de esa comunidad histórica que se consolida después de la caída del Imperio Romano.

El mundo en el cual se introducen los germanos s encuentra en decadencia. La cultura clásica se intenta asimilar por estos bárbaros surgido del norte del continente, pero esta cultura es fruto de una experiencia histórica que la hizo posible, distinta de la de los países germánicos. Esto hace más difícil su asimilación.

Algo parecido ocurrió con los países americanos al intentar asimilar la cultura española. Por ser pueblos que partían de una experiencia histórica distinta que los españoles, no resultó tarea sencilla transmitir la cultura española. Pero una vez que la lengua se transmite la asimilación es más fácil. La lengua lleva dentro de sí toda la tradición de su cultura y conociendo la lengua es mucho más sencilla la asimilación de una cultura.

El germano también tiene que asimilar una lengua y la cultura que la sostiene. En este caso es una cultura no impuesta ni obligada. Esto lleva a la imitación y al escolasticismo. La asimilación se hace sin capacidad creadora. Esto es más extremado en los países nórdicos. Aunque también el mundo clásico recibe la influencia de lo germánico, la otra cara de la moneda, que a la postre beneficiará a ambos en los siglos posteriores a la decadencia, sobre todo a partir del siglo VIII.

Frente a la concepción del Derecho Romano, derecho de carácter impersonal, los germanos imponen un derecho ligado a la lealtad personal. Se entiende por libertad todo aquello ligado a lo personal y no, como el Derecho Romano, que está ligada a la observancia de ley.

La justicia en los países anglosajones es distinta que en los países latinos. En aquellos la libertad interpretativa de los jueces es muy grande y crea precedentes que hay que tener en cuenta. No obstante las transferencias entre la forma de interpretar la justicia entre ambos mundos es cada vez mayor y más contínuo.

El Imperio Romano ha seguido teniendo prestigio, aún después de su caída y quiso ser reconstruido con el Sacro Imperio Romano Germánico en tiempos de Carlomagno. Fue una institución más bien simbólica, sin autoridad real en los diversos territorios de Europa, muy fragmentados después de la caída del Imperio.

Existe otra magistratura de mucha mayor influencia, que es el Pontificado, con el Papa al frente. Tuvo diversas vicisitudes a lo lago de los siglos hasta dividirse en dos bandos, incluso tres, lo que desprestigió mucho su autoridad.

Europa se va formando por influencia mutua de lo romano y lo germánico. Predominando uno u otro ingrediente en cada caso, lo que define la cualidad de los países resultantes. En el caso de España la influencia de ambos ingredientes es particularmente feliz, por la absorción de lo romano por lo germánico y viceversa.

El  Norte de África sufrió la misma experiencia al principio, pero finalmente con la invasión musulmana se produjo la desaparición del elemento romano, a pesar de ser una conquista minoritaria. Es lo inesperado, lo que no tenía que haber ocurrido.

En Persia pasó algo parecido, siendo un país ario, acabó siendo islamizado, con superposición de elementos ajenos a su tradición propia, otro caso inesperado de pérdida de su estilo de vida.

En España se produjo esa simbiosis entre lo romano y lo germánico como era de esperar, pero en el año 711 ocurrió la invasión islámica, que no solo afectó a España, sino que toda Europa se sintió afectada por su influjo, aunque hoy no se tenga en cuenta. Se produjo entonces lo que se llamó "la pérdida de España", para los españoles y también para los europeos, cosa que no se tiene en cuenta por los países del norte. Se produce un desequilibrio que hace disminuir la influencia de los países del Mediterráneo en Europa. Era su país más importante y de islamiza. 

Lo germánico adquiere más importancia en Europa que lo mediterráneo por primera vez en la Historia, al desaparecer para el cristianismo el país más importante de todos los europeos. Sin embargo la Reconquista empieza inmediatamente, aunque los europeos no cuenten con ella. La realidad de Europa entonces queda transformada de manera muy importante.


 Lección VI: Las invasiones islámicas y la ruptura del Mediterráneo


               Las invasiones islámicas producen la inversión de la guerras púnicas, entre Roma y Cartago, con destrucción de ésta última. En este caso la unidad del Mediterráneo se perdió, como se gano con las guerras púnicas.

Las conquistas del Islam producen la partición de Mediterráneo. Esto es lo decisivo en la Historia. La marca definitivamente. Los árabes eran un pueblo pequeño, diseminado en una gran extensión. Rodeados por muchos pueblos diversos: indios, persas, bizantinos, sirios...

Eran los árabes muy receptivos de los movimientos de los contornos, aunque no fueran creadores. Los musulmanes llaman "tiempo de ignorancia" al anterior a Mahoma, no es rigurosamente cierto, pues siempre estaban los árabes enterados de lo que ocurrí a su alrededor.

Desde Mahoma lo que cambia es el proyecto histórico, lo que hace posible su excepcional expansión a lo largo y ancho de la tierra. El Islam se presenta al principio como una herejía del judaísmo y el cristianismo, como una de tantas que proliferan en Occidente.

Lo que pasa es que Mahoma inicia algo nuevo: la movilización militar de los árabes. Un paralelismo similar al de Lenin respecto del marxismo. Lenin tomó uno de los múltiples socialismos de su tiempo y lo transformó en un potencia militar con la Revolución Rusa.

Las invasiones islámicas son distintas de las invasiones de los bárbaros del norte, pues éstos viajaban con sus mujeres y sus hijos, pueblos enteros invadiendo los territorios más al sur.
Los musulmanes hacen expediciones militares, sin mujeres. Muy pocos frente a los países que conquistan.

Lo que hacen los invasores musulmanes es incorporar, a los sucesivos pueblos islamizados recientemente, a su expansión militar. La proporción de árabes se va haciendo cada vez más pequeña, para acabar denominando a las invasiones como musulmanas o islámica, más bien que llamarla invasiones árabes, que de árabes tenían muy poco.

En el mundo islámico lo importante es la función que tiene el Corán. Maestro del idioma árabe culto y referencia constante. Aunque hoy ese idioma árabe no lo hable nadie. En el mundo cristiano la Biblia no está ligada a una lengua, El Nuevo Testamento, escrito en griego, no está escrito en la lengua donde ocurrieron los hechos (arameo).

La lectura del Corán está vedada a la gran mayoría de los musulmanes, por la dificultad de entenderlo, al ser una lengua culta y no se uso. El Corán excluye todo lo que es ajeno a él. Además es la regulación de la vida entera de las personas. Elimina toda la vida anterior a Mahoma. La tradición desaparece.

El Islam penetra en Europa: Sicilia, España, algo de Francia. El Mediterráneo se vuelve intransitable. La piratería de Argel, que duró hasta 1830, en la época Luis Felipe, impide la vida y amenaza las costas del Mediterráneo.

Esto ha significado el cambio de función del mar interior que ha sido durante la historia eje vertebrador de la civilización. Sin embargo en España esa situación no se acepta, cosa distinta de lo que ocurre en el Norte de África. Se interpreta desde el principio la invasión musulmana como un suceso pasajero y finalmente se acabó con ella.

El Mediterráneo se convierte en prohibido. Comienza un repliegue europeo hacia la ribera norte del Mediterráneo, situación que no había ocurrido con anterioridad. Comienza la expansión de Europa hacia el Norte.

Cuando decae el poder árabe, los pueblos islamizados más importantes sustituyen su ímpetu inicial. Es el caso de los turcos en el oeste, llegando a amenazar el corazón de Europa, como el caso del sitio de Viena, en dos ocasiones. En el este los mongoles de la India, también islamizados, llegan hasta Indonesia.

La religión islámica abarca a todas las facetas de la vida y tiene un carácter monolítico, no admite disidencias.  Con tendencia a la petrificación y con gran resistencia al cambio. Todo esto condiciona a Europa. Su convivencia con el Islam, frente a él, va a provocar una rigidización de la cristiandad, influida por las formas de religiosidad musulmanas.

En nuestro siglo hay una gran penetración del islamismo en África. Primero por su simplicidad conceptual, sin la complejidad de la teología cristiana. En segundo lugar por la regulación total de la vida entera, cosa que mucha gente ha estado deseando. Lo que produce pasividad, enquistamiento. Frente a la perpetua innovación de Occidente.

¡Cuánta gente en Europa está deseando que le digan lo que tiene que hacer! La pereza es un factor fundamental. Los europeos siempre han preferido la libertad, pero siempre se está en peligro de recaída.



                  Lección VII: Bizancio: entre la Hélade y lo eslavo


Bizancio ha sido una realidad muy importante y muy compleja. Actuó durante muchos siglos (hasta 1453) y es, por lo tanto, un ingrediente capital de Europa. Empezó siendo una parte del Imperio Romano, que fue adquiriendo cada ve más importancia, por la penetración de los bárbaros. Constantinopla es su centro. En Bizancio el griego va desplazando al latín. A parir del siglo V es evidente su dominio.

También quiso mantener el Imperio Romano y reconstruirlo desde Constantinopla, después de las invasiones bárbaras. Sobre todo con el emperador Justiniano. Entonces Bizancio se expandió por el Norte de África y por el este de España. Sin embargo en España fue rechazado, por ser la monarquía visigoda lo suficientemente fuerte para hacerlo. España era ya la estructura política más importante de su tiempo, con Bizancio.

Después de Justiniano se renuncia al Imperio expansivo y se concentran los esfuerzos en Bizancio mismo, con la ciudad de Constantinopla como la más grande de su tiempo. Las ciudades antiguas son muy difíciles de estudiar, son muy complejas. Hay ciudades muy importantes con pocos habitantes, pero muy influyentes y ciudades más grandes que apenas se pueden destacar. El problema de las ciudades es un fenómeno no muy bien estudiado.

La rivalidad entre Bizancio y Roma en el plano religioso es contínua. La una en griego y la otra en latín. El griego se perdió para el Occidente de Europa, como se perdió la comunicación entre los dos polos de Europa.

Sobre el Imperio Bizantino había muchas presiones de los pueblos de alrededor: eslavos, persas, turcos. También estaban presionados por las cruzadas del occidente europeo, que tomaron Constantinopla en el siglo XIII. Finalmente se produjo el Cisma, lo que supuso la ruptura definitiva de Bizancio con Roma. Una ruptura con base monacal y popular, que impulsó esa división tan esterilizante a lo largo del tiempo.

La historia de Bizancio ha sido muy compleja. Llena de disidencias internas: deportivas, religiosas, políticas... En el siglo VIII hubo un movimiento iconoclasta, con grandes destrucciones de iconos de gran valor, que llevó a otros posteriores enfrentamientos. Un siglo tardó en restablecerse la concordia. Los normandos incluso llegaron a perturbar su vida normal.

Para saber lo que era el Imperio Bizantino  hay que tener en cuenta que la Grecia Clásica era muy pequeña y estaba muy dividida. Aunque había un concepto que la definía: la Hélade. Con un idioma común en diversos dialectos.

En Bizancio domina la cultura helénica, pero mucha población era de origen foráneo. Los eslavos adquieren cada vez más importancia, desde Bulgaria, su centro, y penetran en Bizancio. Posteriormente los rusos son los que intervienen en los asuntos de Bizancio, cristianizados con posterioridad a los búlgaros.

Los eslavos s adscribieron mayoritariamente al Cisma, excepto Polonia y parte de Checoeslovaquia. Se produce la eslavización del Imperio Bizantino. Los helenos de origen cada vez son más escasos.

El alfabeto cirílico es de origen griego, adaptado por lo países eslavos, sobre todo Rusia. Luego fue ampliado ese alfabeto para poder usarse en cada vez más países.

La importancia de Bizancio continúa, sobre todo por su magnitud. Aunque Venecia, incomparable en tamaño, le haga la competencia en el mar. La amenaza turca va apareciendo con cada vez mayor peligro. esto hace que se aproxime cada vez más a Roma, pero la hostilidad que llevó al Cisma impidió la alianza de los pueblos cristianos.

La presión otomana era cada vez mayor, y en el año 1453 fue tomada Constantinopla por los turcos, aprovechando las cada ve más grandes divisiones entre los bizantinos. Entonces y solo entonces desaparece el Imperio Bizantino.

La historia de Bizancio es muy larga. Desde el siglo IV hasta el siglo XV. Esto hay que tenerlo muy en cuenta. Toda realidad histórica hay que estudiarla por su duración, no es lo mismo el Imperio Bizantino que el Imperio soviético, que solo ha durado setenta años.

La gravitación cultural de Bizancio es muy importante. La cultura griega se concentra en Bizancio y en occidente se empieza a perder. La Iglesia fue en un principio griega y latina hasta el Cisma, entonces las teologías griega y latina que convivían estrechamente, se va separando progresivamente en modo de pérdida. Zubiri ha estudiad ese fenómeno en su escrito: "Dios y la deificación en la teología paulina". No se ha realizado la integración de ambas teologías.

Lo importante en este caso es la cada ve mayor distancia entre Bizancio y la cristiandad occidental. Es la cristiandad de lo eslavo predominante, frente a la latinidad germanizada.

Desde la toma de Constantinopla por los turcos, muchos bizantinos se trasladaron a Occidente con muchos manuscritos griegos originales. El griego vuelve a ser cultivado. Se produce un auge de la cultura griega en Occidente. Comienzan la Biblias Políglotas, se vuelva a traducir a Platón.

La Iglesia Ortodoxa se vuelve cada vez más dependiente de Rusia. Al mismo tiempo se va produciendo un mayor acercamiento entre Rusia y lo europeo. El poderío ruso es cada vez más grande. Moscú se convierte en el gran centro ortodoxo del mundo, incluso en la época soviética.
Hoy este factor influye en la integración actual de Europa. En un sentido positivo o negativo según como se planteen las cosas o la voluntad de las personas.


                                     Lección VIII: Cristiandad e Islam


Con la penetración del Islam en el Mediterráneo, la división de la vida en este mar de la civilización hace que la cultura occidental desaparezca del Norte de África. Algo parecido a lo que supuso el "Telón de Acero", afortunadamente desaparecido.

En España se ve la invasión musulmana como exclusiva, pero esa invasión afectó a toda Europa de una manera u otra. La relación de Europa con el entorno del Mediterráneo cambió totalmente. Una vez establecidos los musulmanes en el Norte de África, esto ha sido permanente. Esto determina una situación de enfrentamiento que suele olvidarse.

