lunes, 21 de enero de 2013

Curso: El factor intelectual en la Historia


Curso realizado en el Colegio Libre de Eméritos Universitarios por Julián Marías entre Octubre de 1990 y junio de 1991. El curso consta de treinta lecciones. Voy a tratar de dar  el máximo de contenido, basándome en los apuntes realizados por varios alumnos del mismo y transcribiendo algunas conferencias grabadas. Aunque su extensión es reducida en algunos casos, merecen tenerse en cuenta, por el horizonte de los problemas que plantea. Intentaré hacerme con todas las grabaciones de dichas conferencias para precisar mucho mejor el contenido, hasta entonces tenemos que conformarnos con lo que hay, esperando tiempos mejores.



                            08 02 1991 Desorientación. Justificación del Curso, por Julián Marías



1                                    Inteligencia y voluntad en el curso de la Historia

En la medida que la memoria es dilatada, la proyección es mejor y más acertada. En las sociedades ocurre algo similar, los pueblos con mayor atención a su pasado proyectan mejor su porvenir.
Lo que distingue a las personas es el grado de atención con el que contemplan su vida, cuando se deja de atender a la propia vida se llega a situaciones de primitivismo.
La importancia de la Historia es enorme para que el hombre pueda proyectar su vida con acierto. Dilthey es el primero que hizo hincapié en la Historia, pero sin llegar a darle la importancia real, se corrió el riesgo del historicismo, la atención a la Historia por el mero placer de conocerla.
Hoy la desatención a la Historia es muy grave, aún en los personajes superiores, debido a un cierto naturalismo que ha invadido la mente contemporánea y a la renuncia a la Historia por parte de las mejores cabezas de nuestro tiempo.
La corriente naturalista parte de Brentano y llega hasta la Fenomenología. El éxito de las ciencias naturales ha producido la fascinación de sus métodos. No se ha visto la necesidad de las Ciencias del Espíritu, con sus métodos propios, distintos de los métodos de las ciencias de la Naturaleza.
La presión política ha sido muy importante desde 1960, que ha influido en la implantación del pensamiento reduccionista y determinista que olvida la peculiaridad de lo humano.
Se hace necesario volver a la Historia. El estudio de la Historia no había llegado a afinar sus métodos. Pero cada vez más se está llegando a unos métodos crecientemente perfeccionados.
Nos proponemos estudiar un aspecto de la Historia no suficientemente atendido. El llamado "método de las generaciones" no se pueden aplicar nada más que a determinadas sociedades, que sean suficientemente conocidas. En Grecia y Roma es difícil de aplicarlo por la complejidad del conocimiento de las fechas de la vida de las personas y de los acontecimientos.
Hay otras sociedades, no suficientemente compactas, a las que tampoco se puede aplicar el método de las generaciones. Otras épocas hay un exceso de figuras que impiden ver con claridad, como en la II GM.
El exceso de economicismo impide conocer la realidad, lo mismo con el exceso de sexualidad y de voluntad de poder confunde los motivos para conocer con claridad los acontecimientos.
La Historia mejor aparece como enfrentamiento de voluntades en la que interviene el azar. El azar es por donde entra la libertad. El azar supone una libertad despersonalizada. La libertad personal necesita conocer para actuar, para ello el factor intelectual es decisivo, la verdad o falsedad previa a mi decisión de actuar es un factor que no se ha atendido prácticamente nada.
Los hombres han estado en ciertas creencias de carácter colectivo sin que tengamos conciencia de ello. Esas creencias empiezan por ser ideas de las personas para llegar a ser creencias sociales. Las ideas personales y las creencias colectivas han sido verdaderas o han sido falsas según épocas y lugares, ello ha condicionado la realidad a lo largo de la Historia.
Hay épocas prósperas, razonablemente felices y otras dominadas por aspectos negativos. Se ha tenido siempre en cuenta el factor de la voluntad en la Historia, sea buena o mala, pero no se ha tenido en cuenta el aspecto del acierto y el error en esas épocas y sociedades.
Por ejemplo la creencia en la brujería ha sido un error contínuo desde el siglo XIV al siglo XVIII, con España como excepción, con multitud de muertes por esta cuestión, en toda Europa a lo largo de esos siglos.
La posibilidad de discernir entre verdad y error es posible, más en el pasado  y con mayor dificultad en el presente. En el día de hoy se puede seguir la experiencia del pasado para discernir los errores actuales utilizando los antiguos como comparación con comportamientos similares en el pasado.
Se ha insistido demasiado en la inevitabilidad de la Historia, pero no se ha tenido en cuenta la libertad y la responsabilidad para evitar las cosas que eran evitables. Hay que juzgar las cosas con ojos de verdad y no considerar ningún acontecimiento como fruto del tiempo, que era inevitable y no podía suceder de otra manera.
Se pueden elegir determinados acontecimientos a lo largo de la Historia en los que el acierto y el error han influido en el desarrollo posterior de los hechos.
Hay que preguntarse si se ha querido ver la verdad para la acción o se ha actuado con error a sabiendas. Hacer la Historia completa desde el punto de vista del acierto o el error sería muy complicado. Demasiado.
La interpretación de la Historia según el criterio anterior se puede aplicar al presente trasladando esa fórmula al día de hoy, basta con asomarse a los periódicos, la falsedad aparece de manera contínua.
Uno de los defectos del hombre es que, a veces, quiere lo que no desea; la falsedad es querida a sabiendas. Aunque el error da miedo y repugnancia, lo quiere. La mentira tiene carácter voluntario, el hombre se hace trampas a sí mismo.
El abandono de la verdad puede ser muy duradero, es un factor de enorme perturbación histórica. La verdad o falsedad se puede empezar a investigar por el grado de autenticidad personal que supone su uso. A veces decimos estar convencidos de una cosa que en el fondo no creemos.
Las ideas son siempre dudosas, pueden ser comprobables, hay que intentar justificarlas. Se comprueba hoy que muchas ideas que circulaban como verdaderas eran falsas, pero no se han querido ver como tales.
Las épocas pasadas permiten mejor estudiar el acierto y el error, hay que procurar que la experiencia histórica posibilite el conocer la verdad y la falsedad de las ideas de hoy, aunque sea con mayor dificultad por la proximidad en el tiempo.
El futuro también se puede predecir con un análisis acertado de la realidad. Las posibilidades históricas de la época presente permiten prever  el futuro con un cierto margen. La previsión no eliminaría la incertidumbre y la inseguridad por el azar y por el resultado de las acciones humanas, que van más allá de los proyectos, tanto desde el punto de vista personal como social.
En cualquier época de la Historia se puede ver que la realidad va mucho más allá de los proyectos, un caso patente es el de la Revolución Francesa con un Napoleón que no estaba previsto.
El factor decisivo para predecir el futuro es la capacidad de innovación de las personas y las sociedades, no el desarrollo ni la evolución, palabras que eliminan lo que tiene de nuevo la Historia, que no tienen en cuenta la invención, la creación .
Para favorecer el acierto en el futuro hay que usar la razón y la verdad partiendo de la memoria histórica: la razón histórica.


2         El carácter comprobable del error o del acierto  dentro de un sistema intelectual: Occidente



Hay que tratar  de hablar de aquellas cosas de las que se conoce. En otras culturas distintas de la occidental, el conocimiento que se tiene de ellas es insuficiente como para hablar con el rigor necesario. No se sabe cuáles son los proyectos de cada una de ellas, ni las formas de vida, ni las formas humanas. El papel que juegan esas formas en la vida social y su importancia nos es desconocido.
La falta de conocimiento de las lenguas extrañas añaden un elemento de perturbación a todo lo anterior. Si ya con el griego es muy compleja la traducción, no digamos en lenguas que desconocemos y no sabemos si están bien traducidas a las lenguas que conocemos y manejamos.
Nos hemos de limitar a conocer la cultura occidental, que es donde nos hemos de enfrentar a los problemas, es el ámbito de inteligibilidad sobre el que tenemos que movernos. El misterio, lo desconocido, adquiere un sentido al estar rodeado de cosas inteligibles, a las que vemos con mayor claridad.
Occidente está formado por la razón griega, el derecho romano y la religión personal judeo-cristiana, cada uno de los cuales tiene inteligibilidad por separado, lo que hace que todavía tengan más inteligibilidad todos juntos.
Los tres ingredientes de la condición occidental estás plasmados en San Pablo, formado en la cultura griega, reclamar su condición de ciudadano romano en el momento de sufrir el martirio. Nadie lo ha señalado así, pero así es.
El horizonte de la verdad aparece en la filosofía y en la religión, también en el derecho. El ius consiste en tener razón, además de cumplir la ley, lo cual tiene una relación estrecha con la verdad.
En Occidente es pues donde tiene sentido si algo es verdadero o falso, si es justo o injusto, si se tiene razón o no. Es el núcleo fundamental de Occidente, con muchas diversidades e interpretaciones.
Hay que evitar un error que es el pragmatismo, aparece a finales de siglo XIX: considera algo verdadero si tiene éxito vital. El éxito o fracaso como prueba de la verdad pragmática. Tiene su justificación, pero tiene el error de la parcialidad, al no considerar las acciones intelectuales, pero son tan importantes como las otras. El pensar recto muchas veces no coincide con el éxito o fracaso vital. Además el acierto parcial tampoco se puede juzgar por el éxito o fracaso.
Las acciones intelectuales además suelen estar al margen del pragmatismo. El pragmatismo no tiene hoy vigencia, pero ha penetrado en las gentes.
El azar interviene en la vida de las personas y no se tiene en cuenta, lo que es un error. Otro error es sustituir la realidad por lo que queremos que sea, es el pensamiento desiderativo, que en su máxima expresión dio lugar al idealismo, con gran éxito, pero con las consiguientes limitaciones.
Otro error es no considerar el carácter sistemático de la realidad. El tener en cuenta menos cosas de las que hay que tener en cuenta. Gran parte de los errores de la Humanidad, teóricos o prácticos, son la falta de conexión de la realidad, el no tener en cuenta todos los factores que intervienen en una cuestión o problema.
Ahora tenemos que preguntarnos por los límites de Occidente. Ha habido tendencia a considerar a Occidente como el mundo, lo que es un error. Otro error es el inverso; es renunciar a Occidente como sistema intelectual, la renuncia a poseer el sistema intelectual del cual su realidad consiste.
Hoy el hombre medio de Occidente tiene conciencia del papel secundario que ocupa Europa en el mundo. De ésta situación llega a la conclusión errónea que todos los sistemas y modos de vida son iguales, pensando con el pragmatismo que el éxito es la prueba de la verdad. Pero sigue sin tenerse en cuenta el acierto intelectual, el planteamiento correcto de las cuestiones. Para ello es necesario poseer la cultura occidental y, partiendo de ahí, orientarse en el mundo.
Occidente siempre ha contado que estaba con otros pueblos, desde los griegos, que intentaron construir un sistema intelectual válido para todos, de ahí surgió lo mejor de su historia y lo que ha llegado hasta nosotros.
Occidente normalmente ha tenido entusiasmo por lo que no era él, para interpretarlo y conocerlo, aunque a veces ha tenido la tentación de aislarse, renunciando a lo propio de la vida occidental. En este curso aparecen muchos errores debido a lo anterior, a la incomprensión, a la retracción y a la pérdida de principios por renuncia a ellos.
Occidente ha tenido que ver con todo el mundo, ha sido el creador de  la Historia Universal, aunque siempre desde la óptica occidental. Falta todavía la Historia Universal desde los diversos puntos de vista de los otros pueblos. Es una creación de Occidente, cosa que en ninguna otra cultura ha aparecido. 
No podemos conocer realmente las actitudes y proyectos de otras culturas, pero sí los proyectos de Occidente respecto de otros pueblos. Sí podemos medir el grado de acierto o de error de Occidente respecto de los demás, y partiendo de ellos podemos llegar y recuperar la universalidad.
Los españoles cuando poseamos la realidad española, podremos conocer la realidad europea y de ahí la realidad de Occidente, hasta llegar a la realidad universal.
Para comprobar el acierto o el error de un sistema intelectual, de una época o de un país, lo primero es descubrir los supuestos, que no se expresan y son difíciles de conocer. Si no lo hacemos no podemos juzgar. Son primariamente las creencias en las cuales se está.
El credo religioso es primariamente individual, personal, pero las creencias sociales, que son las que interesan, no se manifiestan, son las que surgen cuando algo se pone en duda. También hay que contar con las omisiones sociales, aquello de lo que no se habla, con lo que no se cuenta, aunque intervenga en la realidad que queremos conocer. Tenemos que ver las diversas conexiones de una realidad para conocerla con un cierto grado de precisión.
El hombre piensa con la vida, hay que ver cual es el horizonte vital que se maneja. Ver el grado de realidad que se maneja en cada época.
Lo que ha cambiado son las formas de vida. Hay vidas angostas, vidas dilatadas. El horizonte de la vida  de cada época varía mucho de unos tiempos a otros. Es necesario tener en cuenta que aspectos de la realidad se han tenido en cuenta para analizar la vida en cada momento para ver si son suficientes o no.


3               Lo religioso como instancia superior: seriedad y responsabilidad de la vida

                              Grabación de la conferencia: Lo religioso como instancia superior: seriedad y responsabilidad de la vida

Vamos a ver la actitud religiosa en su plano más general. La palabra religión: religio, que tiene dos etimologías muy discutidas, se ha interpretado la religión de las dos maneras, no se puede renunciar a ninguna de ellas. Una de ella es la que tiene que ver con el verbo religare, que significa volver a ligar, es la vinculación del hombre con la realidad; la otra es relegere, es decir tener escrupulosidad o rigor; son dos sentidos distintos, dos etimologías muy antiguas, que conviven y en cierto modo son convergentes, hay una raíz común, quizá no sea un azar puramente lingüístico que existan esas dos interpretaciones. La raíz común de las dos sería que la vivencia de que hay que contar con la realidad. Ambas excluyen la arbitrariedad. Lo contrario de arbitrariedad e inconsistencia, sería la actitud religiosa ante la vida.
La actitud religiosa tiene un elemento fundamental, origen de las verdades más hondas que pueda tener el hombre: la seriedad de la vida. La vivencia que la vida es una cosa seria. Esto me parece capital. Es una interpretación sumamente importante. Muchas vidas humanas son disparatadas, son absurdas, inmorales, desorganizadas, como en la vida de los personajes de Baroja. En los personajes de las novelas de Baroja la frivolidad y la inconsistencia son el lugar común, aunque al final, en el fondo, se ve la vida como algo serio. Por debajo de todo, la vida misma tiene una seriedad inevitable.
La actitud religiosa es el origen de todas las verdades y certezas de la vida. La seriedad de la vida, consecuencia de la actitud religiosa, produce la sensación de sacralidad de lo real. Las cosas se vuelven importantes, hay que respetarlas y tenerlas en cuenta.
La actitud religiosa se manifiesta en las religiones históricas. Pero el origen está en la actitud previa de que hay algo importante, que no  puede uno comportarse de cualquier manera. En nuestra época la actitud religiosa es rechazada y es el origen del despego hacia la religión en general. La hostilidad se vuelve a toda actitud religiosa.
Si hay algo que vale la pena, no es indiferente lo que el hombre haga. Es la actitud que el hombre ha tenido a lo largo de la Historia, lo contrario son excepciones.
El más universal de los aciertos es la actitud religiosa previa, que da importancia a la realidad y no se puede uno comportar de cualquier manera con ella. Aunque también ha llegado  a errores sumamente importantes.
Una vez considerada a sacralidad de la realidad hay que distinguir entre las personas y las cosas. Distintas formas de sacralidad según el objeto de aplicación.
La seriedad de la vida da lugar a conceptos e ideas que pueden dar lugar a una serie de evidencias. Estas evidencias pueden caer en un error cuando la actitud de respeto desaparece. A veces una teoría  contradice la vivencia de cada día, se elige la teoría disponible en un momento determinado, sobre todo en el hombre intelectualizado. Es, en algunos casos, algo contra la verdad primaria, un error muy extendido que hay que tener en cuenta.
Hoy la ciencia está vigente en todo el mundo, pero es tan complicada que nadie la conoce excepto los muy especialistas. Se acepta, en muchos casos, cualquier teoría con pretensión científica. Las teorías generalistas van desapareciendo. La especialización acaba con las ideas generales.
Hoy se sacraliza  la Naturaleza, pero al mismo tiempo se niega la sacralidad de la Realidad. Pero si no hay nada sagrado, la naturaleza tampoco lo es. Lo que lleva a una contradicción absurda. También se habla de fraternidad humana, al mismo tiempo se intenta rechazar la paternidad divina. Pero si no hay un padre común ¿Por qué somos hermanos?. A última hora no pueden eliminar la evidencia de la paternidad divina.
El sistema de creencias no es un sistema lógico o conceptual, los vínculos que unen las creencias no son comparables con las que unen las ideas. No se puede trasvasar un género de verdad a otro.
La idea de lo sagrado experimenta una concentración con el monoteísmo. El politeísmo griego fue mitológico, le dio un carácter personal a la religión griega, pero la vida sus dioses dejaban mucho que desear, no parecían serios y como ejemplo de los hombres menguan su seriedad, lo que llevó a los griegos a un cierto ateísmo de los dioses. Finalmente llegó un teísmo de un Dios, primariamente filosófico, no  religioso. La aparición del cristianismo fue lo que dio sentido a una tendencia que se presentaba en el horizonte del Mundo Antiguo.
Entre el siglo 1º antes de Cristo y el siglo 1º después de Cristo se produce en el mundo romano una nueva y extraña actitud: no se cree en los dioses, pero todavía no se cree en Dios. ( Lo Santo: Rudolf  Otto ) Lo santo y lo sacro pueden ser equivalentes.
Dentro del cristianismo lo sagrado ha de ser Santo, cosa que no era así en la Mitología griega. La santidad moral no consiste en moralidad estricta, la santidad no tiene que coincidir con la moralidad, sino con la bondad suma.
Si el hombre es hijo de Dios, participa en la Vida Divina, tiene posibilidad de santidad. Es posible una deificación del hombre. Hoy eso no se tiene en cuenta, está olvidado.
Otro carácter del cristianismo es la esperanza en la inmortalidad personal, la máxima seriedad. El hombre libre del cristianismo, con la idea de la seriedad de la vida, aparece como responsable, como asociado a la Creación Divina, que el hombre ha de continuar.
Esta responsabilidad ha de ser aceptada por el hombre cristiano que se hace corresponsable de lo que pasa en el mundo, una responsabilidad que está ligada a la libertad.
La casi totalidad de la Historia de Occidente ha estado ligada a la interpretación anteriormente descrita. Condicionaba enteramente la vida del hombre. La idea de la vida humana como algo importante, sagrado y trascendente es la gran conquista del cristianismo. Los errores también le han acompañado pero dentro de una acierto general que supone lo anteriormente expuesto.




 4                                           El nombre de Dios en vano



La visión religiosa es la actitud contraria a la frivolidad, la religiosidad es el respeto por la realidad. Pero tiene su lado oscuro, su aspecto negativo, las acciones perversas con la excusa religiosa.
Uno de los primeros errores con excusa religiosa son las renuncias a algo valioso por sacrificio, por penitencia mal entendida, y se llega al extremo del sacrificio de algo valioso de lo que no se dispone, sobre todo con el sacrificio humano. La persona no es de nadie, por lo tanto no se puede disponer de ella.
Tampoco se puede disponer de las cosas para sacrificarlas, el respeto requiere la custodia de ellas, nunca su destrucción por sacrificio. Es importante hacer la distinción entre personas y cosas. Ha tenido muy buena prensa en los medios piadosos, pero el despego respeto de las cosas y las personas es un atentado contra la condición humana y si se trata de renuncia a las condiciones humanas, al desprendimiento de las dotes personales el enfrentamiento con la parábola de los talentos es definitivo.
El ejercicio de la belleza tampoco se puede sacrificar, como es frecuente entre las personas de vida consagrada. No una belleza igual que las personas de vida normal, pero sin sacrificar la belleza personal sin justificación y sí dentro de su propio estilo, de su belleza propia.
Gran parte de los sacrificios de los hombres a lo largo de la Historia han sido errores, errores intelectuales.
Otra forma de error intelectual de la toma del nombre de Dios en vano fue la ordalía, el uso del juicio de Dios como prueba judicial, pero Dios no dice nada, el enfrentamiento entre el acusador y el acusado decidía la culpabilidad del acusado. Un caso flagrante de toma de Dios en vano.
Hoy está muy extendida la tendencia a esperar un signo divino para actuar, perfecta excusa para justificar la holgazanería, para no hacer nada con la excusa de Dios, para no tomar decisiones.
El hombre se atribuye con gran frecuencia el conocimiento de la voluntad de Dios, como en el caso de la quema de las esposas, de las viudas, al morir el marido en algunas zonas de la India.
Las acciones que los hombres hacen en defensa de Dios son fruto de la idea que se tiene de que Dios quiere que le defiendan, cosa que nunca ha dicho. Parece que no lo necesita. Además las personas creen que el que discrepa de ellos es enemigo de Dios, muchas veces el contrario piensa lo mismo. Pero esto es injustificable en los dos casos.
Dios omnipotente tolera muchas cosas, los herejes son tolerados por Dios, el hombre no tiene que luchar contra ellos en su nombre, lo mismo se puede decir con la división de la iglesias. Es soberbia asumir la intolerancia con lo que Dios tolera. Dentro de una creencia religiosa es lícito asumir el contenido sustancial de la misma, pero no los accesorios. Los contenidos fundamentales muchas veces se hacen acompañar con otros que no son evidentes.
El cristiano tiene que tratar con otros que no lo son, entonces no puede pretender dar como válidos los principios que el otro no acepta para poder mantener el diálogo. Es un error oral dar como válido en el diálogo una cosa que para tu interlocutor no es así. Tampoco es correcto ocultar las creencias propias ante tu interlocutor.
Siempre ha faltado el principio de la duda ante el otro, siempre se considera como cierto, en la conversación con otro, lo que uno cree. Lo que uno tiene que hacer es demostrar su creencia, que no puedo imponer o exigir.
Otro error es identificar los principios de la religión con los que son discutibles dentro de ella. Muchas teologías son interpretaciones que pueden no ser adecuadas con el contenido de la religión, al mismo tiempo no se pueden rechazar así como así las interpretaciones que, aunque no nos gusten, son compatibles con los principios fundamentales de dicha religión.
Muchas veces se ha identificado en contenido de la religión con los usos sociales de un determinado país, es un error constante, ha complicado mucho el cristianismo y su eficacia.
Hay otro error que consiste en no enseñar la religión y dedicarse a labores sociales que pueden ser realizadas por personas no religiosas. Es volver a enseñar usos sociales y no contenidos religiosos.
Un error muy extendido es no considerar el orden sobrenatural, la fe no es exigible, es un don sobrenatural. Creer que la fe es exigible es una aberración intelectual, es lo que Dilthey llamaba El absolutismo del intelecto, es usurpar el punto de vista de Dios, es el satanismo.
Un error de muy antiguo y de todo tiempo es interpretar a los dioses como dioses de la ciudad, se veía como traidor al que era infiel a los dioses de la ciudad. Volvió con las guerras de religión del siglo XVI y XVII. Llevó a la politización de lo religioso al identificar la religión con la comunidad política a la que se pertenece. Con posterioridad es más fácil identificar un error, naturalmente.
Con pretextos religiosos se han producido una enormidad de errores que se pueden englobar en la palabra superstición, que son el conjunto de creencias que no hay que creer o no hay por qué creerlas.
Feijoo dedicó su vida a escribir sobre los errores arraigados, los españoles creían cosas por exceso, que era lo que Feijoo quería denunciar.
El número de supersticiones que han dominado el mundo es asombroso. Gran cantidad de errores supersticiosos fueron causa de persecución o personas que fueron víctimas de persecución por los errores supersticiosos de los perseguidores. Hubo pérdidas de fe religiosa por errores científicos y por muchos errores de todo tipo.
Todas estas actitudes son fruto de una pretensión: la usurpación de la voluntad de Dios, se pretende actuar por Dios. Es un gran error.
Estos ejemplos se repiten se forma abrumadora, son el reverso de la actitud religiosa. Con todo el acierto predomina en el mundo de la religión, pese a los errores ocasionales. Los errores son, en principio evitables antes de que se consumen. La Historia podría tener un curso más certero,  más humano, mejor.


5                                       La guerra y la regulación de la violencia



Hoy vamos a hablar de la guerra, pero creo que será una lección pacífica. La guerra es un tema universal, es una realidad que recorre toda la Historia, es uno de los fenómenos más universales. Cabe preguntarse: ¿Es un acierto o es un error? Creo que son las dos cosas. Eso es lo que vamos a ver, a plantear, a examinar qué ocurre con esto.
Sobre la guerra no se ha pensado con mucho respeto intelectual. Ha habido panegíricos de la guerra, ha habido invectivas contra ella, la interpretación de la guerra como un mal, y lo es. Pero no ha sido frecuente un planteamiento serio, de lo que significa, de lo que es. Es posible que la razón de que haya faltado esta seriedad sea su estruendo y un cierto sentido pueril. Recuerdo que hace mucho tiempo, hace muchísimos años dije que la guerra era como jugar a los soldados, a los niños les gusta jugar a los soldados, y la guerra tiene un elemento de juego, de juego infantil. Es curioso que también está enlazada con la música. Hace algún tiempo se habló de la música y la paz. Más bien la música tiene relación con la guerra, siempre acompañada de música. No se debe olvidar este aspecto, bastante importante.
Lo primero que habría que decir es que la guerra no es violencia, no consiste en violencia, aunque es violenta. La violencia es un fenómeno anterior a la guerra, previo a la guerra, la violencia es más antigua que la aparición de la guerra, es más antigua que ésta. La guerra es antigua, pero no tanto como la violencia, es una invención humana.
La violencia brota de profundas tendencias del hombre. Hay una serie de rasgos de la realidad humana que conducen a la violencia, unas tendencias agresivas del hombre, no tan extendidas como en algunos casos se dice. A veces la violencia nace de la necesidad, existen situaciones en que la violencia es necesaria. Nace de las múltiples rivalidades humanas, y de actitudes muy profundas, sobre todo dos: el odio, actitud humana atroz, y otra, quizás más atroz, que es la envidia. La envidia tiene un carácter curioso, no tiene nada que ver con la rivalidad, en cierto modo tiene un carácter gratuito. No debemos confundir la envidia con la rivalidad.
Si una persona compite con otra, en cualquier aspecto que sea, por un éxito profesional  o por más fama o por una mujer, es normal el enfrentamiento, pero con la envidia ocurre otra cosa, es gratuita, afecta a cualquier campo de actividad. Es probable que una persona envidie a otra sin tener ningún tipo de contacto, ni justificación ninguna, es lo que hace que la envidia sea más grave, es quizá la causa más profunda, de la violencia.
En cuanto a la violencia colectiva, tiene unas características distintas, surge de un hecho, que quien lo ha subrayado más y mejor ha sido Ortega: el hombre es social, pero también es antisocial, es también insociable: hay un elemento de insociabilidad en el hombre. Esto es lo que ha hecho que en las sociedades humanas sea necesario el mando. El mando aparece ante la necesidad de eliminar o disminuir las tendencias antisociales, destructoras de la convivencia, que existen y hay que contar con ellas. El mando es la defensa de una sociedad frente a la insociabilidad, por lo pronto interna. Cuando el mando se organiza, se establece una vigencia particular fuerte, directamente coactiva, que es la ley, que tiene un fin fundamental, que es la coacción. La ley obliga, la ley se impone.
Cuando el enfrentamiento es entre unas sociedades frente a otras, entonces aparece el ejército, que es la estructura armada del poder. Recuerden la famosa fórmula latina S P Q R: Senatus Populusque Romanus, que se suele traducir como: el Senado y el Pueblo Romano, pero Populus significa el Ejército. La fórmula es: el Senado y el Ejército Romano, es decir la estructura armada que tiene el poder. El uso se esa estructura militar, de un ejército frente a otro ejército, requiere una técnica, y esa técnica es la guerra, que como ven ustedes no se confunde con la violencia.
Hay pueblos primitivos que viven en situación permanente de violencia, pero no de guerra. que es la técnica del uso del ejército frente al otro. Es la guerra muy antigua, pero no universal. La violencia sí es universal, pero la guerra no es lo mismo, nace en épocas históricas, muy antiguas, requiere de unas técnicas, que son normas para conseguir unos fines. Por ello la guerra no es propiamente violencia, sino que más bien una técnica para limitar la violencia, es decir la guerra usa la violencia necesaria para imponer la voluntad al enemigo. Esta sería la fórmula propia de la guerra, aunque a veces se desborda y se convierte en otra cosa. Todo lo humano puede degenerar, cambiar su género, pero la guerra en principio, cuando es propiamente guerra, supone el uso limitado de la violencia para eliminarla, para sojuzgar al enemigo.
La guerra ha cambiado enormemente a lo largo de la Historia. En el mundo antiguo la democracia era directa, la guerra representativa. En la Grecia antigua los ciudadanos tomaban las decisiones estando presentes y la guerra, como hasta hace poco tiempo, era representativa. Los ejércitos asumían la representación militar de los estados y, en cierto modo, la guerra tenía un carácter casi experimental. Pero desde la Revolución Francesa se cambian las tornas, la guerra ha pasado a ser directa, hay una participación de los países enteros, y la democracia se ha vuelto representativa.
En casi toda la historia, al menos de los países europeos, se consideraba la guerra como una prueba de la fuerza de la sociedad y se contentaba con eso, bastaba con esa prueba para decidir quien había ganado en la disputa entre los países, los pueblos no se solían sentir afectados. Si se consideran las guerras hasta la Revolución francesa, se ve que afectaban escasamente a los pueblos mientras que los ejércitos jugaban, como llamé una vez: "al gran ajedrez de la muerte, la audacia y la astucia". Hay muchos casos en que los pueblos no se enteraban de que estaban en guerra. En el siglo XVIII, siglo muy civilizado, había muchos casos de situaciones en que esto ocurría. Como en el caso de la guerras entre  Francia e Inglaterra o Francia y Prusia. La gente no se llegaba a enterar de las guerras hasta que pasaban por sus lares. Era relativamente secundario que pasara el amigo o el enemigo. Es el caso de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), una de las guerras más feroces que ha habido, muy fluctuante, se cambiaban alianzas, ejércitos mercenarios, guerra terriblemente devastadora, el pillaje se hacía necesario para los dos bandos en lucha. Además las dificultades para satisfacer las pagas de los soldados incrementaban la ferocidad de la guerra.
Los ejércitos han sido pequeños casi siempre, los desplazamientos de los ejércitos eran muy lentos. Los medios de comunicación eran los carros y los caballos, con una capacidad de desplazamiento muy limitada. En la antigüedad la gran fuerza del ejército de Roma era su capacidad de desplazamiento, gracias a las calzadas, las calzadas romanas, unas de las construcciones más extraordinarias de la historia, que facilitaron mucho los movimientos y fueron claves en el Imperio Romano. Eran los equivalentes a la motorización posterior. En la época del emperador Caracalla, Hispania llegó a tener 30000 kilómetros de calzadas. Es algo parecido a lo que supusieron las unidades motorizadas en la guerra moderna. Esto permitió defender las fronteras del Imperio romano con ejércitos no muy numerosos, por su extraordinaria capacidad de movimiento. Eso ahorró muchas tropas al Imperio, es muy importante subrayarlo. Las calzadas romanas fueron una de las obras más extraordinarias de la Historia del hombre.
En el caso de la guerra naval, la guerra representativa estaba mucho más clara. Como en el caso de las disputas entre España e Inglaterra, que eran principalmente en América, por los intentos de interrumpir las comunicaciones entre la España europea y la España americana. Las disputas hispano-británicas en América eran apenas conocidas por las gentes. Era cosa conocida por los gobernantes y poco más. Los habitantes de los países protagonistas del conflicto apenas se sentían afectados.
En la Revolución Francesa todo cambia. Empieza la democracia representativa y la guerra directa. Los ejércitos se hacen de leva obligatoria, se incrementa la disciplina. Los ejércitos se fundamentan en la disciplina, que permite un mayor control de la violencia de la guerra. La guerra es la violencia limitada. Recuerden los famosos versos de Calderón: "los que no marchan conforme a ordenanza y sujeción, no son soldados, que son, bandidos con uniforme". Es lo contrario de la guerra de todos contra todos, como ha sido la constante en tantos pueblos de África antes de las colonizaciones europeas, de las cuales se habla muy mal, en cierto modo con razón, pero depende con qué se comparen. Esto no se dice, pero la presencia de los países occidentales supuso la eliminación de la violencia generalizada en numerosas partes del mundo.
En la guerra tradicional el enemigo se consideraba vencido cuando se veía perdido, no había que vencerlo, se daba por vencido cuando veía que tenía perdida la partida, como en el caso del jugador que tira las cartas cuando se ve perdido o el jugador de ajedrez ante le jaque-mate.
Esto cambia cuando se producen las guerras de la Revolución francesa, de Napoleón hasta hoy, la nación entera se moviliza. Aparece la movilización general. En la batalla de Valmy, en 1792, Goethe ve un soldado herido que grita: "¡Vive la nation!", y tuvo la perspicacia de ver que era otra cosa, otro ideal, otro tipo de guerra. Efectivamente la nación se movilizaba, los países son los que realmente empezaban a combatir con todos sus recursos íntegros, que había que agotar. Este es el cambio fundamental. Aparece el servicio militar obligatorio, más y más combatientes. Napoleón decía que los combatientes muertos se  reponían con una noche de París. Esto no se le hubiera ocurrido decir a un hombre del siglo XVIII.
No solo se utilizan todos los recursos bélicos de la nación, sino que también se usan todos los recursos económicos de la misma. La guerra consume todos los recursos de la nación por el enorme consumo de la máquina militar. Desde finales del siglo XVIII las guerras se hacen de otra manera, requieren un gran número de combatientes, con gran consumo de material de guerra.
En la guerra Franco-prusiana de 1870, los franceses se las prometían muy felices. Pensaban que llegarían fácilmente a Berlín. Luego resultó un desastre para Francia. Los elementos económicos humanos fueron muy grandes, sobre todo el uso intensivo de los ferrocarriles para el transporte de todo tipo de pertrechos, humanos y materiales. La primera gran guerra ferroviaria.
Hay un antecedente antiguo de todo esto, fueron las guerras Médicas. Son el antecedente, por la gran cantidad de recursos necesarios para realizar una guerra naval, se hicieron necesarios todos los recursos de las ciudades griegas para armar una marina que pudiera eliminar al enemigo más poderoso, se consiguió después de un gran esfuerzo, con esas guerras se pasó a otro orden de magnitud en los conflictos del mundo griego, como lo fueron las guerras napoleónicas a finales del siglo XVIII.