Ha habido una sobrevalorización de lo árabe desde el punto de vista cultural, al mismo tiempo que se ha olvidado de la aportación europea en ese mismo tiempo. Existe una distorsión de la influencia de lo árabe, que no se tiene en cuenta nada más que en España, y no en los demás países europeos.

Los árabes eran muy pocos, pero han tenido gran influencia, algo parecido a los griegos, que siendo pocos han tenido una gran capacidad de llegar a tantos sitios y a tantas personas. Los árabes han arabizado grandes proporciones de la humanidad. A diferencia del cristianismo el Islam está ligado a la lengua árabe y al pueblo árabe. La arabización está ligada, pues, a la arabización o lo que es lo mismo a la formas de vida del desierto.

Los árabes han estado en contacto a lo largo de la historia con otras culturas, que les han ido transmitiendo los diversos elementos culturales que a su vez han llevado por todas partes.

Se olvidad al hablar de la importancia de las ciudades españolas bajo dominio musulmán, que ya eran ciudades muy importantes en la época de los romanos, incluso mucho antes, como en el caso de Cádiz. Muchos elementos valiosos de esas ciudades, que se achacan a los musulmanes, son de origen romano o anterior.

Lo que sí es cierto es que Córdoba era la ciudad más culta de su tiempo, con una gran mayoría de personas que no eran de origen árabe. Pero los pueblos sometidos exclusivamente a los musulmanes acaban en la esterilidad.

Ha predominado entre los intelectuales, desde el siglo XVIII un prejuicio anticristiano, basado principalmente por la forma del cristianismo en la Edad Media. Pero esta época es muy creativa en el mundo cristiano, aunque se haya dado más importancia al arte en el mundo musulmán. La Edad Media cristiana es una época de gran creatividad, sobre todo cuando se acerca uno a ella y se la estudia adecuadamente.

Los musulmanes se han nutrido también de la cultura griega y latina. Los filósofos islámicos se dedican a comentar a Aristóteles sobre todo. Averroes es comentador de Aristóteles, lo mismo que Alberto Magno. 

Europa se considera ajena a lo islámico, parece que solo es cosa de España, pero como ya estudiara Asín Palacios en sus obras capitales: "El Islam cristianizado" y "La escatología musulmana en la Divina Comedia", la influencia mutua entre la cristiandad y el Islam es mucho más profunda de lo que se cree.

La Leyenda Negra antiespañola empezó considerando a los españoles como una sociedad llena de moros y judíos, mientras Europa no tenía que ver con ellos. Pero la Cristiandad y el Islam durante toda la Edad Media son inseparables. No se funden ni se mezcla, pero se polarizan. 

Degerando, pensador de principios del siglo XIX, solo dedica veinte páginas a la época la Edad Media en su Historia. Hoy se vuelve a despreciar esa etapa de la Historia. Hace años parecía que solo había tomismo para cualquier tipo de pensamiento, se ha vuelto a la situación contraria: no existe el tomismo, ni la Edad Media.

El Islam empezó siendo una herejía judeo-cristiana con un carácter polémico que viene del Corán. Es polémico frente a la Trinidad y al politeísmo postislámico. Ese carácter polémico hace reverdecer el espíritu totalitario que abarca a todas las formas de vida, incompatibles todas con el islamismo.

Esta actitud polémica polariza al cristianismo al estar en contacto con él y lo hace a su vez polémico. El espíritu polémico es ajeno al cristianismo, pero el islamismo ejerce una acción sobre el cristianismo y lo tiende a hacer polémico. Es el fenómeno de la inducción de la física trasladado a la historia.

Algo parecido a lo que ocurrió con la Ilustración en España, que con la venida de la Revolución Francesa, radicaliza la Ilustración española y la hace polémica respecto de la vida tradicional española.

El Islam rigidiza al Cristianismo, lo vuelve polémico. Esto no es señalado en ninguna parte, pero tiene consecuencias muy graves. Hace que el Cristianismo se solidifique, pierda versatilidad y capacidad de innovación. El Cristianismo pierde holgura.

Las Cruzadas movilizan a gran parte de la cristiandad, recuerdan mucho a la Guerra Santa islámica. Es una iniciativa de origen francés. Una muestra más de la polarización que supuso el Islam en el mundo cristiano.

Cuando se produjo el relevo de los árabes en la dirección del Islam, por los turcos, desde el siglo XIV, se percibe entonces la situación de otra manera. Hay un cambio de percepción de lo islámico, que coincide con la aparición del protestantismo  y la aparición del enfrentamiento entre los cristianos, al mismo tiempo que la aparición de las naciones en Europa.

La aparición de las naciones hace perder la concordia entre los príncipes cristianos contra el Islam, sobre todo. Carlos V en España quiere conservar esa idea de concordia entre los príncipes cristianos, pero no es posible. Turquía se ve como una nación con la que se puede uno aliar, como haría Francisco I de Francia. Algo similar a lo que hace Richelieu, cardenal de la Iglesia Católica, aliándose con los protestante contra los países católicos.

Todo esto coincide con el fabuloso incremento  de la Europa cristiana por su expansión en todo el mundo conocido y la incorporación del continente americano al mundo cristiano. Esa época es un momento de grandes cambios históricos. Y desde el punto de vista del Islam, éste deja de ser una amenaza principal a fines del siglo XVII. Turquía finalmente es llamada desde fines del siglo XIX, como "el hombre enfermo de Europa", y se deshace en la I Guerra Mundial.

Después de todo lo anterior se empieza a no contar con el mundo islámico. Pero hoy se está llegando a otra fase de la Historia en la que hay contar con el Islam en la construcción de Europa, por su cercanía y por estar ya dentro de ella.


                                        Lección IX: Las naciones de Europa


Europa es anterior a las naciones que la componen, todas están hechas de Europa. están implantadas en ella. Hechas de sustancia europea. Hoy estamos en un proceso de aglutinación europea, de naciones europeas intentando formar e institucionaliza europa. Pero la realidad es la existencia previa de Europa. Habría que construir una nueva Europa contando con todas las naciones que la conforman.

Después de la caída del Imperio Romano se produce una desmembración de éste. Luego se suceden varios intentos de reconstruir el Imperio perdido. Los bárbaros aparecen posteriormente añadiendo diversos intentos unificadores y de creación de unidades políticas cada vez más amplias, según el criterio de cada pueblo invasor.

Las lenguas se van reduciendo a medida que van consolidándose las diversas unidades políticas cada vez más amplias. Aparecen núcleos de concentración de poder que son el origen de las naciones europeas. 

El reino de Francia empieza siendo muy pequeño. Inglaterra domina gran parte Francia durante doscientos años. En Alemania o Italia se tarda mucho en iniciar el proceso de nacionalización. En Alemania es debido a la presencia del Sacro Imperio, que es un proyecto mucho más ambicioso que el de las naciones. En Italia la presencia del Pontificado, con el Papa al frente crea una autoridad que hace innecesaria la creación de naciones.

En España se da el fenómeno de una España perdida, proyecto de futuro, ante la invasión musulmana, proyecto a la postre más fecundo que los anteriores y que dará lugar a la primera nación moderna. A pesar de la partición de los diversos reinos surgidos en la Reconquista, reinos transmitidos por herencia de los padres a los hijos, estos vuelven a unirse para conseguir el ideal de la España perdida.

Las casas reales surgidas en los reinos de la Reconquista española son todas de la misma familia. Son reinos familiares, emparentados unos con otros que continúan con la costumbre de emparentar una vez conseguida la nacionalidad española, para relacionarse familiarmente con el resto de los reinos de Europa con la idea final de constituir una gran nación de toda Europa junta.

Nación, en el sentido moderno del término, es una forma de sociedad y de estado. Es una empresa en la que participan todos. Por razones históricas constitutivamente toda nación es democrática, por participación de todos los estamentos de la misma en la toma de decisiones. Es una participación en el proyecto común, que pasa a ser proyecto nacional.

En Europa hay varias promociones de naciones. En primer lugar aparecen España y Portugal, aunque esta última es mucho más simple por carece de incorporaciones de varios reinos a un proyecto común.

En España en la franja entre 1469 y 1479 se produce la formación de la nación española. Posteriormente, en esta primera promoción de naciones, aparecen Francia, desde Enrique IV, a finales del siglo XVI e Inglaterra, en este mismo siglo. 

Las naciones más antigua dan un carácter a todas las demás, que tienen que seguir el camino de las anteriores para poder vivir en el nuevo mundo europeo. En el siglo XVII aparecen Suecia y Holanda. Esa última surgida en torno al calvinismo unificador en el territorio norte de Flandes, rebelde a la Monarquía Católica española. Aunque ahora mismo el catolicismo es mayoritario en Holanda. El himno holandés empieza: "Al rey de España nunca he sido traidor".

Holanda será una nación muy pequeña, con una fuerte conciencia nacional, con una gran marina y un centro económico d gran alcance. Suecia se convierte en una gran potencia militar. de gran empuje y protagonismo en la Guerra de los Treinta Años, entre 1618 y 1648.

En el siglo XVIII aparece Prusia, origen de la nación alemana, con una gran fuerza militar. Austria es un caso original. Nunca ha sido una nación. Era el Imperio. ejercía una función nacionalizadora y aglutinadora sobre porciones de Europa que no eran naciones. Hoy se ve la gravedad de la situación surgida tras su desaparición. Los países surgidos entonces nunca han sido naciones, están llenos de elementos diversos y de gran complejidad, con habitantes entremezclados. La función de Austria era esencial para aglutinar a todos estos territorios.

En Rusia se constituye algo así como una nación a mediados del siglo XVIII. Su expansión a lo largo del tiempo haci el este constituye un caso particular, comparable en extensión e influencia a las grandes construcciones históricas de la edad moderna: La Monarquía española y el Imperio Británico.

Los pueblos del norte de Europa vivían en una gran pobreza y tenían escasa población, su nacionalización ha sido muy tardía, en gran medida por las cusas anteriores. En el Este de Europa los países sometidos al Imperio Otomano también sufrieron un retraso en su nacionalización.

Por debajo de todas estas naciones está Europa, las naciones se nutren de Europa. Se entienden todas ellas por formar un conjunto, que en su época mas floreciente formaban un equilibrio, el famoso "equilibrio europeo". Toda pretensión de salir de ese equilibrio y actuar como una nación aislada es suicida, tanto para esa nación como para el conjunto.

En Italia ya se utilizaba esa denominación a principios del siglo XVI para denominar a la península italiana, por el cardenal Bembo o por Baltasar Castiglione. En España hay protestas a principio del siglo XVI por utilizar el término "castellano" y no "español", pues se pensaba que este último término era el más adecuado, al abarcar a toda España. En Francia predomina el francés anulando al provenzal, de tan gran desarrollo literario en la Edad Media. En Alemania Lutero traduce la Biblia al idioma altoalemán y fija así la lengua posterior para uso cotidiano. En Inglaterra hay influencias germánicas en su lengua y de otras lenguas, incluso latinas, pero lo importante es la fonética. En las demás lenguas predomina el léxico, la morfología, pero en el ingles es la fonética, de ahí su dificultad.

Todas estas lenguas con el ruso son las lenguas literarias que sustituyen al latín, recogen su herencia. Poco a poco se empiezan a traducir todas las obras posibles a los idiomas cultos, excepto los libros de pensamiento que continúan usando el latín. Hasta que en el siglo XVIII se empieza a usar el francés como lengua de pensamiento. El proceso es muy complejo.

Hay otro aspecto que es la personificación de las naciones. Las naciones actúan como personas desde la aparición de la diplomacia de manera permanente. Hay un libro del autor Garrett Mattingly titulado: "La diplomacia del Renacimiento", donde se ve de forma clara la actuación de las incipientes naciones, principalmente España.

La personificación de las naciones lleva a los estereotipos nacionales: el inglés, el francés, el italiano, el español.... Son caracteres convencionales, la mayor parte falsos, pero que se manejan para moverse por los caminos de las relaciones internacionales. Son estereotipos que cambian con el tiempo.

Esas naciones que han estado entusiasmadas unas de otras, lo que no ha impedido que se invadan unas a otras, en gran parte debido a ese "enamoramiento". Así Alemania e Italia, Francia e Inglaterra.

Cada país pretendía ser ejemplar. Las naciones son un motor de perfección o al menos lo eran desde sus inicios. Esto ya no es así las naciones de Europa no quieren ser mejores. Anteriormente había una convivencia europea, dentro de un fondo común europeo. La realidad es que las naciones viven unas de otras y se enriquecen mutuamente. Conviene respetar esta situación.

La monarquía absoluta es la forma política de esa convivencia europea en sus inicios, luego va evolucionando hacia otros sistemas políticos más complejos. Los ejércitos de la época moderna propiciaron esa relación de la monarquías, haciendo desaparece a las fuerzas militares de la época medieval, pequeñas fuerzas que sucumbieron frente a los costosos ejércitos que solo se pueden permitir las monarquías nacionales.

Hoy ocurre un situación similar, pero a mayor escala, pocos países se pueden permitir tener unos ejércitos con todos los sistemas de armas necesarios, de ahí la aparición de las grandes potencias y la eliminación del escenario de los países pequeños y sin organización política adecuada.

Las monarquías absolutas no se parecen en nada a las dictaduras, a pesar de algunas interpretaciones equivocadas. Eran monarquías que tenían que seguir unas normas, unos acuerdos con los grupos de intereses de las naciones. El rey era legítimo y respetado, hasta por los enemigos.

Los españoles hablan con respeto del rey de Inglaterra y de los demás reyes de su tiempo. Pero todo esto comienza a desaparecer desde la Revolución Francesa. Las tensiones que se empiezan a crear en los diversos reinos dan lugar a numerosos conflictos. En Inglaterra, en Francia, con los nobles de gran influencia y poder, en España con sus territorios. En Alemania con la división entre católicos y protestantes. En Italia con ciudades muy prósperas que no se dejan manejar por un poder central, además de la presencia del Papa. En Austria el factor territorial es decisivo por la heterogeneidad lingüística y cultural que obligó a cambiar la denominación de la monarquía austriaca por la nueva de austro-húngara para buscar una mayor legitimidad.

Europa es como decía Capmany: "Una escuela general de civilización", que conviene poner en forma para general beneficio de todos.