Con la 1ª Guerra Mundial se acrecienta la necesidad del gasto y del esfuerzo del país. La mujer se moviliza, lo que acarrea una perturbación social muy grande, y a partir de entonces adquiere un protagonismo social que no ha perdido. La resistencia militar es resistencia nacional, resistencia económica, resistencia moral. Fue una guerra extraña para la mentalidad actual, por ser una guerra de trincheras, con pérdidas de cientos de miles de soldados en las líneas de combate, y sin apenas moverse. Las muertes de la guerra fueron en gran medida consecuencia de los combates, en otras guerras posteriores, como la II Guerra Mundial, las víctimas civiles van creciendo cada vez más.
Es una guerra que se consuma, con la derrota total del enemigo, sin declarase vencido al sentirse vendido, como en las guerras representativas. Y es además una guerra total.
Aparece la situación de Estado de Guerra, un ambiente en que se está. En la Guerra Civil española, el lado republicano vivió casi toda la guerra sin declarar el Estado de Guerra, pues suponía el paso del mando de la guerra a los militares y no se veía bien. No se cambió esta situación hasta poco antes de terminar la guerra.
La neutralidad, de ser un factor a tener en cuenta, pasa a ser un factor irrelevante. Sobre todo desde la 2ª Guerra Mundial. Fue un factor de enorme gravedad al desmandarse la civilidad de la guerra. La guerra ha vivido siempre de la paz circundante. Esto es un error, un error en la técnica del guerra. La guerra siempre ha vivido de la paz, paz era lo normal y la guerra la excepción.
Lo mismo empieza a ocurrir en el tiempo. Se empieza a hablar de postguerra, la guerra se prolonga a la época posterior y se busca la permanencia en el recuerdo. Esto no había ocurrido antes. Así la expresión "entreguerras". No hay impresión de que haya paz. El uso lingüístico es significativo. Aparece el concepto de vencidos sin condiciones. Esto quiere decir que no hay vencidos, lo mismo que pasó en la Guerra Civil española y en la 2ª GM. No se trata con el vencido. Es un paso más en la extensión de la guerra.
Las armas nucleares significan el paso a otro orden de magnitud. El concepto de guerra entra en crisis. es como si toda lluvia fuese diluvio. La guerra deja de ser un instrumento utilizable. No se puede hacer, no habría ni vencedores ni vencidos.
Hoy la guerra no se puede hacer, pero sí me la pueden hacer, es una amenaza, pero no un recurso al que echar mano en caso de necesidad. La guerra se convierte en una posibilidad del otro. Es una amenaza, pero que no se puede afrontar como iniciativa. Esto hace que la guerra en su sentido tradicional ha dejado de existir. Las confrontaciones que surgen no son de verdad. Ya la guerra ha dejado de ser la última razón, ya no resuelve los conflictos. Es una razón penúltima.
Las guerras de los últimos cuarenta y cinco años han sido guerras falsas, no se han utilizado todos los recursos. Son guerras que pueden hacer los débiles frente a los fuertes al no poder los fuerte utilizar todos los medios a su disposición. La guerra a pasado de ser "la hora de la verdad", a la hora de la falsedad.
Las armas nucleares han posibilitado que no haya guerras, en cierta medida han sido salvadoras. El malestar del mundo de hoy respecto a los conflictos entre los países es malestar intelectual. No se sabe qué hacer para solucionar los conflictos.
Hoy la guerra es un error. Es imposible como solución de los conflictos. Pero subsiste la necesidad de resolver los conflictos. Lo que resolvía la guerra como "última razón". Habría que inventar algo más inteligente que la guerra para resolver los problemas entre los países. Tendría que ser el Derecho Internacional, pero al no ser posible la coacción para cumplir la ley internacional, ésta no existe como tal. La ONU está viciada por sus normas, que permitan una corrupción de los principios de la democracia. Por el sistema de vetos y los votos desproporcionados entre los países minúsculos y los grandes países: (tienen en mismo voto los países de cien mil habitantes que los de cien millones).
Se ha intentado el sistema de las sanciones económicas, como contra Italia en la guerra de Abisinia, antes de la 2ª Guerra Mundial y no sirvieron para nada. Las sanciones no se aplicaban o si lo hacían estaban llenas de excepciones.
El hombre no es primariamente económico, y por lo tanto puede aguantar en las condiciones más penosas. Además si los habitantes de los países sancionados están debilitados por las sanciones, menos capacidad de quejarse tienen y más fácil es domeñarlos por los grupos de poder organizados. Jamás ha caído un país por razones económicas. Es un error del siglo XIX considerar al hombre como exclusivamente económico, un error que ha llegado hasta nuestros días.
La guerra es un ejemplo de lo que en su origen fue un acierto y ahora es un error. La consideración de la guerra como ahorradora de la violencia terminó hace tiempo.
En el siglo XIX se evitaba la guerra mandando la flota, esto era un método poderoso y delicado, manejado por gentes inteligentes. Hoy también ha perdido su sentido.
El problema de hoy es que el débil puede hacer la guerra al fuerte y el fuerte no puede.
La solución debería venir del pensamiento, partiendo de la realidad de la vida humana, de las sociedades particulares y del mundo en su totalidad.
Los organismos internacionales parten del igualitarismo de las sociedades, pero es un error de partida.  Las sociedades son distintas y cada una tiene su forma propia de plenitud. Las sociedades han de agruparse por afinidad de origen para resolver sus problemas comunes y de ahí llegar a los de todos.
Sin una idea verdadera de lo que es el mundo actual, de la estructura de las sociedades en presencia, no se pueden solucionar los problemas.


6                                               Las dos vertientes de la esclavitud

A la esclavitud le pasa algo parecido que a la guerra. Tiene su lado positivo y negativo. El positivo proviene de la conservación de la vida frente al asesinato masivo de los vencidos en las guerras.
Al igual que la guerra, la esclavitud es un fenómeno universal. Las guerras han existido siempre a lo largo de la Historia. En la historia de España solamente en la época de Fernando VI dejó de haber guerras.
La esclavitud suponía una nueva etapa en la Historia de la Humanidad. Incluso llegó a realizar el esclavo tareas de responsabilidad. En el mundo clásico de Roma llegaron a ser maestros y tutores. Funciones que no querían o no podían desempeñar los vencedores.
Se llegó hasta ser los dos tercios de la población esclavos, eran a veces mayoría de la población. La situación del esclavo varía mucho de unas sociedades a otras. En algunas sociedades vivían bien.
El cristianismo, al afirmar la igualdad fundamental de los hombres por ser hijos de Dios, supone una crítica del esclavismo. Pero el cristianismo no se enfrenta directamente con las sociedades esclavistas. Pide el trato humano entre amos y esclavos. Los cristiano no eran utópicos, sobre todo por ser pocos. Desde el punto de vista cristiano no tiene importancia la condición social. Son diferencias secundarias respecto de la más profunda condición humana.
El cristianismo no busca la reforma social. la crítica de los cristianos a la sociedad reduce la importancia de la reforma de la sociedad, buscando principalmente la reforma de las personas.
En la Edad Media la esclavitud no existía, pero sí había la condición de siervo, que suponía la existencia de personas con limitaciones de libertades y de movimientos. Además de otras producidas por esa condición que los hacía muy dependientes de los poderosos.
Hoy existen otro tipo de limitaciones como consecuencia del gran aumento de población, sobre todo en las grandes ciudades. La pretensión de la libertad de movimientos de todos los ciudadanos hace a veces ingobernables las ciudades. No pasa lo mismo en los países comunistas y en otros dónde la libertad deja mucho que desear..
En Rusia hubo siervos hasta 1861. A partir de entonces se emanciparon 23 millones de siervos. Con el consiguiente problema de salir adelante sin estar preparados para ello. En África todavía hay esclavitud hoy en día.
En América había esclavitud entre los indios  antes del Descubrimiento. Colón los trajo como esclavos, pero los Reyes Católicos lo impidieron, por considerarlos súbditos de la Monarquía. Posteriormente se inventó la  "Encomienda", que resultó una forma de servidumbre con muchos abusos.
La esclavitud en América vino con los negros. Portugal fue el iniciador del fenómeno aprovechando el esclavismo de los reyezuelos africanos.
Continuaron con la tendencia hacia la introducción de la esclavitud los ingleses, franceses... Los españoles lo hicieron por carecer de relaciones directas con el continente africano, se limitaban a comprar los esclavos que transportaban otros.
Caso todos los negros se situaron en el Caribe y Brasil. Luego en Estados Unidos. Haití es el ejemplo máximo, la casi totalidad de la población es de raza negra.
El ilustrado siglo XVIII se dedica a la trata de negros, con Inglaterra a la cabeza. Dos millones ciento treinta mil (2130000) negros fueron importados por Inglaterra entre 1680 y 1796.
A fines del siglo XVIII había en África cuarenta factorías dedicadas a la trata de negros: Cuatro danesas, catorce inglesas, tres francesas, quince holandesas y cuatro portuguesas.
España no tenía acceso a África  pero sí tenía el asiento para recibir a los esclavos. Felipe V de España suprimió el asiento y la consecuencia fue la declaración de guerra de Inglaterra por esa causa.
El primer país que suprimió la trata de esclavos fue Dinamarca en 1793. Luego se generalizó esta práctica llegando a ser combatida por los que antes la apoyaban. Destacando en esa labor Inglaterra por contar con una mejor Armada.
En 1860 se produce la guerra de Secesión en Estados Unidos. El resultado fue la emancipación de los esclavos. Aunque la guerra pudo ser evitada si se hubiera respetado mejor el estilo de vida de cada fracción del  país y no preverse la ruptura de formas de vida que supuso el cambio de una sociedad esclavista a una de hombres libres.
En 1873 se suprime la esclavitud en Cuba y Puerto Rico y desaparece la esclavitud en América.
La esclavitud es un fenómeno de enorme volumen. las formas de la esclavitud son muy variadas. Desde las cordiales a las crueles. Lo grave fue la trata de negros y su transporte. Los esclavos luego empezaban a ser mejor tratados una vez llegados a América, sobre todo por su valor económico. Las relaciones empezaban a ser humanas y surge el mestizaje.
Con la llegada de los esclavos comienza también la lealtad y el afecto, como muestra el libro de Gilberto Freyre "Casagrande & Senzala".
A pesar de todo lo anterior  el error es grande. Nadie tiene derecho a poseer a otros como si fuera un ganadero que tiene unos ganados. Para el cristiano la esclavitud es contraria a la naturaleza humana. Pero ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de ello.
Los movimientos antiesclavistas surgen a finales el siglo XVIII. Empiezan con las reivindicaciones abstractas como los "Derechos del Hombre"., formulaciones que no impedían el terror de la guillotina y demás atrocidades de la Revolución Francesa y la guerras de Napoleón. Todo en nombre de los "Principios de la Revolución".
La esclavitud pertenecía a un orden económico de otros tiempos y se mantiene por consideraciones económicas y sociales. Su abolición produce un desastre por falta de previsión. Los antiguos esclavos quedan desamparados. La abolición hubiera requerido una transformación del sistema. Los cambios requieren ser hechos posibles mediante una preparación previa.
Un ejemplo puede ser la transición política española de los años setenta. La liberalización previa a la democratización hizo posible una cambio político responsable. Si se hubiera hecho de manera inmediata una elección en España el resultado hubiera sido un disparate. O de hubiera mantenido todo o se hubiera cambiado todo. El resultado sería un desastre.
Con la esclavitud hubiera sido necesario cambiar la sociedad para que la abolición fuera posible y no persistiera de otra forma.
La esclavitud es la anulación de las pretensiones humanas de una vida digna, aunque, a veces, cómoda y no responsable, era un gran error. Los esclavos no se consideraban con derecho a casarse, por ello no podían ser castigados por adulterio.
Lo sorprendente es la aceptación intelectual del hecho de la esclavitud. Lo grave es que ciertas cosas pueden parecer normales y son aceptadas como tales.
En Roma el "Pater familias" podía disponer de la vida de los hijos. Esta actitud posibilitaba la mentalidad esclavista. Hoy parece que ocurre lo contrario.
Pocas veces se ha comprendido que el otro, el hombre próximo es una persona. Es un error común en toda la Historia. Pero esa mentalidad persiste actualmente en las prácticas legales y en otros comportamientos sociales o políticos. Los hombres solo son contribuyentes o votantes. La estadística ensombrece continuamente la condición personal de las gentes. La relación sexual es la relación personal que se considera casi en exclusividad..
La esclavitud, que tiene justificación como logro de la humanidad frente al asesinato masivo, es aceptada universalmente en su tiempo. El espíritu que la hizo posible no ha desaparecido. El hombre se sigue considerando como cosa en muchos lugares y situaciones. Hay que estar atento y no confiarse.


7                                            Marco Aurelio: ciudad y cosmopolitismo


Marco Aurelio (121- 180) es uno de los más ilustres emperadores romanos. Era un pensador estoico. Se sentía pertenecer a dos patrias: la ciudad y el mundo. Lo que revela una indecisión en cuanto a la relación con la sociedad a la que pertenece. En esa época la noción de ciudad era la referencia de sociedad a la que había que adherirse para sentirse pertenecer a una comunidad política. No se conocía la idea de nación, ni otra sociedad intermedia más acorde con la realidad del Imperio Romano.
Para los estoicos el pertenecer a la ciudad es un azar y una convención o ley que se opone a la naturaleza. Una ciudad u otra da lo mismo. No afecta a su naturaleza. La patria es el mundo entero.
El cristianismo afirma la fraternidad de los hombres, en algo se parece a lo anterior. Pero lo que hace a los hombres hermanos es el ser hijos de Dios. No es su pertenencia una sociedad determinada lo que hace a los hombres hermanos.
Cuando se habla de naturaleza humana se empieza a entrar en lo problemático. La idea de naturaleza alicada a los hombres es muy discutible. De la semejanza entre las personas no tiene por qué inducirse la misma naturaleza ni la unidad de los hombres. En cambio esto se tiene en cuenta desde los estoicos. Es por tanto algo histórico.
En el siglo II, el siglo de Marco Aurelio, el mundo era desconocido. Se siente la insuficiencia de la ciudad como comunidad social y política. Los límites del mundo se ensanchan y parece que carecen de ellos. Lo mismo pasa en nuestra época: las normas parecen insuficientes y la gente cree que no hay normas.
La cuestión es la del sentido que demos al pronombre "nosotros". En las épocas primitivas "nosotros" significaba la tribu y sus animales domésticos.
Las formas sociales, a veces llegan a la situación de trastorno o perversidad, entonces oscilan entre el particularismo y el falso universalismo. El mundo entero no es una unidad, al menos todavía. Una gran parte de la violencia de los hombres ha consistido en la falta de claridad sobre la cuestión del "nosotros" y su relación con el resto de los hombres.
África todavía vive en conflicto por falta de acuerdo sobre el sentido del "nosotros". Es la violencia entre los próximos, entre los mismos habitantes de los territorios sin sentido de la comunidad a la que se pertenece.
En las ciudades griegas del mundo clásico hay un conflicto permanente por las mismas causas, lo mismo que en la Edad Media y el Renacimiento en las ciudades italianas. No aparecía el concepto de nación que es el que dio sentido a la cuestión con posterioridad..
Una vez surgida la idea de nación como comunidad política se empezó a distorsionar su sentido en algunas ocasiones, llegando a surgir el nacionalismo, causante de muchas guerras, por la exclusión de los adversarios de la condición de hombres que merecen respeto. Es la aparición del "ismo", inflamación de una idea o concepto. Hoy asistimos al nacionalismo de las falsas naciones, causantes de múltiples conflictos.
Al mismo tiempo hay en las sociedades actuales la tendencia al cosmopolitismo abstracto, heredero del cosmopolitismo de los clásicos griegos y romanos, de los humanista del Renacimiento y de los ilustrados en el siglo XVIII. Llegando a pretender que sus ideas tengan que ser cumplidas por los demás. Pretenden actuar sobre la sociedad, sin permiso de esta, con las consecuencias tan perturbadoras como la Revolución Francesa.
Una forma de universalismo moderno es el de la aristocracia europea. Su pretensión de un universalismo minoritario para la relación de la nobleza por encima de los países y de las limitaciones territoriales es un fenómeno que surgió en el siglo XVIII. Los conflictos del nacionalismo en siglos posteriores acabó con esa pretensión..
En tiempos más próximos se intenta la universalidad marxista al grito de la unión de los proletarios.
El internacionalismo considera que las naciones son irrelevantes. Luego se vio en la I Guerra Mundial que no era posible escapar de las limitaciones nacionales y del nacionalismo.
Los derechos del hombre y del ciudadano son también exponente de la misma mentalidad universalista que cada vez llega más lejos.
A lo largo de la Historia las fronteras han sido zonas de intercambio y ósmosis entre los países, entre las naciones. Su cierre ocasiona gran perturbación, como en el caso del "Telón de Acero" durante muchos años.  A pesar de su caída va a permanecer muchos años influyendo hasta que se normalice la situación.
Marco Aurelio tenía una unidad, un nosotros, que era el Imperio Romano. Los romanos no supieron pensarlo, no fueron capaces de verlo. El que empezó a pensar en ello fue Julio César, pero lo mataron por tener una concepción distinta frente a los romanos establecidos. Grecia no rebasó el concepto de ciudad. Ni siquiera Aristóteles. El Imperio Romano tardó muchos años en conceder la ciudadanía romana a los habitantes del Imperio. Finalmente el Imperio cayó por no tener conciencia de su unidad.
El Imperio Romano se unió por la técnica de las comunicaciones. Pero se desmembró por la insolidaridad de las partes y la falta de conciencia de unidad. El ejército empezó a formarse por bárbaros y al ser el soporte del Estado acabó por destruirlo por falta de solidaridad con la sociedad a la que servía.
En la Edad Moderna las sociedades saturadas son las naciones, que se vuelven excluyentes a medida que se extiende el nacionalismo, a partir del siglo XIX. Además se quiere tener en cuenta una nueva idea que se quiere extender a todos los casos: es el "principio de las nacionalidades" que pretende hacer naciones dónde no los hay ni lo han sido nunca. Es el caso del Imperio Austro-Húngaro. Un ejemplo de unidad política no nacional al que se aplica un principio con pretensión universal, para desmembrarlo sin fundamento. Lo que llevó al desastre a dichos países cuando fueron títeres de las grandes potencias.
Hoy aparecen los separatismos particularistas al mismo tiempo que el internacionalismo. El caso extremo son las Naciones Unidas con la inversión de la democracia y del sentido común.
Las tres cuartas partes de la violencia de la Historia proviene del problema anteriormente expuesto. La falta de criterio en la dimensión de las naciones. Las unidades sociales no son iguales, ni equivalentes, pero tampoco son excluyentes. Existe un problema de niveles de pertenencia a una sociedad.
Los países de Europa están compuestos de regiones que no se bastan a sí mismas. Las vigencias de las que se nutren son vigencias nacionales. Las regiones son sociedades insertivas.
Las naciones europeas son naciones de Europa. Están hechas de Europa. Son sociedades implantadas en una unidad superior que es Europa.
Occidente es el cuarto nivel de pertenencia a una realidad superior, es el resultado de la vertebración de los diversos niveles previos: regional, nacional, europeo y occidental. En Occidente estamos en casa. Estamos en la humanidad, pero dentro de nuestro mundo.
La India es un ejemplo de unidad dentro de una enorme diversidad, con catorce grandes idiomas y más de doscientos dialectos. Los ingleses fueron los visigodos de la India, los que le dieron unidad y estructura de Estado.
Cuando se llega a lo humano se pierde simplicidad. Lo humano es tan complicado o más que lo natural. Las ideas que se usan por el hombre de nuestro tiempo para el estudio y descripción de lo humano son muy escasas y simples. Se hace necesario acomodar las ideas a la realidad..
Hay que buscar las estructuras de convivencia social que no ejerzan violencia sobre la realidad. Los conflictos entre los países se deben muy  principalmente a errores intelectuales sobre la convivencia social.


8                                                  La cristiandad medieval


La Edad Media es un periodo muy largo de casi un milenio. Sobre las ruinas del Imperio Romano aparece un elemento nuevo, el elemento germánico. En la Edad Media está plenamente asentado, acompañado de elementos eslavos y mongoles, debido a las invasiones bárbaras.
La unidad del Imperio Romano se fragmenta enormemente. Esto no se ha tenido suficientemente en cuenta. El Imperio se rompe con el resultado de un gran aislamiento de las partes y la pérdida del nivel alcanzado. El resultado es una caída de la cultura y las formas superiores de la vida. ésta se angosta. El horizonte vital se estrecha, los genios desparecen.
Los hombres mantienen sus potencias psicofísicas a lo largo de la Historia y lo que hace bajar y subir su nivel es la angostura u holgura de su vida. El hombre piensa con la vida y si ésta se angosta su cualidad baja y decae en todos los aspectos.
Existe un lado positivo, es la cristianización de los pueblos entonces marginados y el acceso a la cultura clásica de los países germánicos.
Una parte del Imperio  Romano permanece: Bizancio y con él la lengua griega y la teología en dicha lengua. Que en su recorrido independiente del resto del Imperio se hace muy distinta de la teología latina.
El mundo fragmentado  y dilatado posteriormente por la incorporación de los germanos y eslavos se homogeniza por el cristianismo. Gracias al cual la decadencia no fue todavía mayor. Hay elementos negativos como la fragmentación y positivos como la cristianización de territorios más amplios.
En el siglo VII aparece el Islam. Se pierde para la cristiandad la ribera sur del Mediterráneo. La ribera norte queda como zona cristiana que es la que dio origen posteriormente a Europa.
El Islam desde el punto de vista religioso es una heregía judeo-cristiana, pero en manos de Mahoma se convirte en otra cosa: un proyecto dinámico y expansivo, lo mismo que ocurrió con el comunismo al tomar en sus manos Lenin las ideas de Marx y Engels.
Mahoma convierte al pueblo árabe en algo distinto, lo que condiciona la Edad Media. Se puede decir que la Edad Media empieza con la invasión árabe.
La Edad Media aparece como un diálogo entre la Cristiandad y el Islam, como dijo Ortega. Los pueblos germánicos y los árabes son pueblos ajenos a la cultura grecorromana. Reciben la cultura clásica de manera simplificada de dos maneras distintas por tener dos religiones diferentes.
La ruptura del Mediterráneo es similar a la ruptura de Telón de Acero después de la 2ª Guerra Mundial.
Los pueblos islámicos, judíos y cristianos, tienen una cierta similitud por ser religiones del libro. Son distintas creencias, pero el mismo tipo de creencias comparado con el resto de las religiones del mundo.
La actitud del Islam es exclusivista, polariza a los hombres. Da a las personas una rigidez que se extiende a todos los aspectos de la vida. El mundo cristiano refleja esa actitud y esa rigidez abarca toda la Edad Media cristiana.
La islamización del Mediterráneo oriental contribuye al aislamiento del mundo griego que se reforzará con el Cisma de Oriente. Se consuma la escisión del mundo helenizado. Esto empobrece a ambas partes del antiguo Imperio Romano.
Las dos partes más grandes del antiguo imperio fueron Bizancio y la Hispania romana, en poder de los visigodos. Tenían ambos territorios intensas relaciones antes de la invasión musulmana. Una parte del helenismo llegará a Europa por vía árabe, como en el caso de la Escuela de Traductores de Toledo.
Durante la Edad Media europea la vigencia social del cristianismo está siempre presente y abarca todos los aspectos de la sociedad como nunca ha sucedido ni antes ni después. La vida en la Edad Media es de gran primitivismo pero con una gran vigencia del cristianismo. Los nobles se ofendían si se les pedía saber leer, era cosa de los clérigos. Había muy pocos libros. Irlanda por su aislamiento salvó gran parte de los documentos y libros que preservaban la cultura.
El cristianismo salvó de la decadencia la vida medieval. La realidad es impura, confusa, violenta, insegura, pero lo que es seguro es la forma de vida medieval. Por encima de la inseguridad hay un imperativo compartido de lo que debe ser. El cristianismo es una instancia para todo. Las catedrales eran la referencia de la vida medieval.
La gente no sabía leer, pero sabía interpretar la realidad por el significado de las pinturas, las esculturas y las decoraciones. Hoy no se sabe interpretar eso por el desconocimiento del sustrato religioso.
El acierto capital de la Edad Media es la esperanza en la vida perdurable. Es la época histórica más impregnada de esa convicción. Hoy parece de mala educación el pensar en salvarse o condenarse. La Iglesia no se ha dado cuenta del riesgo de la situación actual.. La otra vida está condicionada por esta. Es la lección del cristianismo medieval.
En el mundo clásico apenas se tenía esperanza en la otra vida. Pero la Edad Media también contaba con la esperanza en la otra vida desde la posición de judíos y musulmanes. Las creencias en ese aspecto eran similares.
La esperanza en la otra vida y el cristianismo en general, supone una norma de vida, aunque no se cumpla. El hombre se mueve en el horizonte del arrepentimiento. El odio se ve limitado por la existencia del amor.
El hombre medieval comete atrocidades pero sabe que no las debería hacer y en última hora tiene la posibilidad de arrepentirse.
La creencia en la otra vida supone el consuelo de haber nacido, cosa que en otras épocas es difícil tener. En nuestro tiempo es frecuente la negación de la importancia de la vida como tal. Los males de éste mundo son más llevaderos con la esperanza en la otra vida.
El hombre medieval tiene esperanza. Sería interesante medir la felicidad media en la Edad Media, que aunque es una época en ciertos aspectos lamentable en su literatura hay más goce de la vida que en literaturas posteriores.
Se puede medir el volumen inmenso de la creación medieval: poesía,catedrales, teología, filosofía...
La creación es continuada, no tiene tanta pretensión de originalidad por la convicción en la otra vida.
Hoy se pretende que el nombre perdure por la falta de creencia en la otra vida. La forma de perdurabilidad es hoy la de la fama, cosa que no tiene mucho sentido en la Edad Media.
La Edad Media es un tiempo de técnica elemental, pero construye espléndidos edificios, imposibles de hacer hoy en día. Europa está sembrada de riquísimos edificios no igualados por los actuales.
Con la literatura pasa igual. A pesar de las pérdidas y los incendios, sin imprenta y sin apenas medios su riqueza es enorme.
En la Edad Media hay una gran fragmentación del poder, mucha inseguridad. Al mismo tiempo había una extraña estabilidad por la seguridad en las formas de la vida.
El hombre actual vive aprisionado por la seguridad. El hombre medieval contaba con la inseguridad y la aceptaba.
El poder espiritual daba estabilidad a las formas de la vida. Ese poder se ha ido debilitando a lo largo de las centurias siguientes.
Dentro del acierto medieval se irán deslizando una serie de desaciertos que mostrarán su rostro a lo largo de los siglos siguientes.


9                                   El racionalismo y la fascinación del orden en la Edad Media


En la Edad Media hay una idea de orden que al hombre de hoy le resulta extraña. La jerarquía formaba parte de ese orden y estaba presente en la vida cotidiana, no se hacía cuestión de ello.
El argumento de la Historia en la mente del hombre medieval funciona de manera cerrada desde el primer pecado al Juicio Universal. Es un orden que recorre toda la Edad Media y llega hasta Bossuet.
Existen los pecados capitales, las virtudes contrapuestas, los sacramentos, las órdenes religiosas con sus reglas correspondientes. El orden aparece por todas partes.
El amor cortés surge en el siglo XII y también tiene sus reglas, normas, leyes y rituales. Este aspecto no se ha tenido en cuenta.
La realidad de la Edad Media es la de una vida azarosa, tormentosa y llena de inseguridades, todo ello en un  horizonte lleno de orden, con una fascinación por la idea del orden.
Un aspecto poco estudiado es el conjunto de cosas por las que el hombre se siente fascinado. Es el caso de la idea del infinito en el Renacimiento, como en Giordano Bruno. Fascinación hoy abandonada.
El orden fascina en la Edad Media. El Papa y el Emperador producen entusiasmo. El espejismo de que estaba restaurando el Imperio Romano.
En España, en el siglo VIII la idea que fascina es la idea de la "España perdida". En Europa la idea principal que fascina es la de "El Sacro Imperio Romano Germánico".
Los reyes son los que ordenan la nobleza. Los gremios están ordenados. Las juderías son el orden en las minorías. Las murallas tienen un aspecto defensivo pero también suponen el orden de las ciudades. Lo mismo pasa con los monasterios o con los castillos.
La Edad Media es una época dónde no había masas. Había menos individualidad que personalidad. Poca originalidad. El pensamiento se hace según escuelas. Había confianza en la pervivencia. El salvar el nombre no importa demasiado.
Lo fundamental es que es una vida basada en  creencias. La crisis comienza en el siglo XVI y llega a un máximo en el siglo XVIII..
Las creencias hacen de la vida medieval un tiempo de gran estabilidad. Es la época del triunfo del racionalismo. La lógica aristotélica es la que sirve para discusiones interminables. Aristóteles no llegó tan lejos. Es el triunfo de la dialéctica, sobre todo en los monasterios y las universidades medievales.
Santo Tomás, Scoto, Occam.. representan el máximo racionalismo. Su lectura resulta fatigosa.
El pensamiento también tiene un orden. Es la principal causa de la caída del pensamiento medieval. Los ilustrados y los humanistas atacan a la Edad Media por no ser racionales. Pero como se ve eran muy racionales, incluso más de la cuenta. El racionalismo extremo es la consecuencia de la vida basada en las creencias por la interacción entre ambos fenómenos.
El pensamiento en latín es muy racionalista frente a la literatura en lengua vulgar de una gran espontaneidad, con la excepción de "La Divina Comedia".
La lengua que se usaba era el latín y fue poco a poco diversificándose hasta llrgar a un estado intermedio entre el latín y las lenguas vulgares todavía distantes de nuestra situación actual.
En la Edad Media la Revelación funciona como realidad. La teología es la ciencia fundamental, la ciencia que parte de la Revelación para explicar la realidad..
El pensamiento medieval viene de San Agustín, que no era un hombre de creencia, sino de duda y de fe. No era originariamente un cristiano, era un hombre que llegó a serlo. San Agustín redescubre el mundo. Es una segunda visión, mira dos veces y en cierto sentido se desdobla. Entra en sí mismo y descubre la intimidad.
Luego en San Anselmo se encuentra la realidad de la Revelación e interpretada por San Agustín. Una forma de pensamiento que nos resulta difícil imaginar.
Se deben aprender muchas cosas de la Edad Media. El respeto por las formas de lo real, el respeto por las diversas formas de creencia. Hoy la forma de respeto por lo real se da en la ciencia, que es muy difícil de conocer, pero se cree en ella. Aparece la ciencia como creencia sin entenderla, pero no admitida como tal.
En el siglo XIV se crean los instrumentos que van a hacer posible el pensamiento moderno. La filosofía en la Edad Media usa y abusa de los razonamientos, pero la filosofía no consiste en razonamientos. Lo que le falta a la Edad Media es radicalidad, pues parte de una verdad ya poseida, le falta mirar. El pensamiento es primariamente visual. La Edad Media recibe las evidencias, no las crea. Esa es su limitación..
Conviene estudiar el grado de adecuación de la vida de cada época con su pensamiento.
"El otoño de la Edad Media", libro maravilloso dónde la vida de la Edad Media es un hervidero de vitalidad, que contrasta con la idea de orden de esa época.
A la Edad Media le sobró racionalismo, es su gran limitación. La forma de vida medieval no se tradujo en pensamiento a la altura del tiempo. La visión es fundamental. A la Edad Media le faltó la visión de la realidad en su conexión.


10                     El sacrificio de las verdades poseídas a las nuevas: el Renacimiento
     

Hay que saber hacer las cuentas bien. El Renacimiento ha tenido buena prensa, se han visto las ganancias pero no las pérdidas. Debido fundamentalmente por ser la época innovadora por excelencia, con conciencia de ello.
Lo nuevo se afirma descalificando lo antiguo. Gran entusiasmo por lo nuevo, por los descubrimientos geográficos, pero se olvida la pérdida de Bizancio para la cristiandad. Luego el afán de reforma lleva a la ruptura de la cristiandad que es algo doloroso y negativo. 
El cultivo de las lenguas nacionales hace perder la comunidad internacional de la lengua latina. Algo parecido con lo que pasa hoy con el inglés con el problema de su fonética y su ortografía.
Los libros se traducen al latín, pocas veces a otras lenguas. El próximo Concilio no se podrá hacer por la pérdida del latín en nuestros contemporáneos.
Hay que hacer un balance más ajustado. El Renacimiento es una época marcada por la ruptura. Se afirma y se niega al mismo tiempo el pasado. Tiene conciencia polémica por tener por primera vez conciencia histórica. Rechaza la parte de la historia que no les gusta. El humanismo se preocupa de Platón, Cicerón, Quintiliano, grandes retóricos. Se declaran enemigos de Aristóteles, lo que los degrada enormemente. La escolástica se rechaza hasta Leibniz. Se desdeña el Románico y el gótico, excepto en España, pues se sigue construyendo gótico hasta el siglo XVI (Catedral de Segovia). Se destruyen muchos monumentos románicos y góticos.
El Renacimiento supone el entusiasmo por el infinito que en el mundo griego es lo indefinido, con un carácter negativo. En cambio eñ Renacimiento maneja el infinito para las grandes magnitudes y la astronomía que antes se mantenía en medidas discretas.
Desde el Renacimiento  se manejan las magnitudes enormes de las distancias de los astros, luego se pasa a la utilización de los infinitésimos. La dilatación mental es paralela a la dilatación geográfica.
La estabilidad medieval permitió la orientación en un mundo inseguro. El Renacimiento supone la pérdida de la estabilidad de las creencias. No aparece claro entonces lo que se debe hacer.
El Renacimiento crea las naciones con España a la cabeza. Portugal era todavía poco compleja. La creación de las naciones es una construcción de gran importancia en la Historia y de una gran fecundidad.
Se olvida que Inglaterra estuvo en Francia durante un siglo y que Borgoña llegó a ser más importante que Francia.
España nunca llegó a la atomización de su territorio como ocurrió en Alemania, luego sustituida por un uniformismo esterilizador.
Las naciones tienen el inconveniente de perder las unidades superiores, como el caso del Sacro Imperio Romano Germánico. Hoy se quieren recuperar con uniones de países o naciones. Es el caso de la Unión europea o la Naciones Unidas.
La existencia de la Cristiandad se diluyó al aparecer las naciones. Con Carlos V se intentó recuperar la Unión de los países cristianos. Finalmente no fue posible y tuvo que ceder la iniciativa a Austria hasta hoy.
En el Renacimiento se produce una crisis del sistema de creencias que no es irreligiosa como se ha pretendido hacer creer, lo que se altera en el Renacimiento es la vigencia credencial de la religión.
La dilatación del Renacimiento además supone la aparición de cosas sobre las que no hay ideas ni creencias, lo que obliga a hacerse problema de ellas para justificarlas y saber a que atenerse respecto de ellas. Empiezan a ser necesarias las ideas sobre las cosas, buscar su sentido, su ser. La discusión sobre ellas lleva a la desorientación.
En la Edad Media todo era mucho más lento (La conversión de recadero al cristianismo tarda tres años en ser conocida en Roma por el Papa). Todo era de una gran uniformidad y lentitud.
La religión en el Renacimiento tiende a ser idea, tesis, convicción. Los reformadores: Lutero, Calvino ... hacen problema de las convicciones anteriores. Cada cual tiene una idea propia de la religión. Lo que contrastaba con el catolicismo.
Los cambios religiosos tienen un carácter personal, incluso en el caso del anglicanismo con Enrique VIII. Las  ideas religiosas se enfrentan en luchas. Pero cuando se produce la defensa a ultranza de una cosa al final se pierde. La defensa del Catolicismo por el Carmelo, los Jesuitas... supone la alteración del catolicismo, al producirse una actitud defensiva que dura casi hasta hoy.
El siglo XVII es el siglo de la guerras de religión que es una sombra sobre la innovación religiosa del Renacimiento.
La gran novedad del Renacimiento es el descubrimiento de la Antigüedad Clásica y la lengua griega, que apenas tenía existencia pública. Llegan los manuscritos griegos y latinos, que también fueron recuperados por los árabes.
     Los renacentistas sienten indignación contra la Edad Media. Entre 1450 y 1750 Aristóteles es la "Bestia Negra" de los "adelantados" de la época. Seguramente como consecuencia del uso del autor como un sistema de creencias. Al invocarlo como autoridad indiscutida, lo que no se puede hacer con un filósofo.
La física de Aristóteles es filosófica y no estaría de más que la física moderna la tuviera en cuenta. Incluso la actual. Es necesario recuperar la física de Aristóteles como experiencia de una forma de pensamiento que es útil para nuestro tiempo. La física de hoy tiene el peligro de la vaguedad. Aristóteles no fue redescubierto y recuperado en su totalidad hasta el siglo XIX.
El Renacimiento tiene entusiasmo por la belleza, debido a la influencia de Platón , pues la verdad y la bondad, si fueran plenamente patentes, no se podrían resistir. La belleza sí es patente.
La Edad Media es un tiempo de gran muestra de belleza, aunque no era buscada por el hombre medieval. Lo contrario que en el Renacimiento, dónde la belleza era buscada.
La belleza es muy compleja, no es utilitaria, pero produce entusiasmo.
La vida del Renacimiento es la consecuencia de la visión del mundo como horizonte abierto, posible e ilimitado. Pero esa grandiosidad hace al hombre perder importancia, que aparece con su fragilidad y sus limitaciones a pesar de sus poderosas ideas.
La inseguridad y la incertidumbre surgen en la vida del hombre y le hacen perder la estabilidad de las creencias en que vivía el hombre medieval.



11  La identificación de la nación con sus habitantes y el concepto anticristiano de "cristiano  viejo".

En la Edad Moderna aparece la homogeneidad frente a la variedad de la Edad Media. En esta época los conflictos se veían como normales entre grupos diversos, la tolerancia no era frecuente pero el respeto a la realidad humana, con su pluralidad de religiones, era aceptado en su variedad.
El racionalismo de la Edad Media se aplica a las ideas frente al racionalismo moderno que afecta a la realidad. Los físicos del Renacimiento pretenden que la realidad actúe como una idea previa, la realidad que no se comporta como dicen que tiene que actuar en esa idea previa, queda descalificada y no la tiene en cuenta.
El físico moderno construye unos esquemas, que hicieron progresar enormemente la física, pero tiende a la realidad a comportarse según un esquema previo. Su culminación está en Hegel, que consideraba que todo lo racional es real y todo lo real racional.
El siglo XV construye la nación que en a Edad Media no existía. La nación está ligada al Estado, es una realidad intelectual. Aparece un esfuerzo hacia la unidad. El mando de uno solo. Esto ya prefigura el Absolutismo, que es el resultado de la presencia del Estado representante de la totalidad de la nación. La diplomacia es la forma de actuar el Estado en el mundo.
El Absolutismo se traslada a la democracia. Su teórico, Rousseau, considera que la voluntad de la mayoría es la voluntad de todos. Aún con restricciones de respeto a las minorías.
Los principios racionales se aplican a todas las realidades, incluso al trazado de las ciudades, trazadas al modo geométrico, como las ciudades españolas de América. Descartes admiraba las ciudades "racionales".
Las ideas racionales de las mayorías y del Estado llagan a la Religión. La religiosidad se empieza a identificar con la religión del Estado. Esta religión del Estado crea conflictos desde la Reforma. Se produce el fraccionamiento de la cristiandad. Se tiende a imponer la Religión del Estado, como el caso de Alemania. Se vuelve a algo ajeno a la Edad Media. Se va hacia los dioses de la ciudad, como en la Antigüedad.
La disidencia religiosa no se considera pecado, sino que se entiende como delito o traición. Se identifica la Nación o el Estado con sus habitantes. Las convicciones del Estado han de ser las de sus habitantes. Esto es impensable en la Edad Media.
En España el cambio se produce cuando se conquista Granada (2-1-1492). España es ya una nación cristiana. Se comete el error de creer que los españoles son cristianos.
El cristianismo ha pedido la conversión de los infieles mediante la enseñanza, la persuasión y la muestra, pero no la obligación. La cristianización de América parte de la convicción de que los habitantes de América son infieles, pero se parte de ella para persuadirlos, nunca obligarlos.
En América se utilizaron muchos métodos para las conversión de los naturales, pero en general la conversión fue real. Produce asombro la enorme cantidad de catecismos que se  publicaron en América.
En España la presencia de moriscos y judíos, hacía que los problemas religiosos fueran distintos. Se reconocen sus derechos, pero pronto se pierde la paciencia. Se trata de precipitar las conversiones. Aparece la confusión de la fe con los usos sociales. Se pretendía convertir también a las costumbres cristianas.
Los olivares estaban en las zonas predominante de moriscos y judíos, los cristianos no tomaban aceite de oliva. había distintas formas de comer que se pretendían cambiar. Lo mismo ocurría con los vestidos, incluso con la higiene. Se pide la uniformidad en todo, lo que ocasiona conflictos. Si hubiera habido conciencia histórica las cosas hubieran sido distintas.
Las conversiones en España eran casi obligadas. Por ello se convertían los conversos en sospechosos de insinceridad: la sospecha es consecuencia del método de conversión.
El el libro "Generaciones y semblanzas" se habla bien de los obispos de linaje judío. Luego aparecen los conceptos de "cristiano nuevo" y "cristiano viejo", que iban a tener largas consecuencias, aunque menores de lo que dice Américo Castro.
La idea de "cristiano nuevo" y "cristiano viejo" causa conflictos contínuos. Un error que se desliza en toda esta época. Los españoles estaban preocupados por sus ascendientes, una actitud parecida a la que se sufrió en la época de Hitler. En Estados Unidos, por ejemplo, nadie conoce con exactitud a sus antepasados, cosa que sería distinta si hubiera una legislación que condicionara los derechos de las personas en relación a sus ascendientes.
En la España del Renacimiento la gente vivía con la zozobra de sus antepasados. Había una inversión de la preocupación humana. Si hubiera habido personas que se hubieran atrevido a denunciar esta situación y su atrevimiento hubiera sido atendido, todo hubiera cambiado.
Durante toda la Edad Moderna se sigue repitiendo el error de la identificación de la nación con sus habitantes. El error del Estado. No se puede exigir lo que no se puede pedir. Pasa hoy lo mismo en los países islámicos. En los países occidentales, todavía sigue ocurriendo en algunos casos, sobre todo en el mundo se la política.
El cristiano lo es por la gracia de Dios. Esto se pierde en los siglos XV y XVI.  En este tiempo se es cristiano porque lo es el Estado y la Nación. Un error permanente que aparece de una u otra forma.


12                                    Las Inquisiciones como error intelectual y religioso

Cuando se habla de Inquisición se presupone que se trata de la española, casi exclusivamente. Tuvo en España mucha importancia y, sobre todo, larga duración. Fue tardía en España, alrededor de 1480, pero tenía más de dos siglos de existencia. Lo importante, y lo más grave, es el espíritu inquisitorial. En España el problema es que duró mucho, hasta 1834, después de varias aboliciones no permanentes. En el siglo XVIII había perdido gran cantidad de su fuerza, que se manifestó con toda su poder hasta el siglo XVII.
Se ha atendido con mayor interés en la Inquisición española por estar mezclada con otras actitudes que han añadido complejidad a la misma.
Creo que las Inquisiciones en general son uno de los hechos más repulsivos de la Historia. Curiosamente ha tenido partidarios, lo que hace del fenómeno aún más extraño.
Se ha tenido la idea que las Inquisiciones persiguen al que piensa de otra manera, pero también se utiliza para defensa del orden establecido. Muchos movimientos heréticos han sido muy violentos, esto se olvida. El problema es si tiene sentido usar la Inquisición para enfrentarse a ellos.
En su origen el cristianismo tuvo que enfrentarse con varias persecuciones, luego tolerados y finalmente apoyados por los emperadores. En los siguientes siglos tiene que lidiar con varias herejías, desde muy pronto. San Agustín tuvo que sufrir su influencia y prefirió morir debido a su cólera a eliminarlos, actitud realmente cristiana. Pero en la Edad Media esto empieza a cambiar, cada vez la represión de los herejes es mayor, al identificarse el equilibrio político y social con detenminados contenidos doctrinales, que durante mucho tiempo excluyen expresamente la pena de muerte. A partir del siglo XII la cosa se complica con la aparición de numerosas herejías, sobre todo en el sur de Francia: los albigenses, los cátaros..., luchas enconadas, matanzas, la consecuencia es que crea la Inquisición por decreto pontificio, para defender el orden, y se confía la responsabilidad a los dominicos. Luego se dirá "dominicani, dominicanes", "dominicos, perros del Señor".
Se introduce esa Inquisición en Aragón, pero tuvo resistencias. Jaime I la aceptó, pero luego la redujo. En Castilla fue rechazada, ademas de haber poca herejía.
La Inquisición, propiamente francesa de los siglos XII al XIV, fue un instrumento de control del norte de Francia frente al sur de Francia, hasta el punto que inquisidor era sinónimo de francés. Durante doscientos cincuenta años, en Inglaterra desde 1401.
En España cuando empieza a actuar plenamente es con los Reyes Católicos, pero era distinta, era controlada por el Estado, por las autoridades civiles, aunque estuviera confirmada por los papas, hubo incluso ciertas resistencias papales por representar estas iniciativas la pérdida de potestades papales, cosa que se extiende a todas las naciones de la época moderna, creando dos bandos: los "regalistas", partidarios de las perrogativas reales o nacinales y los "ultramontanos", partidarios de la defensa de la autoridad del Papa.
La Inquisición se estableció en Castilla alrededor de 1480 y va dirigida contra los cristianos, está dirigida sobre todo contra los cristianos judaizantes, los judíos bautizados que se suponía no eran sinceros en su conversión y siguen con las prácticas judaizantes. Había pocos herejes y el protestantismo no había aparecido. Luego, desde la toma de Granada, también actuó contra los moriscos que se convertían falsamente.
Hacia 1555 ya empezó a producirse la intervención contra los luteranos, de manera muy violenta. No está claro la condición protestante, más bien parecían movimientos renovadores dentro de la Iglesia.Después de los primeros viente años. la Inquisición va disminuyendo su virulencia, en gran medida por dsaparecer el problema de los conversos.
Entonces se va extendiendo a oros asuntos como la bigamia, la brujería, la sodomía, la bestialidad, que son los que prevalecen.
Lo grave de la cuestión no es lo que se dice o se defiende, sino que se investiga la que se piensa, se reprime el pensamiento aunque no esté manifestado, se investiga la intimidad personal. Esto es lo que es enormemente grave.
Los historiadores actuales, como por ejemplo Henry Kamen, muestran como las víctimas de la Inquisición fueron mucho menores de lo que decía hace años y están poniendo las cosas en su sitio.
Por otra parte los procedimientos inquisitoriales eran muy meticulosos, tardaban años. El proceso del obispo Carranza duró cerca de veinte años. Pero el procedimiento era secreto, además no se comunicaba quien era el acusador. Se usaba el tormento. Luego la condena se dejaba en manos del brazo secular de la ley. Si se arrepentía se la daba una pena leve, pero si seguía en el "error" de manera contumaz se terminaba en la hoguera.
En toda Europa ocurría algo parecido, pero la larga duración de la Inquisición en Espeña es lo que abulta las cifras, aunque las cifras año a años sean pequeñas.
Lo que es particularmente grave es la invasión de la interioridad de la persona. Con que derecho se puede investigar la creencia particular, privada del individuo. El error radical es exigir lo que no se puede pedir. Se tolera un comportamiento que ha sido rechazado por unas cuantas voces en todas las épocas pero no se les ha hecho caso. Ha habido interes y presiones sociales que han desoído a las voces más preclaras.
Ademas los inquisidores se atribuyen unas facultades de las cuales carecen. Ya lo dijo el Evangelio: "no juzguéis si no queréis ser juzgados".
La presión social que se ha ejercido como consecuencia de la amenaza de ser juzgado por la Inquisición ha sido de una gran eficacia destructora de la espontaneidad personal y productora de la esclerosis social. El peligro de ser procesado por cualquiera, sin acusación probada en un procedimiento que podría durar años es terriblemente grave.
Se dice como Menéndez Pelayo que la Inquisición no paralizó la vida española pues coincidió con lo más creador de su cultura pero que se puede decir de las cosas que no se hicieron como consecuencia de esa amenaza, como el caso de la ausencia del desnudo en la pintura española o la ausencia de disciplinas sospechosas. En el año 1939 era muy mal vista la filosofía y los más preparados con una disciplina filosófica muy alta se dedicaron a otras cosas, para poder publicar o pder vivir dignamente, algo parecido a lo que ocurrió con la época de la Inquisición.
La Inquisición española no quemó a ningún hereje importante, lo que revela que los espñoles importantes se dedicaban a otras cosas. Prefirieron dedicarse a cuestiones que no fueran objeto de polémica inquisitorial.  Como el caso del arzobispo Carranza, figura eminente al que sus deseos de innovación dentro de la Iglesia la levaron al tribunal, sin poder finalmente probar nada , pero arruinaron su vida.
Hay un cuento de Azorín sobre la cuestión muy adecuado a todo esto. Narra la historia de un personaje que recibe una llamada del Inquisidor y se pone enfermo, al final el inquisidor quiere probar las cerezas de un árbol del personaje protagonista. Éste arranca el árbol entero y se lo regala al inquisidor para quitarse un peso de encima.
El pueblo llano era enérgico defensor de la Inquisición, le parecía bien porque eliminaba problemas y heterodoxias, pero las figuras más ilustres de la vida española vivían con una espontaneidad recortada y las personalidades innovadoras se cuidaban mucho en sus afirmaciones.
También el error era un error religioso, pues la fe es una gracia que no se puede exigir y la libertad de conciencia no se respetaba. Esa frase del catecismo que afirma: "eres cristiano, sí, por la gracia de Dios", esto se olvidó. El Nuevo Testamento dice: "Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva". La condenación del hereje es totalmente opuesta a los principios del cristianismo.
La libertad religiosa se ha negado a lo largo de la Historia, solo se ha proclamado ahora, con el Concilio Vaticano II. Se hubiera podido hacer un proceso inquisitorial a la misma Inquisición.
Muchas figuras destacadas de la cultura española eran familiares de la Inquisición, como el caso de Lope de Vega, dijo aquello de que "era mejor ser cocinero que pollo". Hubo pues una coacción religiosa.
Existe la interpretación positiva de que la Inquisición evitó las guerras de religión en España, cosa que perturbó enormemente a otros países europeos. Es cierto que las guerras de religión fueron enormemente más destructoras en vidas humana que la Inquisición, se podría ver como un mal menor, pero no podría haber habido otras soluciones a estos problemas mucho menos dañinas que la Inquisición. Error en ésta es absolutamente dominante y no se puede justificar.
Los errores de la Inquisición han sido visto por muy pocas personas, lo que Feijoo llamaba "errores arraigados". es cierto que es más fácil ver los errores del siglo XVI que os el siglo XX, pero en el siglo XVI también los vieron algunos, pero la presión general los mantuvo.
Lo mas grave es el espíritu inquisitorial. Se justificaba la actuación contra el hereje para que no fuera al infierno, con un falso sentido de la caridad. Pero el inquisidor si no se arrepentía lo mataba, y por tanto, lo mandaba al infierno, pues si siguiera viviendo, tal vez se arrepienta, se convierta y por tanto se salve. Además si el hereje se arrepentía, también lo mataban. La justificación no aparece por ninguna parte.
Todo esto se apoyaba en personas muy distinguidas, llenas de títulos y doctorados en teología. Como está hecha la mente humana para que se cometan errores tan burdos. Se cometen todo tipo de atropellos contra los principios que se dice defender.
Parece que esto no ha vuelto a ocurrir, nadie se mete en tantas complicaciones para salvar el alma de nadie. Sin embargo todo lo anterior no ha desaparecido, el espíritu inquisitorial sigue existiendo plenamente. Pero se habla de la salud corporal, y hay una tendencia, a veces aguda , otras menos, para decirnos lo que tenemos que comer, lo que debemos beber, lo que debemos fumar o no fumar. El espíritu inquisitorial rebrota y reaparece con todo tipo de fanatismos, falacias y confusiones sumamente parecidas a las del antigua Inquisición. El caso de los defensores de los animales, de las pieles, luego todos lleva calzados de cuero. La inmunología, la extensión de la vacuna, es dogma de fe, pero los principios de la inmunología cambian cada diez años, mucho más inestables que los principios de la teología.
Todos los estados nos obligan a mandar a los niños a la escuela, en muchos casos sin justificación suficiente.
Existen pues casos de espíritu inquisitorial en nuestro tiempo, no en todos los lugares pero hay que estar alerta.
Hay un problema muy delicado que traté hace muchos años al hablar de la tolerancia, nadie se acuerda de ese escrito. Hay que plantear el problema de la tolerancia respecto de las vigencias sociales. Las creencias sociales arraigadas son muy fuertes, pero la tolerancia aparece cuando se pueden poner en cuestión, pueden ser rechazadas, pueden ser negadas. Decía Gabriel Marcel que en Francia había en su tiempo tantos curanderos como médicos, esa posibilidad es la auténtica tolerancia.
La fórmula sería: se justifica la defensa de los demás , pero no la imposición a los individuos. Es decir es posible que hubiera cierto derecho a defender la propiedad, la convivencia, la paz religiosa o las otras paces, pero no a imponer una conducta religiosa u otra forma de conducta particular. Esa es la gravedad del espíritu inquisitorial.
Está justificado el derecho de una comunidad a no dejarse sojuzgar por unas minorías violentas, sean o no religiosas. Pero de ahí pretender saber lo que piensa en la intimidad y una vez sabido encarcelarlo o matarlo, eso no está justificado.
Hay que aplicar el concepto del "sistema de alas libertades": cada libertad termina donde empieza otra libertad. cada libertad está apoyada en las demás y si una se ataca, quedan atacadas todas las demás.
Esto aparece como evidente, pero a pesar de ello el espíritu inquisitorial rebrota una y otra vez hasta nuestros días.
El número de cosas que se hacen por temor es ilimitado. Cierta dosis de valor es necesario exigir. Una vida sin ese valor no es vividera para el hombre.



13                                                              La tortura judicial

En España se usaba la palabra tormento. Lo importante es analizar lo que tiene de acierto o error. Conviene que las ideas queden lo más claras posibles.
Hay que distinguir el sufrimiento como mero daño infringido a una persona o como castigo. Distinto de lo que es la tortura judicial, es importante tenerlo en cuenta. 
En la cuestión de la tortura judicial, se usaba en su expresión latina Questio, que quería decir tormento. Durante el siglo XVI Galileo compara los instrumentos de la física con los instrumentos de tortura, porque para interrogar a la naturaleza y obligarla a dar respuestas se utilizaban esos aparatos.
Hay una especie de equivalencia o metáfora entre los instrumentos de tortura y los de la física.
Es difícil comprender en nuestra época que los suplicios se han empleado en casi toda la historia como castigos, y la muerte se llamaba "el último suplicio", o bien se trataba de una pena de muerte particularmente dolorosa.
Esto nacía de la convicción, que llegó hasta el siglo XVIII, de que la pena de muerte como tal era poca cosa. Si ustedes leen los testimonios históricos, como en las cartas de jesuitas del siglo XVII o documentos equivalentes de esta época o incluso más tarde, se habla de la pena de muerte como un contratiempo enojoso para la persona que la padece. Se ve incluso en entremeses de Cervantes o El Buscón de Quevedo, como algo burlesco.
Pero no solamente en la ficción, en las cartas de jesuitas se toma con bastante humor la ejecución de unos ladrones. Un tono ligero que también se refleja por ejemplo en Mme. Sevigné, y cuenta a su hija la ejecución de una famosa envenenadora con bastante humor.
Un texto que me interesó mucho que leí en Montaigne: es el caso de un soldado que está en la celda y está viendo los preparativos para decapitarlo se pone muy contento, pues no lo van a torturar hasta morir.
Entonces me pregunté como unas personas refinadas hablan con tanta ligereza de una cosa tan grave, y he llegado a creer que había una gran inseguridad, las enfermedades, la vida era bastante breve, por tanto se contaba con la muerte. Había una fuerte vigencia en la esperanza en la otra vida, lo cual cambia la cosa. No es lo mismo que morir pensando que luego hay otra vida que, aún con la condenación o la salvación, no hay nada después la muerte. Esto llevaría a temer más al suplicio que a la muerte.
El suplicio a veces era muy feroz, duraba horas, muchas horas. La tortura judicial es otra cosa, distinta de lo que es el suplicio, porque la tortura judicial o el tormento es un procedimiento para conseguir una confesión y con ella la prueba de un delito. Durante mucho tiempo la confesión ha sido considerada como la reina de las pruebas, y la confesión se conseguía primariamente mediante el tormento. Esa práctica legal tiene una historia remotísima, en otros países como China está claro, pero en los países occidentales, la cosa existe desde Grecia y Roma, legalmente y jurídicamente hasta finales del siglo XVIII y en formas larvadas o más o menos disimuladas hasta hoy.
Había unas restricciones, aunque no muchas. En general estaban exentos los niños, aunque hay muchos ejemplos de su aplicación. A veces los viejos. En Grecia era aplicada a los esclavos o a los extranjeros. En algunas épocas se ha eximido a los clérigos, en otras a los nobles o gentilhombres.
Salvo algunas excepciones ha tenido una aplicación generalizada, y hay algo gravísimo, que en general no se tiene en cuenta. Casi nadie lo comenta, pero no solo se aplicaba a los acusados, sino que se hacía con los testigos, aunque parezca extraño ha sido una práctica abundantísima.
Hubo muchos tratados sobre la cuestión, Había que evitar que acabara en la muerte del testigo o con lesiones irreparables, había con frecuencia una vigilancia médica. Luego en la práctica las cosas no eran tan fáciles, era muy frecuente que hubiera lesiones permanentes.
Es asombrosa la enorme bibliografía que hay sobre el asunto, eso quería decir que la tortura judicial ha tenido vigencia durante muchísimos años, este es un hecho enorme que hay que tener en cuenta, con la consiguiente perplejidad y por ello había que incluirla en este curso sobre los aciertos y los errores.
Curiosamente la época en la que se aplica menos es en la Alta Edad Media. Se aplica mucho en el mundo griego, en el mundo romano. En Grecia el criterio es el siguiente: el hombre libre tiene honor, tiene palabra y se le cree, su testimonio en principio tiene validez. El esclavo no, y el extranjero tampoco y entonces la confesión hay que arrancársela, y es lo que justifica la tortura.
En Roma se resiste a aplicar la tortura a los señores. Se suele aplicar la tortura a los esclavos del acusado, la inocencia se intentaba probar dando facilidades, por su dueño, para torturar a los propios esclavos. Un tipo de mentalidad que nos cuesta trabajo entender.
Pero cuando los delitos son importantes, sobre todo si afectaban al Estado como tal, la tortura se aplicaba a los libres y a todas las personas porque se confiaba en el método para conseguir la verdad.
En la Edad Media se emplea menos la tortura porque se confía más en la "Ordalía", que puede significar sufrimiento, la "Ordalía" o "Juicio de Dios" consistía en una serie de pruebas que se hacían al reo para demostrar su culpabilidad, como tomar veneno, o sumergirse en el agua, para saber, si se salía de ellas con éxito,  si uno era o no culpable. Se suponía que Dios intervenía en la prueba, con manifiesta equivocación, pero era así como se veía la cuestión.
Las manifestaciones más crueles de la tortura se produjeron en Roma durante las persecuciones a los cristianos, pero la tortura, y esto es una situación diferencial, no pretendía probar que eran cristianos. Lo que pretende es la retractación mediante el sufrimiento. Se pretende que el cristiano renuncie a su fe, abjure de ella o haga sacrificios al emperador.
La religión romana tiene sus dioses, pero era una religión abierta. Pero lo que no puede hacer un cristiano es no reconocer a su emperador como a un dios. Ese es el motivo de la persecución.
La tortura cuando renace es en el siglo XII y aparece unida al intento de averiguar los delitos y entre ellos, que luego tendrán mucho relieve, los de tipo religioso, con la lucha contra las herejías, como la de los cátaros en el sur de Francia, con las primeras "inquisiciones", pues la palabra "inquisitio", quiere decir indagación. Es fundamentalmente un procedimiento de averiguación y eso conduce al uso regulado y sistemático del tormento como instrumento judicial.
Era bastante difícil averiguar las cosas por otros procedimientos, ni había policía, ni había métodos científicos. Las huellas dactilares, los análisis, etc, han cambiado el horizonte de las pesquisas.
La forma de conocer la culpabilidad era mediante la confesión o el testigo. En la época de los "gangsters", el problema era encontrar testigos, porque los mataban y la mayor parte de las condenas eran por falta de pago de impuestos. Aún hoy es difícil probar muchos delitos.
En la Edad Moderna esto se sigue aplicando, no solo en el caso de la Inquisición española, sino que todos los tribunales han aplicado la tortura con gran liberalidad durante la Edad Moderna, hasta muy avanzado el siglo XVIII y todavía en algunos casos ya entrado el siglo XIX.
Siempre ha habido protestas, desde muy pronto ha habido espíritus lúcidos que han negado la tortura pero sin éxito ninguno, por la vigencia de la tortura. Hay bastantes testimonios que no hacen mella en el conjunto de la legislación.
En el siglo XVIII empieza a haber una cierta densidad de objeciones, de reparos contra la tortura y el momento en el que comienza el gran cambio es con la aparición del libro de Beccaria: "De los delitos y las penas", que se publica en el año 1764. Es un alegato contra la sinrazón del tormento y su barbarie, en él se  mezclaban varios tipos de razones en contra: políticas, racionales, sentimentales, que son los que van a ser más actuantes. Tampoco esto se acepta de un modo muy claro y con mucha facilidad, se producen refutaciones y una defensa de la tortura por su eficacia.
En el libro de Beccaria, de una inspiración ilustrada clara, también se refieren a las penas con una tendencia hacia su alivio, como el caso de la mutilación y los suplicios, como el de la rueda muy utilizado en Francia en los delitos graves. Se trata de aliviar las penas y se tardará mucho tiempo todavía en luchar contra la pena de muerte.
Hay que evitar la tortura y la crueldad, en la pena de muerte también. Hay un libro de John McManners titulado: "La muerte y la Ilustración en la Francia del siglo XVIII"", lleno de información riquísima sobre todo esto, incluso sobre la gran cantidad de literatura religiosa sobre la muerte y la otra vida, que pocos pueden imaginar tan abundante en esos años.
Desde pronto estuvo claro para algunas personas, insisto, que la tortura puede demostrar la culpa, pero puede inventarla el inocente, muchas personas por evitar el dolor confesaban lo que querían los acusadores, confesaban delitos que no habían cometido. No digamos si se trataba de un testigo.
La situación es la siguiente: al acusado de un delito le solían aplicar con mucha facilidad la pena de muerte, sobre todo en Inglaterra. Hay testimonios de haber ahorcado a un niño de trece años por robar un pañuelo, a comienzos del siglo XIX. Lo cual era contraproducente, pues los dueños víctimas del robo no lo denunciaban por remordimiento de la pena, lo cual era un camino hacia la impunidad.
Con los testigos la cosa era más clara, el acusado si confiesa le aplican la pena, pero si aguanta queda libre y si confiesa lo condenan. En el caso del acusado era cuestión de vida o muerte el no confesar. Los sobornos a los verdugos eran cosa corriente en al literatura sobre la cuestión.
El caso de los testigos era en el fondo más grave, pues con tal de no sufrir el tomento acusaban sin ser cierto. Se podía mandar a la horca a un inocente porque los testigos no habían podido resistir la tortura.
Todo esto es desde el punto de vista intelectual una monstruosidad y mucha gente lo veía. Se podría decir que esto era la invalidación previa de la confesión. Es un error intelectual que es bastante evidente, pero no tiene efectos. Es una monstruosidad pero no importa.
Pero por otra parte la tortura judicial es un castigo, porque el daño hecho a la persona torturada no se puede reparar, como el caso del acusado inocente. No digamos el testigo que no tiene que ver nada con el delito y la pena.
Es una cosa intelectualmente monstruosa, es decir la tortura es una injusticia intrínseca muy fácil de percibir y sin embargo ha persistido. Su abolición legal, sin embargo, durante el siglo XIX, no ha extirpado su aplicación. Ha sido tolerada por la policía, no ya por la justicia. Y esto no solo lo aplican las autoridades, sino que lo aplican los secuestradores, los terroristas, los delincuentes... sin ningún tipo de garantía ni regulación.
Y uno se pregunta del por qué, por qué siendo un error palmario, fácil de descubrir, por qué ha persistido más de dos mil años. Hay dos respuestas, una de ellas es la creencia en la eficacia, a pesar de todo, con riesgo de error, lleva el tormento al descubrimiento, a la averiguación de lo que se quiere saber. Es lo que aplican los terroristas, es la relativa explicación que ha tenido la tortura por los antiterroristas. Se planteó esto mucho en Argelia. Pero esto es inaceptable.
Hay cosas que son de tal maldad, que son inaceptables, hay que ver si hay razones suficientes para actuar de una manera determinada.
La segunda fuente para esta práctica es el odio, existe más de lo que quisiéramos. Existe la maldad. El hombre actual tiene una tendencia a creer que no existe y olvidarla. Hay un odio que se complace en hacer daño al enemigo o a quién se considera que lo es. Supone un desprecio total del hombre, que se manifiesta cuando se elude el llamar tortura a la que practican los grupos a los que se tiene una cierta simpatía, incluso si se utiliza estos métodos son ningún tipo de autoridad y sin ningún tipo de límites. No se suele entonces utilizar el nombre de tortura, se crean eufemismos. es pues un fenómeno que ha durado muchos siglos y continúa de una forma o de otra.
En nuestra época además de la tortura física hay otro tipo de tortura, es la tortura psíquica o moral, en los interrogatorios, que son en condiciones particularmente penosas o humillantes. Se ha hecho desnudar a los interrogados, que ustedes dirán que no duele, pero duele moralmente, de manera afectiva. Las vejaciones, los insultos, las amenazas. Piensen en la impresión de abandono que puede tener el hombre o de indefensión. Por ejemplo eso que se llama "las cárceles del pueblo", una persona secuestrada que está amenazada que la maten cualquier día.
Los secuestros son una forma de tortura, las violaciones. No hay posibilidad de recurrir a nada, no hay una ley, no hay un tribunal a quien recurrir.
En nuestra época la única pena utilizada es la prisión. Me parece cada vez menos civilizada, por una razón, porque a una persona normal la destroza, no es lo mismo que a un delincuente habitual que está en su ambiente. Para una serie de personas es una especie de tortura, por ejemplo la prisión preventiva, que a veces coincide con una serie de vejaciones de los compañeros de prisión. Eso está pasando todo el tiempo, y es la forma más real hoy de la tortura, y no se la considera así porque se le llama otra cosa. Si hay que distinguirlos con el acierto o el error, esto pertenecería al ámbito de la tortura.
En el caso de las mujeres es otra cosa pues la delincuencia femenina era muy escasa. En general porque son bastante mejores que los hombres. Cuando se instala en su condición de mujer tiene una mayor dosis de bondad, en relación con la maternidad. Los niños son un elemento de bondad para las personas, y en algunos casos los hombres solo responden a la bondad cuando hay niños presentes.
Por ello las consecuencias del aborto son la pérdida del fondo de bondad de las personas,con unas consecuencias impredecibles en la sociedad, la máxima degradación moral de la misma.