                 Lección X: La Europa transeuropea: trasplante o injerto


A Europa le aconteció a fines del siglo XV la salida de sí misma y la gran empresa de engendrar grandes pueblos. Esa labor continúa hasta hoy. No toda Europa participa de esta labor, ni siquiera al mismo tiempo, ni en el mismo grado, ni de la misma manera. Europa queda afectada por este proceso de manera definitiva. 

En la Europa medieval no hay tanta diferencia como después de la expansión. Este fenómeno no se tiene en cuenta. Se considera la expansión de América misma, pero no se atiende al efecto que tuvo esa expansión en Europa misma.

La expansión europea empezó en Portugal hacia el oriente. Eliminó de un plumazo las rutas mediterráneas con el oriente, creando un emporio de riqueza con centro en Lisboa. Pero en cambio más importante fue el descubrimiento y la civilización de América por España, luego secundado por Inglaterra y en mucho menor cuantía por Francia y Holanda. Posteriormente vino la expansión de Rusia, en este caso por tierra, lo que ha hecho que parezca otra cosa.

En Europa hay una división entre las naciones intraeuropeas y las transeuropeas. Las transeuropeas son las más europeas de todas, pues la vocación de Europa es ser transeuropa, la autenticidad de Europa está pues señalada en unas cuantas naciones.

La historia de los dos últimos siglos se ha realizado en gran medida por países intaeuropeos como Francia o Alemania. Por ello la visión general de Europa está condicionada por esa perspectiva parcial de países que no tienen la experiencia directa de lo transeuropeo.

El pensamiento de nuestro tiempo tiene la obligación de cambiar esta situación, necesaria para tener una perspectiva adecuada a los problemas que el mundo tiene planteados. Sin esa perspectiva el provincianismo de la visión local puede trastocar el adecuado planteamiento de las cuestiones que acucian el momento actual.

Después de los primeros viajes de descubrimientos portugueses, los viajes de descubrimiento españoles se realzan en muy poco tiempo. En treinta años han llegado a lugares remotos e inaccesibles y que culminaron con la vuelta al mundo.

Las ciudades crecen enormemente en toda América, con todo tipo de monumentos y obras de arte que otros paíse tardaron muchos años en repetir. Las universidades, la imprenta, el urbanismo, todo crece sin parar en América en muy pocos años.

La organización territorial en la América española ya perfila lo que serán los países americanos posteriores. La cristianización es muy rápida. La extensión de la obra civilizadora llega a todo el continente en pocos años, todo ello realizado con recursos muy escasos.

La diferencia fundamental entre la forma de civilizar América se puede mostrar utilizando el lenguaje metafórico de la horticultura. Se hizo en forma de trasplante, como en caso de América del Norte, trasplantando una forma de humanidad de un continente a otro, sin más o como injerto, que es la forma que utilizó España para civilizar América, la misma forma que utilizó el Imperio Romano, el mayor ejemplo civilizador de la Historia. La creación de sociedades romanizadas o hispanizadas de pueblos originalmente bárbaros.

La consecuencia es que se forma  otra Europa al otro lado del mar. Que es distinta al Norte y al Sur. España es el país de cisivo. Portugal penetra mínimamente en América, todavía hoy brasil está despoblada en su interior.

Los establecimientos ingleses son muy costeros. En el siglo XVII la penetración es muy lenta. La francesa es muy pequeña. La expansión de los Estados Unidos aparece cuando se independizan y comienzan a conquistar todo el territorio al oeste de su territorio original.

Sin embargo cuando se constituyen los Estados Unidos rompen con la colonia británica sin la contaminación de la Ilustración francesa, rompiendo con la metrópoli, pero sin renunciar al pasado. Lo contrario que ocurrió con la fragmentación del mundo hispánico y su rechazo del pasado español, desapareciendo la continuidad histórica que ha resultado tan esterilizadora.

En el Brasil se produce una expansión cuando pertenece a la misma corona, entre 1580 y 1640, ampliando enormemente su territorio, que estaba limitado por el tratado de Tordesillas. El pertenecer a la misma corona le permitió expandirse sin resticciones hacia el oeste, lo que le hace tener un taño enorme, comparable con los Estados Unidos o Canadá.

La civilización del Brasil era distinta la española de origen, pues fue un colonización costera. Con una población de escasos indígenas y poco mestizaje. Hubo una gran aportación africana, que apenas afectó al resto de América hispánica, excepto en el Caribe.

En el Brasil se produce un mestizaje con el negro, al contrario del resto del mundo hispánico que tiene un mestizaje con el indio original de América. Tardó mucho el Brasil en tener universidades y la penetración cultural, por tanto es mucho menor que en el resto de la América hispánica, incluso la ilustración francesa influyó en mucho menor medida.

Al producirse la independencia del Brasil, el Emperador de Portugal, que vivía allí después de la invasión napoleónica, tuvo menos problemas para proclamar su independencia, con mucha menor violencia y sin la fragmentación del resto del mundo hispánico.

La independencia de la América española fue distinta. No había guarniciones españolas en América, había solo milicias locales, pues los españoles que se instalan en América pronto se sientes americanos (Ortega).

La Ilustración  francesa influyó mucho en los actores principales de la independencia hispanoamericana, Ilustración antirreligiosa y antimonárquica. La guerra de la Independencia española fue decisiva para favorecer la independencia de los países americanos, por la carencia de gobierno en España.

Las Cortes de Cádiz definen la situación en este tiempo: los movimientos independentistas americanos se hacen contra España, con ideas ilustradas. Son criollos, descendientes de españoles, sus mentores, no los indios o mestizos.

Hubo un rebrote de la Leyenda Negra antiespañola, fomentada por los países que pretendía la independencia frente a España, que luego rebrotó contra ellos mismos. Lo peor de toda esa lucha por la independencia fue la pérdida de las raíces de esos países independientes. Además sufrieron una gran fragmentación.

Los países resultantes de la independencia hispanoamericana resultaron poco viables, sus comunicaciones interiores estaban muy poco desarrolladas por tener sus conexiones principales con la metrópoli española. Se produce una pérdida de las raíces de esos países resultantes, con el añadido de un afrancesamiento y una influencia inglesa constante que los ha llevado a una pérdida de nivel de los americanos del sur con respecto a los del norte.

América va adquiriendo cada vez más peso, por su gran crecimiento migratorio y local. Sobre todo desde el final de la Guerra de Secesión. Treinta millones de europeos van a los Estados Unidos entre 1870 y 1900, lo que era un alivio para la Europa pobre de entonces. También emigran hacia la América hispana, pero sobre todo españoles e italianos. En Puerto Rico, curiosamente, hay gran cantidad de gente procedente de las Islas Baleares.

Con el gran aumento de la población, América se vuelve cada vez más europea, su participación en las dos guerras mundiales está en gran medida influida por la población de origen europeo. Las grandes lenguas de América: el inglés, el español y el portugués se hablan más en América que en Europa.

Ha habido desde el principio un literatura creadora en América y las invenciones americanas pesan sobremanera en Europa, que vive dependiendo de América, aunque no se reconozca. La influencia de América sobre Europa es cada vez mayor.

Hoy hay que hablar, más que de Europa, de Occidente, que tiene dos lóbulos, uno europeo y otro americano. Lo que hoy se llama europeísmo es muchas veces, antiamericanismo, lo que resulta esterilizador. Es una tentación permanente que hay que eliminar para alguna vez alcanzar la institucionalización del mundo occidental. La auténtica realización a la altura del tiempo.


          Lección XI: La Reforma como ruptura religiosa de Europa 


En los siglo XIV y XV había conciencia de reformar muchas cosas, reformas religiosas, económicas, políticas... Las cosas no iban bien y se hacía necesaria una nueva manera de solucionar los problemas. Diversas corrupciones impedían el movimiento de las cosas.

La Iglesia de Roma se estaba comportando, más como una iglesia universal, como un país particular y corrupto. Francia estaba realizando cambios en los dos últimos siglos. Inglaterra siempre enfrentada, con muy poca población, buscando una estabilidad que no llega. En Alemania el Imperio crea más conflictos de los que resuelve. España, todavía con Castilla y Aragón por su lado, la unidad está lejos y la Reconquista no acaba.

El reino de Francia inicial es pequeño pero muy activo, los papas se establecen en Avignon durante muchos años. Hay conflictos en el papado, y se llega a tener tres papas al mismo tiempo. Incluso son canonizados santos apoyando a algún antipapa. Cada Papa es seguido por según qué países, los conflictos son permanentes.

Los problemas dentro de la Iglesia son ya suficientemente graves para crear un conflicto que no tuvo solución. Es la Reforma de Lutero, que es algo distinto y nuevo. Empieza de una manera larvada, como todas las cosas, comienza como crítica contra una corruptela, luego seguida por otros protagonistas, como Calvino o Zuinglio.

En Inglaterra se produce otra crisis religiosa. Enrique VIII se separa de la Iglesia, al mismo tiempo que persigue a los protestantes. El Papa le había nombrado por eso "Defensor de la fe". Finalmente Inglaterra se convierte en un país protestante más. 

Lo que se produce no es solo fruto de la necesidad de reforma dentro de la Iglesia, sino que se origina un ruptura múltiple frente a la Iglesia de Roma. El protestantismo se caracteriza por el rechazo a la Iglesia Católica. Se llega finalmente a una ruptura de la cristiandad.

La Reforma no se reduce a una distinta organización eclesial, sino que afecta al contenido mismo de la doctrina y la práctica religiosa. Se produce una gran disminución de los sacramentos y de la misa. Existen contenidos de la fe que se rechazan. No fue el protestantismo solo un cisma, fue un cambio del contenido de la fe.

El protestantismo insiste en la fe sola. Los católicos han resaltado que la fe necesita las obras. La idea de predestinación es defendida por los protestantes, incluso negando el libre albedrío y a la visión pesimista del hombre. Lo contrario del catolicismo que siempre defendió la responsabilidad humana en el pecado y la libertad intrínseca de la persona.

El protestantismo está muy influido por las personalidades nacionales. El elemento germánico es muy fuerte en todo este movimiento, frente a los países latinos que permanecen en el seno de la Iglesia Católica. El calvinismo, más intransigente termina triunfando en Holanda y en Escocia. El luteranismo, más suave, queda en Alemania y Suiza. La Iglesia Anglicana es la más próxima a la Iglesia Católica.

En Francia la cuestión es más compleja. El protestantismo francés siempre fue minoritario, como el diez por ciento de la población. Pero fue muy activo y estuvo a punto de adueñarse de Francia. Estos protestantes franceses, llamados Hugonotes, estaban apoyados por Holanda y perte de Alemania. Los católicos franceses lo estaban por el rey de España Felipe II. Hubo luchas durante todo el siglo XVI, de gran ferocidad. Al final triunfó el catolicismo, pero después de una feroz guerra civil.

El protestantismo dio origen a varias guerras de religión en Europa, que culmina con la Guerra de los Treinta Años  (1618-1648). Una de las guerras más sangrientas que ha habido en Europa. Los católicos franceses se alían con los protestantes frente a la coalición católica dirigida por España, curiosamente un cardenal católico francés: Richelieu es el artífice de esa política militar. 
esta guerra no tiene un claro vencedor y no tiene ningún fruto positivo, solo el reconocimiento tácito de dos bandos en Europa, irreconciliables.

Al mismo tiempo de la escisión europea por la Reforma se produce la dilatación de la cristiandad en América. A partir d entonces la Cristiandad y a no se puede confundir con Europa. Esa nueva cristiandad comenzó siendo católica en toda su extensión hasta que la irrupción de los Estados Unidos cambió la proporción de la distribución religiosa.

Los Estados Unidos se forman por la aportación de los disidentes religiosos, que buscan un espacio de libertad religiosa donde poder realizar su vida en plenitud. Hay una libertad religiosa de origen, que se acrecienta con la aparición de los católicos irlandeses. También la emigración alemana a los Estados Unidos es mayoritariamente católica. La separación de la Iglesia y el Estado es principio fundamental de ese nuevo Estado, para garantizar la libertad religiosa.

En Europa la Reforma es seguida por la Contrarreforma, que nos es el nombre apropiado del movimiento de reforma dentro de la Iglesia Católica, pero ahí ha quedado el nombre de Contrarreforma, y parece difícil de quitar.

La reforma dentro de la Iglesia Católica fue influida sobre todo por Erasmo y los humanistas. Erasmo apenas fue criticado dentro de la Iglesia Católica para que no se pasase a los protestantes, pero lo fue mucho más a su muerte. Ya no había peligro de pasarse al enemigo. No es nada edificante esa conducta, pues Erasmo fue muy crítico con los protestantes.

El Concilio de Trento (1545-1563) fue decisivo en la reforma del catolicismo. Hoy parece que es peyorativo hablar de ese Concilio, pero fue decisivo, produjo grandes avances, con decisiva participación española. Apareció una nueva disciplina, un rebrote de la Escolástica. Se plantean los problemas de América, lo que es una gran innovación. Las naciones en expansión plantean nuevos problemas a la cristiandad.

Los derechos de las naciones a dominar otros paíse y continentes se hacen presentes, la humanidad de los indígenas es planteada con gran rigor, si les afecta la Redención o no, El padre Vitoria habla de los derechos nacionales, un siglo antes que Grocio. Los problemas temporales de Europa se plantean de manera original...

Finalmente prevalecieron el odio, la incomprensión y la violencia entre los católicos y los protestantes. Los católicos intentaron poner comprensión de su parte, pero los protestantes vivían en el odio, hasta que Leibniz, casi católico, pensó en la unión de la iglesias, sin conseguirlo.

Los Estados Unidos fueron quienes plantearon la cuestión más acertadamente, de ahí su éxito histórico. En este país se habla de formas de culto o adoración en vez del contenido de la creencia, lo que es un elemento positivo para comprender otras formas de religiosidad. Algo parecido se hizo en el Concilio Vaticano II. A pesar de ello se siguen matando todavía hoy los católicos y los protestantes.



           Lección XII: La Monarquía hispánica en dos hemisferios


Sorprende la ceguera con que se ve la construcción política más importante de la Edad Moderna: la Monarquía hispánica. Ceguera en Europa y también en España. Partiendo de la formación de la nación española, contemporánea con la portuguesa, aunque menos compleja y por tanto menos rica que la española. Partiendo de esa formación nacional, inmediatamente sucede la creación de la supernación hispánica. Es otro orden de magnitud en la creación política.

Es la magnitud que depara un viaje por tierra comparado con un viaje interplanetario. Es un cambio de escala. También ocurrido en la monarquía visigoda respecto del resto de los reinos de Europa. Los europeos no se enteran de esa realidad nueva, se habla del Imperio español. Pero nunca fue un imperio, su denominación era la Monarquía española. Los reyes de España no eran emperadores, salvo el caso de Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, imperio más bien simbólico, lo importante era la Monarquía española.

Siempre eran monarcas los reyes de España, se interpretaba esa nueva realidad comparándola con el Imperio Romano, pero era otra cosa distinta, luego se interpretó como colonias de España, otro error a añadir a los anteriores.

La expansión española más allá de Europa se hizo mediante grupos privados en nombre de los reyes de España. Esto se ve muy bien reflejado en el libro "La verdadera historia del conquista de Nueva España", por Bernal Díaz del Castillo. Luego en el siglo XVIII se utilizó el término "colonias", a imitación de lo que sí hicieron los franceses, ingleses y holandeses. Los territorios españoles de América eran reinos, no de España, sino dependientes de la Corona española.

El rey de España Felipe IV hizo una traducción de la obra de Guicciardini: "Historia de Italia", en sus ratos libres, y para practicar la lengua italiana. Manuscrito publicado en 1890 por Cánovas del Castillo, aunque en la publicación no se dice quién se encargo de hacerla. En ese libro Felipe IV dice que es rey de las Españas y de otros Reinos. Este libro está escrito hacia 1630. Se añade: "España es parte moderada de estos reinos". De todo esto nadie se ha enterado en Europa, ni siquiera Montesquieu.

En el libro de Ulloa y Jorge Juan: "Noticias secretas de América", libro publicado por la Fundación Universitaria Española, Ulloa el más humanista de los dos, gran prestigio de ambos en todo el mundo. En este libro se habla de los Emperadores del Perú, desde los reyes incas hasta Fernando VI.

En la Constitución de Cádiz se incluyen los reinos de la Monarquía. Está llena de pueblos distintos, unidos por la misma corona y la misma empresa histórica. Es lo que se está intentando hacer hoy mismo en varias partes: la creación de supernaciones. Hoy se está intentando realizar lo mismo, pero en términos económicos. Es lo más actual, sin embargo la constitución de la Monarquía española se consideró como un atraso.

Lo que hizo España es lo que hoy parece más valiosos en el mundo. Los intelectuales no se enteraron de esa construcción histórica, los políticos intentaron destruirla. Europa es hoy menos inteligible porque no encaja España y su realidad completa.

La Monarquía española era dirigida desde Madrid. Los reyes viajaban dentro de Europa, sobre todo Carlos V, nunca llegaron a ir a América por razones evidentes, pero estaban en su derecho y podían haberlo realizado si hubieran querido, siempre dentro de sus dominios.

Los territorios americanos eran reinos como los demás territorios de la Corona. Estaban regidos por virreyes. Con un control directo sobre su actuación. Era la institución de los "visitadores", con plenos poderes para destituir a los Virreyes, si era necesario.

Era una Monarquía enormemente dilatada. Con una legislación que empieza muy proto, desde la Capitulaciones de Santa Fe, en 1512, Leyes de Burgos, de 1545, otras leyes posteriores y en 1680 se hizo la recopilación de todas la leyes adaptadas a la vida americana.

No hubo ejércitos españoles en la conquista de América, ni posteriormente, eran milicias locales. El único ejército español que iba a ir a América lo hizo en plena Guerra de la Independencia americana y no llegó a ir por la sublevación de Riego.

Nunca hubo guarniciones en América. Había milicias locales. En Filipinas las fuerzas no llegaban a 5000 soldados. Existe un libro importante sobre la cuestión: "La hispanización de Filipinas", libro no traducido, lo cual es sorprendente. En él se dice que Filipinas no se podía mantener, era inviable económicamente, pero la Iglesia no lo consintió, pese a los intereses económicos. Así fue y es el único país cristiano de Asia.

Cuando se produce la independencia de los países hispanoamericanos, ni siquiera se conservan los virreinatos, frente al sueño de Bolívar de una América unida. Esta diversidad de los países hispanoamericanos produce multitud de problemas. Países muy distintos como el caso del Salvador, país muy poblado en un escaso territorio, que contrasta con otros países próximos, como Honduras, mucho menos poblado, y ambos son independientes.

Después de la Independencia las diferencias entre las sociedades permanecen, el injerto entre las sociedades originales y la cultura española se conserva. No hay cambios claros y los problemas permanecen hasta hoy mismo.

Los países resultantes después de la Independencia pierden su armonía, su proyecto común. Lo que produce aislamiento y pérdida de comunicación, ya de por sí difícil. Ahora están buscando otra vez esa armonía, pero olvidando el elemento unificador: España. Eso hace inútiles los esfuerzos, al no tenerse en cuenta el vínculo aglutinador.

Durante tres siglos España fue una supernación transeuropea. Una realidad muy distinta de los demás países europeos. La gran aportación de España a la Europa moderna, que no se ha tenido en cuenta por el resto de las naciones y no naciones de Europa al hacer balance del patrimonio europeo a lo largo de la historia.



               Lección XIII: Discordia y equilibrio en la Europa moderna




Después de la creación de la primeras naciones europeas (Portugal, España, Francia e Inglaterra), surgieron Holanda y Suecia en el siglo XVII. Dinamarca secundariamente, finalmente Prusia, que va a funcionar como nación desde fines del siglo XVII y principios del XVIII. Austria no es nación, pero tiene estructura imperial, respecto de territorios sin nacionalizar, con mezclas complejas de poblaciones distintas y territorios.

España fue el catalizador de la construcción de Europa, la pronta nacionalización española obligó a los demás países europeos a acelerar su proceso nacionalizador. Ante el peligro que les venía encima con España y su enorme potencia, se formaron naciones, siguiendo el ejemplo español.

Austria empezó a funcionar como una nación a pesar de todo. Rusia comienza pronto a ser una especie de nación en expansión, tiene una vocación europea con Pedro I, San Petesburgo es una ciudad europea, frente a Moscú es una ciudad rusa, no propiamente europea. Toda la historia rusa va a ser una oscilación entre estas dos tendencias: la europea y la asiática.

En el siglo XVII se inicia la expansión de Inglaterra y Holanda. Esta última lo hace a costa de los territorios en poder de Portugal y de España. Intenta apoderarse lo ya europeizado. Inglaterra empieza a expandirse directamente sobre territorios vírgenes, a la vez que hostiliza a lo español, atacando las comunicaciones y los tesoros de éstos.

Francia intentó su expansión exterior tarde y con poco volumen, principalmente porque Inglaterra se lo impide. Francia se resigna no ser más que una nación intraeuropea. Luego intentará convertirse en potencia  colonial en el siglo XIX. Sobre todo en África.

Finalmente Alemania e Italia lo intentan a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La I Guerra Mundial termina con las aventuras coloniales de Alemania y la II Guerra Mundial con las de Italia. El caso de Rusia es similar a las de otras expansiones europeas, pero al realizar su expansión por tierra parece distinto, es algo parecido a la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, durante el siglo XIX.

Además de la expansión de los países europeos, la Reforma protestante divide a Europa, división acrecentada por la rivalidad nacionalista, que va acentuando a lo largo del tiempo y que dio lugar a enfrentamientos diversos que culminan en la I Guerra Mundial y se prolongan hasta la II Guerra Mundial.

España que empezó siendo la primera nación en actuar como tal, empieza pronto a tener otro orden de magnitud, asuma cargas y deberes internacionales, como en el caso de la Contrarreforma. La defensa de la religión católica es una prioridad para España, a pesar de ir muchas veces contra los intereses de ésta.

España es el único país que se identifica con el catolicismo frente a los protestantes, para los demás países esta lucha es secundaria, como se vio en el caso de Francia, apoyando a los protestantes en la guerra de los Treinta Años. El Conde-Duque de Olivares lo muestra en sus escritos reivindicadores de su mandato.

Las discordias entre los demás países europeos se suspenden frente a España. Se la admira, se la envidia y se procura desmembrarla. Se fomentan las escisiones en España, como en el caso de Portugal, que va a depender de Inglaterra. Para conservar su independencia se hace dependiente de Inglaterra, gran negocio. 

Se atacan las comunicaciones y los territorios de la Corona española. La Guerra de Sucesión española, entre 1700 y 1714 es una guerra que se realiza con la pretensión de apoderarse de los territorios de la Monarquía española para repartírselos entre los participantes de esa guerra, cosa que finalmente no se consigue. 

Ninguna nación europea ayuda a España, ni siquiera Austria. Aún así los nacionalismos no empiezan hasta más tarde, los países han adquirido personalidad, pero las imágenes de la naciones todavía no han surgido, lo que propiciaba todavía un cierto margen de convivencia, aún en su aspecto más primitivo. 

La paz de Westfalia de 1648, después de la Guerra de los Treinta años termina con el reconocimiento de la imposibilidad de un dominio de una Europa sobre otra y la tolerancia de los católicos y protestantes, en vista de que no se pueden eliminar, tienen que coexistir, tienen que convivir, aunque sea precariamente. 

De esa convivencia surge el llamado "equilibrio europeo", equilibrio de poder, con el paréntesis de las Guerras napoleónicas, que al final refuerzan ese equilibrio. Hasta la I Guerra Mundial, que destruye esa situación para preparar la hegemonía de países que ya no son propiamente europeos.

El equilibrio es la forma de la convivencia europea, entre las naciones que la forman. Esas naciones son hoy todavía las sociedades más saturadas, a pesar de su insuficiencia. Pero el desconocimiento de una naciones respecto de las demás, de unas a otras es el gran impedimento de una convivencia con proyecto de futuro. No se puede proyectar desde la ignorancia mutua, hay que partir de un conocimiento común para hacer algo juntos.

Las naciones y las que no lo son, se distinguen por su personalidad característica frente a los países que no tienen personalidad. Hay países como Polonia y Hungría que si tienen esa personalidad, a pesar de ser nacionalidades de formación tardía.

Hay una Europa que estuvo en manos del Imperio Otomano, una Europa que le cuesta definir su personalidad, es un Europa de poca consistencia, además de una gran complejidad, que es un problema de difícil solución.

En los siglos XVII y XVIII las naciones están presentes unas en otras, emparentadas entre ellas como entre los reyes que las gobiernan. Las minorías que rigen esas naciones se reconocer perfectamente unas a otras, tanto las aristocracias como los intelectuales. El pueblo llano desconocía más esa situación aunque participara del patrimonio común.

Cada nación tenía una pretensión de ejemplaridad respecto de las demás, cada nación pretende ser la quintaesencia de lo europeo. Hoy esa pretensión no se ve por ninguna parte. Esa renuncia a la ejemplaridad en la conducta es una de las causas principales de la decadencia europea. Todos los europeos pretenden ser  iguales, esto se ve en la semejanza del vestir. 

Hay una especie de homogeneización en toda Europa. No se pretende ser más. La admiración mutua entre los paíse europeos permitía el conocimiento de lo mejor de cada país. Los enfrentamientos y las guerras no disminuían ese interés por lo mejor de lo otros países. España estaba llena de franceses e italianos en los niveles superiores, que es lo que significa la convivencia europea, a pesar de los enfrentamientos.

Alemania e Italia tardaron en conseguir la unidad nacional, a pesar de haber alemanes e italianos desde la Edad Media y sentirse como tales, pero no se constituyen en naciones hasta fines del siglo XIX. Esto ha favorecido la creación de ciudades con personalidad propia, que parecía que iba a perderse con la unificación. Alemania tenía dos centros: Berlín y Viena, que se enfrentaron entre sí. Al final triunfó Berlín. Cuando Fichte publica su "Discursos a la nación alemana" (1807), comienza el proceso nacionalizador, que culmina en 1870.

Italia siempre ha estado en manos extranjeras en la época del Renacimiento hasta la aparición de los primeros reinos independientes que pretendían la unificación, como Nápoles, Saboya o las Dos Sicilias.

Polonia es repartida dos veces por Prusia, Rusia y Austria. Una historia difícil de llevar para los polacos, pero que han sabido conservar su ansia de nacionalidad a pesar de todo. Es fácil ponerse de acuerdo entre las potencias expansivas para repartirse territorios. Un gran error que puso muy contento a Voltaire, incluso escribiendo a la reina de Rusia para felicitarla. En cambio el rey de España Carlos III se indignó por ese reparto e intentó evitarlo, sin ayuda.

En esa época, el siglo XVIII, hay una comunicación desigual entre los países. El afrancesamiento es parcial, en gran medida por ser la nación más adelantada, como pasa con el americanismo hoy, que no es más que la influencia del país que supone nivel de nuestro tiempo. Aún así hay muchos elementos alemanes, ingleses, españoles o italianos que dan el tono del siglo XVIII. No se tiene idea de los libros traducidos de unos países a otros, esto daría alguna pista sobre la real convivencia entre los europeos del siglo.

Las guerras del siglo XVIII eran guerras representativas, no afectaban a los países como tales, pues los ejércitos eran poco numerosos. Con Napoleón cambió la situación y las guerras se hicieron mucho más destructoras. La guerra en este siglo es como un ajedrez dramático, una partida, un juego entre contendientes representativos, pero no propiamente entre naciones. Las guerras entre España e Inglaterra eran guerras navales, los pueblos ni se enteraban. Se procuraba no romper el tejido europeo.

Desde la paz de Westfalia (1648), se procura no romper el equilibrio europeo. Se respeta el principio de Carlos V: la "universitas cristiana", es lo que se rezaba antiguamente en las iglesias: "La paz y la concordia entre los príncipes cristianos". Hay una última concordia en Europa. Habría que ver si esa concordia es también vivida como tal por debajo de la política. Lo que se verá en la próxima clase.



         Lección XIV: Europa, "una escuela general de civilización"


Para conocer el repertorio de ideas y creencias en la Europa de los siglos XVII y XVIII, son fundamentales los libros de Paul Hazard: "El pensamiento europeo en el siglo XVIII" y "La crisis de la conciencia europea".

La Guerra de Sucesión en España (1700-1714) fue un ejemplo de participación de unas naciones en los asuntos de otras. Un intento de establecer un nuevo equilibrio en Europa o mantener la situación anterior. Un problema de equilibrio europeo que se ve en peligro de desaparecer por la hegemonía de Francia. Los ejércitos contendientes están formados por soldados de distintos países en un solo ejército.