14                                      La Reforma religiosa y la ruptura de la cristiandad


La vida histórica es muy complicada y cuando se la mira de cerca lo es todavía más, hay confusión, hay luchas, hay terrores, hay muchas interpretaciones conflictivas.
Cuando la historia se ve, sobre todo, en perspectiva lejana aparece como una línea perfectamente clara, pero cuando se acerca uno, aparecen la riqueza, la variedad y se ve que no es muy fácil orientarse.
El siglo XV es un siglo muy complejo, es un siglo de agitación, en que la Edad Media llega a su fin. Recuerden el libro "El otoño de la Edad Media" de Huizinga, extraordinario libro, bastante anterior a la segunda guerra mundial. Título muy acertado y muy revelador, un otoño lleno de matices.
Es la época en que comienza el Renacimiento, en unos países antes que en otros. El libro de Huizinga se concentra sobre todo en Francia y Flandes, con referencias a otras partes de Europa, pues Huizinga era holandés. Estudia con mucho detalle los movimientos intelectuales, artísticos, religiosos, políticos, literarios de esa época.
Hay una convergencia en este tiempo de las alteraciones sociales y políticas- que son muy grandes-
con las que son doctrinales. Hay además un factor que cuando se está a distancia se suele olvidar: son las rivalidades, entre grupos, países, órdenes religiosas, y a veces orientaciones intelectuales
Es una época en la que hay una desorientación enorme en la Iglesia, es la época de los Papas y los antipapas, y una gran perplejidad. Ahora la serie de los los Papas legítimos parece clara en su orden histórico, pero entonces no era nada evidente quién era el Papa auténtico. Había personas de buena fe, incluso canonizados posteriormente, que eran partidarios de algún antipapa, que lo consideraban legítimo. Como verán ustedes la cosa no era nada fácil.
Los concilios del siglo XV: de Basilea, de Constanza, de Florencia, de Letrán, y otros que no eran ecuménicos. Es decir entre 1414 y 1517 se esfuerzan con muy poco éxito por restablecer el orden y la disciplina en la Iglesia. Los Papas residían en Avignon - hay alguien que decía: "si fuera cierto se hubiera sabido"- los antipapas, como el papa Luna, en otros lugares, que residió en Peñíscola.
La idea de la reforma se usa constantemente. Hay que transformar, por lo pronto la disciplina. las costumbres que estaban muy relajadas en la Iglesia, entre los clérigos también y las reglas de la órdenes religiosas. Durante todo el siglo XVI va a continuar la reforma de las órdenes religiosas. Unas veces en el sentido de mayor disciplina y austeridad, otras veces al contrario, también se producen reacciones contra esto.
Hay otro aspecto: las relaciones con los poderes seculares. La historia no es nueva, la historia viene de antiguo. De las luchas entre el Pontificado y el Imperio como con las magistraturas supremas de la Europa medieval.
Hay un hecho también, que es la guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra, y produce una gran agitación en la sociedad de su tiempo. Es una época de desorden y de necesidad de reforma en muchos sentidos, pero durante todo el siglo XV hay un supuesto que se impone a todas las demás: la Iglesia, fundada por Cristo, que es su cabeza. Es lo seguro, la referencia de todas las dudas. Como dice en el Credo: "Una, Santa, Católica, Apostólica".
Todas las reformas y todas las disensiones se hacen desde ese gran supuesto básico. Es una Iglesia histórica y sujeta a todas las vicisitudes de la vida humana, pero al mismo tiempo sobrenatural. Tiene una cabeza que es Cristo y una cabeza visible, que es el Papa, una inspiración constante en el Espíritu Santo y, algo muy importante, se supone que tiene una vida que continúa después de la Revelación, que termina con el último apóstol, pero la historia no termina ahí para los cristianos, la Iglesia tiene una vida, una vida histórica. que crea doctrina.
Hay por tanto un depósito de la fe, hay una institucionalización de la fe, una vida religiosa que sigue unas normas, hay los sacramentos. Es decir, las divergencias que son muchas se han planteado normalmente en la interpretaciones o rebeldías contra la jerarquía establecida. Éstas tienen un carácter más bien de cisma. El gran cisma de Oriente (Miguel Cerulario), es más bien cuestión de autoridad más que de doctrina. Cuando se plantea el problema de la unión de las iglesias católica y ortodoxa, el problema vuelve a ser la autoridad o los intereses creados más que la doctrina.
Pero la Reforma luterana es otra cosa, empieza por denunciar abusos reales o supuestos, de más o menos importancia. Empezó por el problema de las indulgencias, que tiene un fundamento profundo que es la Comunión de los Santos, que hoy está demasiado olvidada, con la posibilidad de que los muertos se beneficien de las ayudas de los vivos. Pero esto deriva en un gran negocio y fuente de múltiples corrupciones. Sobre esto se había escrito mucho y se sigue hablando después, incluso en el "Lazarillo de Tormes".
También apareció esta reforma luterana como resistencia a determinadas formas de religiosidad. Lutero fue a Roma y no le gustó nada la religiosidad exterior, le pareció poco cristiana. Pero el cristianismo es de muchas maneras y tiene muchas formas de realización.
Recuerdo haber leído hace muchos años al cardenal Newman que cuando no era cardenal, ni siquiera católico, escribía sobre estos problemas y recuerdo que hablaba sobre los esfuerzos que tenía que hacer para convencer a los ingleses de que ser católico no quiere decir ser italiano. Está claro que hay unas ciertas formas de religiosidad de los italianos  que a los ingleses no les va bien, y al contrario.
Lutero no entiende la vida de Roma y reacciona muy ásperamente, muy violentamente. Lutero va mucho más allá de las meras reformas, por lo pronto niega la autoridad del Papa, y esto significa la ruptura de la comunidad eclesiástica y además hace una revisión del contenido de la fe. Suprime los sacramentos, modifica la doctrina de la gracia y la salvación. Y hace algo que es capital: la modificación del valor único de la escritura.  Esto es muy importante.
Se ha reprochado, con una parte de razón, a los católicos la escasa lectura de la Biblia, a lo sumo el Nuevo Testamento y no mucho. En la Iglesia Católica se exige la interpretación de la Biblia, cuando ésta se traduce, en cambio en Lutero es lo contrario: acepta el libre examen. Esto es sumamente dudoso, pues la Biblia es un libro muy complejo, de muy diversas épocas, de muy diversos autores, de diversos géneros literarios, y que por tanto tiene significaciones muy variables, llenos de adhesiones a cosas que el hombre no conoce. Es decir es un libro muy difícil de interpretar
El Nuevo Testamento es muy distinto, tiene una inmediatez, una visibilidad que es algo asombroso.
El principio del libre examen es sumamente problemático, incluso como problema intelectual de comprensión de una obra determinada. No olviden además que el Antiguo Testamento está escrito en Hebreo, el Nuevo Testamento en griego. No está ligada la estructura religiosa a una lengua como ocurre con el Corán, que está ligado al árabe y los musulmanes consideran que la única lengua de los musulmanes es el árabe, y el único árabe correcto es el del Corán;  y han tenido una gran resistencia traducirlo a otras lenguas, caso distinto de los judíos y los cristianos. Cuyos textos no se consideran ligados a una lengua determinada. Por ejemplo en la comunidades judías se usa mucho la versión griega de los Setenta. La Biblia se traduce al latín por San Jerónimo. Luego se traduce a innumerables lenguas. Se considera la Biblia un texto inspirado, pero no ligado a una lengua determinada. Pero las traducciones tienen un elemento de riesgo, por ello la lectura de una obra tan complicada como la Biblia no hace nada fácil su interpretación. Eso hizo que la Iglesia Católica fuera reticente a la lectura de la Biblia por las personas particulares y a las traducciones. Hoy este punto de vista ha cambiado bastante.
El problema más grave es la consideración de la Biblia por los protestantes como la fuente única de la doctrina. Elimina la tradición creadora de la Iglesia, y por tanto el problema de la sucesión apostólica, y esto es una alteración profunda del sentido de la religión cristiana. La Iglesia católica ha dicho siempre que hay una creación histórica de la Iglesia a lo largo de los siglos, que no tiene por qué terminar nunca.
La Reforma significa una ruptura de la cristiandad, además lleva dentro de sí misma el principio de la continuación de la ruptura, entre la Iglesia Católica y las iglesias protestantes. Por cierto, los Reyes Católicos tenían el título antes de la aparición del protestantismo, era un título concedido por el Papa por defender la universalidad de la Iglesia, eso no lo sabe casi nadie, pues piensan que son católicos frente al protestantismo, pero repito no había protestantes todavía.
La ruptura de la Cristiandad es notoria, pero además la reforma lleva en sí misma el principio de la continuación de la ruptura, porque no hay un reformador, hay muchos, como por ejemplo Calvino o Zuinglio... y en definitiva si se atiene al principio de la Reforma y de la interpretación de la escritura...Todo el mundo tiene derecho.
Entonces lo que ocurre es que no hay una Iglesia Católica y una iglesia protestante, sino muchas iglesias protestantes, y además difieren entre sí enormemente, más que algunas de ellas con la Iglesia Católica. Si ustedes comparan la Iglesia Católica con la Iglesia Anglicana o la Episcopaliana en Estados Unidos, la diferencia es bastante limitada, pero si comparan estas iglesias con los Mormones o los Testigos de Jehová o los Adventistas del Séptimo Día es incomparablemente mayor que con los católicos.
Es un espejismo el considerar que es una división en dos partes el mundo del cristianismo, la división es en muchas partes. En los Estados Unidos las diversas religiones se llaman "Denominations", las diferencias son a veces más parecidas a las que hay entre las órdenes religiosas . Hay personas que tienen afición a los jesuítas, otros a los franciscanos, o a los carmelitas. En algunos casos las diferencias tiene más que ver con eso. Incluso no es nada frecuente que una persona cambie de "denomination", sin tener que cambiar propiamente de religión. El problema es la tendencia a la radical fragmentación sucesiva.
Todas estas confesiones son "no católicas", es decir lo que las une es la no catolicidad. Por ejemplo lo que pasó en Inglaterra: Enrique VIII es luterano, aunque tenga de los Papas el título de "Defensor de la fe", que sigue usando. Después quiere divorciarse de Catalina de Aragón y casarse con Ana Bolena, por varias razones, unas religiosas, otras porque su sobrino era Carlos V. El Papa no lo acepta, entonces rompe con la Iglesia Católica, pero el contenido dogmático no cambia, pero luego hay un deslizamiento hacia el protestantismo, y en los sucesores se convierte en una iglesia protestante.
Las diferencias religiosas llevan unas guerras que en algunos casos son devastadoras. Un siglo de guerras feroces. Se produce el problema, no solo de la fragmentación religiosa, sino de Europa misma. Si se hubiera podido prever las consecuencias del luteranismo -la cosa empieza con la noventa y cinco tesis de Lutero-, y si se hubieran previsto la consecuencias, creo que no hubiera tenido la  acogida que tuvo.
Es un hecho de gran importancia a lo largo de la historia y es que no se prevén las consecuencias de las cosas. Dirán ustedes: "es que no se puede", sí se puede, muchas veces se puede prever. No se previó. Es evidente que era necesaria una reforma de la Iglesia, pero el resultado es un enconamiento de las luchas. Hay ambiciones, hay rivalidades. Conflictos de poderes de todo tipo, de prestigio, de influencias, de dinero. Represalias  y luchas internas dentro de los diversos grupos que se van formando, y un elemento nuevo que es la obstinación. Las actitudes flexibles y fluidas se bloquean. Se puede determinar cuando aparece la obstinación en las luchas de la reforma.
Las luchas violentas duran hasta 1648, es decir hasta el final de la Guerra de los Treinta Años, guerra entre católicos y protestantes en la que Francia lucha casi todo el tiempo en el lado protestante. por ser preferente la lucha contra los Austrias, por encima de cualquiera otra consideración.
La obstinación, el empecinamiento, la rivalidad fueron factores muy importantes. La Iglesia como tal Iglesia toma posición frente al protestantismo de varias maneras, por una parte con suspicacia, es bastante revelador lo que pasa con Erasmo, que era muy crítico con el protestantismo pero lo era también con el catolicismo. Anticlerical. se le tenía miedo en vida por si se pasaba al protestantismo, pero una vez muerto le trataron bastante mal, porque se interpretaba toda crítica a la Iglesia Católica como una forma de luteranismo. Muchas veces no lo era, incluso podía ser fervor religioso.
Los dos brotes, en 1556, en Sevilla y en Valladolid, muy perseguidos por la Inquisición y por Carlos V, dudo mucho que fueran luteranismo. Muchos eran movimientos críticos que no pretendían poner en cuestión la autoridad de la Iglesia, sino eran fruto de un mero afán reformista. Lo mismo puede verse con el proceso del arzobispo Carranza, que fue perseguidor de los protestantes, sin embargo tiene un proceso, primero en España, luego consigue que lo lleven a Roma, finalmente no llegó a ser condenado pero fue procesado por suspicacias varias respecto de su ortodoxia.
La gran reacción de la Iglesia Católica fue el Concilio de Trento (1545-1563). Fue el gran intento de hacer la Reforma Católica, deseada desde el siglo XV. La Iglesia decide convocar un gran Concilio Ecuménico, e hizo muchas reformas en innumerables aspectos, pero fue interpretado como Contrarreforma, y así se habla todavía.
Por una parte era demasiado tarde para que los resultados del Concilio de Trento fueran aceptados. Había mediado mucha sangre y mucha obstinación. Si hubiera sido mucho antes es posible que hubiera hecho posible la unidad de la Iglesia, pero pasada la mitad del siglo XVI, esto era imposible. Las posiciones estaban congeladas.
Lo más grave es la palabra Contrarreforma, que es una palabra negativa, es una palabra defensiva. Siempre que se pone algo anti, se deja la iniciativa a la otra parte. Lleva las de perder pues deja la iniciativa al que pretende combatir. Es lo que pasó con el antifascismo o el anticomunismo. Es decir el antiser deja la iniciativa al otro. No es que afirme algo positivamente y a consecuencia de ello esté en contra de otros. esto es lícito y es obligado.
El anti deja la capacidad creadora al otro. Si planteamos en términos de Contrarreforma se pierde la originalidad, se pierde el espíritu creador, que lo hubo. Hay movimientos dentro del catolicismo que son enormemente creadores, como es el caso de la Compañía de Jesús, que fue una forma creadora dentro del funcionamiento de la Iglesia o el fenómeno del Oratorio en Francia, los oratonianos fueron algo muy importante o la reforma del Carmelo. Son movimientos creadores como en el caso de Santa Teresa o San Juan de la Cruz, que son algo positivos y no anti nada.
Pero la Contarreforma como tal se hace defensiva y la Iglesia Católica toma esta actitud desde entonces y no la ha perdido. Se pierde la fe en muchas cosas. Se insiste en las formas literarias de la escolástica, de enormes libros que en gran parte eran comentarios de otros libros, mientras otros autores de su tiempo escribían libros breves, bien escritos, que se leían con facilidad.
Hay una general suspicacia que  se extiende a lo que no es consabido, todo lo que es en cierto modo innovador, aunque sea católico, aunque nazca dentro del catolicismo. Es el caso de Descartes, católico desde siempre. Tuvo empeño en buscar el apoyo de los jesuítas, no lo consiguió. Incluso los cartesianos como Malebranche o Bossuet o Fenelon, o en otro orden de cosas Pascal, católicos que no se puede más. Siempre ha habido una especie de desconfianza a todo lo que era moderno.
Una expresión que sigue siendo utilizada en los medios católicos es "los errores modernos", ¿es que los errores antiguos son mejores?. Los errores modernos tendrán la ventaja de ser nuestros, son los que hemos cometido nosotros. Se ha llegado a utilizar la palabra "moderno"como sinónimo de error. Esto es un error intelectual clarísimo, esto sí que es un error.
Había justificación en la necesidad de ciertas reformas, por lo pronto todo lo humano es perfectible. Un espíritu de reforma era exigible, pero ¿era necesario apartarse del depósito de la fe?, ¿es que nadie tiene autoridad para intervenir en ello?. El depender exclusivamente de la Escritura sola, es un error, porque la Iglesia es una cosa viva y tiene una historia.
La Contrarreforma significa el apego a ciertas normas y no querer cambiarlas. Es la negación de la creación. Negar el futuro y mirar hacia la espalda es un error. A pesar de los aciertos el Concilio de Trento hizo predominar lo defensivo dentro de la Iglesia. esto significa ponerse en situación de inferioridad. La Iglesia era nominalmente tomista en el siglo XVIII, pero de hecho eran sensualistas. El que actuaba sobre la Iglesia no era Santo Tomás, era Condillac, es algo parecido a la marxistización de la Iglesia en los últimos tiempos. No tenían los católicos antibióticos frente a las ideas de su tiempo, tomando una actitud defensiva, eso ha sido sumamente grave.
Y ha habido otro error, más sutil, pero no menos importante, y es que el catolicismo no se ha enriquecido con la innovación cristiana fuera del mismo. Porque los protestantes son cristianos y han tenido, por ejemplo, una teología más importante que la católica desde el siglo XVIII, de eso no hay duda ninguna. Hace años una revista franciscana hablaba de la superioridad de la teología protestante. Que no solo es teología sino que es vida religiosa en muchos aspectos que no ha sido tenida en cuenta por el catolicismo.
Esto está cambiando. Hay un autor poco conocido: C.S: Lewis, que fue ateo, luego anglicano, casi católico. Uno de los cristianos más ejemplares de nuestro siglo. Intentó nutrirse de las raíces del cristianismo, de lo mejor de los católicos y los protestantes. Ese es el camino a seguir.



15                                      Monarquía legítima y absolutismo


La Monarquía es una institución que llena la realidad del mundo, mezcla compleja de aciertos y errores. Un hecho importante es que los países occidentales han sido monarquías en la mayor parte de su historia. Conviene no confundir en la historia de la Monarquía el concepto de absolutismo; idea de duración más bien limitada.

La palabra rey o rex tiene una significación primariamente religiosa, en Roma el rey era "rex sacrorum", palabra que proviene de regere, que significa regir. Y hay otra palabra que tiene gran importancia en Roma, que es "Imperator". Proviene  de "imperare", que significa mandar.

Originariamente "Imperator" era el general que había ganado una batalla. En Roma hay numerosos "imperatores" o generales victoriosos. No era propiamente una magistratura; tardó mucho tiempo en convertirse en ello. "Imperator" era un título personal, en muchos casos equivalente a un nombre propio, se utilizaba así en algunos casos como primer nombre. No obstante acabó convirtiéndose en una magistratura, llegando a dar título a los emperadores romanos. También se utilizaba la palabra "princeps", magistratura asociada al mando o "primero entre los iguales". Asociadas ambas al poder militar, mientras que el título de rex se asociaba más a lo sacro, a ciertos poderes derivados de lo sacro.

Al rey como tal le pertenece el derecho a serlo, esto es lo capital, o como se decía antes, se es rey por "la gracia de Dios" o de los "dioses". Al rex le es consustancial el derecho a serlo, y por tanto, la legitimidad. Una legitimidad que no es primariamente jurídica, una legitimidad que es primariamente religiosa, de origen sacro. Esta es la razón de que la una gran parte de la humanidad haya sido regida por reyes en la mayor parte de su historia. Esa también es la causa del carácter dinástico de la monarquía, aunque haya habido monarquías electivas o designadas.

En el Imperio romano había ciertos mecanismos de sucesión, en la mayor parte de los casos mediante el asesinato del emperador por la guardia pretoriana; siendo sustituido por alguien a quien dicha guardia designaba. En los últimos siglos de Roma había un mecanismo sucesorio, como en el siglo IV, según el cual la máxima autoridad (Augusto) designaba un sucesor que le sustituía  a su muerte o abdicación (César) y a su vez éste nombraba a otro sucesor. Es un mecanismo sucesorio no hereditario, una especie de sucesión por adopción, que a veces tampoco se cumple. Lo que muestra que la historia de los emperadores romanos es todo menos pacífica.

Hay una monarquía electiva en los visigodos, que en algunos casos se mezclaba con el asesinato. Otro caso más reciente de monarquía electiva es Polonia, con una serie de altibajos hasta que se repartieron el país entre Prusia, Rusia y Austria, varias veces.

Normalmente la monarquía ha estado ligada a una posición dinástica, es decir a la transmisión de esa legitimidad. El rey tenía un carácter legítimo, tenía derecho a mandar y había una transmisión hereditaria de esa legitimidad. Cuando ha habido cambios de dinastía se ha buscado siempre o una legitimación hereditaria, con otra rama familiar, o en otros casos se hacía una consagración de los nuevos reyes para que esto les confiriera una nueva legitimidad y se pudiera empezar otra continuidad.

En algunos casos, lo he señalado en varias ocasiones, la sucesión es de otra rama familiar, pero permaneciendo la herencia tal como estaba anteriormente. Como en el caso de la muerte de don Juan, hijo de los Reyes Católicos. Su sucesión por la llamada casa de Austria me ha parecido poco justificada. La herencia está perfectamente clara. La muerte del primogénito hizo pasar la herencia a la hija doña Juana y luego a su nieto Carlos, siempre sin cambiar de dinastía, seguían siendo los Trastámara, pero la historiografía cambió las cosas sin suficiente significación. Felipe el Hermoso fue dos años rey de Castilla, porque de Aragón seguía siendo Fernando el Católico.

Hay un cierto momento en que el sistema de la monarquía empieza a parecer absurdo, es el comienzo del racionalismo, que pone en cuestión todo lo anterior. Desde el punto de vista de la razón pura o razón abstracta esto de la herencia y la legitimidad transmitida por ella no tiene justificación, pero si nos ponemos en el punto de vista de la razón histórica, la cosa cambia; y esto es lo que me parece importante. La razón histórica es la razón sin más, es lo mismo que la razón vital. Hasta ahora se ha tenido en cuenta la razón pura, la razón matemática, la razón de Estado, como la única razón válida. Espero que dentro de un tiempo la razón histórica sea la única que se utilice, que sea la razón plena.

Desde el punto de vista de la razón histórica la cuestión de la monarquía parece razonable, porque esta monarquía, por su continuidad dinástica, ha significado un poder que no era era mera fuerza, sino que tiene autoridad, y por tanto ejerce su función en nombre de un derecho. Desde el punto de vista de la razón abstracta esto no se entiende. Desde el punto de vista de la razón histórica tiene mucho sentido, porque la función de mandar de un modo estable y pacífico significa el no usar el recurso de la fuerza más que excepcionalmente. Si se usa de la fuerza constantemente, ese poder no es estable ni pacífico. Se funda el mando en la creencia de que quien manda tiene títulos para ello, tiene derecho a mandar; y entonces manda.

Esto es lo que ha permitido que el mundo se rija por un mínimo de violencia, sin tener que usar la fuerza constantemente. Por eso en otras formas de poder la inestabilidad ha sido inmensa. Como el caso de los pueblos africanos antes de la colonización europea del siglo XIX, que ha sido de una violencia extrema. Con la esclavitud amenazante, sobre todo en las costas occidentales, influidos por los países esclavistas o en el caso de los pueblos americanos antes de la llegada de los españoles. La violencia e inestabilidad dominaban gran parte del mundo.

El punto de partida es la creencia en la legitimidad del mando según derecho. Pero esa legitimidad puede tener grados, lo que supone una diferencia enorme en según qué países. Lo que no se suele tener en cuenta. En la interpretación histórica de los diferentes pueblos es rara cosa que se tenga en cuenta esta factor, que es decisivo. Depende mucho del sujeto, es decir de la sociedad que está en esa creencia.

Si se compara la Edad Media con la Edad Moderna, la diferencia es muy grande. La Edad Media destaca por la gran división de los países, aunque España adquiere un gran tamaño, incomparable lo la pequeñez de otros lugares. En el Medioevo el rey tiene pocos poderes, que están en manos de los señores feudales, pero en la Edad Moderna, cuando se crean las naciones, las unidades sociales son mucho mayores y en ellas se produce un grado mayor de estabilidad.

Hay un ejemplo de una situación inversa en el caso de la Italia medieval, formada por pequeños estados que no forman una nación como tal hasta el siglo XIX. Nos encontramos con una tremenda inestabilidad, donde las repúblicas tienen una gran endeblez y al mismo tiempo un gran esplendor cultural. Violencia interna y de luchas feroces entre ellas. Lo que hace que sean dominadas por Francia, España y luego por Austria.

Hay una época de plenitud de la monarquía, que tiene su punto más elevado entre la época de los Reyes Católicos y la época de la Revolución Francesa. Es decir desde el último tercio del siglo XV a finales del siglo XVIII. Tres siglos que los libros de historia suelen denominar como época del absolutismo. Ahora conviene analizar esto. No es seguro que sea literalmente así. En la Edad Media se afianza el poder real apoyado en el pueblo, frente a las trabas y limitaciones a ese poder que hace la nobleza, más o menos feudal.

La Monarquía aparece como representante del conjunto del país, como superación de los poderes intermedios que son los que representan a la nobleza. Los reyes en la Edad Media tenían unos ejércitos muy limitados, y cuando necesitaban más fuerzas los nobles tenían que aportar sus armas, los reyes estaban en una situación de dependencia de la nobleza, que recompensaban con posesiones territoriales.

Los títulos nobiliarios son casi todos geográficos; no en el siglo XVIII, pero sí en los siglos medievales. El patrimonio nacional estaba fragmentado. Hay en la Edad Media una intensificación de la creencia colectiva en que el rey tiene títulos para mandar y, por consiguiente, esto refuerza la legitimidad del poder real, que se va haciendo cada vez más un poder nacional, frente a las ambiciones de la nobleza. Sobre todo desde mediados del siglo XIV.

Hay una lucha muy dura y muy difícil en que los reyes, apoyados en el pueblo, tratan de construir su poder frente a una nobleza poderosa. Se producen varios fenómenos. En primer lugar la nación como tal crea un nuevo vínculo de pertenencia de los individuos hacia ella. La nación aparece personificada en los reyes, por ello la diplomacia es una personificación de la nación. Por otra parte se va haciendo cada vez más fuerte y más eficaz la autoridad real, por ejemplo los ejércitos, que van a ser ejército real, no mesnada feudal.

El descubrimiento de las armas de fuego fue muy importante. Por la dificultad de construcción y por el enorme precio de las mismas. Además las armas de fuego consumen mucha munición. Desde la Edad Media no hay nadie que pueda costear una guerra, a no ser el poder nacional. Hacen falta los recursos de la nación para mantener un ejército, y mantenerlo funcionando.

En torno al rey se reúnen las magistraturas del reino, como el caso de Fernando el Católico, que une bajo su mando las maestranzas de las órdenes militares, concentración de la autoridad, del prestigio y del poder. Lo mismo ocurre con la justicia, que se hace depender del poder real, frente a las diversas justicias locales. Es el caso también de la constitución de la Santa Hermandad, antecedente de la Guardia Civil de hoy y de instituciones similares en otros países. Cambios que empiezan a fines del siglo XV, hasta fines del siglo XVIII.

El rey es acatado, no es discutido. Está dotado de una autoridad respetada y tiene o debe tener en todo tiempo "reputación", incluso más allá de su poder efectivo. Por ejemplo una guerra o cualquier tipo de vicisitud que produce un quebranto real, como una derrota o la pérdida de una plaza, no es tan importante, si no significa un descenso de la "reputación". En cambio si se pierde la reputación, esto implica una pérdida de poder gravísima. Es de suma importancia tener "reputación", es decir tener "prestigio". Sobre todo en los siglos XVI y XVII.

Hay pues un desplazamiento de la mera fuerza a la reputación, que se apoya en la fuerza, pero su emplearla o hacerlo lo menos posible. La Monarquía es en este tiempo la magistratura suprema. esto es lo que se considera propiamente como absolutismo. No estoy seguro de ello. Creo que no lo es. El poder del rey no es un poder personal, sino que es el ejercicio de un derecho, recibido por herencia, es un poder transpersonal. Es una forma de ejercicio del poder acompañado de responsabilidades. Es lo contrario del déspota.

El ejerce su poder, su potestad con arreglo a normas, con arreglo a leyes, de acuerdo con los Consejos: de Aragón, de Castilla..., a los cuales los reyes se ajustan. No es un arbitrio, no es un capricho. Si ven la historia de España, hay una curiosa modestia de los reyes españoles. Personalmente muy modestos y a su vez conscientes de la enorme magnitud de la Monarquía. Esto se ve perfectamente en un texto, que es la introducción que escribió Felipe IV, hacia 1630, a la traducción que hizo de la obra de Guicciardini, "Historia de Italia". Ella una una gran modestia personal, con la conciencia de que sr rey de España es lo más grande que se puede ser. Era en el fondo servidor de esa magistratura.

Recuerden los retratos de los reyes de España, vestidos sencillos. Son personalmente modestos. Es evidente que Felipe II estaba convencido de su enorme importancia. Compárenlo con los retratos de Luis XIV, era otra cosa. En los reyes de España no hay esplendor, no hay presunción, la grandeza corresponde a la función. Es una carga pesada que ha caído en las manos del rey, pero nada más.

Eran la magistratura suprema, pero eso ¿era absolutismo?, creo que no. El absolutismo es una corrupción de la verdadera legitimidad, esa legitimidad fundada en la creencia de que el rey tiene pleno derecho a mandar. No a título personal, insisto, sino institucionalmente. Pero hay un momento en que se inicia el absolutismo: Luis XIV es "Le roi soleil": El rey sol", y dice "L´etàt c´est moi". Ninguno en España imaginamos a nuestros reyes diciendo eso, nunca.

Si hay algún parecido en la monarquía española del siglo XVII o XVIII que se pudiera comparar en cierto modo como absolutismo, en algún sentido, sería la cesión indebida de la autoridad por parte de los reyes Pues la autoridad de los reyes es una autoridad sujeta a normas y sujeta a las instituciones. Es la práctica del "privado" o el "valido", que funciona, no como ministro, no como delegado, colaborador o secretario. Tiene un poder especial por cesión del rey, que no ejerce esa función - por juventud, por otra causa. Entonces los "privados" ejercen un poder indebido, es cuando se puede decir que aparece al absolutismo. Por un favor del rey, lo que significa una renuncia del monarca.

El caso del Duque Lerma o el Conde Duque de Olivares es un ejemplo de lo anterior, nada más como inicio, siempre con referencia al monarca en todas sus decisiones. Pero donde aparece con más claridad es el la figura de Godoy, en la época de Carlos IV. Godoy fue enormemente odiado, aunque no fuera un gobernante especialmente malo, defensor de la ilustración y de los escritores. Sus pecados fueron más bien veniales. Aún así concitó un odio que todavía sigue.

Carlos Seco Serrano ha estudiado la figura de Godoy y su visión es bastante favorable a su obra. Pero lo que no se le perdonaba era el poder arbitrario. Ejerció el poder en nombre del rey, pero mancilló a la monarquía por no tener derecho a su uso. Tomó el poder en la época de la Revolución Francesa,  y de Napoleón después; nadie hubiera podido hacerlo bien en ese tiempo. Esos casos son los que pueden considerarse como absolutismo en la monarquía española, son pocos.

El absolutismo en sentido estricto coincide con el "racionalismo", por ello se consolida en el siglo XVIII. Supone una desconfianza en la historia, es hostil a la historia. Ya presente en Descartes, que compara las calles torcidas de las ciudades medievales con las trazadas en línea recta durante los siglos posteriores. Malebranche se peleó con un historiador, aduciendo que solo le interesaba lo que Adán pudo conocer.

Al despreciar la historia hay una sobrevaloración del poder a título personal. El regalismo empieza a tomar fuerza como poder real frente al ultramontanismo, que es la preferencia por la autoridad de los Papas. La iglesia francesa defiende el regalismo frente a los jesuítas, lo que llevará a la expulsión de éstos en muchos países europeos y, finalmente, la disolución de la orden por el Papa. Los jesuitas tenían voto de obediencia al Papa y además eran mucho más ilustrados que los demás religiosos, pero predominó la iglesia local.

El regalismo es el predominio del poder personal del rey como tal. En España está mitigado por la tradición religiosa y jurídica, por otra parte porque los reyes españoles fueron siempre muy religiosos. En Inglaterra el regalismo está mitigado por el parlamento. Donde propiamente impera el absolutismo, curiosamente, es en la monarquías ilustradas: Francia, Prusia, Austria, Rusia. Esos son los grandes bastiones del absolutismo. Es una visión algo distinta de lo habitual. En España el absolutismo nunca llega demasiado lejos.

El principio racionalista que lleva al absolutismo y al regalismo, lleva también a la Revolución, al espíritu revolucionario, porque la "razón" es la misma siempre, la razón de uno: el rey ilustrado. Es el caso de Federico de Prusia o Catalina de Rusia, amigos de Voltaire. Coincide esa razón con la "razón de los muchos", lo que se va a llamar " Volonté général", en Rousseau, que distingue entre la "Volonté général" y la "Volonté de tous", la voluntad de todos, la voluntad de la mayoría. Esto supone la eliminación de la herencia histórica. Es el gobierno por principios.

Es el gobierno por principios el argumento principal de "El contrato social" de Rousseau. Es la idea absolutista la que apoyan los ilustrados, el gobierno absolutista, que despierta el entusiasmo de los ilustrados, como en el caso de Voltaire, cuando se produce el reparto de Polonia entre Rusia, Prusia y Austria. Que en cambio pareció muy mal al rey de España Carlos III, que buscó el apoyo de Francia, pero al final no pudo hacer nada.

El hecho decisivo, que es a dónde quería llegar es el quebrantamiento de la creencia compacta en la monarquía y, por tanto, el quebrantamiento de la legitimidad, que es la creencia de que el que manda tiene derecho  mandar y de esa creencia que un núcleo vivaz, que es el consenso, que ahora tiene que pasar de creencia a ser expreso, compartido, renovado, con cierta periodicidad. Es decir un consenso democrático.

El origen de la democracia es tomar el origen del consenso de otra manera, es decir de manera expresa, que una idea, una doctrina política. Aparece una invención compleja y delicada, en el siglo XIX, cuya primera expresión es la constitución de 1791, la de Mirabeau, que es la monarquía constitucional, que no se realizará hasta bien entrado en siglo XIX.

Las recaídas en el absolutismo posteriormente al siglo XVIII, son un despotismo ilegítimo, que no tiene nada que con lo que era el absolutismo según normas del siglo XVIII, es el caso de la España de Fernando VII. La legitimidad se perdió por no querer apoyarse en la Constitución.

El error que suele cometer la democracia es no considerar que el rey antes que jefe de estado es cabeza de la nación, que pertenece a la sociedad, más que al aparato del estado, y claro, cuando se cree que se puede legislar legítimamente sobre todo, se cae en el absolutismo de la democracia. Es la fuente de ilegitimidad del siglo XX.

Cuando un parlamento cree que puede legislar sobre todo se recae en el absolutismo, que supone que la esfera del poder legítimo se extiende a todo. Hitler ganó las elecciones democráticamente. Pero su destrucción de las instituciones, la eliminación de los judíos, no eran legítimas. No se puede legislar ni tomar decisiones fuera del ámbito de la política.

Una cosa es la monarquía legítima y otra es al absolutismo, tanto de la monarquía como de la democracia. En la democracia no se puede traspasar los límites del poder. Cuando la democracia no reconoce sus límites cae en el absolutismo y la ilegitimidad.


    16                                  Las Culpabilidades imaginarias o abstractas


Nuestra época oscila entre la conciencia de la culpabilidad y su eliminación por parte de algunos grupos o personas. La psiquiatría contemporánea es uno de los elementos que más contribuye a su eliminación. Pero no se tiene en cuenta que para superar la culpa hay que admitirla primero. ahí está el punto de partida de la renovación personal.

De lo que no se es culpable es de lo que el hombre contemporáneo empieza a sentir responsable. esto es uno de los grandes errores de nuestro tiempo, que se está extendiendo al conjunto de la sociedad.

Los males de los que somos responsables son los propios de cada uno de nosotros. La culpabilidad difusa es un recurso bastante eficaz para eludir la responsabilidad concreta. Al responsabilizar a las "estructuras", mi propia culpabilidad se diluye y se desvanece. Esto es lo que pretenden muchos grupos interesados.

Hoy la libertad es negada por muchas ideologías y por gentes que se pasan la vida juzgando a los demás. Al no admitir la condición libre del hombre, no se le puede exigir responsabilidad por lo que hace. Es una contradicción permanente que intenta pasar desapercibida.

Ortega decía: "A ser juez de las cosas, prefiero ser su amante", o lo que es lo mismo: "No juzguéis y no seréis juzgados". Lo importante es la libertad que hace al hombre responsable de sus actos, libertad que tiene sus límites y condicionantes, pero que existe siempre.

Los actos humanos no se pueden ejecutar más que justificándolos, como veía mejor que nadie Ortega. De ahí surge la responsabilidad de todo lo humano, esa responsabilidad afecta a lo que está en mi mano.

A veces se pretende terminar con una guerra, hay una tendencia a realizar actividades que no tienen consecuencia, por estar fuera de nuestras posibilidades. Pero solo se es responsable de lo que podemos hacer directamente nosotros mismos. De lo que es real y concreto. La responsabilidad colectiva es un asunto muy difícil de averiguar, pues el sujeto de responsabilidad, el quién de la misma , la colectividad es muy difusa.

Además hay que tener en cuenta el problema del mal. Se suele reconocer que existe el mal, pero no se personifica la maldad, no se identifica al malvado, hay una tendencia a exonerar al delincuente, a echar la culpa de los males propios a colectivos humanos: árabes, judíos, jesuítas... Estas excusas han posibilitado las mayores atrocidades históricas, como en el caso de Hitler.

La aceptación de la realidad es el problema fundamental, Las desviaciones de esta aceptación, como en el caso del fatalismo o de la resignación en el sentido escapista. La resignación en su sentido auténtico es una gran fuerza de aceptación de la realidad, sobre todo la resignación de uno mismo, más difícil de lo que parece.

La protesta frente a la realidad es una gran perversión, frente a ella hay que intentar, mediante la intervención activa, modificarla dentro de las posibilidades que sean razonables. La realidad no puede considerarse como inaceptable, lo importante es lo que se pueda hacer a partir de su reconocimiento y nuestro propio esfuerzo. Hay que partir de la realidad tal como para poder transformarla.

La realidad tiene muchos aspectos negativos, unos son accidentales y otros permanentes. También hay que tener en cuenta la presencia del pecado en el mundo. El pecado es una ofensa a Dios, además de una ofensa hacia uno mismo, un daño que se hace cada uno.. No solo hay que tener en cuenta  el castigo divino, sino que el pecado supone una mancha para el hombre, disminuye su realidad, atenta a su autenticidad.

Al ser imagen de Dios, el hombre por el pecado pierde algo de esa condición divina. Este aspecto no se tiene en cuenta y es esencial. La noción de pecado ha estado casi siempre presente  lo largo de la historia. Hoy casi ha desaparecido del horizonte de las personas. Aquellos que son sensibles a estos asuntos y se interesan por ellos sufren por esta falta de vigencia de la idea del pecado, que no puede ser afirmada ante la falta de presión social favorable.

En otro tiempo ocurría lo contrario: la idea de pecado era tan presente que aquellos que lo rechazaban se sentían obligados a afirmar sus convicciones frente a todos. Hoy el problema es otro. Aquellos que tienen conciencia del pecado se sienten discrepantes respecto al resto de la sociedad.

El mal aparece históricamente asociado al pecado y al otro lado del mal surge la cuestión de la felicidad como elemento contrario, es el momento de la plenitud humana, tanto en esta vida como en la otra. Aunque hoy no se suele tener en cuenta nada más que esta vida. Una felicidad que se asocia nada más que al bienestar económico y los elementos cuantitativos de la realidad personal. Cuando ésta tiene más que ver con los aspectos cualitativos de la vida humana.

Las palabras clave de nuestro tiempo son "la injusticia social", que se asocia al mal. Es la gran novedad de nuestra época. No se acepta el lado penoso de la realidad: muerte, accidente, pecado, dolor. Se interpreta su presencia como una injusticia, una injusticia social, concepto capital del presente.

La justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, lo suyo, ese es el problema. Lo suyo ¿es lo que tiene o lo que le es debido?. Difícil respuesta en muchos casos, sobre todo en las profesiones intelectuales, porque quién dice los sonetos que ha de escribir un poeta para poder comer.

Hay que distinguir entre privación y carencia. Carezco de alas y no lo veo como injusticia, pero el analfabetismo sí lo es, por ser una privación, aunque el analfabetismo en ciertas dictaduras es otra forma de opresión, porque facilita el adoctrinamiento, por la falta de libertad en las lecturas. La justicia social afecta a la privación de lo que es propio de la persona, pero no afecta a los males de la vida, que no son evitables.

Durante toda la historia el hombre ha sido pobre, incluso los ricos tenían escasas posibilidades de vivir en comparación con el hombre medio. Los grandes palacios nos parecerían hoy incómodos de hoy. Aunque perviven incomodidades en medio de la abundancia, como los atascos o los ruidos. No se puede identificar el nivel de riqueza con el nivel de justicia, las incomodidades del mundo actual como hemos dicho antes perturban la vida de tal manera que no hacen apetecibles ciertos grados de abundancia.

Los recursos económicos son para los proyectos personales y colectivos. Muchas veces la imposibilidad de los proyectos hacen inútil la riqueza. Las granjas avícolas están muy bien organizadas y son muy cómodas, pero no es el ideal del hombre. Lo importante son los proyectos, las posibilidades.

La injusticia afecta al uso social que impide el desarrollo de las posibilidades. Si se impide la realización de los proyectos se está produciendo la mayor injusticia, como cuando se impide la creación de riqueza, condición necesaria para que las posibilidades humanas sean posibles.

La ausencia de libertad, condición fundamental para todas las demás es la máxima injusticia, que conduce a la pobreza económica y social. En la Grecia clásica había muchos problemas, pero crearon los dos tercios de la cultura occidental, la libertad lo hizo posible. Enfrente estaba Esparta, con gran atractivo para los intelectuales, que no habrían aguantado tres meses seguidos en ella. Hoy pasa lo mismo en muchas partes, dónde se elogia sin medida países en los que no se puede vivir con libertad.

Hay una dificultad añadida que consiste en la traslación de las injusticias de las sociedades, de unas a otras y al conjunto del mundo. Se pretende exportar los errores de unos países a otros como si fueran aciertos.

Existen países que con mucho esfuerzo han llegado a una situación razonable de justicia social, que sería injusticia si no permitieran a otros países participar de esa riqueza, si también comparten esos principios.  También la ignorancia es un ejemplo de injusticia, si se ha permitido y no se han puesto los medios para evitarla, aunque es difícil de conseguir su desaparición, es necesario al menos poner los medios necesarios para ello.

Las culpabilidades abstractas oscurecen a las concretas. Los que son culpables de todo al final no son culpables de nada. Hay que ver cuáles son las culpabilidades concretas que hacen posible las desdichas generales. es necesario volver al examen de conciencia.

Si los hombres se dedicaran a hacer felices de verdad a unas cuantas personas, que son las que les rodean y no a la humanidad en general, el mundo sería mucho mejor y disminuiría la conciencia de la culpabilidad general.



17                                            La brujería en la época del racionalismo



El tema de la brujería es un error intelectual mantenido durante siglos y siglos, pero quisiera hoy tratarlo en la época del racionalismo, y por lo tanto, donde el error resulta más sorprendente.

La creencia en la brujería es extremadamente antigua, tiene que ver sobre todo con una forma de pensamiento, que es el pensamiento mágico. Aunque la magia es otra cosa, ha habido formas de magia que no son brujería. La brujería es distinta, se enfrenta a lo que son las leyes de la naturaleza, que es una idea de origen griego.. Aparece la brujería como un fenómeno extraordinario que está relacionado con el "poder", la brujería está muy ligada a la idea de ciertos "poderes", muy frecuentemente negativos, y en ciertos ambientes intelectuales aparece la intervención del demonio.

La presencia del diablo llega hasta el fenómeno de la posesión diabólica, que no está nada claro lo que quiere decir. Hay un fenómeno literario que convive con todo esto y es el caso de "Fausto": el pacto con el diablo. Es el pacto del hombre que ofrece su alma a cambio de ciertas prebendas o poderes: vida larga, juventud,.. Todo se mezcla con el problema que venimos tratando y hay que acotarlo para moverse con una cierta claridad.

La iglesia cristiana se ha ocupado muy poco de la brujería durante siglos, hasta que un inquisidor catalán en el siglo XIV, Nicolás Aymerich, escribió largamente sobre la brujería. Desde entonces hay bastante atención eclesiástica por este asunto, y hay una fecha decisiva, 1486, en la que dos alemanes, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger,  publican un libro muy famoso : "El martirio de las maléficas", en latín original :"Malleus Maleficarum", con muchas ediciones, tiene una influencia extraordinaria. Es un manual de perseguidores de brujas .

La palabra bruja se emplea mucho más en femenino, el número de brujas es incomparablemente mayor que el de brujos. Aunque la mujer ha tenido un protagonismo negativo mucho menor a lo largo de la historia, la delincuencia femenina ha sido muy pequeña. En un libro de 1862, libro que estimo mucho, de José de Castro y Serrano, que se titula "Cartas trascendentales", se ocupa mucho de esto. Las mujeres han sido mucho menos pendas que los hombres, salvo en la brujería.

No sé si han hecho cálculos del número de personas relacionadas con la brujería, pero creo que será como diez veces más el número de mujeres que de hombres. Aparece la persecución de la brujería a una cierta misoginia. Ha habido una tradición eclesiástica femenina en la relación con los dioses, en el mundo clásico.

Una de las figuras  más dedicadas al estudio y condenación de la brujería fue Bodino o Jean Bodin (1530-1596), intelectual racionalista francés, teórico del Estado y de la Historia. Figura eminente, respetada, que publica en el año 1580 un libro titulado "Démonomanie des sorciers", "Demonomanía delos hechiceros". Es un libro feroz, absolutamente feroz. Escrito por un hombre ilustre e inteligente que tiene una fobia atroz, le parece casi imposible que una persona acusada de brujería, no lo sea. Le parece muy bien la tortura, porque si no no van a confesar su condición de brujas, y se puede extender la tortura a los niños y a los inválidos. Todo castigo le parece suave. La muerte a fuego lento es demasiado buena. Esto se dice en 1580, época de gran florecimiento intelectual en toda Europa.

Hay otra figura sorprendente que es el rey Jaime VI de Escocia, después Jaime I de Inglaterra. Escribe un libro que se llama simplemente "Demonología". Esto muestra como ha habido persecuciones de la brujería en todas las épocas, no es un caso aislado. Sobre todo entre los siglo XVI y XVIII. Concentrada en Francia, Suiza, Alemania, Austria e Inglaterra. En cambio hay mucha menos persecución de brujas en Irlanda, en Italia y apenas nada en España.

La Inquisición se ocupa muy poco de las brujas, a los inquisidores esta cuestión no les parecía seria. Se ocupaban de los herejes, de los judíos falsos conversos, de lo bígamos. De la brujería no hacen caso más que excepcionalmente, como el proceso de Logroño de 1610. Casi se reduce a algunos lugares del País Vasco. Incluso la reacción intelectual contra la persecución de la brujería tiene en España una dimensión importante.

La tortura se aplicaba a los sospechosos de brujería, pues se consideraba que tenían que reconocer su responsabilidad en los actos de brujería. Son espeluznantes los relatos de las torturas. Además pedían que se delataran a los cómplices de brujería. Pues en general las brujas se reunían en "aquelarres", palabra de origen vasco, que significa: "el prado del macho cabrío", el macho cabrío era el diablo. Se producía entonces una delación en cadena que daba origen al gran número de procesos que hubo.

En Inglaterra y en las colonias americanas, a las brujas se las ahorcaba. En la Europa continental se quemaba a la brujas, en algunos casos las estrangulaban antes de quemarlas, algunos lo justificaban para evitar que se retractaran. Es muy difícil saber las cifras de las brujas ejecutadas en Europa en esos tres siglos de persecución sistemática de la brujería. Hay algunos cálculos que hablan de nueve millones, otros que dicen que no pasaron de doscientas mil. Los historiadores modernos creen que la cosa quedó entre medio millón y un millón.

Hay un pueblo alemán en el que se mataron novecientas brujas en un plazo muy corto. Datos locales hay muchos, lo que es difícil es ver las cifras generales. Ha habido también personas que han rechazado esta situación, como el alemán Friedrich Spee, que vivió entre 1591 a 1635, casi coetáneo de Lope de Vega, y hay un español: Alonso de Salazar y Fías (1564-1636), que fue el que hizo una crítica mayor de la brujería del País Vasco, y dice una cosa muy aguda: "no hubo brujos en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellos". Era un hombre enormemente lúcido, le parece absurdo todo este asunto

Hubo algunas mentes claras y civilizadas que se opusieron a esta situación, aunque no sirvió de mucho. En Estados Unidos hubo un proceso muy famoso, el de la bruja de Salem, que no llegó a treinta muertos, mucho menos que en otras partes, aunque fuera más famoso.

El problema de la brujería significa un doble error, la mayor parte de las víctimas creen que son brujas, que vuelan, que tienen "poderes", que tienen trato con el demonio, preferentemente sexual, son persuadidas de ello. Los más inteligentes creen que no es eso, que son alucinaciones o que hay un contagio histérico. Lo más inquietante es que tanto los perseguidores como las víctimas creen en la brujería, con algunos caracteres particularmente agravantes, y es que hay una situación epidémica, que aparece y luego desaparece, dura un tiempo y se disipa.

Otro aspecto de la cuestión: la convivencia de la brujería con el racionalismo. Los libros primeros contra la brujería son de la época de la escolástica, tienen un raciocinio correcto, aunque las premisas sean falsas y disparatadas. En un número elevado de las historias de brujería surgen como un juego de niños, como en el caso de las brujas de Salem, en que una niña denunció falsamente de brujería a otra y esto produjo una reacción en cadena de denuncias, al final alguna reconoció que lo hacían por diversión.

Todo esto tiene un componente de falta de claridad sobre lo problemas que produce extrañeza. La brujería tiene un contenido similar en todas partes y parece poco consistente. Cualquier calamidad daba ocasión para buscar una causa maléfica. Esto coincide con la época en que se crea la ciencia moderna.

Poco a poco se va suavizando la represión de la brujería, pero la oposición a su idea es patrimonio de muy pocos, más bien lo que predomina es la disminución de la pena, pero no la conciencia del error intelectual y la influencia de los que lo señalan es muy escasa.

Querría llegar a una conclusión, hay un negocio de la superstición, de la creencia en falsedades, y también en una tendencia social a la superstición. Todos los periódicos del mundo publican horóscopos y ninguno se atreve a no publicarlos. Siempre acaba uno encontrando alguien que te pregunta sobre tu signo del zodiaco.

Hay una crisis de las creencias profundas, las creencias que se abandonan dejan un vacío que se trata de llenar como sea. Las persona que no tienen un sistema de creencias coherente, terminan por aceptar un sucedáneo, como cuando no había café y tomaba malta, la falta de creencia en algún aspecto de la realidad produce el estado de disponibilidad hacia algo que lo pueda sustituir.

El error intelectual puede remontar en cualquier circunstancia, que como los virus pueden mutar para hacerse muy peligrosos, y la medicina moderna no puede parar. Esto mismo ocurre con el error. No estamos libres del error, quizá en ningún tipo de error. Se puede recaer en ellos. Lo cual hace pensar que nos falta un método intelectual y una claridad suficiente para superar el error.


18        La independencia de los Estados Unidos: libertad religiosa como antídoto de la irreligión y el desarraigo.


Los Estados Unidos han llegado a ser el país más poderoso y creador del mundo. La creación es en todos los órdenes: tecnológico, de las humanidades... Es el país en donde se adelantan los rasgos del siglo XX. El predominio del inglés es primariamente por los Estados Unidos, no por Inglaterra.

En este curso se habla de los aciertos y errores. Aquí hay que ver cual es la razón del acierto. Como ha llegado a este nivel de prosperidad y de libertad, porque hasta fines del siglo XVIII eran muy poca cosa. Mucho menos importante que los países principales de Europa e incluso de la América hispánica. Menos que lo que hoy es México, el Perú o Cuba. Las ciudades de Hispanoamérica estaban muy desarrolladas, como es el caso de Puebla, México, Cartagenas de Indias, La Habana. Esto se puede ver por el desarrollo de las ciudades de los territorios del norte y sur de América.

Eran unas cuantas colonias establecidas en el noreste del continente americano, de origen holandés y pronto superadas por el origen inglés, o digamos mejor británico, con una vida bastante elemental. Con bastante simplicidad en casi todos los órdenes de la vida, adquieren su independencia en 1776. Su origen es muy posterior a la América hispánica, que empieza en 1492 y en unos cuantos decenios es ocupada y poblada en casi todo su territorio, con la construcción de ciudades por todas partes.

En cambio los Estados Unidos comienzan a existir en el siglo XVII. Las colonias originarias se habían formado por motivos primariamente religiosos. Diversos grupos ingleses alternativamente perseguidos formaron las primeras poblaciones de este territorio. La situación era muy inestable en Inglaterra durante el siglo XVI y XVII. No acepta inicialmente la Reforma, el rey Enrique VIII recibe de los Papas el título de "Defensor de la fe", después hace un cisma para pedir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Funda la Iglesia de Inglaterra, que va penetrándose de un cierto protestantismo

En Escocia el protestantismo penetra con más fuerza, y luego aparecen otra serie de tendencias como los cuáqueros, los presbiterianos, los metodistas... Es decir hay una pluralidad d organizaciones y de sectas que se persiguen según que épocas. Los católicos empezaron persiguiendo a los protestante y luego fueron perseguidos ellos más tarde. En definitiva hay muchos grupos religiosos que buscan libertad y se establecen en América diferentes comunidades, que tienen primariamente un origen religioso. No todos son protestantes, pues Maryland es primariamente católico.

Cuando se produce la independencia de los Estados Unidos hay comunidades de origen religioso pero que rehuyen de la identificación del poder público con la religión, para salvar la independencia religiosa, la libertad religiosa. Se trata de evitar que haya una iglesia establecida, aunque haya brotes de intolerancia religiosas dentro de ciertas comunidades.

Cuando se rompe con Inglaterra y se produce la separación aparecen trece estados, con una idea de identidad que se va a mantener a pesar del crecimiento y las ocupaciones. Se utiliza el concepto de Midwest, Mediooeste, pero los estados que lo componen no están en el oeste del continente, sino en el este todavía, esto es debido a la gran expansión de los Estados Unidos. Al principio el oeste estaba muy próximo al este, ni siquiera son centrales en el territorio posterior, que llega al Pacífico. Ya existían territorios europeizados en sur y en el oeste pero eran entonces españoles.

Hay una queja, a veces, porque los habitantes de los Estados Unidos se llamen a sí mismo "americanos", esto parece un abuso de poder. Pero no es tal, porque en el siglo XVIII, cuando los Estados Unidos se hacen independientes, en España se les llama siempre "americanos". Los españoles hablaban de las Indias y los habitantes de los territorios españoles de América se llamaban "españoles" a sí mismos, Como mucho se les llamaba "españoles americanos", o como en las Cortes de Cádiz, "españoles de ultramar".

El Conde de Aranda que se ocupó mucho de los Estados Unidos, los llama siempre americanos. En el libro, tan interesante y que les recomiendo, "La vida de Carlos III", del conde de Fernán-Núñez, habla todo el tiempo de los "americanos", y el "El espíritu de los mejores diarios", publicación que comenzó en 1787, habla constantemente de los "americanos". Cuando se emplea este nombre no se hace más que reproducir el uso lingüístico español del siglo XVIII.

Lo que interesa son los impulsos que llevar a la organización de los Estados Unidos. Lo característico es la falta de espíritu negativo. Se reclama la independencia porque se cree que la corona británica no ha cumplido con sus deberes con las colonias de América, pero no hay hostilidad hacia Inglaterra en ningún momento, esto es capital.

Por otra parte, y esto es todavía más interesante en sus consecuencias, no hubo ninguna aversión contra la religión como sí ocurrió en el espíritu revolucionario europeo durante el siglo XVIII. La antirreligiosidad de los ilustrados europeos, especialmente en Francia, fue funesta. Esto no ocurre en los Estados Unidos, no hay el menor espíritu antirreligioso. Al contrario, el espíritu religioso está presente: "Confiamos siempre en Dios". Hay una actitud religiosa no confesional. Es un país religioso, que ha nacido como tal, para afirmar la religiosidad en diversidad. Esto ha impedido que exista una religiosidad política, social o de clase. Como la irreligiosidad muy considerable de la clase trabajadora en Europa durante el siglo XIX. Algo que en los Estados Unidos no existe, ni por asomo.

Se sigue la tradición religiosa de los orígenes familiares: los descendientes de escoceses suelen ser presbiterianos. Los descendientes de ingleses, lo más probable es que sean episcopalianos, los descendientes de irlandeses o italianos son mayoritariamente católicos. Los descendientes de alemanes suelen ser católicos, por descender de las zonas católicas de Alemania. Los descendientes de suecos son mayoritariamente luteranos. En el estado de Utah predominan los mormones, en el sur los baptistas, en otras zonas los metodistas, así hasta doscientas cincuenta denominaciones.

La actitud religiosa depende de la disposición personal o del origen social, pero no por motivos de clase social, que en los Estados Unidos no existe. Hay unos textos muy interesantes del conde de Aranda, que dice esto: "La España va a quedar mano a mano con otra potencia sola en todo lo que es tierra firme.... con dos millones y medio de habitantes...", Aranda ve un gran crecimiento y una fuerte emigración procedente de Europa, por el atractivo de su forma de vida, por la libertad y el buen tratamiento de sus leyes. Lo ve muy perspicazmente desde el mismo  momento de la independencia de los Estados Unidos, en el año 1776.