En ese tiempo se empieza a tenerse en cuenta el dicho de Capmany: "Toda Europa es una escuela general de civilización" y añade "nosotros somos los que menos hemos contribuido para hacer la Europa moderna, tan superior a la antigua: más la gloria de este todo cubre a todas las partes". 

Europa se posee a sí misma y se ve como una empresa, sobre todo desde mediados del siglo XVII a mediados del siglo XVIII. En esta época los europeos viven desde Europa. Esto da una fraternidad general entre todos los europeos, con la relativa excepción de España.

Hay una curiosa ignorancia de los europeos sobre España y la Monarquía hispánica. Esta falta de interés por lo más creador de España hace que se repliegue sobre sí misma desde mediados del siglo XVII. Un error de España ese de aislarse por el comportamiento de los demás.

Europa no entiende bien lo que es España, con una mezcla de envidia y desprecio. El resto de los países europeos prescinden de España, con lo cual Europa queda mutilada, porque España es una enorme realidad, casi un continente entero, de la que no se puede prescindir.

A mediados del siglo XVIII aparece el espíritu revolucionario, propiciado por los enciclopedistas, un fenómeno sumamente estéril, que trajo multitud de desgracias en Europa. Ya Leibniz lo anunciaba a principios del siglo. Se pretende cambiar todo en Europa, pretende partir de cero, piensa en el cambio súbito y definitivo. Es el revolucionarismo una enorme pérdida de todo lo valioso para construir una realidad nueva. Es la supresión de la Historia. El rechazo de toda tradición.

Aristóteles en su "Política" considera que si algo tiene duración, es valioso por sí mismo, y si dura poco es que no tiene realidad, tiene un gran respeto por la realidad duradera. El revolucionarismo desprecia la duración, pretende la uniformidad abstracta para todo lo humano.

España se embarcó tardíamente a esa mentalidad revolucionaria y de manera muy tibia. Por eso sus ilustrados son poco destructores y su grado de acierto en muy grande. Personajes como Cadalso, Feijoo, Jovellanos salvaron la continuidad de la vida española.

La derrota de Napoleón aconteció en los países que menos tuvieron que ver con la ilustración revolucionaria: Rusia y España. Napoleón es lo que quedó del espíritu revolucionario, que quería destruir el pasado, haciendo almoneda de él. La tradición filosófica se rechaza, Shakespeare parece bárbaro. El estilo gótico detestable, incluso apareció un proyecto para destruir los edificios de ese estilo, proyecto patrocinado por la Academia de París. En España esa mentalidad logra prohibir los Autos Sacramentales.

El siglo XVIII hace el intento de vivir de ideas, ideas que se extienden a muchas personas y a las clases elevadas, a las mujeres. Este es su mayor logro, siempre hacia las minorías. Se hace un uso credencial de las ideas, no se discute sobre ellas, sino que se cree en su verdad, sin ponerlas a prueba. Sa manejan las ideas sin justificación. De ahí surge el espíritu revolucionario, de las ideas sin revisión. 

Todo esto produce empobrecimiento intelectual y moral, las ideas se vuelven menos creadoras, al tener menor profundidad. El padre español Juan Andrés lo vio muy claro. Este uso de las ideas como creencias hizo caer a Europa en una gran inestabilidad.

Con la Revolución se produce la movilización general del pueblo, de la sociedad entera. Las guerras son mucho más sangrientas y cada vez en mayor número. Esto va incrementándose hasta la II Guerra Mundial, en la que las muertes en la retaguardia son tan numerosas como en el frente de batalla.

El siglo XIX comienza con una sucesión de batallas, sobre todo por influencia de Napoleón. Europa está invadida y en lucha. Con la excepción de Inglaterra, parcialmente. Este hecho es una de las causas de la superioridad inglesa del siglo XIX. Superioridad que se prolonga durante todo el siglo, para quedarse posteriormente anticuada en el siglo XX, respecto del continente europeo.

Los teóricos más hostiles a la revolución Francesa son, sobre todo, ingleses, como en el caso de Burke. El siglo XIX continúa siendo "una escuela general de civilización", a pesar de todo, apoyándose en lo que había quedado libre de la destrucción.

El pensamiento alemán tardó tiempo en ser decisivo en Europa. Kant (1724- 1804) fue su primera gran figura, que llegó tarde para arreglar las cosas. Dos generaciones posteriores a su muerte tardaron en utilizar sus ideas. Tanto Humboldt como Hölderling, nacidos en torno a 1770, fueron quienes empezaron a usarlas de manera sistemática.

Europa se reconstruye sobre los escombros de la Revolución Francesa, partiendo de lo que quedó en pie y no fue destruido. Aún así permaneció la propaganda sobre las bondades de la Revolución, hasta hoy mismo. Con motivo del segundo centenario de dicho acontecimiento, en 1989, se están replanteando las cosas, ya se ven de otra manera más adecuada.

Francia está teniendo ahora una visión más crítica de la Revolución. Pues supuso un paso atrás. La civilización europea se paralizó durante un tiempo. La propaganda sobre ello ha conseguido que se vea como un acontecimiento valioso, esperemos que se rectifique esa idea.

Jovellanos vio como el espíritu revolucionario lleva a la pérdida de la libertad, a la destrucción de la continuidad histórica. El verdadero avance dentro de la historia es el que se produce paso a paso respetando esa continuidad, sin dar saltos en el vacío.



     Lección XV: Estabilidad y expansión de Europa en el siglo XIX



Después de 1815 comienza una época de gran estabilidad, que concluye con la I Guerra Mundial. Inglaterra al esta libre de conflictos se adelanta a los demás países europeos. Moratín es testigo de ello. Pedro Ortiz Armengol lo estudió con gran precisión en el libro: "El año que vivió Moratín en Inglaterra" (1792-93). Moratín habla ya del economicismo - todo cuesta dinero - pero funciona con gran eficacia. Existe mucha industrialización, gracias, en parte, a las minas de carbón, tan importantes. También advierte Moratín del orgullo y de las malas maneras. Le parece bien la caridad pública , la beneficencia. Todo eso que adelantó a Inglaterra al continente europeo y que tardó un tiempo en hacerse efectivo en él. De ahí la superioridad inglesa.

Las guerras napoleónicas suponen mucha destrucción en Europa, pero el Congreso de Viena, al término de las mismas, hace posible un nuevo clima de cooperación y de equilibrio. Aún así hay dos interrupciones revolucionarias, la primera de 1830 en Francia y la de 1848, que hace posible la venida de la II República. La mejor etapa de Francia es la del reinado de Luis Felipe de Orleans, entre 1830 y 1848. Época llena de talento e inteligencia social. Primera etapa de libertad en Francia desde al Revolución de 1789.

La revolución de 1848 en Francia, que trajo otra vez la República tuvo también gran repercusión en toda Europa, aunque terminó con el golpe de estado de Napoleón III, una etapa dictatorial que terminó en 1870 con la guerra franco-prusiana y la proclamación de la III República en Francia. Ese año de 1848 también es señalado como fecha de la publicación del "Manifiesto comunista" de Carlos Marx, escrito decisivo en el devenir de Europa.

Pero la época posterior a las guerras napoleónicas destaca por el enorme desarrollo técnico, principalmente debido al ferrocarril. En España empezó el ferrocarril en Cuba, el año 1837, solo doce años después del primer ferrocarril inglés. Hasta 1848 no existió el primer ferrocarril en la península ibérica. 

La técnica, que empezó a llenar el siglo, hacía pensar a muchos que haría mejores a los hombres. Un optimismo luego desmentido por los hechos. Es el error del progresismo. Pero el entusiasmo por lo nuevo hizo que se creciera mucho y que se amasaran grandes fortunas, sobre todo por los ferrocarriles. Hoy los mismos ferrocarriles producen enormes pérdidas, cuando ya las principales inversiones ya están hechas, son los misterios de la economía.

En el mundo de la navegación también se produjeron grandes innovaciones, pasando de los hermosos barcos, llamados Clippers, lo mejor de la navegación a vela, al uso sistemático de los barcos de vapor. Enorme cambio que permite, con el resto de los inventos industriales, crecer en enorme proporción con la época anterior. El siglo XIX permite vivir desde otro nivel los problemas del mundo y lleva a realizar una nueva etapa de colonización, sobre todo por Francia e Inglaterra. 
Portugal ya estaba presente en muchas partes del mundo, pero de manera distinta a como actuaron Francia e Inglaterra en esos años.

Bélgica colonizó una parte de África, pero por iniciativa personal de su rey, y que a su muerte pasó a ser patrimonio nacional de ese país, pero no antes. Italia también quiso expandirse colonialmente, lo mismo que Alemania. España estaba ya en bastantes sitios, aunque tuvo una cierta actividad en este sentido, como en el caso de Guinea Ecuatorial.

En Asia es Inglaterra la que se impone. Francia interviene en Indochina, con participación española, pero que al final no es tenida en cuenta por esta y sufre una decepción. La expansión inglesa en extremo oriente, sobre todo en Australia y Nueva Zelanda se realizó contando en gran medida con los presidiarios ingleses. En los mapas de esos años predominaban los colores rojos, de los territorios ingleses y los tonos morados, de los franceses.

El nivel económico crece enormemente, aunque ese nivel no coincide con lo que ahora se llama nivel de vida, pues la pobreza seguía siendo el estado habitual del hombre. Cuesta trabajo pensar en que el modo de vida habitual del mundo a lo largo de la historia ha sido el de la pobreza. Es el siglo XX el que ha permitido extender la riqueza por gran parte del mundo, llegando a eliminar la pobreza a grandes porciones de la humanidad.

Los pobres del siglo XIX son menos pobres que los del siglo XVIII, pero aparece un nuevo fenómeno, que es el de la proletarización, la conciencia de de la pérdida de las raíces, el no estar satisfecho con la condición en la que se vive. Se pierde la holgura de la vida, la felicidad aún dentro de la pobreza.

La proletarización supone la pérdida de las formas de la vida, de la autenticidad vital. La relación personal entre los hombres deja de ser fundamental, se pasa a la relación económica y laboral entre las gentes. Los hombres dejan de estar contentos con su condición, cosa desconocida anteriormente. Se pierde la instalación vital, se vive en barrios-hormiguero.

El obrero deja de estar contento de serlo, lo mismo pasa con el intelectual, el sacerdote, el militar. Se produce un descontento de la condición profesional de las personas, por un excesivo economicismo en las relaciones personales.

Los grandes proyectos revolucionarios del siglo XIX parten de ese estado de proletarización, de pérdida de las raíces personales del hombre. Son proyectos reduccionistas, simplistas, ateos. Reducen al hombre a una sola dimensión y pretenden que los hombres se comporten de una manera simple, sin tener en cuenta todas las dimensiones de su persona y solo atiendan a su dimensión económica. Una tendencia profunda del siglo XIX que traerá sus consecuencias, en algunos casos nefastas.

 El siglo XIX es de una gran estabilidad económica, hay muy poca inflación, hasta que la situación cambia en la I Guerra Mundial. El patrón oro desparece a partir de entonces. Las monedas eran muy estables: una peseta era igual a un franco y una libra. Y esta valía uno con veinticinco marcos.

La concepción de la vida varía mucho según la estabilidad mayor o menor, y una moneda estable es una muestra de ello. El precio es un uso social y su quiebra produce la impresión de la quiebra de los usos. Es un factor de desmoralización.

En el siglo XIX hay una gran competencia social y económica de los mercados. Aumentó enormemente la producción y bajaron los precios, pero tuvo como consecuencia la rivalidad enconada entre los países, lo que llevó a la I Guerra Mundial.

La calidad de vida aumentó con la técnica. Las comunicaciones se hicieron cada vez mejores y aumentaron enormemente. Empezaron a decirse grandes tonterías sobre los nuevos tiempos, como que no habría suficiente mineral de hierro para tantos ferrocarriles o que la velocidad por encima de los cuarenta kilómetros por hora impediría respirar durante los viajes o en España, pues se pensó que el ancho de vía europeo del ferrocarril favorecería las invasiones, y de hecho se fijó otro ancho de vía, como en Rusia.

El correo tuvo una gran evolución hacia la rapidez y la eficacia, hoy tan degradada. Se inventa el teléfono y el telégrafo, unos cambios asombrosos comparados con lo anterior. Se introduce la calefacción. Inglaterra, como dije antes, se adelantó a todo esto, pero hoy se ha quedado atrasada. De ser el país más cómodo de Europa ha pasado a ser incómodo. Empezó con la chimenea y se quedó en ella, sin introducir la calefacción. Sus ferrocarriles están desfasados.

El alumbrado mejoró enormemente. La mayor parte de las novelas de la época anterior reflejan esa situación de oscuridad. Se empezó con la luz de gas y pronto se sustituyó por la electricidad. La electrificación inglesa fue posterior a la española, pues en Inglaterra se siguió con el gas.

Se produjo una extraordinaria transformación de la formas de la vida, se accedió cada vez más a las formas asociadas a las técnicas, y un gran aumento de la comodidad. Hoy en los países occidentales se vive mejor que en ninguna época de la historia.

Hubo un momento de plenitud, el 17 de noviembre de 1869, fecha de la inauguración del Canal de Suez. Triunfo de la técnica física, de las técnicas económicas y sociales. Es la época de la Inglaterra victoriana. Asistió a la ceremonia de inauguración el emperador Francisco José de Austria. Así como la esposa de Napoleón III: Eugenia de Montijo. Con las escuadras de los principales países presentes en el acto. Es un momento de plenitud. Los pueblos de Europa se reúnen en una fiesta.

Pocos años después la guerra franco-prusiana, la caída del Segundo Imperio francés y el establecimiento de la III República en dicho país, cambia la situació. Se crea el Imperio Alemán y posteriormente se produce la unidad italiana.

En España se vive un siglo lleno de altibajos, con locura general desde 1868 hasta la época de la Restauración monárquica de 1875. Esos años fueron de gran confusión e incluso propiciaron indirectamente la guerra franco-prusiana, por las rivalidades que surgieron en la elección de la nueva línea dinástica que se quería introducir en España.

A pesar de todo lo anterior el siglo XIX continúa en todo su esplendor, pero con un espíritu de revancha entre Francia y Alemania, consecuencia de la derrota francesa en la guerra franco-prusiana de 1870 y que desembocó en la I Guerra Mundial. En esa guerra de 1870, Alsacia y Lorena pasaron a ser ciudades alemanas, pero eran ciudades que se sentían francesas.