Esto es cierto desde la misma declaración de independencia, con un extraordinario grado de acierto y de veracidad: "Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas"..."todos los hombres han sido creados iguales", nótese lo de "creados"..."dotados por su creador de ciertos derechos inalienables: vida, libertad y la busca de la felicidad"... "para procurar esos derechos hay que establecer gobiernos entre los hombres que deriven sus justos poderes del consenso de los gobernados", y añade algo que me parece particularmente interesante: "la potencia de los gobiernos establecidos por mucho tiempo no debe cambiarse por causas leves y pasajeras, la experiencia ha mostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males son soportables, que a corregirse eludiendo las formas a las que están acostumbrados", esto es la negación del espíritu revolucionario.

En el momento que se separan de la corona británica niegan lo que es el espíritu revolucionario, que quiere cambiarlo todo. En este curso sobre aciertos y errores, ahora domina superabundantemente el acierto. Hay un momento muy crítico, que es cuando se va a aprobar la constitución el año 1787, cuando se va a establecer el grado de unidad, el grado de poder, se insiste en el equilibrio de poder. En los Estados Unidos suelen ser distintos partidos los del Presidente y del Congreso. El presidente puede ser republicano y las dos cámaras ser demócratas, eso o lo inverso ha ocurrido muchas veces. En otros países esto parece inconcebible, en los Estados Unidos parece normal, incluso parece conveniente, porque se contrabalancean los poderes.

En este año de 1787 hay una carta que publica "El espíritu de los mejores diarios", una carta de un español que vive en Boston y dice "Si en otras partes reina la enfermedad de ser demasiado gobernados, aquí el de no serlo bastante". Se prevé en esta carta el peligro de "ser demasiado gobernados", dos años antes de la Revolución Francesa, y el de aquí "de no serlo bastante", y añade que intenta con esa carta a los americanos: "inspirarles el amor de la unión y las disposiciones necesarias para que hagan cuantos sacrificios sean necesarios para defenderla", es una carta procedente de Boston, del 17 de septiembre de 1787.

Se señalan los peligros del poco gobierno, como en los Estados Unidos, que tienen el problema de la escasez del estado frente a la sociedad, es como un cuerpo que ha crecido demasiado y los huesos no le sostienen, por su debilidad. El poco gobierno puede tener sus problemas. Es el caso de la guerra de Secesión en los Estados Unidos, en la que unos Estados se quisieron independizar de la Unión y los Estados del Norte se negaron y defendieron la Unión. Esto ya lo predijo el corresponsal de Boston en 1787: los peligros del "poco gobierno".

No era una lucha de los Estados del Norte contra los del Sur, sino que los Estados del Norte luchaban por los Estados Unidos, lo que no admitían es la escisión. Todo esto ocurre antes de la Revolución Francesa. Lo que se funda desde la declaración de independencia de los Estados Unidos, en 1776 y el año 1787, es la democracia liberal. No hará falta ni la demagogia, ni el terror, ni la dictadura militar, como en la Revolución Francesa. En Francia no hubo libertad política hasta 1830, lo contrario que en los Estados Unidos.

Esta situación no solo era exclusivamente americana, las sociedades originarias eran europeas trasplantadas. Europa nos es ajena a esta situación, sobre todo Inglaterra. Las ideas que se utilizan en los Estados Unidos provienen de Europa, son ideas nacidas en Europa, aunque son interpretadas de distinta manera, sin hostilidad hacia su pasado. Hoy los estudios de literatura inglesa incluyen a todos los autores de esa lengua sin distinción de origen, se hace la historia positivamente en vez de negativamente. Las sociedades españolas en América no tuvieron ese trasplante, más bien fueron un injerto de la sociedad española en las sociedades originales de América.

Los americanos se ahorran la demagogia y el extremismo, al vivir plenamente la continuidad histórica sin renegar de nada. La Constitución de los Estados Unidos y su historia es el ejemplo del Occidente funcionando como tal. Aunque la primera gran creación de Occidente es la Monarquía Hispánica, también ejemplo occidental. Después de ésta, en el siglo XVIII, son los Estados Unidos, la segunda gran creación del Mundo Occidental.

Suelo distinguir entre países intraeuropeos y transeuropeos. Ha sido una desgracia el que la imagen de Europa se ha construido, sobre todo, por los países intraeuropeos. como Francia o Alemania. Pero quienes han hecho lo más importante de Europa, su expansión por todo en mundo, han sido los países transeuropeos, como Portugal, España o Inglaterra. España inventa esto la primera de todos. Los Estados Unidos llevan dentro de sí este invento y lo aceptan como bueno, lo contrario de los españoles, que reniegan de él.

El gran éxito de los Estados Unidos ha arrancado de un acierto inicial, que es la libertad religiosa. Ha evitado la actitud anti, la actitud negativa. Es la actitud como el antifascismo o el anticomunismo, dan la iniciativa a estos movimientos, siempre reaccionando frente a ellos, sin proponer posturas innovadoras. Lo que le ha permitido eliminar la demagogia y el resentimiento social.

El catolicismo es la religión que más ha crecido en los Estados Unidos, por una mayor natalidad y una mayor exigencia religiosa. Sin embargo en la América hispana se produce lo que decían algunos: "La Iglesia Católica tiene la opción de los pobres y los pobres tiene la opción de los protestantes", idea que produce cierta inquietud.


19                    La Ilustración francesa: apagar una luz en nombre de las "luces"


La vida radica principalmente en las creencias, sobre las cuales se fundan las ideas. Las creencias es el suelo sobre el que se edifica el proyecto de la vida, es un suelo del que se parte, pero del que no se tiene idea. Es imprescindible el libro de Ortega "Ideas y creencias" para aclarar estas cuestiones.

El siglo XVII es un gran siglo creador, es el origen de la cultura moderna. Las ideas que crea este siglo funcionan como tales ideas, apoyadas en unas creencias sociales, subsuelo de las ideas, que permiten confiar en la razón y complacerse en su ejercicio.

En el siglo XVIII, sin embargo, no se realizan demasiadas ideas nuevas, pero se hace un uso credencial de las ideas, que aparecen como si fueran creencias, sin serlo efectivamente. Las ideas siempre tienen necesidad de evidencias, siempre hay que justificarlas. Aunque hayan sido evidentes en otra época, no lo son para siempre y hay que justificarlas siempre que haga falta.

El uso seguro de las ideas no es una práctica racional, sino racionalista. Se dan por supuesto la evidencia de unas ideas, sin justificarlas. Esto se da sobre todo en Francia, poco en España, pero como Francia era un país muy creador, con una literatura floreciente tuvo mucha influencia y perturbó el futuro de todos los demás países, intelectualmente dependientes de Francia, que lo eran casi todos.

Aparece el espíritu revolucionario, fruto del uso de las ideas sin crítica ni justificación y lo que se pierde es entonces el espíritu teórico. Mucho más que la evidencia y la justificación, lo que interesa es mandar. La ilustrados tienen prisa, actitud nada teórica. La vida es prisa, pero la teoría no tolera esa urgencia.

Los ilustrados forman una especie de Internacional regida desde Francia, con gran influencia inglesa. pues la libertad política empieza a aparecer con barruntos de justicia social, sobre todo en este último país.

El francés es la lengua de la cultura en el siglo XVIII, es la lengua de uso general. Los libros para ser conocidos han de ser escritos en francés, o traducidos a esa lengua. Es el caso de Locke o Beccaría. París es el centro de Europa, en gran medida por sus condiciones geográficas.

En ese tiempo es una figura de referencia Pierre Bayle, figura destacada por su gran capacidad de trabajo, recopilatoria de la cultura más creadora del siglo XVII, en forma de su famoso diccionario, publicado en torno al año 1700. Figura de enorme erudición, siendo escéptico, a pesar de su catolicismo. Empezó con él la era de las enciclopedias, que culminó con la famosa Enciclopedia, editada entre 1750 y 1780, con diversas versiones posteriores. Enciclopedia temática muy bien editada, con gran belleza de ilustraciones. Tuvo gran influencia.

La Enciclopedia de Diderot y D´Alembert es la artillería pesada de la Ilustración. Las partes más problemáticas estaban escritas en forma de artículos de poca enjundia y no parecían cargados de intención.

Se abandona la gran filosofía continental. Muy poco de los grandes autores del siglo XVII es tenido en cuenta. Ni Descartes, ni Leibniz, ni otros. Voltaire se ríe de Leibniz en su idea de "El mejor de los mundos posibles". Se repudia  la idea cristiana de Dios. Lo único que hay es el deísmo. La liberta aparece de modo difuso, apenas se habla de la inmortalidad.

Hay una influencia muy fuerte del empirismo inglés, de las ideas de Newton. Locke es enormemente influyente. La política inglesa también es muy influyente. Kant no existe para ellos. De Alemania apenas se sabía nada, excepto Mme. Staël. El inglés Hobbes también es referencia de las ideas de ese tiempo.

Los enciclopedistas forman un grupo organizado que intenta imponer sus ideas, aunque su distancia con el pueblo francés es enorme. Se comprueba con claridad en el libro "La muerte en Francia en el siglo XVIII", no traducido al francés por su autor inglés. En él se habla de la gran cantidad de libros de piedad en Francia. El torso de las creencias religiosas se mantiene intacto en Francia en esos años, a pesar de la organización enciclopedista. En España ocurre algo parecido y es el siglo XVIII es en el que más iglesias se construyen. El clero francés está muy preparado.

Los ilustrados tienen mucha influencia entre las minorías dirigentes, algo  parecido a lo que ocurrió con los humanistas del siglo XV y XVI, pero al revés que ellos escriben en un idioma vivo y no en latín como lo hacía los humanistas. El uso del francés favorece enormemente las ideas ilustradas. Lo contrario de lo que ocurría con los humanistas, que hacían quejarse a Luis Vives de los pocos libros en lenguas clásicas que se publican en España. De ahí llega a la conclusión de la "incultura española".

El anticristianismo es el motor de los ilustrados. El siglo XVIII es un siglo lleno de injusticias, desigualdades, enfermedades... pero a mediados de siglo surge la idea de "progreso", de enorme éxito durante la siguiente centuria, hasta llegar a ser creencia social arraigada. Pero después de las catástrofes habidas en el siglo XX, ha vuelto a ser tenida como idea, discutible como todas las ideas.

Los ilustrados no buscan la corrección de lo malo, buscan la destrucción de las formas de la vida en su integridad. No es la actitud de los ilustrados españoles, no la de Feijóo o Jovellanos, pero sí la de los principales ilustrados, que es una actitud antihistórica. Por el contrario el cristianismo es una actitud histórica, plena de argumento: la Creación, la Caída, la Redención y el desenlace de la Resurrección.

Los ilustrados quieren partir desde cero. Voltaire tiende a un naturalismo que anula la historia. Sus avances en la historiografía quedan anulados por sus tendencias naturalistas. Tienen los ilustrados hostilidad a España. Su realidad les parece que estorba sus pretensiones de hegemonía. Esto va unido a una menor pretensión histórica de España, una menor ambición en sus proyectos, que eran inferiores a su realidad.

La realidad española en el siglo XVIII es una enormidad comparado con el resto de los países en ese siglo, era una realidad española y americana de gran esplendor y complejidad. Se atacó a España por ser un obstáculo para la destrucción de las formas de la vida que era lo que pretendían los ilustrados. La realidad enorme de España obstaculizaba las ideas de lo ilustrados. La solución ilustrada era negar la realidad  y su valía para conseguir sus propósitos.

En este curso sobre los aciertos y errores intelectuales, este de los ilustrados representa un máximo error intelectual. España tenía por su gran masa política e histórica una enorme inercia que había que atacar. Era una gran construcción histórica con una sólida fidelidad a su rey.

Voltaire en su ensayo "sobre las costumbre de la naciones", fustiga a España, lo mismo que hace Montesquieu, sin interesarles la mayor y más genial construcción política de su tiempo y de Europa en la Edad Moderna, y eso que Montesquieu era el más inteligente de todos los ilustrados. Pero todo lo que dice sobre España es estúpido.

En el siglo XVIII hay un fenómeno interesante, en el que colaboran todas las monarquías de su tiempo: la expulsión de los jesuitas: Era una orden poderosa e importante, llena de sabios, pero no eran regalistas, no eran partidarios del poder absoluto de los reyes. Tenían juramento de fidelidad al Papa. Un buen número de obispos y órdenes religiosas rivales apoyaron esa idea de la expulsión. Lo más reaccionario de la iglesia católica se alió con los ilustrados para acabar con lo más selecto de la iglesia católica, que eran los jesuitas. Luego el Papa refrendó todo esto, aún así los jesuitas expulsados se mantuvieron fieles a sus principios ya su condición española, con ejemplos de gran mérito.

Los ilustrados tuvieron mucho éxito, que llega hasta hoy mismo. Tenían gran destreza literaria, mucha ventaja es ésta frente a sus detractores. Además poseían una capacidad para la organización, como se ve en la difusión de la Enciclopedia, que consiguió superar la exigua minoría de sus miembros.

Como había tolerancia intelectual, se burlaba fácilmente a las censuras. Incluso toneles de libros con la Enciclopedia se hacía pasar por obras de Santa Teresa. La Inquisición era burlada continuamente y los libros circulaban sin grandes problemas.

Durante los dos últimos siglos siempre ha habido grupos organizados que han llevado o pretendido llevar el peso de la "intelectualidad". Siguiendo en¡l sistema de los ilustrados para dirigir a la sociedad. Habría que estudiar a esos grupos a largo de los años, sería revelador. Son principalmente grupos políticos con gran influencia social, que pretender pasar como "lo que debe ser".

Los ilustrados partían de los aciertos locales y parciales, pero los mezclaban con errores globales, hacían lo que se dice: "comulgar con ruedas de molino" a las personas sin adecuada formación, gracias a su poder de organización. Aún así su bagaje intelectual era escaso.

A pesar de sus, ahora, evidentes errores han despojado a las mayorías de su instalación  en las formas de vida más arraigadas. Los movimientos revolucionarios arrancan de estas mismas situaciones. Cuando se consigue introducir dentro de las sociedades el descontento de su propia condición, aún cuando su situación haya mejorado. Lo que se pretende es desarraigar a las personas para llevarlos a la revolución y finalmente a la esclavitud de una minoría.


20         El negativismo de la Revolución francesa: racionalismo contra razón histórica


La ilustración, francesa principalmente y de manera muy particular el grupo enciclopedista, había tenido una extraordinaria buena prensa. Debido a muchas razones, que se pueden ennumerar: la destreza literaria de sus autores, su capacidad de difusión y su capacidad de asociación y su conexión con una serie de tendencias, que funcionaban como una especie de Internacional.

La Revolución francesa por las razones anteriores tuvo una "buena prensa" previa, y cuando se produjo el estallido de la Revolución, en el año 1789, había ya en muchos círculos una actitud favorable. Existía una predisposición favorable que ha actuado todavía hasta ahora. La interpretación vigente de la Revolución francesa, con excepciones, pero globalmente, ha sido favorable, incluso hoy lo sigue siendo.

Si comparan la Revolución francesa con la Revolución americana, que fue trece años anterior, la diferencia fundamental es que Revolución americana fue afirmativa, muy primariamente afirmativa. En cambio la revolución francesa tuvo un carácter marcadamente negativo, lo cual fue bastante favorable para ella, pues los tiempos anteriores a la Revolución francesa fueron momentos de mentalidad negativista.

Hay un texto del siglo XVIII que cita Paul Hazard: "Hay que hacer más caso a lo que no creen que a los que creen, porque los que creen pueden no tener las razones para creer, que sí tienen los que no creen, las razones para no creer". Es la idea que se extiende en el siglo XVIII y luego va a tener continuación en siglos posteriores.

Esta actitud favorable a lo positivo o a lo negativo condiciona siempre a algo que es previo a las ideas. Es el temple de la vida, algo muy importante. Es lo mismo que la actitud favorable o desfavorable a la simpatía. Lo he conocido personalmente con los políticos, que tenían más atención si eran simpáticos, aunque fueran poco decentes. Luego ganó prestigio la antipatía. Es la tonalidad de la vida que explica muchos fenómenos históricos.

La Revolución francesa tuvo una irradiación enorme por ser Francia. Los Estados Unidos eran un país pequeño, de escasa importancia, del que llegaban noticias remotas, en general en inglés, que la gente no sabía. Francia estaba en el centro de Europa, tenía ya un prestigio que influía de un modo directo.

Muchos de los que prepararon el ambiente de la Revolución murieron antes que sucediera, por ejemplo Voltaire, Montesquieu, Rousseau, D´Alembert... No podemos saber cual hubiera podido ser la reacción de ellos a los acontecimientos revolucionarios. lo que sí sabemos es que muchos, que suscribían su espíritu, acabaron en la guillotina.

Había una actitud previa y generalizada de los contenidos de la revolución. La guillotina funcionó en la plaza de al Revolución, hoy plaza de la Concordia. Se ahogaba a los sospechosos en Nantes. Hubo la guerra de la Vendée, un movimiento de reacción contra la Revolución, en gran parte campesino que ahora se está estudiando, con una cantidad de muertos enorme.

La actitud favorable a la Revolución, al progreso y la acuñación de una frase que se ha repetido muchas veces: "Son crímenes, pero son crímenes del pueblo", la acabo de oír a un escritor recientemente, lo cual quiere decir que ha tenido una enorme vigencia. Los crímenes son crímenes en todo caso, cometidos por personas, inducidas por unos pocos periódicos, que en realidad fueron unos pocos millares de individuos.

Francia tenía una población muy grande, la ventaja de ser un país bastante poblado con relación al resto de Europa. En tiempos de la Revolución tenía unos veintiséis millones de habitantes. España tendría unos diez millones. Prusia seis millones. Inglaterra algo menos que España. La mayoría de la población francesa fue un sujeto pasivo de la Revolución. Había una vigencia de los principios que dieron lugar a esta situación.

En los últimos dos años o tres, cuando se ha celebrado el bicentenario, es cuando se ha hecho un esfuerzo de estudiarlo de una manera imparcial, se estudia lo que realmente ocurrió, pero se estudia menos de lo necesario lo que pudo ser, ver la Revolución como una trayectoria entre otras posibles. Es evidente que pudo no haber Revolución francesa. Esto se ha hecho en algún libro, como en el caso de André Maurois titulado: "Estos son mis sueños" , y en uno de sus capítulos imagina si "Luis XVI hubiera sido enérgico". Lo que hay que entender es la Revolución francesa al lado de otras trayectorias históricas.

No se sabe lo que puede ocurrir en los últimos años. He dicho que los problemas más graves de los próximos años van a venir de los países islámicos. Todavía quedan diez años para el final del siglo XX y se pueden examinar varias trayectorias posibles.

Hay lados positivos en la Revolución francesa, el más positivo es que hubo una explosión de entusiasmo y ese entusiasmo arrebató a muchos franceses, y a bastantes europeos. El factor del entusiasmo se suele desatender. En las dos guerras mundiales pudo ganar Alemania, en los dos casos hubiera sido muy negativo, pero la eficacia de Alemania fue enorme que costó mucho superar.

En la guerra contra Napoleón hubo una gran alianza que también costó mucho superar. Esto solo se consigue con el entusiasmo. Lo más creador y fecundo de la Revolución francesa fue "La Marsellesa". Pero ese entusiasmo era primariamente destructor. La fórmula era "acabar con muchas cosas", esto es lo que no hubo en la Revolución americana, que no tuvo negativismo, no quisieron acabar con nada, solo cortar la dependencia política con Inglaterra.

En la Revolución francesa hubo el ejercicio de un poder ilimitado y extremado. Se eliminaba a todo disidente, no se admitía ni siquiera la moderación. La gente se entusiasmaba con la destrucción. El entusiasmo desde lejos de Francia no tenía en cuenta los excesos de la Revolución hasta que llegó la guillotina a los reyes, se enfrió bastante.

Las noticias de la Revolución francesa muchas veces no llegaban a los demás, como en el caso del asesinato de los carmelitas en París, que no llegó a ser conocido en los barrios periféricos de la ciudad. Las gacetas de esos años llegaban con noticias muy atrasadas, y algunas veces eran tergiversadas. Las noticias llegaban mitigadas por la distancia.

Hay una novela de Dickens titulada "Historia de dos ciudades", de la que se hizo una película muy buena. Era la historia de Londres y París. Se veía en ella lo que era la vida en esos años. Moratín estuvo en Francia durante la Revolución y se marchó a Inglaterra a continuación: Pedro Ortiz Armengol hizo un libro muy interesante sobre "El año que Moratín estuvo en Inglaterra", resultado de una investigación minuciosa, allí cuenta Moratín como se veía la Revolución francesa desde Inglaterra y su propia opinión desfavorable.

Los que veían con simpatía la Revolución, lo que esperaban es una reforma, pero los partidarios de la Revolución no querían una mera reforma, querían cambiarlo todo. Hasta el caledario quisieron cambiar, parece que tiene poca importancia, pero tiene una importancia enorme, reflejo de lo que se pretendía hacer.

La Revolución francesa fue la primera revolución en sentido estricto. Con dos caracteres principales: la destrucción de lo existente, la idea de empezar en cero y para siempre, definitivo. Se proclaman los derechos del hombre y del ciudadano, de todos lo tiempos, no del ciudadano francés de 1789. Había que abolir la historia. En su lugar hay un racionalismo que se aprovecha del absolutismo real cuando es posible y luego llega a la Revolución. es el racionalismo contrario a la razón histórica.

La historia es la que da razón. La creencia en la continuidad histórica había sido fundamental a lo largo de los siglos. Es  el caso de la monarquías tradicionales, que aún en un cambio de dinastía intentaban justificarlo como fuera para dar continuidad histórica a la autoridad. El espíritu revolucionario reniega de lo anterior. Esto es una actitud reduccionista que aparece con la revolución.

Se trata de eliminar, por ejemplo, el espíritu religioso Como recordaba el otro día con motivo del libro de McManners. "La muerte y la ilustración", se ve como era muy activa la vida religiosa en Francia en el siglo XVIII e influía en la inmensa mayoría de la población. Pero los grupos más activos van directamente contra eso y la destrucción de la Revolución francesa fue enorme sobre la enorme riqueza artística de Francia.

Además hubo una cosa más, la constitución civil del clero obligó a que los sacerdotes hicieran un juramento como los funcionarios. Los que se negaron se les llamaron "los refractarios", que fueron la mitad de los sacerdotes. Se encarceló y se ejecutó a una enorme cantidad de sacerdotes. Esto hizo entrar en crisis a muchas personas.

Se presenta un orden mundano. Es la época en que lanza el mito del paraíso en la tierra. Lo característico es el rechazo de la herencia, pero eso supone la pérdida del nivel. El hombre es heredero, si esto se evita, si esto se destruye, se pierde el nivel alcanzado.

Dominó el extremismo, que siempre es el freno de la historia. Siempre que hay algo interesante, vienen unos extremistas de cualquier color y lo destruyen. Eso ha pasado mil veces y temo que seguirá pasando. Libertad política no hubo en Francia hasta 1830. El ambiente en Francia antes de la Revolución hubiera permitido hacer un cambio mucho mejor y mucho antes, que con la Revolución.

Hay que explicar también por qué termina la Revolución en manos de Napoleón. A pesar del fracaso de la Revolución, arrastrada por su propio terror, ha permanecido con un prestigio caso incólume durante un par de siglos. Hay varias explicaciones, una llamada real, histórica y una más bien doctrinal.

La primera es la siguiente, la histórica: cuando cae Robespierre, y el terror es insoportable, se constituye el Directorio, en el que ya influye mucho Napoleón; luego el Consulado y finalmente el Imperio. Napoleón destruye la Revolución, pero la recoge. Se actúa en nombre de la Revolución. Lo que lleva Napoleón es la Marsellesa y la Bandera tricolor. Napoleón es un Emperador militar que quiere fundar una dinastía, se divorció de Josefina y se casó con una archiduquesa de Austria, para emparentar con la familia imperial austriaca, lo más rancio y lo más monárquico que había en Europa.

Era el reverso de la Revolución, pero en nombre de la Revolución, en continuidad con ella, con los generales que han luchado en su defensa. El espíritu de la Revolución lo llevan a toda Europa. Basada en la supuesta continuidad que Napoleón mantiene con la Revolución francesa. Con su retórica y su escritura, era un escritor formidable. Hay un libro que tradujo mi mujer, antes de serlo, de escritos de Napoleón, de cartas... que se titula "De Córcega a  Santa Elena". Era un hombre de gran talento y un escritor y un orador de una eficacia enorme. Lo que ha dejado huellas no fue la Revolución, fue el bonapartismo.

Luego hay una interpretación, que llamo doctrinal. Cuando se abraza incondicionalmente una causa, los hechos no cuentan, es decir, pase lo que pase, no importa. Además ha habido una especie de relevos sucesivos, una serie de movimientos que han ido empalmando con ella, eso ha mantenido la llama revolucionaria.

El verdadero error, porque atrocidades se cometen siempre, aún con las cosas más santas. El error es la eliminación de la historia, porque la realidad siempre se venga. Los hombres pueden desistir, las cosas no. La realidad es lo más respetable de este mundo. No se puede eliminar la historia. Hay una incapacidad de aceptar lo que parece "irracional", lo histórico, porque no es "geométricamente racional", pero es lo contrario, es la efectiva razón, la historia es la que da razón de la realidad humana. Esto parece irracional al racionalista, que no quiere conocer la realidad como es.

La razón es la aprehensión de la realidad en su conexión, es que la realidad penetre en la mente de uno, que se refleje en uno. El racionalista no quiere eso, pretende decir como tienen que comportarse las cosas. También aparece en el racionalista de despojar a todos los hombres del horizonte ultraterreno, porque ese horizonte ultraterreno puede consolar al hombre de las miserias de la vida. Hay personas que no les parece bien que las personas se puedan consolar de las miserias de la vida.

Ustedes imaginen que las personas no mueren del todo y que las personas queridas tampoco se mueren. El esperar todo eso cambia radicalmente el horizonte de la vida. Muchas personas han vivido esperando. La voluntad de eliminar esa esperanza. Esto nos lleva a examinar el grado de felicidad humana en nuestra época. La técnica ha hecho posible una gran mejoría en la vida, esto es muy importante, pero es el resultado de un gran esfuerzo de muchos siglos y de muchas personas. Habría que preguntarse por la esperanza de las personas, la influencia de la mentalidad revolucionaria y el nivel de felicidad del hombre de hoy.

Mirabeau murió demasiado pronto, quiso reformar la monarquía. Sin su muerte la Revolución posiblemente se hubiera evitado. La Monarquía constitucional que preconizaba se realizó en 1830. Casi todos los revolucionarios eran gentes mediocres y sorprende su malicia y turbiedad. Hay épocas en que las garrapatas, que sueles estar debajo de las piedras, aparecen en el primer plano de la vida de la sociedad. Mirabeau era muy superior a ellos y seguramente habría impedido su auge.


21       Los padrinos impersonales del liberalismo: empiristas ingleses y enciclopedistas franceses



El liberalismo ha nacido lentamente. El siglo XVIII no tuvo liberalismo porque estaba demasiado seguro.Tenía una excesiva confianza en la razón, a priori, en la razón como tal, más que en su ejercicio concreto, y la seguridad no es la actitud propia del liberalismo.

Hace años definí en temple que me parecía propio del liberalismo, es el temple que da origen al entusiasmo escéptico o una melancolía entusiasta. El entusiasmo, el escepticismo y la melancolía son característicos del temple del romanticismo. El liberalismo está ligado a la actitud romántica, hasta el punto de que los antiliberales de la época romántica eran bastante liberales. No lo eran políticamente, pero hay una raíz de liberalismo que se encuentra, por ejemplo, en el carlismo.

Si ustedes leen Paz en la guerra, de Unamuno o en Galdós los Episodios nacionales, verán hasta que punto la figuras del carlismo tenían un fondo de actitud humanamente liberal, que en cambio no se encuentra tanto en los que ideológicamente fomentan el liberalismo en el siglo XVIII.

En el siglo XVIII hubo liberales, pero no hubo liberalismo. Había personas que tenían un temple liberal, como Feijóo, Jovellanos o Cadalso, pero propiamente no había liberalismo. Políticamente el liberalismo lo existe hasta entrado el siglo XIX, con la Cortes de Cádiz. La palabra liberal no tenía sentido político hasta ese momento, liberal significaba generoso: generosidad económica, generosidad de alma.

Se empieza a usar la palabra liberal como referencia a un grupo político de las Cortes de Cádiz. Se usa esa palabra, en español, en todas las lenguas desde entonces. Olvidamos el enorme prestigio que tuvo la Constitución de Cádiz, en todas partes, menos en España, que fue prohibida violentamente en 1814 por Fernando VII. Fuero a la cárcel los que promulgaron, fueron perseguidos los que la defendían. Estaba prohibido decir ¡Viva la Constitución !, por eso se decía ¡Viva la Pepa !

Tuvo una gran resonancia fuera de España. Se adoptó casi literalmente en una serie de lugares de Europa, en Italia sobre todo. Ha sido el último momento en que España fue políticamente creadora. Hay un equívoco que no se ha planteado del todo bien. Se ha dicho que los constituyentes de Cádiz recuperaron la tradición de las cortes medievales y trataron de entroncar con la tradición castellana y aragonesa, luego se dijo que trataban de imitar a la Revolución francesa. Esto es verdad a medias.

Es cierta la influencia francesa d la constitución de 1791, que trató de poner una monarquía constitucional en Francia, pero tampoco era falsa la referencia a la tradición española medieval. Si leen a Martínez Marina la cosa está muy clara, su influencia en dichas cortes fue muy grande. Es una peculiaridad muy española, la de los frutos tardíos que tan bien estudió Menéndez Pidal, es decir que en España ha habido muy pocas rupturas, contra lo que se cree. Se han continuado las cosas, por ejemplo, en todo Europa se sustituye el gótico por el estilo renacimiento, sin embargo en España, se realiza el estilo renacimiento, pero se sigue también con el gótico, como en el caso de la catedral de Segovia. Se introducen los metros italianos en la poesía, pero se siguen escribiendo romances. Aparece el humanismo en el siglo XV, pero en España hay un rebrote de la escolástica entre Francisco de Vitoria y Francisco Suárez, son los frutos tardíos, de los que hablaba Menéndez Pidal.

Al entroncar con las cortes medievales, los constituyentes de Cádiz no parten de cero, aunque también hay influjo francés. Pero lo que interesa ahora es el origen de la palabra liberal. Las ciudades eran liberales, no así el resto del país, de ahí el fracaso del liberalismo en España.

Hay unos antecedentes del liberalismo que son primariamente ingleses y franceses. La primera interpretación del liberalismo, aunque no lo fuera como tal es la llamada revolución inglesa de 1688, que fue el momento en que los ingleses decidieron no matarse entre sí. Se habían matado de manera extraordinaria y concienzuda a lo largo de toda su historia. Desde 1688 se han matado poco, menos que otros países.

El teórico de la revolución inglesa es Locke, con una figura muy importante, que representa lo económico, el liberalismo económico como es Adam Smith, a quien leía mucho Jovellanos, que cuenta que el libro La riqueza de las naciones, lo había leído cuatro veces. También hay que tener en cuenta la enorme influencia del empirismo inglés sobre la ilustración francesa, incomparablemente mayor que la filosofía francesa del siglo XVII, como el resto de la filosofía europea, cuya influencia es muy pequeña en el siglo XVIII.

Las fuentes del liberalismo van a ser: primero el pensamiento empirista inglés, sobre todo Locke, y en cierta medida Hume, en segundo lugar los ilustrados del siglo XVIII, principalmente Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Diderot, D´Alembert y luego ya Stuart Mill, en el siglo XIX y los demás utilitaristas. En otro nivel también influyen los doctrinarios franceses, con un antecedente en Maine de Biran, Royer Collard, Tocqueville, Benjamin Constant. Estos son los antecedentes intelectuales de lo que será el liberalismo actual.

Hubo un elemento de cierta mala suerte. Hay un sentido sumamente escaso de la persona, sobre todo en los primeros. La noción de persona queda muy desdibujada. El yo para Locke y Hume es como un haz de sensaciones o de lo que llamaban ideas o representaciones, eso les lleva a un concepto muy limitado de la libertad personal, tienen un sentido claro de la libertad económica y de la libertad política, pero no de la libertad personal, porque no tiene mucho sentido de lo que es persona, que es una de las nociones que se ha desdibujado en esa época.

No tienen sentido de lo que es libertad aplicado a la persona, que es la libertad de alguien, mi libertad. Si se hubieran invertido las tornas y se hubiera partido de la persona en su libertad intrínseca, si el liberalismo hubiera partido de la noción de persona otra cosa sería. La tradición católica suponía una afirmación de la persona y de la libertad, insisto en lo de católica porque Lutero escribe De servo arbitrio, el calvinismo cree en la predestinación y la idea de la profunda corrupción de la naturaleza humana. Por razones teológicas queda muy poco lugar para la libertad.

Para los protestantes el que se salva es por los méritos de Cristo, no por la buenas obras. El católico dirá que nadie merece la salvación pero puede hacerse digno de ella con las obras. En definitiva la libertad es defendida por Luis de Molina en el famoso libro Concordia, jesuita que se opone a la posición de Báñez, dominico, que apoya la omnipotencia divina frente a la libertad humana.

Piensen lo que hubiera ocurrido si se hubiera seguido a Leibniz y su idea de la mónada, que es primariamente espontaneidad, y en la mónada humana hay también libertad. El concepto de persona tiene un relieve extraordinario en Leibniz y en los Nouveaux Essais, que es una obra dirigida polémicamente a Locke, no publicada en su día por Leibniz porque había muerto Locke y no le pareció correcto publicarlos por la imposibilidad de contestación por parte de este último.

Si se hubiera partido de Leibniz en lugar de Locke, el liberalismo hubiera sido muy distinto, o hubiera partido de Fichte, que parte de la posición creadora del yo, pero como no ocurrió así hay que dejar las cosas de esa manera.

Para Locke lo que mueve el deseo es lo que llama felicidad, y la felicidad es para Locke el placer sin dolor, subrayando mucho la ausencia de dolor. Bueno o malo es lo que produce placer o lo que produce dolor. Con una idea que va a ser muy importante en este pensamiento inglés, que es lo cuantitativo. El número de personas a las que esto afecta, placer o dolor, es capital en ese pensamiento. El concepto de número, que había sido poco atendido en otras formas de pensamiento.

Este concepto del número de personas y el dolor o placer es lo que terminará por ser el utilitarismo, que es la mayor felicidad al mayor número de personas. Pone en primer plano la dimensión cuantitativa. Hay una ceguera curiosa para lo que pudiéramos llamar el proyecto personal: la felicidad personal cualificada, la felicidad de cada uno, de cada cual, la mía, la tuya. Eso desparece del horizonte, con consecuencias inmensas en la historia posterior, a pesar de su escaso calado intelectual.

Esto se plantea además en términos de lo agradable o lo desagradable. Hay una distinción que hace Locke entre la voluntad y deseo, otro concepto que usa es el de inquietud que es el que hace que se pongan en movimiento las cosas. Stuart Mill habla ya de una existencia, en lo que es posible, ausente de dolor y tan rica como es posible en goces, tanto en calidad como en cantidad.

Todo este pensamiento tiene una confusión radical, entre felicidad y bienestar. Se dan cuenta, y en cierto modo tienen razón, de que la felicidad es imposible. En el fondo se podría expresar el pensamiento de estos autores: si la felicidad es imposible, llamemos felicidad a algo posible. Esto me parece inquietante, de muchas maneras. Hay una tendencia a la homogeneidad, por otra parte a lo estático, y una desaparición del dramatismo.

Si consideramos, por otra parte, a los enciclopedistas franceses, sin apenas influencia de Descartes, Voltaire le desdeña. Lo único que les interesa es la teoría de los tourbillons, no digamos Malebranche, de Leibniz se burlan con su teoría del mejor de los mundos posibles. Los enciclopedistas son sensualistas, se apoyan principalmente en la experiencia. La realidad humana no es más que un haz de sensaciones. La figura principal fue Condillac, que tuvo una influencia tremenda en el final del siglo XVIII. Incluso la iglesia, nominalmente tomista, era principalmente sensualista, sobre todo en Francia.

Aparece claramente un horizonte limitado a esta vida. Algunos no niegan la posibilidad de la otra, en todo caso queda inoperante. Hay épocas en que se ha vivido pensando en la otra vida más que en ésta. Ahora es lo contrario, la otra vida apenas cuenta. Hay formas sociales en que no se niega la otra vida pero se pone entre paréntesis como si no existiera.

Falta la conciencia de la unicidad de cada hombre como persona. La idea de que cada hombre es único, insustituible, irremplazable, no existe, desaparece completamente del horizonte. Se ha desvanecido la noción de persona, del quién de cada uno.

Añádase a lo anterior el que a mediados de siglo aparece la idea de progreso que se convierte en creencia. El progresismo mientras sea una idea, no hay nada que decir, el problema es cuando comienza a funcionar como una creencia social y se convierte en un automatismo, entonces cada generación queda descalificada por la siguiente. Pero es mucho mejor la idea de Ranke de que : todas las épocas están a la misma distancia de Dios.

El progreso como creencia tiene el mismo problema que el feminismo, que considera que la vida de las mujeres ha sido siempre una calamidad, hasta ahora, que no lo es. Es la descalificación de la mitad de la humanidad hasta el día de hoy. Algo inverosímil. Tomado al pié de la letra significa que se sacrifica el presente al futuro. Ningún presente tiene valor por sí mismo. Esto es el revolucionarismo. Es el preludio de la actitud totalitaria.

Se ha dicho muchas veces: Hay que sacrificar a la generación presente para sus hijos, pero si los matan ustedes no van a tener hijos, eso se le ocurre a cualquiera. En nuestro siglo se ha hecho: sacrificar a los vivientes en nombre del futuro, se ha hecho en gran escala. Esto no se le ocurre a los ilustrados hasta la Revolución. La consecuencia que se sigue de ella es una cosa enormemente grave.

A los ilustrados les interesaba la libertad política, que está justificada por dar lugar a regímenes superiores a los demás, pero habría que haber partido de la libertad de la persona. Ahora, si al liberalismo lo tomamos en serio, lo que afirma es la realidad de cada hombre, su derecho a elegir, su derecho a decidir, a tener su propia vida y que sea propia. La propiedad ha sido propiedad privada de las cosas. Pero dónde está la propiedad de uno mismo, esto se ha desdibujado, en cierto modo ha desaparecido del horizonte.

El liberalismo ha conseguido el respeto de las minorías por las mayoría. Esto ha sido un título de honor del liberalismo. Sí pero hay algo más profundo y primario, que es el respeto del hombre por la sociedad y por el Estado, por las instituciones todas. Ha habido un hecho curioso, y es que el liberalismo se ha asociado muy pronto con la democracia. La asociación parece muy bien, la confusión no.

Esta confusión del liberalismo con la democracia ha sido responsabilidad en gran medida de Rousseau. Confundía, que confundía la voluntad de todos, con la voluntad de la mayoría. El problema está en que si esa democracia asegura el liberalismo.

La democracia es interesante como garantía de la perduración del liberalismo. El despotismo ilustrado tiene un inconveniente, y es que la ilustración pasa y el despotismo queda. La democracia da una garantía de perpetuación del liberalismo, con la condición de que esa democracia sea liberal, esté inspirada por el liberalismo, es decir la construcción personal del hombre, la libertad de cada persona. El carácter insustituible de cada persona, y por consiguiente respetable como tal. La posibilidad de que cada uno elija su vida y tenga un proyecto propio, y condiciones de realizarlo.

Entonces paradógicamente, el liberalismo se realizará mucho mejor con la concepción cristiana del hombre. Para el cristianismo cada hombre es único, es hijo de Dios, heredero de Su gloria. Dios conoce a cada hombre como tal, cada hombre se salvará o se condenará, él personalmente. Tiene un sentido sobrenatural.

Evidentemente el cristianismo tiene mucho más que ver con la actitud del liberalismo. Lo malo es que los cristianos, los católicos se han interesado muy poco por el liberalismo, y muchos lo han hecho en contra. La libertad política no les interesaba, salvo excepciones gloriosas, pero pocas.

Hay un equívoco. Los que defendían la libertad personal no se interesaban mucho por la libertad política, por la libertad económica. Los que defienden la libertad política y la libertad económica, y van a crear el liberalismo, no creen mucho en la libertad humana, no creen demasiado que el hombre sea libre. A todos les parece bastante dudoso, hay unas formas de determinismo, desde el atenuado de Locke, hasta el manifiesto de Holbart, en el que no hay ni rastro de libertad personal.

El liberalismo es uno de los grandes aciertos, uno de los pocos títulos de honor que tiene la especie humana, pero se ha mezclado con errores por un azar histórico, una cierta mala suerte, porque ha nacido en un momento en que la filosofía se interesaba por otras cosas, se desentendía de lo que hubiera podido ser el núcleo central del liberalismo, y esto nos lleva a pensar en el liberalismo que hubiera podido ser. Si las cosas hubieran ido de otra manera la realidad sería otra.

Hay una extemporalidad del liberalismo, existen realidades históricas que nacen antes de tiempo y otras después, casi nunca se tiene en cuenta esto, pero evidentemente ocurre. A veces se ha pasado una oportunidad o no ha llegado todavía. Es el caso del liberalismo. Su oportunidad, pues se ha perdido en varias ocasiones, es que hubiera coincidido con el descubrimiento de la condición estrictamente personal del hombre, de su carácter irremplazable, de su libertad forzosa.

Esto ha ocurrido, pero tarde. En el reinado de Luis Felipe de Orleans (1830-1848) es la época donde existe liberalismo político por primera vez en la tierra. Los protagonistas de esos años tenían como antecedente a Maine de Biran, que está muy próximo a Fichte. Pero todavía no era muy conocida la obra de Maine de Biran - todavía se está publicando su obra -, se le entendía muy mal. Hipólito Taine habla de él y dice que no le entendían bien, aunque Taine tampoco lo entendía.

La tendencia que penetra, en cambio, es el positivismo, tan próximo a Mill, discípulo de Comte. Es decir que los momentos en que el liberalismo se puede entroncar con los movimientos favorables a la libertad personal son muy pocos. Pero en nuestra época sí se ha llegado a ver las cosas con una claridad grande. Ha habido descubrimientos intelectuales que han sido grandes aciertos.

Han pasado por la historia los totalitarismos y cuando se ve y se busca el remedio de ellos se llega a la democracia, pero la democracia lleva dentro de sí un predominio de lo social, de lo colectivo, es decir no se define primariamente como liberal. Hay una tremenda resistencia a llamar a la democracia liberal. Mucha gente lo rechaza de un modo abierto, otros a quienes les gustaría que la democracia fuera liberal, no se atreven a reivindicarlo.

El peso vuelve otra vez a lo cuantitativo, a lo colectivo. Creo que la realización del liberalismo, que parece una cosa antigua, pertenece al futuro, por lo tanto pertenece al reino de la inseguridad, no es seguro que se realice realmente. Ahora es cuando se están sentando las bases intelectuales para que hubiera realmente un verdadero liberalismo, de dentro a fuera, que partiera de la libertad personal, que partiera de lo que es el hombre como persona. Con una libertad, que como dice Ortega, es forzosa.

Ortega dice: el hombre es forzosamente libre, podrá no tener libertades, pero es libre inexorablemente. Es decir, si se partiera de ahí, cabría hablar de un liberalismo mucho más profundo, que partiera de la raíz misma de la realidad humana, que sería mucho más resistente. Que no se confiara como se confió, que no se diera por seguro, que se viera que tiene un carácter programático, que tiene que ganarse, conseguirse cada día . No sé si esto va a ocurrir, la presión es demasiado fuerte en su contra, pero creo que a última hora, cuando se descubren ciertas realidades es difícil cerrar los ojos ante ellas.

Esta concepción de la realidad humana que ha descubierto el siglo XX tiene poca vigencia pero, es posible, que haya necesidad de volver los ojos a ella, que una serie de fracasos, parciales, y una serie de posiciones que se están ensayando no satisfacen, puede que obliguen a una especie de retracción a lo más hondo, a lo más propio de cada uno de nosotros, y  si esto ocurriera, sería inexorable que se volviera a lo más valioso del siglo XX.


22            El mecanismo de la "leyenda negra" y el desarraigo de la América hispánica


Este es un caso de error intelectual sin sombra de acierto. A veces se presentan fenómenos que representan una combinación de acierto y error, hay aciertos, pero en este caso es primariamente error.
Lo que se llama "leyenda negra", que ha circulado respecto de España, es un fenómeno histórico muy preciso. Se puede hablar de él con bastante rigor. No consiste en crítica o en una hostilidad a un país, ni es tampoco una simple difamación Lo que podemos llamar con precisión "leyenda negra" es la descalificación global de un país, fundada esta descalificación en ciertos hechos negativos, verdaderos o falsos, parece que es lo importante, que sean verdaderos o falsos, pero esto es secundario.

Todos los países tienen una considerable cantidad de aspectos, de hechos o conductas negativas. No hay pueblos que no tengan una sucesión de hechos negativos y estos hechos pueden ser completamente verdaderos, pero lo importante es que estos hechos, a veces inventados o desfigurados, no llevan consigo una descalificación global. Cualquier nación europea puede ser ejemplo de hechos totalmente negativos, conductas culpables o erróneas, pero de eso no se sigue una descalificación. Se considera que la conducta de un país en ese momento ha sido un error, negativa o inaceptable.

Es decir que por reales que sean esos hechos, quedan reducidos a ese tiempo y lugar. La historia de Inglaterra ha sido desde la Edad Media hasta la revolución de 1688 ha sido de gran ferocidad, un caso particular es el ejemplo de la actuación del rey Enrique VIII, ninguna figura en España comparable con él. O el comportamiento durante varios siglos de Inglaterra con Irlanda. La historia de Francia ha sido violentísima, en el siglo XVI hubo unas guerras de una gran crueldad, que continuó en otros momentos de su historia. En Alemania no digamos, desde las guerras de los aldeanos en tiempos de Lutero, hasta Hitler. En Italia, las ciudades se han estado matando concienzudamente durante toda la Edad Media y el Renacimiento.

Todo esto es cierto, todo ello es sabino, y no digamos de los eslavos y otros más. Pero la gente ha considerado que había esos hechos, violentos, crueles, a veces monstruosos, y no eran suficientes para dejar de admirar a esos países, respetados y considerarlos como grandes países, creadores de cultura, etc. Esto es lo importante. Estamos hablando de hechos reales, no discutidos.

La leyenda negra, en cambio, significa la descalificación de toda la historia de un país, incluída la futura, es decir, es un país que queda descalificado para siempre. Es un mecanismo bastante curioso y que no tiene nada que ver como ha sido considerada la Alemania hitleriana después de la segunda guerra mundial, pero que no ha dado lugar a una descalificación de su historia. Hoy Alemania es un país admirado, respetado, a pesar de que hace poco tiempo han ocurrido hechos atroces. Pero a nadie se la ha ocurrido descalificar la historia y el futuro de Alemania.

Es pues un fenómeno muy extraño que ha ocurrido muy pocas veces. Se convierte en una especie de automatismo que funciona sin necesidad de motivos concretos. La leyenda negra se labró desde comienzos del siglo XVI, tomando como pretextos ciertos sucesos acontecidos en el Caribe, en los primeros años del siglo XVI. Esos sucesos no fueron como se decía que ocurrieron. La obra de las Casa es absolutamente inverosímil, uno de los más grandes disparates que se pueden decir, lo cual no afecta a su asimilación.

Dice las Casas que en la isla de Santo Domingo hay siete u ocho ríos más grandes que el Guadalquivir y que el Tajo, con el gran inconveniente que no caben en la isla. Habla de los innumerables indios muerto por los españoles, que no había en ese número al llegar los españoles. Hay un historiador americano que dice que si fuera verdad los que dice las Casas sobre el número de indios muertos por los españoles, cada español tendría que haber matado un indio cada día y tres los domingos, durante tres generaciones.

Supongan ustedes que Las Casas dijera la verdad en lo que dice, lo querría decir es que algunos españoles había hecho unas tremendas atrocidades en Santo Domingo y en otros sitios del Caribe en los primeros años del siglo XVI, pero para el mecanismo de la leyenda negra eso basta para descalificar al historia de España desde su orígenes hasta siempre. Es un fenómeno, desde el punto de vista intelectual, como lo es este curso muy interesante.

Para que haya leyenda negra hace falta ciertas condiciones. Si no se cumplen, no suele ocurrir. Primero que se trate de un país muy importante, presente en el horizonte de los demás y con el cual se encuentra uno por todas partes. Por consiguiente con el cual hay que contar.

En segundo lugar hace falta una admiración por ese país, una admiración secreta, que no se reconoce, que no se confiesa. Tiene que ser un país admirado, con una admiración no reconocida, negada, y tercero, hace falta una organización. Si no hay una organización no se produce. Todavía hay una condición más, la cuarta, que sería la irrupción súbita de ese país en el horizonte general cuando no se esperaba, con lo cual hay un elemento de insolencia en ese nuevo país.

España está luchando por la Reconquista durante toda la Edad Media. Está España divida en varios reinos y empleada en esa empresa, no tiene una participación directa en Europa. No se cuenta con ella y, por tanto, no se le da gran importancia. De repente, en los últimos años del siglo XV, se convierte en un poder inmenso, en una potencia militar que es la primera de Europa. Unos tercios invencibles, que tienen una estructura militar nueva, con un armamento muy superior.

Con unos navegantes que recorren los mares, que exploran una enorme proporción del mundo, con pequeños grupos de hombres que conquistan imperios, con la realidad, y todavía más la fama, del oro y la plata de América, que se convierten en mucho más de lo que eran.

Se fundan ciudades muy pronto en todo el continente americano, se extiende la influencia en toda Europa, se extiende la lengua, la literatura. Adquieren un enorme prestigio los estilos de vida española. Hay una admiración teñida de envidia. El modelo español es el de "El Cortesano" de Castiglione. Esto es súbito, rapidísimo, no se esperaba. Algo parecido a lo que supuso la aparición del "Quijote", cuando todo el mundo sabía quién era Cervantes, un escritor estimable, casi viejo y, de repente hace una obra genial,.

A España le pasaba lo mismo que a Cervantes, era un país atareado por sus muchos problemas, desde los que tuvo Enrique IV con el príncipe de Viana, a una corrupción, a una anarquía interna por la nobleza levantisca. Un país que no estaba en grandes condiciones, y en un par de decenios derrota a los franceses en Sicilia, descubre América, empieza a irradiar y se convierte en la primera potencia de Europa, lo cual quiere decir en la primera del mundo. Todo esto en veinte años.

Se encuentra los países europeos con una España que manda, con un proceso de nacionalización mucho más avanzado. Dirán ustedes ¿y Portugal?. Es un casi interesante. Portugal es increíble. Sus viajes de exploración son extraordinarios. Crean un enorme dominio, de una manera fulgurante. Lo que fue Portugal en los últimos decenios del siglo XV y los primeros del XVI es algo realmente deslumbrador. Nunca ha habido una leyenda negra antiportuguesa, porque era un país pequeño y, en segundo lugar, no estaba en Europa, estaba aislado, no tenía presencia en Europa. Los demás europeos no se encuentran a los portugueses. Están en la indias orientales y están en Brasil, pero no están en los demás países europeos.

No es el caso de España, que está en partes de Francia, de Italia, de los Países Bajos. El rey de España es además Emperador, interviene en todas partes. Esto no ocurre con Portugal. Hay una presencia universal y constante de España. Existe un problema de orden de magnitud. Se olvida casi siempre la magnitud de España, es después de Francia el país más grande de Europa, pero en esos años era mucho menor que la España de entonces. No ha habido nada parecido a lo que era España, hasta lo que fue la Inglaterra de finales del siglo XIX y principios del XX.

Había un problema de orden de magnitud, que no ocurre con Portugal. Pero desde 1580 se une a España y la magnitud todavía es mayor, con lo cual la hostilidad a España aumenta todavía más, con ataques a las posiciones portuguesas, sobre todo por los holandeses, los mayores beneficiarios de la pérdida de Portugal por la corona española.

Cómo se produce la leyenda negra, cuáles son los orígenes de ella. Powell lo indica en su libro: el origen está en Italia, Nápoles y el milanesado pertenecen a la corona española, entonces hay una actitud de resistencia, que se une a Francia y a Austria para desprestigiar a España. Hay un reproche que se hace desde entonces a los españoles: la arrogancia. Cervantes ya habla de la fama de arrogancia de los españoles.

Por otra parte los italianos reprochan a los españoles que son judíos, a pesar de que España ha expulsado a los judíos en la época de los Reyes Católicos, lo cual no deja de sorprender. Aunque había muchos judíos que se quedaron en España. Lo cual puede sorprender, por ello, insisto, que la leyenda negra no tiene por qué basarse en hechos reales.

Los segundos que influyeron en la leyenda negra fueron los judíos, dolidos por su expulsión, los judíos españoles no era más que españoles. Probablemente en la historia no ha habido más que dos casos en que los judíos hayan estado realmente arraigados, que son España en la Edad Media y los Estados Unidos. Los judíos se ven en 1492 en la alternativa de convertirse o marcharse. Había muchísimos judíos que se habían convertido desde mucho antes, también existía una presión social muy fuerte contra los judíos. Con la expulsión los judíos se convierten en una organización que coopera con otras para crear la leyenda negra, que convive con una fidelidad muy grande a España, como en el caso de los sefardíes, conservando la lengua y las costumbres. Algunos conservaban las llaves de sus casas. Todavía conservan la fidelidad a lo español y a los españoles.

Otra organización que favorece la leyenda negra son los protestantes. España ha sido la cabeza rectora de la contrarreforma, está presente en Flandes, donde hay un foco importante de protestantismo. Entonces hay una rebelión, en parte religiosa, en parte política. Inglaterra ha terminado por ser un país protestante y hay entonces una rivalidad con España, no digamos con Alemania. En Francia hay una minoría bastante pequeña, se ha calculado que era un diez por ciento, los hugonotes, que eran pocos pero tenían mucha fuerza, incluso tuvo Francia el riesgo d terminar por ser un país protestante.

España como estaba presente en todas partes, apoya a la liga frente a los hugonotes. Hubo durante bastante tiempo guarniciones españolas en París. Cuando el rey de Francia Enrique IV abrazó el catolicismo las tropas españolas abandonaron París con las banderas desplegadas. Hay pues varias organizaciones que actúan al unísono para extender la propaganda contra España.

Hay tres hombres que son decisivos en la extensión de la leyenda negra contra España: las Casas, Guillermo de Orange y Antonio Pérez, que emigra y se dedica a desprestigiar a España de una manera muy eficaz. era un hombre sumamente activo, con una red de relaciones que le permitían transmitir sus empeños.

Estos hombres son el origen de la bola de nieve. Pero que empieza por hablar de aquello que no se ve, lo que ocurre fuera de Europa, más fácil de manipular por la dificultad de su comprobación. Las cosas de Europa eran conocidas y no se podía engañar sobre ellas. El punto de convergencia de la leyenda negra es la América hispana. Saavedra Fajardo en su libro Empresas políticas, en la empresa 12, dice que se busca la difamación en algo lejano y no comprobable.

Se editan y vuelven a editar los libros de las Casas, con profusión de grabados e ilustraciones cada más feroces. América surge como escenario de todas las atrocidades, con imposible comprobación, lo que da lugar a cualquier fantasía negativa.

Si se hacen las cuentas de las violencias cometidas por España durante la Edad Moderna, se verá que la parte de España es muy pequeña comparada con los excesos de los demás países europeos. España es el país menos violento de Europa, excepto en los siglos XIX y XX, pero hasta entonces no, hasta entonces es menor que cualquier otro país europeo. Se puede documentar con bastante precisión.

En América no se podían comprobar las cosas de las que se acusaba a España. Montesquieu dice que los españoles exterminaron a los indios sin dejar uno. Es de todos sabido que América está llena de indios por todas partes.

Después de Montesquieu se produce un gran reverdecimiento de la leyenda negra, realmente impresionante, cuando España ya no era un país demasiado poderoso, no tenía pretensiones sobre los demás. Estaba replegado más de lo que se justificaba. Tiene una historia sumamente blanca, con un siglo XVIII sin apenas violencias. Y sin embargo se recrudecen los ataques contra España.

Después de darle muchas vueltas, la razón por la que se produce ese reverdecimiento en el siglo XVIII es la magnitud de España en ese siglo, con América y Oceanía era de un orden de magnitud incomparable con el resto de Europa, con un esplendor que refleja mejor que nadie el libro de Humboldt sobre México, Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España), (1811), del que dice que tiene una capital digna de compararse con las mejores de Europa. Los españoles no lo leen como debieran

Esta enorme masa social de la monarquía española, muy estable; representaba una enorme inercia. En Europa, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII, domina una opinión favorable a la Revolución, anticristiana y más concretamente anticatólica, que veía a España como un obstáculo, aunque no hiciera nada, pero no era fácil de mover. Esta es la razón del reverdecimiento de la leyenda negra.

Estas ideas revolucionarias tienen una enorme influencia en la América hispánica. Las minorías intelectuales y las universidades de los países más prósperos de América hispana se hacen eco de esas ideas. Hay un libro muy interesante, aunque olvidado, de Ramón de Basterra, poeta y diplomático, estuvo en Rumanía y también en Venezuela y escribió un libro muy interesante que se llama "Los navíos de la Ilustración". En él habla de como los barcos llevaban los libros de la Enciclopedia y otros muchos ilustrados, más o menos legalmente. Lo que contribuye a tener un influjo en los grupos sociales más elevados, que son los que ponen en marcha el mecanismo de la independencia de esos países.

Esas ideas de la Revolución francesa son hostiles a la monarquía española y son las que llevan a la independencia. Introduce en los países hispanoamericanos un elemento de fascinación hacia los Estados Unidos. Pero este país hace su independencia sin hostilidad a su metrópoli, sin renegar de su cultura, su lengua,  ni su herencia, ni su pasado. No como los países descendientes de España que se independizan con una hostilidad a España que los estiriliza, los impele a denostar el tesoro de su pasado, y se vuelven sociedades sin raíces.

Se produce un intento de falsificación de la historia. Hay una tendencia a renegar de toda la época virreynal, se empieza a hablar de la época colonial y de las colonias. Expresión falsa que no se usó nunca, pues no eran colonias, sino que eran reinos gobernados por virreyes. Reinos que formaban parte de la única corona que era la española. Los países hispánicos, después de la independencia, tratan de olvidar todo eso, de renegar del pasado de siglos, tres siglos en que se constituyen los países, en que van poblando lo que luego van a ser los países independientes.

Con ese planteamiento se condena a los ascendientes de esos países a rechazar su pasado y a esterilizar su futuro, descendientes de los conquistadores, pobladores de América. dirán ustedes que no es razonable, cierto pero es así. Se iniciará un intento de entroncar a los paíse con su pasado precolombino, pasado remoto y en general desconocido, generalmente de poca entidad, salvo excepciones, como en el Perú.

Esta situación introduce en los países hispanoamericanos algo gravísimo: la irrealidad. Si ven como se constituyen los países de la América española, verán como se introduce en ellos la irrealidad. Se despojan de su realidad, que era hispánica, de su continuidad histórica durante tres siglos y lo sustituyen por invenciones.

Hay un texto de Andrés Bello, interesantísimo, que escribió en el año 1810, es decir dos o tres meses antes de que empezara la guerra de independencia de Venezuela. De un fidelidad total a la corona española que asombra. Luego de la independencia, Andrés Bello, que tuvo una vida muy larga, nunca volvió a Venezuela. Estuvo años y años en Inglaterra, después se fue a Chile y terminó en Colombia, el país que mejor ha cuidado la lengua española en América. Tengo la sospecha de que esa fidelidad a la España histórica le impidió regresar a su tierra natal, no estoy seguro. El texto es muy importante, tanto que lo cité en mi libro Hispanoamérica y también en España inteligible.

El rechazo de su historia fue funesto para América, porque en un momento en que hubieran tenido que echar mano de todo su haber, entonces renuncian a ello, a su realidad, a su raíz. Sustituyen la realidad por ficciones, se fragmentan. Lo grave, lo realmente grave que ocurrió con la América hispánica, es su división. Ni siquiera se conservaron los antiguos virreinatos, con lo cual se produce el mismo fenómeno que ocurrió cuando el Imperio Romano, la Romania terminó sus años. Se produjo una gran fragmentación y la decadencia de la que no se salió hasta varios siglos después.

No olviden ustedes que la relación entre los diversos territorios americanos apenas existía, por las dificultades orográficas. Casi toda la relación se hacía por mar. Era una vinculación de los diversos reinos, cada uno con España, y apenas entre ellos. España era el eje de su inserción en la historia. Sin la lengua no hubiera existido Hispanoamérica.

Uno de los más grandes filólogos de América, Rufino José Cuervo, creía que con el español en América, iba a ocurrir como con el latín, que se fue transformando en lenguas distintas: el español, francés, portugués, etc. Es curioso que don Juan Valera opinaba lo contrario. Tenía razón Valera, porque el español es una lengua muy sólida, porque el latín del final del Imperio era un latín degradado, llevado por la legiones, sin apenas soporte literario.

El español fue siempre una lengua acompañada de minorías cultivadas en todas las ciudades, con universidades desde muy temprana fecha. Los periódicos han contribuido mucho a extenderlo, y la enseñanza, la radio, la televisión... Hoy el español está más unido que hace un siglo y es más homogéneo. Ha persistido la religión, muchas instituciones, las costumbres, la realidad física de las ciudades y de los monumentos, que están ahí. América está llena de construcciones de la época virreinal.

Esa leyenda negra se ha proyectado sobre todo lo hispánico. El desprestigio de todo lo español, fomentado por la leyenda negra se extendió a todo el mundo de origen hispano y sigue actuando. Últimamente más sobre lo americano, porque tiene más volumen. Los españoles somos minoritarios lingüísticamente.

Lo más grave de esta situación es el desarraigo de enormes masas de población, la pérdida de las raíces, de la continuidad. Ha significado la renuncia a lo que se es. A una tradición más que milenaria, y que lleva dentro la anterior a ese milenio, la tradición romana y griega, que pertenece por igual a los españoles de América. Ha habido una renuncia a todo eso. Se ha quedado con la delgada película del pasado reciente, a eso es a lo que llamo el desarraigo.

Finalmente, aunque secundario, pero con un valor actual, ha habido una dificultad para el aprovechamiento de las minorías intelectuales hispanoamericanas de lo que ha sido la creación española desde la independencia de los países hispanos. Se han nutrido de lo español, pero no de la que más directamente les afecta en el tiempo, pues todo lo español les afecta tanto como a los españoles. Como a los españoles les afecta lo que se ha hecho en Hispanoamérica. Esto es un error intelectual, un grave error intelectual, de orígenes muy remotos, pero con unos efectos que duran hasta hoy. Es el obstáculo más grave para nuestro destino común.


23              El revolucionarismo como destrucción de las instalaciones vitales de las mayorías


El título puede pareces paradójico, porque siempre se ha tenido la idea de la Revolución asociada a las mayorías. Se entiende que normalmente las mayorías se rebelan contra los privilegios de las minorías. Parece, por tanto, que la Revolución es algo primariamente mayoritario. Esto no es así, sino que es consecuencia de una confusión de conceptos, que algo tienen que ver, por eso se confunden, pero que no son equivalentes.

Una cosa es rebelión o revuelta y otra cosa es revolución. Sobre todo lo que es completamente distinto, y es lo que me interesa hoy, es el espíritu revolucionario, la actitud revolucionaria. El revolucionarismo tiene siempre un origen minoritario. Además siempre nace de un grupo explícitamente disidente de la mayoría. Se podría decir que no hay revolución espontánea, las revoluciones no son nunca espontáneas, son desencadenadas o provocadas.