La agresividad alemana continúa a partir de entonces. Hubo personajes alemanes que a comienzos del siglo XIX tenían temor a la unidad política alemana, porque suponían que era una fuente de pérdida de libertades en Alemania. En parte tenían razón, por lo que vino después, pues el joven alemán pasa de ser un soñador a un instrumento en manos del estado.

Rusia en el siglo XIX vivió agitaciones sociales, en gran medida debido a su situación social, un pueblo formado por millones de siervos, en estado de semiesclavitud. Las ideas extranjeras penetraron en Rusia y se produjo un gran contraste. Apareció el nihilismo, el terrorismo.

El siglo XIX fue también un siglo de enorme emigración a América, producida en gran medida por el aumento de la población, consecuencia de la técnica europea aplicada a la vida social. Desde 1870 hasta la I Guerra Mundial, un millón de europeos emigraban a América cada año a los Estados Unidos. En la América hispana pasa algo parecido, sobre todo con Argentina.

A pesar de esa corriente migratoria, Europa sigue siendo el centro del mundo. Europa sigue mandando en todas partes. Cada nación europea hace valer su excelencia frente a las demás. Inglaterra domina por su política y por ser el país más avanzado de todos. Alemania hace valer su capacidad científica en todos los lugares posibles. La literatura es sobre todo francesa, aunque sus escritores eran cada vez de menor nivel, seguían conservando el prestigio.

Entre 1860 y 1880 aparece un fenómeno extraño y que va a ser devastador: la pasión por la originalidad. Nadie quiere imitar a nadie, todo el mundo quiere decir cosas distintas a los otros, aunque sean disparates o no se le entienda nada. Esta actitud tiene un gran parentesco con el nacionalismo. A ello se incorporan los países más recientes. Se tiende a hacer el nacionalismo más virulento cuanto menor es la realidad nacional de los países.

Ese nacionalismo previo a la I Guerra Mundial es un elemento destructor que termina con el gran siglo creador, que es el siglo XIX. Se olvida que Europa ha sido una "Escuela general de civilización". La I Guerra Mundial lleva el odio dentro de sí, las naciones de Europa se vuelven contra ellas mismas. Los aliados impiden que se toque música alemana. Se habla mal y se descalifica la cultura de los otros. Los alemanes llamaban a los franceses corruptos. La convivencia europea se rompe en pedazos. 

Es el siglo XIX un siglo de gran creación en todos los órdenes de la vida, pero su final destiñe sobre lo anterior. La I Guerra Mundial deja un mal sabor de boca en el recorrido del siglo XIX. Es un mal final de una buena película.




          Lección XVI: El siglo XX: entre la destrucción y la unidad



El comienzo del siglo XX continúa la estabilidad del siglo XIX, pero se quiebra con la I Guerra Mundial. El Imperio Alemán con centro en Prusia desestabiliza el mundo germánico: un equilibrio existente entre Prusia y Austria. En ese equilibrio va imponiéndose cada vez más Prusia hasta que después de la I Guerra Mundial desaparece el Imperio Austriaco totalmente.

El gran error del siglo XIX es la creencia en la idea del progreso indefinido, un progreso sin ningún tipo de vigilancia especial, es un progreso automático, que luego se vió imposible ante la degradación de la convivencia. Se pensaba que la libertad estaba asegurada: un gran error.

El pauperismo, el fenómeno de la pobreza, es una de las escusas para las diversas revoluciones que se estaban preparando en Europa. Era cierto en gran parte del continente. La riqueza había aumentado mucho, pero la pobreza era mayoritaria. Aparecen movimientos obreros marxistas y anarquistas. Surge el internacionalismo como reacción ante el nacionalismo exacerbado, sobre todo en Inglaterra, Francia y Alemania.

El paneslavismo, dirigido por Rusia también se hace presente en el panorama internacional de la Europa del Este, sobre todo desde la caída del Imperio Austro-húngaro, elemento vertebrador del mundo eslavo hasta entonces. Empezó la caída de dicho Imperio cuando Hungría adquirió estatuto propio dentro del mismo, lo que ocasionó ofensar a los demás partes y terminó con él después de la I Guerra Mundial.

El nihilismo, fenómeno surgido en esos años por elementos revolucionarios, llevó a la aparición del terrorismo, con atentados en Rusia, pero con origen y base en otros países, como Alemania o Suiza. Desde allí se reclutaron los elementos necesarios para la Revolución Soviética.

La guerra de 1914 es ocasionada por una gran frivolidad. La razón suficiente es un concepto originario en Leibniz, que es el que hay que aplicar para entender esa situación. La política y la diplomacia estaban muy anticuadas. Se pensaba en la guerra como en las guerras anteriores, de pequeña dimensión, pero el resultado fue atroz. Se creyó también que los obreros pararían la guerra: otro error grave. Luego se pensó que iba a ser la última guerra, otra frivolidad.

Fue una guerra mortífera, las trincheras eran una ratonera para las matanzas de cientos de miles de muertos. Se usaron armas desconocidas antes, como los gases o la aviación. El odio entre las naciones fue lo más grave de esta guerra. Antes las naciones no se odiaban a pesar de los enfrentamientos bélicos.

Se descalifican las culturas de otros países. No se pueden citar, ni utilizar las obras de los autores del enemigo. La propaganda aparece de manera desconocida con anterioridad. Autores como Bergson en Francia o Scheler en Alemania se dedican a descalificar la cultura del otro país. Eso lo denunció Ortega como inadmisible.

Los pacifistas comenzaron a actuar, con Bertrand Russell a la cabeza, son contrarios al nacionalismo que impera en ese momento. Luego en la II Guerra Mundial, guerra más ideologizada ya Russell dejó de ser pacifista. Los pacifistas, se callan o hablan según que intereses defienden, es difícil ser partidista en todos los casos, solo lo suelen ser en algunos de ellos. El pacifismo oculta intereses que muchas veces son inconfesables. 

En la II Guerra Mundial  apareció un patriotismo ideológico, que apenas existió en la I Guerra Mundial. Es el fenómeno del colaboracionismo, tan extendido en los diversos países ocupados en esta guerra y en las diversas guerrillas que infestaban ciertos países y que hicieron a veces casi imposible su normalización después de la guerra.

Ortega, ya en 1908 hablaba de dos alemanias, una superior, científica y creadora, y otra Alemania fácilmente manipulable por la demagogia, que puede transformarse en un peligro. Esa segunda Alemania mostró la profecía de Ortega. 

Ortega, gran admirador de Alemania, era partidario de los aliados en la I Guerra Mundial, pero eso no le impedía admirar a Alemania y reconocer su importancia en la construcción de la cultura europea. No descalificó la cultura alemana como hicieron tantos intelectuales en la guerra, lo que desprestigió de manera decisiva la profesión intelectual, hoy tan poco reconocida como autoridad. 

Después de la I Guerra Mundial se organiza Europa de manera abstracta, sin tener en cuenta la Historia y según intereses de unos pocos. Eso es un gran error que se sigue manteniendo hoy mismo y fuente interminable de conflictos.

Los alemanes utilizaron a Lenin para desestabilizar a Rusia y  así quitarse un enemigo en la I Guerra Mundial. Desencadenó la Revolución Soviética y efectivamente se quitó un enemigo, pero acabó siendo a la larga una amenaza mayor.

También después de la guerra se destruye el Imperio Austro-húngaro, por hostilidad a los imperios - Francisco José reinó desde 1848 a 1916 - y por otras razones menos confesables, como rencores intelectuales, nacionalismos internos, nacionalismos de los países que no son naciones, pero que a las grandes potencias interesaba manipular en su debilidad, cosa que no podía ocurrir dentro del Imperio austriaco.

El nacionalismo es la inflamación de la condición nacional. Las naciones antiguas se inflaman menos, son más moderadas. Los nacionalismos más fuertes fueron los de Alemania e Italia, las últimas naciones que se formaron en Europa, pasa como con las personas, que cuando dudan de sí mismas, se afirman con mayor violencia, se rodean de griterío. Después de la I Guerra Mundial esas nacioncitas que se autoproclamaban como tales y que habían colaborado con los aliados fueron premiadas, por ignorancia y mala fe. Entonces se produjo la fragmentación del Imperio Austro-húngaro, y todavía lo estamos lamentando.

Hay, sin embargo aciertos, como la reconstrucción de Polonia. Se independizan los Paíss Bajos. Hungría, sin embargo, se reduce a lo mínimo, lo mismo que Austria. Hungría empieza a ser dirigido por un regente, que es un almirante, de un país sin mar.

Países como Checoeslovaquia, con una sociedad complicada y llena de mezclas, Yugoeslavia, formada por una mezcolanza terrible. Rumanía también es un lío. El Imperio turco se difumina. El cambio del mapa europeo es muy irreal y disparatado.

Rusia se vuelve totalitaria, y poco después aparece un totalitarismo reactivo en Italia, de origen socialista, aunque con tendencias nacionalistas. Todos estos problemas crean una gran inestabilidad en Europa, que termina con la II Guerra Mundial. Hay un error intelectual después de la primera guerra que lleva a la segunda. Ese error todavía persiste en algunos casos y habría que rectificarlo.

Ortega ya pensó en la unidad europea. Aunque había otros pensadores que eran partidarios, no llegaron a pensarlo como Ortega, que afirmaba la unidad europea previa su efectiva unidad política por hacer. Posteriormente estudió en el libro "La rebelión de las masas", como se realizaba una unidad política partiendo de unidades menores, mediante el fenómeno de la incorporación a una unidad superior. 

La única solución a los problemas europeos, afirmaba Ortega era la creación de los "Estados Unidos de Europa". Y ponía como ejemplo la unidad de mercado y producir así  para toda Europa. "La revolución de las masas" es un libro todavía más actual ahora que entonces (1930).

El nacionalismo es el fenómeno más importante de conflicto en esos años, problema que llega hasta hoy. Max Scheler en 1928 solía hablar de lo gris que era la República de Weimar. Ese tono gris pronto comenzó a cambiar de color, con las consecuencias por todos conocidas.

Había en Alemania después de la I Guerra Mundial una gran corrupción moral. Era un país humillado por los aliados. Faltó generosidad para superar esa humillación y posteriormente faltó valor para enfrentarse a las violencias de Hitler.

El nacionalismo y el comunismo son las dos grandes amenazas de ese tiempo en Alemaniaa. Aparece Hitler con un totalitarismo nacionalista, antisemita, anticapitalista, antiliberal y antidemocrático. A pesar de ello recibió mucha ayuda de los capitalistas.

Los Nazis ganaron varias elecciones, y empezaron a gobernar desde enero de 1933. Acabaron con la democracia. Defendiendo una ideología ridícula como es el racismo. Ideología de origen francés: Gobineau (1816-1882) e inglés: Houston Chamberlain (1855-1927), pero que prendió en el país de más cultura de Europa, es difícil de comprender. Se produce una dimisión de los intelectuales frente a esta cuestión, lo que vino después ocurrió mucho más tarde. Al principio el peligro era escaso, pero pocos se atrevieron a rechazarlo. Al final fue apoyado por la gran mayoría de los alemanes.

Las libertades forman un sistema, y si se elimina una de ellas, todas las demás quedan afectadas. Muchas figuras de la intelectualidad alemana empezaron a escribir partiendo de los principios de la ideología de Hitler. Demasiadas personas emigraron sin quedarse a luchar, antes de que pasaran determinadas cosas. Tal ve hubieran podido cambiar la situación.

Hitler quiso dominar el mundo, casi todo el mundo aceptó esta situación. Hubo una gran propaganda. En España después de la Guerra Civil había señoras que tenían un retrato de la Virgen del Pilar al lado de uno de Hitler. En España no se podía acceder al periódico                     "L´Osservatore Romano". La encíclica sobre los peligros del nacionalsocialismo estaba prohiboda en España. Así como los libros sobr la persecución de los nazisa a la religión.

Se produjo un arrasamiento de lo mejor de la cultura alemana, que aún perdura en estos años. Después hubo una fascinación de los principales intelectuales por el comunismo. Luego ha habido la caída del comunismo en estos últimos años, pero no se puede olvidar que ha sido coreado por un sinnúmero de personalidades.

Estas experiencias históricas nos enseñan que hay una radical inseguridad en la vida humana y que hay que arriesgarse a decir no. Pero el caso es que Europa se destruye entre 1939 y 1945, consecuencia de todos los errores acumulados y que se muestran con anterioridad.

Hubo una intervención de los Estados Unidos decisiva, que permitió superar esta situación con un gran esfuerzo. Aún así el esfuerzo militar alemán fue extraordinario, aunque en sentido perverso. La gratitud a los americanos se expresó en forma de antiamericanismo, excepto en los países derrotados, con Alemania o Japón.

El europeísmo posterior toma forma de antiamericanismo, es un europeísmo que niega la realidad del mundo occidental. En estos decenios posteriores a la guerra ha habido voluntad de unidad europea, pero demasiado inclinada a la política y a la economía. Excepto en la mente de los intelectuales, muy politizados en el sentido peor del término. Ha faltado el estímulo y el lirismo necesario para que el proyecto europeo despierte ilusión entre las personas.

La economía es importante, pero no ilusiona. Pasa como con el aire que respiramos, es necesario, pero no produce entusiasmo. Hace falta crear emoción en lo que se hace y transmitirla. Hoy se habla de la Comunidad Europea, pero sigue siendo una pretensión económica, dirigida por burócratas que todo lo quieren regular. Se elogia el liberalismo, pero se le ponen muchas trabas. Hace falta hacer algo más.




                           Lección XVII: La estructura actual de Europa



Hasta el año 1800 la población europea es de 180 millones de habitantes El historiador Pierre Chaunu dice que por encima de los cuarenta habitantes por kilómetro cuadrado es cuando un país comienza a funcionar. Francia es el primer país que lo consiguió, de ahí su superioridad.


De 1800 a 1914 Europa pasa de 180 millones de habitantes a 460 millones. Hoy son 700 millones. El crecimiento real sería mucho mayor si tuviéramos en cuenta las emigraciones de Europa a América.

La técnica ha ido creciendo enormemente, pero la democracia liberal ha tenido grandes eclipses. (Democracia liberal más ciencia fue el gran motor del crecimiento en Europa, según Ortega). Ha habido una gran inercia de esos dos principios, a pesar de los quebrantos. Esto prueba la radical inseguridad de todo lo humano. Todo se puede perder. La falsa seguridad es el gran error de los siglos XVIII y XIX. Las cosas se pueden perder y hay que recuperarse, siempre se puede hacer.
En los últimos  años se ha producido una recuperación de la libertad, que nunca es segura. 

La II Guerra Mundial supuso una enorme destrucción, con más de veinte millones de muertos. La mayoría lo fue en la retaguardia, más que en el frente. Esto cambia el concepto de la guerra. El asesinato se convierte en el protagonista.

Al término de la guerra hubo una gran recuperación, favorecida por las grandes inversiones de los Estados Unidos en todos los países que lo quisieron, incluso los enemigos, algo desconocido en la Historia. El mayor crecimiento económico conocido nunca. Hoy se ha dado un paso atrás.

Desde el año 1946, al 1961 hubo una gran voluntad de reconstrucción. El el año 1949, Julián Marías fue a Alemani, a Frankfurt, concretamente y vio solo fachadas sin edificios detrás. Estaba en ruinas, esto pasaba en todas partes, hasta que la reconstrucción, debido al plan Marshall, posibilitó salir adelante con prontitud. Fue un acto de generosidad inteligente., desconocido en la Historia. Los Estados Unidos fueron los protagonistas: generosidad americana y eficacia europea. Se hicieron bien las cosas, tanto para los amigos como para los enemigos.

La guerra fue consecuencia de una actitud de partidismo dentro de Europa, que llevó a un sistema de lealtades políticas, cuyas consecuencias fueron el fenómeno del colaboracionismo en la guerra. Se produjo la adhesión a un ideología, antes que la adhesión a la nación. El pacto germano-soviético fue una sorpresa para las personas que se adherían a las ideas de esa época y produjo un cambio de actitud en las ideas y en las posturas. Fenómeno que no había ocurrido antes,: el pacto entre el comunismo y el nazismo.

Después de la II Guerra Mundial se produce la ruptura de Europa, fenómeno comparable con la ruptura producida por la invasión musulmana en el Norte de África. Pero en este caso la frontera era de un solo sentido. La propaganda fue fabulosa. No se entiende la Europa de estos últimos cincuenta años sin tener en cuenta este factor de la propaganda. ¡Lo que la gente ha dicho, ha escrito y pensado en estos años! Europa queda reducida a la mitad. La incomunicación entre las dos partes de Europa debería haber servido para su unión parcial y posteriormente unirse todos.

Las cosas se han hecho siempre poco a poco, por incorporaciones, como en el caso del Imperio Romano. Europa no se ha constituido nada más que desde el punto de vista económico, que no hay que desdeñar, pero es insuficiente.

Se dieron pasos importantes para la unión europea: Adenauer, Monet, De Gasperi... Pero se quedó en el economicismo que triunfó en toda Europa. También se produjo la liquidación del Imperio Británico, con una voluntad decidida de terminar con él. Kipling, autor de referencia del Imperio, se desprestigió. Hubo una actitud de renuncia. Los europeos empiezan a dejar de exigirse a sí mismos. Las sociedades se convierten en sociedades de masas, sin apenas minorías rectoras.

Después de la guerra desaparecieron los hombres-masa, luego volvieron a aparecer a partir de los años sesenta. También surge la sociedad-masa, países que se creen con todos los derechos, sin haber luchado por ellos. Los países creadores han trabajado durante siglos para conseguir su posición, pero la mentalidad de la sociedad-masa exige todo sin merecerlo. La ONU consagró esta situación.

El afán de seguridad prevaleció en Europa, el espíritu de riesgo s batió en retirada. Pero a pesar de ello el crecimiento económico después de la II Guerra Mundial es incomparable con el resto de la Historia. La riqueza creada es asombrosa. España fue a remolque, pero llegó también a aprovecharla. Después de la Guerra Civil y antes de la II Guerra Mundial, hubo una posibilidad de aprovechar un gran préstamo hacia España, esto no se dice, pero no se aceptó. Pero como provenía de los Estados Unidos y de los países europeos, que se consideraban enemigos, no quiso aprovechar. No se puede uno quejar luego de que no hubiera plan Marshall.

Después de la Guerra Civil española, se cometió el gran error de la depuración de la universidad española. Algo de lo que no se ha repuesto la educación en España. Luego hubo un gran error europeo, a partir de 1960, que fue la marxistización de la vida cultural, sobre todo en Francia. Se produjo una decadencia en este país, cosa que no había ocurrido nunca antes.

En otros países europeos la recuperación económica tampoco ha supuesto un gran avance. En Alemania a pesar de la prosperidad, la degeneración de la sociedad producida por el nacionalsocialismo, con la anuencia de casi todos, permanece de alguna manera. El número de libros creadores es escaso desde 1930.

En Europa el utilitarismo y la planificación lo puede todo. El europeísmo se convierte en antiamericanismo. Europa ya es insuficiente para solucionar sus problemas, es necesario contar con todo Occidente, pero no se tiene en cuenta y se olvida de él.

La realidad suficiente es Europa más América: Occidente. Pero se usa este término en sentido político: lo contrario a los países comunistas. No se usa en sentido histórico. Aparece entonces como un proyecto partidista y no resulta fecundo.

Además desde 1960 empieza a extenderse el consumo de la droga, cosa que apenas existía con anterioridad. Hoy son millones los que se drogan. La aceptación social del aborto está muy extendida por todas partes, tampoco era práctica en épocas pasadas, en la Enciclopedia Británica de 1964, apenas se habla de ello.

Aparece el terrorismo organizado frente al terrorismo aislado anterior. Todo esto supone un estado de indefensión intelectual. El estado intelectual del momento recuerda al de la mitad del siglo XVIII, cuando Condillac era la referencia de los eclesiásticos, frente a la poca consideración hacia Aristóteles, gran error intelectual del que tardaron en recuperarse.

La moral existente ha sufrido un claro descenso, y no ha sido sustituida por otra. Es lo que explicaba Ortega sobre el gitano que se iba a confesar y al preguntarle si se sabía los mandamientos, le contestó al confesor "Misté, padre; yo loh iba a aprendé; pero he oído un runrún, de que loh iban a quitá". Esa es  la situación del hombre de hoy, nadie tiene referencia de comportamiento. Hay una tendencia a la evaporación del catolicismo, sobre todo por parte de los que quieren que sea efectiva evaporación, pero como no acaba de confirmarse, esto produce decepción e irritación.

Existe inseguridad respecto de la creencia religiosa, se ha reducido la fe a pocas cosas. No se habla de las cosas esenciales. Esto ha producido vulnerabilidad de los cristianos frente a cualquier ideología, frente a cualquier doctrina, por falta de anticuerpos. Por falta de conocimiento del pensamiento creador.

Se ha producido un enorme crecimiento de la riqueza y, por consiguiente, de las posibilidades humanas. La gente viaja por todas partes, al mismo tiempo que se ha producido una homogeneización entre los europeos, aunque sea de manera superficial. El turismo se ha extendido muchísimo, pero en una forma de viajar envuelta en celofán. Los jóvenes viajan cada vez más, pero se ha convertido en una especie de Internacional, sin fecundar las relaciones personales. Es como en el caso de los Hippies, que eran iguales en todas partes.

La riqueza ha llevado a que no se quieran realizar ciertos trabajos. Los habitantes de otros países han hecho esos trabajos y, como consecuencia,  los países europeos se han llenado de gentes extraeuropeas. Esos países han perdido homogeneidad. Las gentes se sentían en casa en sus países, esto ya no es verdad. Se pierde la identidad de los países y se produce una reacción hostil a esta situación. Situación injusta porque se es hostil a lo que se ha querido y por ser hostil a una parte de la humanidad. Parece que hay xenofobia, pero no es así, es otra cosa. Esta situación va a más con la situación de los países del Este de Europa y por la presencia magrebí. No se busca una solución adecuada, no se piensa con rigor.

Las naciones tienen hoy una personalización menos acusada. Hay voluntad de ello. Existe un desconocimiento muy grande de los demás países europeos, por una disminución del interés recíproco. Se construye una Europa económica, pero es más bien administrativa. Si fuera una Europa de los mercaderes iríamos más encaminados, pero es una Europa de los burócratas, que viven aislados, preocupados por los planes, los esquemas...

Tienen un afán de crecer en su número, en su control. Pero la riqueza de Europa hasido su variedad, su diversidad. Eso no se tiene en cuenta. La regulación de la burocracia sofoca la diferencia, hay una especie de costra de prosaísmo.

Acaba de producirse algo extraordinario: la caída del Telón de Acero. La caída del comunismo, por el uso de la libertad, apenas iniciada. Es algo maravilloso. Pero no se sacan las consecuencias. No se revisa lo que se había hecho mla. No han caído en desprestigio cosas y personas. Se está desperdiciando la gran maravilla. Se están inventando problemas, nacionalismos grotescos. No se investiga la verdad. No se aprovecha la bonanza. Habría que estar bailando de alegría.


                
                          Lección XVIII: La pretensión de ejemplaridad



Existían en Europa instituciones que daban el tono, el nivel de lo europeo. Tales como el Sepulcro de Santiago, la Universidad de París, el Imperio, el Pontificado. Realidades heterogéneas que tenían la función de aglutinadores de lo europeo.

Cada país tenía una pretensión de excelencia, con dos factores añadidos: la  conciencia de pertenecer a la Cristiandad y el respeto a los reyes, era un respeto ante el que los conflictos cedían. 

Desde fines del siglo XV hay naciones en Europa que obligan a la perfección de unas con respecto a las otras. Las guerras entre ellas eran de pequeña dimensión y de un tamaño representativo. Se hacían para alcanzar influencia. Las naciones eran variedades de Europa con una pretensión de excelencia, no con el objetivo de la posesión de las demás, sino como modos de ser europeos.

El refinamiento italiano en la Edad Media es una muestra de ejemplaridad sin apenas poder efectivo. El caballero española también es ejemplar. La riqueza de Francia era su mayor virtud, además de ser un país muy poblado respecto de los demás. Tenía una tradición de cultura desde muy antiguo. Inglaterra era un ejemplo político-parlamentario. Hay un modo de ser germánico, contrapartida de lo románico, que se identifica con la Reforma. 

La potencia y la destreza militar de Prusia era ejemplar. Los países menores, como Holanda, dan ejemplo de eficacia. No se trata solo de poder, sino de valer. Austria advierte que hay algo más que fuerza. El prestigio era cosa buscada. Europa ha tenido la supremacía por su variedad, falta de homogeneidad y por la pretensión de ejemplaridad.

Las rivalidades no excluían la admiración mutua. Las naciones rivalizaban por tener las mejores flotas, los mejores ejércitos, los mejores mercados, las mejores colonias, la mejor industria. A principios del siglo XX la industria alemana era barata, la francesa algo más cara y la inglesa, más cara que las anteriores, era la mejor. Luego esto cambió con la aparición de lo japonés. Se trataba de la perfección en la industria.

Las universidades disputaban entre sí. Se buscaba la ciencia más creadora, la literatura más valiosa, la música más oída. La lengua más extendida. Los países se comparaban por sus cualidades y sus excelencias.

Esta rivalidad por la excelencia no excluía a los demás, pero esto empezó a cambiar, se empezaron a afirmar los valores nacionales por ser ellos mismos, y a excluir los valores extranjeros por serlo. El nacionalismo apareció, muchas veces influido por el rencor y la conciencia de inferioridad. La hostilidad aparece desde el siglo XIX. Se renuncia a la convivencia. Los países venidos a menos son sus protagonistas. Se produce un recorte de la continuidad histórica. Se pierde el interés por las demás naciones.

Cada vez se admiran menos unas naciones a otras. En una época de tratados internacionales predominan las manías de unos hacia los otros. La falta de interés por los otros lleva a la homogeneidad de los países. Casi nadie pretende levantarse respecto de los demás. Hoy la excelencia está preterida. Algunos países hacen gestos de excelencia, pero no realizan un esfuerzo contínuo. Francia pretendió con De Gaulle adquirir una mayor exigencia respecto a los demás países de Europa, pero el pueblo no lo acompañó, aún así hay que darle el valor del intento.

Nunca un país puede ser lo mejor en todo, pero sí en algún aspecto. Y solamente apoyándose en lo que se ha creado con anterioridad, en los antepasados, se puede crear en la actualidad. Pero casi nadie posee su pasado. Por ello es difícil innovar.

A la impotencia de lo propio existe el añadido de la inapetencia de nutrirse de lo ajeno. Cada país ha de tener su parte en el concierto de las naciones aportando lo que le es más propio.



                Lección XIX: Las renuncias y el proyecto de Europa



Se habla de la "Colonización" como el gran pecado de Europa o su gran mérito. Su dimensión transeuropea. Su interés por lo que no es Europa. En el último medio siglo se ha producido una renuncia a la colonización, incluso a la memoria de ella.

Colonia se entiende como el establecimiento de "colonias" como hicieron los griegos o los fenicios. Los fenicios eran comunidades más mercantiles y los griegos creaban ciudades además de la explotación comercial.

Hay otra segunda concepción del colonialismo, como injerto. El ejemplo más claro es Roma. Los países resultantes quedan romanizados. Excepto en Grecia misma, donde la colonización produce un fenómeno inverso, Grecia en este caso produce el injerto en lo romano, y finalmente ese injerto se traslada a todo el Imperio Romano y a Roma misma.

Una concepción distinta es el dominio explotador y el mando desde fuera para controlar un determinado territorio y civilizarlo. Es el caso de la colonización europea desde el siglo XVIII. Es el caso de Rusia, Inglaterra, Francia o Alemania. Los ingleses fueron como los visigodos de la India. 
Hay una forma de colonización de la que no se habla, que es la del Islam. El Islam crea un dominio para islamizar totalmente. Es un control el que se ejerce sobre un territorio, sin producirse el fenómeno del injerto.

La colonización consiste en dar y recibir. El sentimiento que se tiene hoy en día sobre este fenómeno de la colonización oscila entre el orgullo y el arrepentimiento, pero no se piensa de manera fecunda sobre la importancia de este hecho histórico tan fundamental.

Uno de los grandes beneficios que se produjeron fue la introducción de la lenguas unificadoras. Es el ejemplo de Senegal, donde se hablan treinta lenguas o el caso de Nigeria, con doscientas lenguas.

Ha habido la aportación de la ciencia y la técnica europeas. Un sentido de la libertad desconocido en las colonias, que en Europa siempre ha existido, aunque se perdiera en algún momento, pero siempre se echaba de menos, la libertad aparecía como un hueco sin llenar.

Las materias primas como elemento dinamizador de la riqueza mundial es otro de los beneficios de la colonización, aunque no hayan servido para enriquecerse los pa´ses que los han explotado, como en el caso de la plata y el oro americanos de España, que no sirvieron ara enriquecerse a esta, sino para aumentar la cuantía de sus proyectos y enriquecer a otros. El valor del oro y la plata americanos solo existía para Europa, en América no servían para nada.

Cuando España pierde los territorios americanos, a partir de 1820, no hay pérdidas económicas de importancia, más bien lo contrario, lo mismo se puede decir de la pérdida de los dominios en la crisis de 1898. No era un dominio explotador el que se ejercía, era más bien civilizador.

Muchos países se han nutrido de las materias primas y los mercados cautivos. Enormes cantidades de personas podían acceder a las mercancías a lo largo de todos territorios colonizados, lo que permitía disminuir los precios y las manufacturas. Ghandi luchó contra los ingleses con el telar manual, reivindicado frente a las maquinarias textiles.

Hubo una extraña forma de colonización: la derivada del esclavismo. Los africanos llevados a América. Es una forma de colonización distinta, es una colonización personal. Los reyezuelos africanos hacían la captura de los habitantes de sus territorios contiguos para venderlos a los tratantes, de todos los países menos españoles, que se dedicaban a comercializar a las personas. Los españoles se limitaban a comprarlos, no a comerciar con ellos.

Los esclavos van al Brasil, los Estados Unidos, Venezuela, el Caribe. Las mezclas de razas, posteriormente solo se producen en el mundo hispánico. Mezcla que produce todo tipo de combinaciones raciales, en contraste con los países del Norte de América.

Lo más propio de Europa es el interés por lo otro. Por lo que no es ella, la ambición de tratar con todo el mundo conocido. En estos últimos decenios no se atreve Europa a afirmar su personalidad. Nadie habla de países cristianos, frente a los países islámicos. Siempre hay alguien que impide la denominación de países cristianos a los que lo son, como siempre hay alguien en los países islámicos que impide decir lo contrario.

Hoy todo el mundo habla de democracia para defender el gobierno de los países con arreglo a unas normas, pero no se dice que esa democracia, ha de ser liberal. Parece que no es necesaria la libertad en una democracia, el conjunto de las libertades, que forman un sistema. .

Se olvida también el uso de la razón, a pesar de ser el atributo principal de Europa, la herencia más valiosa de su origen griego. La razón, que es el instrumento que tiene el hombre para tomar posesión de su realidad y poder orientarse en la vida.

Europa es anterior a la existencia de las naciones europeas, y está constituida por esas naciones. Europa es una unidad, que ha funcionado como una orquesta, con una partitura, una idea del hombre y de la realidad común, que se ha realizado en diversas formas, que son las formas de Europa. Siempre conviviendo con las demás.

Europa es variada, con diversas formas y estilos, con diversas lenguas, diferentes y jerarquizadas según su importancia literaria. Las lenguas no todas son iguales, en solo alguna de ellas han sido posible las formas complejas de la cultura. Son las lenguas más ricas y en las que se puede decir las realidades más complejas, tales como la ciencia, la filosofía y la formas superiores  de la literatura.

Hay un problema añadido que antes no existía, puesto que Europa dirigía el mundo, mandaba en él. La relación ahora es distinta, europa ha dejado de mandar. Entonces el trato tiene que ser distinto. Es una nueva dificultad que se presenta y que no se ha sabido solucionar satisfactoriamente.

Hay países como España, que tienen una proximidad mayor con el mundo creado alrededor suyo. España no se parece mucho a Hispanoamérica, pero los hispanoamericanos se parecen mucho a los españoles. Otros países tienen una distancia mucho mayor y pretenden igualar esas realidades, como en el caso de la "Francofonía", una falsedad con pretensiones. No es nada  parecido a la relación Inglesa con los Estados Unidos o Australia.

Las relaciones no pueden ser las mismas, aunque algunos países pretendan igualar relaciones con otros territorios a los que se tiene una proximidad mucho menor que otros. También es en gran parte una ficción la Commonwealth, formada por países de habla inglesa, y  otros con los que hay una relación económica o política con Inglaterra, pero muy superficial.

Las relaciones de Europa con el resto del mundo han de ser muy matizadas y distintas. Eso es lo que no se ha realizado hasta ahora. Hay un igualitarismo de las relaciones que no se corresponde con la realidad. No es lo mismo la relación con el mundo hispánico, mucho más próxima, que la relación de Holanda con Indonesia, por poner un solo ejemplo. 

Europa ha sido contínua innovación mientras ha conservado las formas pretéritas, o ha partido de ellas para su comportamiento posterior. Entonces ha sido Europa creadora. Su espesor histórico es necesario poseerlo para actuar en continuidad de manera creadora. Cuando se falta a los principios de una realidad, se falta a sí misma y deja te tener capacidad de innovación. Es necesario partir de la realidad histórica de Europa para tener un futuro con sentido.



          Lección XX: La integración real de Europa en Occidente


Europa sabe que no es el centro del mundo. Pronto será una pequeña fracción del mismo, sobre todo por la caída de la natalidad. En España estamos en una media de 1,3 hijos por matrimonio, muy lejos de lo que sería necesario.

Hay en Europa una mentalidad muy extendida de parasitismo. No se quiere trabajar, se piensa en vivir de lo que trabajan los demás, sea con las jubilaciones tempranas o todo tipo de subvenciones y ayudas. Es necesario rectificar. La idea del suicidio colectivo hay que tenerla en cuenta.

Los organismos internacionales crean una distorsión de la realidad del mundo, sobre todo la ONU. Se mucho el mismo valor a los pequeños países, sin apenas habitantes, que a los grandes y muy poblados. Esto hace que europa pierda su dimensión auténtica.

Una especie de igualitarismo inunda las relaciones internacionales, sin tener en cuenta la diferencia entre los países, sus lenguas y sus culturas. Las lenguas son muy importantes, pues son el vehículo de las grandes creaciones culturales y de todo tipo, y eso es posible sobre todo por sus literaturas. Las literaturas más creadoras son el índice de la importancia de los países.

El mundo de hoy todavía no es uno, aunque está en presencia. No hay vigencias mundiales, pero sí conocimiento y presión de los demás. El derecho internacional, inventado por los españoles, no es posible mientras no exista una vigencia social para todas las naciones.

Las naciones europeas se desconocen, esto impide también la aparición de una serie de ideas comunes para todos los países europeos, consecuencia de tenerse presentes unos a otros. Esa necesidad de una serie de usos sociales comunes, vigencias en el sentido orteguiano de la palabra, es la necesidad más perentoria de nuestra época, si queremos una Europa con sentido.

Uno de los primeros deberes de los europeos es enterarse, enterarse de quienes somos. Pero la tendencia a la uniformidad abstracta lleva a lo amorfo, sin formas. Precisamente es la claridad sobre las formas de Europa lo que es más urgente.

La principal proyección de Europa es América, es fundamental partir de ese hecho. Europa se ha volcado preferentemente en América. Ésta parece como una proyección de Europa en un territorio mucho mayor. Todo esto no se tiene en cuenta, cada país europeo pretende hacerse autopropaganda de sus grandes logros, sin una perspectiva real, es un nacionalismo autocomplaciente y miope.

América es una ampliación de Europa: Brasil es una ampliación de Portugal, Los Estados Unidos son una ampliación de Inglaterra y la América hispánica es una ampliación de España. La fragmentación de esta última impide ver en toda su magnitud esa realidad.

A Europa le ha pasado América. El horizonte de los países de habla, portuguesa, inglesa y española es propiamente americano. Cualquier relación de Europa con el resto del mundo tiene que ser preferentemente con el continente del otro lado del Atlántico.

Las relaciones de los Estados Unidos con Inglaterra son muy intensas en todos los órdenes, con mucha fluidez en lo lingüístico y en lo literario. Esa fluidez es ejemplo de lo que deberían ser las relaciones del resto de los países de América respecto de sus países originarios. Pero no es así.

El portugués de Portugal no gusta en el Brasil. Los libros brasileños de origen no llegan a Portugal, y viceversa. Además por razones económicas no fluyen esas mercancías tan decisivas. En el Brasil se traduce muy bien. La comunicación literaria entre estos dos países- Brasil y Portugal - deja mucho que desear.

En el mundo hispánico debería haber ediciones triples en España, México y Argentina, para que los libros lleguen a todos los países de habla hispánica simultáneamente. Ahora esto no es así y los libros a veces no llegan nunca.

En los Estados Unidos e Inglaterra se realizan las ediciones simultáneas. En el Brasil se usan mucho los libros en idioma español. en sus universidades gran cantidad de los libros científicos están escritos en español.

Un español puede leer con facilidad el portugués y el catalán, que con dos páginas de palabras difíciles en forma de diccionario, serían plenamente traslúcidos. Es un ejemplo de las cosas que se podrían hacer para mejorar, con poco esfuerzo, la comunicación entre los países, con grandes posibilidades.

Julián Marías muestra el ejemplo de su libro "Introducción ala filosofía", que ha sido mucho más vendido en el Brasil que en España. Las relaciones literarias y de todo tipo de comunicación escrita sería una bendición para las relaciones entre los países hispánicos, si se realizara con fluidez. Los libros españoles y americanos tienen una gran dificultad para llegar al otro lado del Atlántico. Es necesario mejorar esta situación.

América y Europa están indisolublemente unidas. Europa está en Occidente, y Occidente está en el mundo. La unidad real de Europa es Occidente, no Europa. Occidente es el conjunto de los países europeos y los europeizados, no solo en América, también en Oceanía y en otras partes del mundo, pero principalmente americanos.

Hay naciones que son intraeuropeas y otras que transeuropeas, estas últimas son las que son más propiamente europeas, puesto que Europa es principalmente la idea de europeizar. España, Portugal e Inglaterra han creado las tres modalidades americanas, son tres formas europeas, que no son toda Europa. Son las formas transeuropeas, además de las formas intraeuropeas. Las dos formas de Europa decisivas: transeuropeas e intraeuropeas.

La forma española de Europa se transmite a América en una lengua, que es el español de Andalucía. Hay dos variedades de la lengua española, una es el español en su variedad andaluza, con el ejemplo de Antonio de Nebrija y otro es el español de Castilla, con el ejemplo de Alfonso y Juan de Valdés. 

La vigencia actual del español americano proviene de ese español andaluz y en cierta medida extremeño. La variedad castellana es leísta y la andaluza loísta. El leísmo molesta en la América hispánica. Valera, a pesar de ser andaluz era leísta, pudiera ser por la influencia de su tío Estébanez Calderón.

En los Estados Unidos antes de mi llegada allí, en 1951, se hablaba del crisol de América. Los hijos se sentían molestos si sus padres hablaban otro idioma distinto. Luego se enorgullecieron de tener otro idioma de referencia, por su mayor riqueza de comprensión.

Hoy, sin embargo, se piensa que hay que evitar la fusión y la homogeneización idiomática. Pero surgen problemas, como el caso de los chicanos, que hablan un idioma especial. Distinto de los demás. Si se pretende conservarlo se llega al disparate del aislamiento, lo que es funesto para la cultura y las posibilidades personales. Había normas en las iglesias, procedentes de la universidad de Wisconsin, en las que se consideraba chicano a todo el que tenía apellido español. Espero que esta situación no continúe, pero hace quince años existía. Lo que supondría mantener una violencia sobre la realidad, nada deseable.

Ha, pues, países que además de ser europeos son americanos. No obstante existe un resentimiento de ciertas naciones europeas por no ser transeuropeos. Ese resentimiento llega a límites extraordinarios de negar la realidad, ante toda evidencia. El ejemplo del escritor alemán Günter Grass es demencial. Parece mentira, pero desgraciadamente no es el único.

Occidente tiene una articulación, existen tres lenguas transoceánicas que hacen inteligible esa articulación. La diversificación de Europa es distinta de la de América, considerarlas iguales supone una violencia sobre la realidad. Considerar naciones a los países americanos es una forma de apariencia en la que casi todos los implicados apenas saben manejarse, convendría tener las ideas claras para no confundirse en el trato con las distintas formas de realidad.

El conjunto de los países de Occidente se caracteriza por su apertura a la realidad, el hecho de su innovación constante en todos los aspectos de la realidad. En las demás culturas el cambio y la innovación es casi inexistente, solo accesible a los expertos.

La innovación lleva dentro al resto de las formas anteriores, las innovaciones acumuladas. En todos los países occidentales las novedades son acumulativas, Europa y América se influyen mutuamente y esto hace que todos los países vivan según los principios occidentales. Incluyendo a los países occidentales más periféricos cono Australia, Nueva Zelanda, en gran medida Filipinas, África del Sur. Y cada vez más los países occidentalizados, como Japón.

El hecho de ser occidental supera los términos de la geografía. Cualquier país que vive desde sus principios puede llegar a ser occidental. El porvenir de Europa está en América y viceversa. El Occidente tiene dos lóbulos: Europa y América.

En América existe, por razones históricas, convivencia interracial, con sus problemas propios, que se intentan solucionar. En Europa estamos empezando a tener esos problemas de convivencia. Los países europeos son más homogéneos, tienen menos posibilidades de cambiar. Pero todo lo que es conflictivo aumenta las posibilidades, si las cosas se hacen medianamente bien, también las situaciones nuevas pueden tener su lado bueno. Los conflictos pueden llegar a crear formas de convivencia mucho más ricas, pero no parece que se vaya por ese camino.

La heterogeneidad tiene dos caras: el conflicto y la variedad fecunda. Según se vaya por un camino u otro se puede llegar a formas superiores o inferiores de humanidad. Hay que tener en cuenta todo esto ante los problemas que se acecinan.

El Atlántico es un río de cultura y civilización, es lo que está pasando ahora con el océano Pacífico. El verdadero horizonte de hoy es la cooperación de Occidente, aprovechando la diversidad. Aunque se hace muy poca labor en este sentido. Los habitantes de Occidente tienen una idea muy vaga de la situación del mundo en general, y de Occidente en particular. Falta todavía mucho para que se planteen bien las cosas, tal como estamos.




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