La rebelión, la revuelta o el motín, va siempre contra los abusos. La revolución no va contra los abusos, la revolución va contra los usos sociales. Son pues dos cosas completamente distintas, la revuelta y la revolución. La expresión de usos no se lleva mucho, se usa la palabra "el sistema", o "las estructuras", que en definitiva son los usos generales.

El abuso es una devaluación del uso, que es la manera como una sociedad está instalada. La revolución tiene un carácter de incomodidad, pues los usos son como la casa donde se está. La revolución en sus comienzos crea una especie de euforia general, que es la misma euforia que producen las vacaciones. Esas vacaciones daban la sensación de cambio, de libertad, de escapar a la rutina.

Pero las vacaciones revolucionarias, como las vacaciones médica acaban pronto, luego se produce una sensación de incomodidad. Después del arrebato se desemboca en seguida en otra cosa, que es, en gran medida, rutinaria, pero en una rutina particularmente incómoda. Como en la Guerra Civil española en que muy pronto resultaba peligroso usar corbata o sombrero. Al acabar la Guerra había una sombrerería que anunciaba: "los rojos no usaban sombrero". Había un malestar producido por los cambios de los usos, que incluso llevó a algunos a cambiar de bando durante la contienda.

Lo que me parece importante es el revolucionarismo como actitud permanente, que ha sido la actitud de algunas zonas sociales del siglo XIX, sobre todo del siglo XIX, que se han prolongado en parte al siglo XX. Esto afecta a la instalación de la vida humana. La vida humana es un sistema de instalaciones con muchas dimensiones, y esto afecta muy principalmente al subsuelo de creencias implícitas, no expresas, en que vive la sociedad.

El revolucionarismo perturba los usos, lo que va contra la espontaneidad. La vida humana es sobre todo espontaneidad. Los usos sociales automatizan el comportamiento social, al tener establecidos la manera de vestir, de hablar, de saludar etc. Esto es lo que el espíritu revolucionario perturba intencionadamente, que al alterar los estilos de la vida, hace que no sea posible estar en casa. Ese estar en casa es lo que permite incardinarse a los individuos en la sociedad, mediante la pertenencia a las clases sociales, que desde la aparición del marxismo, se ha interpretado desde el punto de vista económico o de las relaciones de trabajo. Pero no es así, puesto que la clase social es el repertorio de usos fuertes o débiles, como las costumbres, en los cuales el hombre está espontáneamente instalado, y por tanto se siente uno en casa.

En la casa propia uno está cómodo aunque la casa no sea cómoda. Está cómodo en la medida que es suya. En una casa objetivamente mucho más cómoda, no se siente uno cómodo porque no es la casa propia. Es la comodidad de "estar en casa", aunque tenga peor temperatura, peores muebles, etc. La comodidad de lo consabido, de saber donde se encuentra cada cosa, de que esté  una habituado a ella.

Si ustedes conviven con personas de otra clase social, estarán menos cómodos, por su lenguaje, pensarán que hablan demasiado bien o por el contrario si su lenguaje es demasiado familiar o vulgar. Pero si su nivel social es distinto no se sentirán como en casa. Falta la plena instalación. El concepto de lo consabido es fundamental. Lo que saben todos y cada uno sabe que lo saben los demás.

La vida humana consiste en gran parte en cotidianidad y uno de los ingredientes de la cotidianidad es lo consabido. El revolucionarismo afecta a dimensiones de la vida en las cuales normalmente se estaba cómodo y nadie se quejaba. Imaginen el repertorio de cosas que normalmente uno no se hace cuestión. Cuando se interfiere en esas dimensiones desaparece la holgura vital. No es fácil traducir la palabra holgura a otras lenguas. Holgura económica es vivir con algo más de lo necesario. Un traje holgado es una prenda cómoda, con soltura.

La holgura se puede traducir en muchos conceptos como el "qué más da". Esa holgura es la que desaparece con la actitud revolucionaria. Hay zonas de la vida que se abandonan a la inspiración de cada día. Una forma de holgura económica es que da igual si lo invitan a uno o invita él mismo. He dicho en muchas ocasiones que "si una peseta es una peseta, la vida es un poco triste". En la mayoría de los países hay una visión económica de las cosas que contrasta con el invitar o dejar invitarse de los españoles, que es la mejor muestra de la holgura vital.

La vida humana tiene un componente de cotidianidad, de habitualidad, de espontaneidad, de holgura. Todos estos nombres sugieren más o menos lo mismo, son diferentes aspectos de esa misma realidad, y eso es fundamental para que la vida fluya. Eso no es conciliable con la actitud revolucionaria. Porque la actitud revolucionaria consiste en vivir por "principios", para conseguir ciertos "fines", por lo pronto la destrucción de los usos sociales  establecidos para sustituirlos por otros, que pretender ser mejores.

Esos principios que se dicen que son mejores, los principios revolucionarios son abstractos, son normalmente doctrinales esa es la esencia del revolucionarismo. Lo que provoca una retorsión de esos usos: el lenguaje, los usos del vestir: en la época de Hitler había unos cartela que decían: "la mujer alemana no se pinta". Todo esto es lo que va contra la espontaneidad.

Un paso más que se produce cuando el espíritu revolucionario domina, no es que haya formas vedadas, prohibidas, de vestir, de saludar, de expresarse, sino que se imponen. Es lo contrario de la espontaneidad, su supresión, que se extiende a los gustos, a las estimaciones en la literatura, pintura, cine.

En las mayorías esto no ocurre nunca, los principios no son propios de las mayorías, que no viven por principios, salvo que les sean impuestos. Los principios tienen origen individual o de pequeños grupos que toman una actitud de vigilancia, de estar sobre aviso, de regulación de la conducta. Hay una serie de prohibiciones de lo que no se puede decir, pensar, creer, hacer, o lo que es obligatorio. Es la inversión del "qué más da", es la pérdida de la holgura.

Al hablar del revolucionarismo, no me refiero a la revolución misma, no al aspecto violento de las revoluciones, pero el revolucionarismo no consiste en eso, puede desembocar en ello. Me refiero a la actitud que ha tenido en Europa unas vigencias sociales, desde la Revolución francesa hasta el siglo XX de una forma que esperemos que esté pasando. Con una tendencia a imponer esquemas que no se ajustan a la realidad, sino que ejercen violencia sobre ella.

Por ejemplo, en la introducción del concepto de "proletario", que era el que tenía "proles", el que tenía linaje o descendencia. Pero luego pasó a ser un concepto abstracto que se refería a los obreros o artesanos que se sentían como tales. Un concepto abstracto que identificó a los obreros y los campesinos. Ahora bien, los obreros y los campesinos no se parecen en nada, como formas de vida como tipos humanos no se parecen ni poco ni mucho.

Desde el punto de vista puramente abstracto: de ser asalariados, de la dependencia de otros, pero desde el punto de vista de la formas de vida no se parecen en nada. Uno de los cambios más significativos que han ocurrido en el siglo XX es que la agricultura se ha convertido en una industria tan perfecta y con técnicas tan perfectas, que requieren muy poca mano de obra. Las sociedades europeas eran primariamente agrícolas, hoy apenas existen los campesinos. La moderna agricultura con muy poca mano de obra produce una enorme cantidad de alimentos.

Recuerden ustedes la distinción que hago entre situación y condición. Situación es cómo me va, condición es lo que uno es. Un hombre puede estar muy descontento de su situación, que le va mal. Pero no está descontento de lo que es. El campesino estaba descontento de su cosecha, de sus impuestos, de como le iba, de su situación, pero no estaba descontento de ser campesino, no concebía otra cosa. Estaba perfectamente instalado en su condición.

Pero ¿y so no está contento de su condición?. El trabajador manual, el artesano a partir del siglo XVIII, aunque hasta entonces estaba satisfecho con lo que era, empezó con la revolución industrial a sentirse incómodo en su condición. Los obreros en la era industrial, de la primera mitad del siglo XIX, económicamente vivían algo mejor, tenían más recursos que en el siglo XVIII, pero vivían peor.

Vivían en barrios obreros, en sitios poco agradables, trabajaban en talleres colectivos, sin la situación gremial anterior, con sus maestros y aprendices, no laboraban en su casa. perdieron sus costumbres, sus usos sociales, sus diversiones propias. Se sentían expulsados de su manera de vivir habitual, de ahí su desconcierto.

Esta situación de proletarización se puede producir en cualquier gremio o profesión, siempre que suponga una pérdida del modo de vida. Es el caso de los aristócratas, los militares. al sentirse descontentos de su condición. Piensen lo que eran las tropas en el siglo XVI o XVII - lean "el discurso de las armas y de las letras" del Quijote - y verán como habla de la vida endemoniada que llevaban los militares en las guerras, pero estaban contentos de ser soldados, no como les iba por ser soldados.

En fechas más recientes en los militares profesionales se ha producido un descontento, por ser estimados socialmente menos que otros grupos, por tener unos sueldo mucho menores que otras profesiones, por no poder lucir el uniforme con tanta facilidad. Entonces el militar tiene un cierto descontento, es el fenómeno de la proletarización. Es la expulsión de la instalación en una condición determinada, que puede ser profesional, pero no solo profesional.

El revolucionarismo introduce una proletarización de un modo sistemático. El revolucionarismo tiene como supuesto el descontento, no se es revolucionario si no se está descontento, de todo. Se puede estar descontento de los abusos, que es la situación del rebelde, los quiere corregir incluso con la violencia, pero la actitud revolucionaria no es eso, quiere alterar la estructura de la sociedad. El repertorio general de los usos. Hubo un rebrote de esa mentalidad a finales de los años 1960, principios de los años 1970, los jóvenes empezaban a perder la alegría, decían que no tenían "derecho "a ello. y lo achacaban a las "estructuras".

A eso les contestaba que: primero, las estructuras siempre han sido malas, y en este tiempo, son probablemente menos malas que en cualquier otra época. En segundo lugar con ese descontento no se mejora nada y por último les decía que los jóvenes no tienen el derecho, sino que tienen el deber de la alegría, para acumular alegría en la juventud, pues la vida tiene bastante sufrimiento y hay que acumular alegría para soportar la amarguras de la vida.

La actitud revolucionaria afecta a las mayorías, a las cuales se les superpone una tendencia al revolucionarismo sin que sea aceptado por ellas, esto hace menos probable la felicidad. Hay un equilibrio biográfico que hace posible la instalación en una dosis mayor o menor de felicidad. Esto es lo que se pone en entredicho cuando se sustituye la vida en espontaneidad por la vida por "principios", cuando se sustituye la instalación cómoda  en los usos que se pueden modificar por parte del individuo, por una vida en la cual hay una serie de interrupciones, que pueden ser violentas o por algo que "se debe hacer" o no, como en el caso de las consignas.

Si  se hace un balance del grado de felicidad media de una época, al lado de mejorías, se ve que se han perdido formas de instalación, se ha perdido la adhesión a la condición propia, se ha hecho más problemática la vocación. Se expulsa a la mayorías de sus formas propias de instalación.

Esto ha entrado en crisis hace tiempo porque la revolución no es posible más que cuando se cree que se puede hacer una transformación súbita de una sociedad y cuando se cree que es definitiva. Con la mentalidad historicista actual no es posible pensar que la transformación sea permanente, en lo definitivo que aparece en Hegel o en Comte, o en Marx.

Pero la mentalidad historicista introduce otra forma de inestabilidad, que es la conciencia de la variación, de la no permanencia de las formas de la vida. Esto es un peligro nuevo.


24                               Las adiciones ideológicas a los movimientos obreros


En el siglo XIX, la revolución industrial crea una serie fenómenos nuevos, con unas formas de vida y unos grupos sociales que no existían en el siglo XVIII, por otra parte se produce lo que se ha llamado proletarización, que en gran parte consiste en que los trabajadores urbanos empiezan a no trabajar como antes en talleres familiares, con agrupaciones gremiales, y empiezan a hacerse las fábricas, las grandes fábricas mecanizadas.

Empieza el trabajo en serie, en equipo, se necesitan trabajadores en empresas muy grandes, se empieza a convivir en el trabajo, no ya en el círculo familiar. Viven en gran parte en barrios de tipo obrero, y eso hace que se pierdan una serie de formas de vida que eran más agradables en principio, aunque haya un despegue evidente en las condiciones económicas de la vida.

Esa existencia de lo que  se puede llamar la clase obrera, y la convicción de que había muchas deficiencias en la vida social: educación, higiene, suciedad, el frecuente alcoholismo, violencia doméstica. Esto hace que surjan movimientos para organizar a los obreros, doctrinas que tratan de mejorar su condición, su nivel de vida.

Cuando nosotros en nuestra época decimos todo esto pensamos en el marxismo, pero el marxismo nace en 1848, coincidiendo con la revolución de la Commune en París, que derriba al rey Luis Felipe de Orleans. Desde ese momento aparecerá el marxismo, que desde Inglaterra va organizando el movimiento poco a poco, unido a otro movimiento que se llamará el comunismo libertario, y entre las dos se reparten los movimientos obreros en la segunda mitad del siglo XIX. De un modo desigual, menos en España.

En España el anarquismo tuvo mucha mayor importancia, en los demás sitios el anarquismo es bastante limitado, con grupos reducidos. Hasta la Guerra Civil española en nuestro país había dos sindicatos destacados: los anarquistas de la FAI y la UGT, de tendencia marxista.

Hay un libro bastante interesante que circula muy poco ahora. Es un libro de Louis Reybaud, autor que nació en Francia en 1799 y murió en 1879. Escritor de asuntos políticos, económicos, sociales, de mucho relieve, perteneciente a la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Tuvo mucha importancia en Francia, autor de una novela satírica, de una enorme difusión en su país, se titula: Jérôme Paturot (1843). Novela de gran éxito, He oído hablar de ella hace mucho tiempo pero no ha caído nunca en mis manos y no la he leído, luego escribió otra con el mismo título (1848), que fue menos popular.

Este hombre publica un libro titulado: Etudes sur les reformateurs ou socialistes modernes, que se publicó en 1843. En dicho libro no se habla de Marx. Tengo una edición de 1856 con adiciones, y sigue sin hablar del marxismo para nada. es un libro muy interesante, porque en él habla de los movimientos socialistas antes de Carlos Marx, que llamaba socialismo utópico al que no era el suyo y al suyo lo llamaba socialismo científico.

Presenta Raybaud la cuestión en el marco de las utopías, es el ideal de una sociedad, en general bastante abstracta, que se presentan en el siglo XIX, casi exclusivamente desde el punto de vista económico con una pretensión científica. Se preocupa sobre todo de Saint-Simon, y otros, de grupos que se llamaban socialistas o comunistas como tales, sin ser marxistas, de los utilitarios y de los humanitarios. Las diversas categorías que engloban a todos los movimientos socialistas anteriores a Marx.

Señala Raybaud, que no era nada tonto, que el carácter general de todos estos movimientos es la crítica muy general de la sociedad, incidiendo en la sociedad como tal. Cargar las culpas a una sociedad que no se sabe como es. Se señalan los defectos, se olvidan las bondades. Esto es común a todos estos movimientos. La sociedad aparece como una suerte de lacras sin fin. Además resulta que el individuo no tiene responsabilidad ninguna. La sociedad tiene responsabilidad de todo. Idea de una vigencia extraordinaria.

Se pide una sociedad perfecta, aunque no haya una norma individual que sirva de ejemplo. La inversión del pensamiento tradicional, en la que se considera que los individuos son los responsables de sus actos. En este momento se piensa lo contrario. Advierte Raybaud que la estadística antes no se usaba y ahora se usa continuamente, aunque parezca esto nuevo es de hace ciento cincuenta años. Puramente actuales con muchos años de historia tras de sí.

Habla Raybaud de las asociaciones de trabajadores que le parece una excelente idea, si son libres, y no si son forzadas, obligatorias. Añade que la miseria de las clases laboriosas es decreciente, que ha disminuido mucho. Habla de las mejoras que se están produciendo en el mundo laboral que no eran posible antes. Es el resultado de un aumento de riqueza.

Suele olvidarse que el mundo ha sido siempre muy pobre, la riqueza total era tan escasa que si hubiera habido una distribución homogénea el nivel medio apenas se hubiera afectado. La gran creación de riqueza se inicia a finales del siglo XVIII y las maquinarias modernas. Que empiezan a ser de carbón.

Señala otro rasgo curioso: los estadísticos, los novelistas, como Eugenio Sue o en España don Wenceslao Ayguals de Isco, con novelas como María o la hija de un jornalero, que tenían un éxito extraordinario, equivalente de lo que se llaman los culebrones, que vendían en pliegos y daban mucho dinero. Tengo vários con edición espléndida, papel magnífico e ilustraciones valiosas. Libros de nivel literario baja pero de gran lujo editorial, además existían los utopistas. El rasgo común es la protesta universal, contra todo, que es una manera de no protestar sobre nada. Las protestas eficaces son las que son concretas.


Los novelistas crean un ambiente propicio para la reivindicación social y económica de las clases más desfavorecidas. Presentan historias de las desgracias de las clases pobres. Esto unido a los utopistas, crea un ambiente favorable a las protestas generalizadas sobre todo y sobre todos. Que en el fondo es una protesta sobre nada


Estas figuras son particularmente interesantes, una de ellas es el conde de Saint-Simon, que nació en el año 1760 y murió en 1825. Participó en la Revolución americana. Desde los diecisiete años aleccionó a su criado para que le levantara diciéndole: levántese señor conde que le esperan grandes cosas que hacer, un detalle muy revelador. Le dijo a Madame de Staël: señora usted es la mujer más extraordinaria del mundo como yo soy el hombre más extraordinario, nosotros haríamos un hijo todavía más extraordinario. Habrán oído contar que Bernard Shaw le dijo a una mujer muy guapa, la mujer más guapa de Inglaterra y como era él el hombre más inteligente de Inglaterra podrían tener un hijo que fuera el más bello e inteligente y la mujer le dijo que podría ser al revés, con mi inteligencia y su belleza.

Saint-Simon es un hombre que tuvo mucha genialidad, algo parecido de lo que ocurrió con Auguste Comte, pero siendo anterior a este, aunque Comte murió loco. Pero a Saint-Simon le caracterizaba la arbitrariedad y la irresponsabilidad. Otra figura que tuvo una influencia, quizá mayor fue Fourier, que nace en 1772 y muere en 1837. Propuso crear una unidades de producción y consumo en que la gente se reunía haciendo una vida de comunidad, llamados falansterios, bastante lamentables, de los que hubo muchos en Francia.

En Inglaterra hay una figura curiosa, que es Robert Owen, que nació en 1771 y murió en 1858. Quería hacer una organización del trabajo socialista en comunidades, con un vida en común muy ordenada. Luego se trasladó a los Estados Unidos y lo hizo en Indiana. Allí estableció una colonia de personas según sus ideas y fue un fracaso total. Después de dos o tres intentos volvió a Inglaterra y al final de su vida se dedicó al espiritismo.

Hay otro movimiento con consecuencias muy largas, que fue el utilitarismo, que lo inicia, sobre todo Jeremy Bentham y lo continúa, sobre todo, por su valor intelectual John Stuart Mill, promotor de la moral utilitaria. Don Jorge Barrow, el autor de la Biblia en España, cuenta que estando en Galicia, en Corcubión, al decir que era inglés, el alcalde de Corcubión le pregunta por Bentham y le extraña que un ingles se dedique a extender la Biblia, por considerar que un inglés es progresivo y moderno como Bentham y no una antigualla como la Biblia.


Bentham y Mill prolongan la idea del utilitarismo, como la mayor felicidad del mayor número de personas, es lo que se llama ahora el Estado del Bienestar, ideas con origen en el siglo XVI. Esto ha tenido una enorme influencia, ha penetrado muy profundamente en la mentalidad de nuestra época y hoy en gran parte la humanidad es utilitarista. La identificación de la felicidad con lo que es cuantitativo, en el sentido que es el mayor placer unido al menor dolor posible. Esto tiene una enorme vigencia en el mundo actual.


Finalmente aparece el comunismo libertario o el anarquismo. Hay un texto de Valle-Inclán en El Ruedo Ibérico, en la última las novelas, incompleta, sobre unos emigrados españoles que van a Londres, desde Gibraltar, con un anarquista en el barco. Bakunin, y hay una presentación del anarquismo con mucha fidelidad. Las cosas que dice la novela, sobre los hechos de 1868, se parece enormemente a lo que se decía en mayo de 1968 en París, muy curioso, hay muchas cosas que son parecidísimas. Hay cosas que parecen recientes, que tienen mucho tiempo de existencia, en este caso un siglo.

Desde el año 1848 aparece el marxismo, con Marx y Engels, proclamando el socialismo científico frente al socialismo utópico. Esto lo fundamenta en una concepción ideológica que procede remotamente de Hegel. Parte de un continuador de Hegel que se llama Feuerbach. Hay una dialéctica económica, una dialéctica material, un proceso dialéctico irreversible, lo que denomina el sentido de la historia, es esencialmente ateo. El argumento fundamental del marxismo es el ateísmo. Si el hombre tiene una esperanza de tener otra vida, no se dedicará a la revolución, y es lo que se quiere evitar.

Hay una anulación de la libertad, porque está todo determinado. El triunfo del marxismo se considera inevitable. Se parte de la luchas de clases, según un esquema proletario-burgués. Marx tenía mucha estimación por la burguesía, pero que hay que destruirla.

Se identifica el obrero con el campesino. Esto ha sido característico del marxismo, la causa de su fracaso, porque desde el punto de vista social no se parecen en nada. La forma de vida del campesino y del obrero no se parecen en nada. Veía Marx que donde más se desarrollaría el marxis era en los países de gran desarrollo industrial, pero el único país donde triunfa es en Rusia, un país enormemente atrasado desde el punto de vista intelectual y económico, casi enteramente rural, apenas con industria.

Los principios políticos de la revolución marxista tuvieron mucha dificultad para triunfar en un país de campesinos, con millones de muertes. Recientemente se ha visto lo que pasaba realmente en Rusia. Se identificaba el obrero con el campesino porque había un trabajo asalariado, la propiedad de los medios de producción estaba también en pocas manos.

El trabajo solo se reconoce si es asalariado, el trabajo no asalariado no se considera. Entonces se considera que los hombres trabajan porque tienen salario y las mujeres no lo hacen. Pero la mujer trabaja más que muchos hombres, pues en casa no para, pero como no tiene salario, no se considera una trabajadora. En la mayoría delos países los bienes son gananciales, porque lo que gana el marido es de los dos.

La idea del marxismo es someter la realidad a unos principios teóricos que se imponen.  Ahora bien, ha sido el único caso en que esa utopía se ha realizado. De todos los movimientos surgidos con la revolución industrial el único que se ha realizado es el marxismo, de manera obligatoria y el utilitarismo como penetración en las vigencias sociales. No ha habido una sociedad totalmente utilitaria pero ha prendido en las sociedades modernas y la idea del Estado del Bienestar ha llegado hasta ahora, de manera pacífica, como en el caso de los países escandinavos.

El marxismo se extiende por todo el mundo, sobre todo desde la Segunda Guerra mundial, en el oriente europeo, en los países africanos, en los países americanos hay regímenes marxistas más o menos disimulados, y en Asia también. Es decir el experimento marxista ha durado más de setenta años en Rusia y muy duradero en muchos otros países, con un fracaso general, principalmente económico.

El marxismo se escudaba en que había que hacer sacrificios pero era el precio que se pagaba por la prosperidad económica y por la justicia social. Pero al cabo de setenta y tantos años estamos casi en la misma situación de 1917, en que se ayudaba a los niños rusos. Es un descubrimiento para muchas personas.

Lo que me interesaba es resaltar las adiciones ideológicas a los movimientos obreros. Estos movimientos se justificaban para mejorar las condiciones de vida. El mundo era pobre, y durante mucho tiempo ha parecido normal, era la condición del hombre, ser hombre quería decir ser pobre. Se decía que se vive en condiciones infrahumanas, pero son infrahumanas comparadas con un nivel posible. Pero piensen en el Neolítico, si se comparan con esa época con el Paleolítico, les parecerían mucho mejores. Hoy ambos nos parecerían igualmente infrahumanos.

En la época de las pestes a veces moría la tercera parte de una región, pero cuando la sanidad y la medicina progresan adecuadamente, la mayor parte de las muertes se pueden evitar, entonces ocurre que ahora cualquier muerte parece prematura, incluso violenta, porque en principio parece evitable. Antes a los sesenta años se era viejo, a los setenta, resueltamente viejo, no digamos a los ochenta años. No hay que hacer caso a las estadísticas de la vida media, porque entonces hay que tener en cuenta los que mueren a los pocos meses de nacer y se distorsiona el sentido de las estadísticas.

La pobreza parece una injusticia, que a veces lo es, pero a veces no lo es. En ciertos momentos la pobreza es condición de la vida. desde que empieza a haber más prosperidad, sobre todo con la industrialización de finales del siglo XVIII, entonces empieza a sentirse como evitable la pobreza y que es menester remediarla, que hay un estado de injusticia y que hay que transformar la sociedad. Este el origen, en cierto modo noble de la pretensión de reforma social. Pero esa mejoría de las condiciones de vida es producida, no por esos movimientos ideológicos nuevos, sino por la ciencia, la técnica, fundada en la ciencia moderna.

La matemática superior es de una gran importancia para la nueva época. El cálculo infinitesimal y el cálculo integral. Ambos obra de Leibniz y de Newton. La geometría analítica es obra de Descartes, y la nueva matemática aplicada de Bernouilli o Boyle, Cauchy después. Hay un avance extraordinario de las ciencias que permiten la creación de un técnica incomparable con las anteriores: la máquina de vapor, la electricidad, el petróleo, la energía nuclear.

Todo este logro científico ha hecho posible la inmensa creación de riqueza, unida a la democracia liberal, que es la que ha permitido el desarrollo de la humanidad, la transmisión de la educación, el acceso de la mayor parte de los hombres a la instrucción superior, a la riqueza. La sanidad ha progresado enormemente: la anestesia y la asepsia han sido grandes colaboradores de la salud, con la cirugía. La gente moría de dolor en operaciones muy simples, o se moría de infección, como en el caso de los partos.

Las gentes morían muy jóvenes, en el caso de las mujeres era frecuente morir en el parto. Todo esto va mejorando de una manera extraordinaria. Y hace posible que la población europea, de 1820 a 1930 pase de unos ciento ochenta millones de habitantes a cuatrocientos millones, que viven mucho mejor, incomparablemente mejor. La mejora del nivel de vida ha ido paralela con el aumento del nivel de la población.

La creación de riqueza y lo que lleva consigo ha conducido a una situación que es literalmente la inversa de lo que ha sido la historia universal: los pobres son una minoría, cuando a lo largo de la historia los que habían sido una minoría eran los ricos. En todas las sociedades, hasta en las más prósperas hay pobres.

Lo que me preocupa, después de estas reflexiones, es la aparición, en los movimientos obreros, de determinados principios ideológicos que no tienen que ver con la prosperidad. ¿Es menester, por ejemplo, no creer en Dios? ¿No esperar otra vida? ¿Que la muerte sea definitiva y no tenga remedio ni horizonte ninguno? Estas cuestiones no tienen que ver con la prosperidad, ni con el nivel de vida.

Además de la pobreza hay muchas cosas penosas en la vida: la enfermedad, la fealdad, el envejecimiento, la pérdida de las personas queridas, la soledad. Hay vidas con muchos inconvenientes y penalidades, que afecta a millones y millones de personas, si la vida fuera solo eso y no esperase nada, sería una tragedia. La esperanza en otra vida mejor parece necesaria.

¿Es necesario que las personas no tengan patria, para alcanzar la prosperidad?, como dicen los movimientos obreristas, como dice Marx: los proletarios no tienen patria. ¿Es necesario que se sientan adheridos a una interpretación teórica? como la lucha de clases, una teoría. ¿Es que conviene que no se sientan libres? que crean que todo está determinado y que la historia marcha en una dirección de la cual no se puede escapar.

Parece incoherente todo lo anterior, y más bien es un estorbo para mejorar el nivel de vida, la sanidad, la riqueza, que es de lo que se trata. La constitución de los Estados Unidos en su Declaración de Independencia habla de la búsqueda de la felicidad. Es incoherente pretender la felicidad renunciando a lo que podría ayudar a conseguirla. Esto pasa constantemente en los movimientos obreristas al incluir elementos teóricos totalmente ajenos a la búsqueda de las mejores condiciones de vida. Esto no se ha querido ver.

No se ha querido ver por dos causas principales: alguna cierta arbitrariedad de los ingenuos o desequilibrados, que muchos de ellos lo eran, y por otra causa más seria: por la ambición de poder de los más inteligentes. La realidad es más fácil de manejar si se realizan ciertas eliminaciones del horizonte de las personas: la esperanza, los deseos, las creencias, el horizonte de las posibilidades humanas. Si esto se logra, la capacidad de manejo de las personas es mucho mayor, su posibilidad de manipulación es mucho mayor.

La reducción del horizonte de la vida hace al hombre perder su independencia. El hombre unidimensional es fácilmente manipulable en la única dimensión que le interesa.



25                   Confusión de la superioridad histórica con la étnica: racismo y colonialismo



La historia es un escenario en el que se oscila entre el igualitarismo los hombres y la desigualdad congénita de los seres humanos. En general los pueblos históricos más creadores establecen una jerarquía con el resto de los pueblos que les rodean, para tratarlos como bárbaros, aunque se pueden hacer excepciones con unos pueblos reconocidos como valiosos.

Grecia, Roma, Egipto, Persia han tenido épocas de preeminencia, en las que se producía ese fenómeno de la distinción entre los propios y los extraños, a veces con gran diferencia. El caso de Israel es algo distinto, no es un pueblo triunfador ni preeminente pero adquiere una conciencia de superioridad por motivos religiosos, no raciales que resulta interesante como ejemplo a tener en cuenta.

En nuestra época hay una propensión a considerar indebida cualquier superioridad, lo que contradice a la realidad, donde la superioridad histórica de unos paíse sobre otros es evidente. La falta de sinceridad hace que esto permanezca oculto. Todo indicio de pretensión de superioridad se interpreta como racismo,

El nacionalismo ha producido el desprestigio de la superioridad racial, hasta poner en tela de juicio el concepto de raza. Existe el mito de la raza superior, que tanto daño ha producido en el mundo, su derrota ha supuesto la eliminación del concepto de raza en el tratamiento de los problemas de las sociedades, hasta el punto que no se puede hablar casi de razas y diferenciarlas.

Lo mismo que el mito de la raza superior ha supuesto una época de la historia, hoy vivimos en el mito contrario, es decir en el mito del igualitarismo. Todos los hombres aparecen sin diferencias, contrariamente a la experiencia, que muestra tantas diferencias entre las personas. El error principal consiste en achacar a la raza la superioridad que corresponde a las sociedades históricas.

El único concepto fecundo de raza sería el de biología historizada. No es la raza lo que hace superior una sociedad sobre otra sino el esfuerzo de sus habitantes en muchas generaciones. Es el caso de los griegos, que crean los dos tercios de la cultura occidental, siendo una sociedad de hombres libres sin una raza claramente definido con respecto a sus vecinos, que no hicieron nada parecido, no tuvieron una vida como libertad.

El elemento étnico es una coincidencia con la superioridad, que realmente existe en ocasiones y hay que reconocer. Lo importante es la asunción de responsabilidades y exigencias personales que hacen posible esa superioridad en el tiempo.

El desprestigio de la raza después de tantos intentos de manejar a los pueblos en torno a esa idea, ha llevado también a negar la influencia de la raza en el desarrollo de la historia, lo cual  parece ciertamente exagerado. No hay que negar taxativamente las realidades, aunque las interpretaciones de cada época impidan ver la realidad tal como es.

Cada sociedad es un sistema de preferencias, que hace posible un tipo de cultura y civilización. Lo mismo que las personas, las sociedades tienen una jerarquía de importancias a la hora de valorar los aspectos de su realidad que quieren potenciar.

La historia intenta, en los últimos años, hacer un relato de las diversas sociedades a lo largo del tiempo, con un criterio supuestamente imparcial, homogéneo. Sin tener en cuenta las diferencias entre las diversas sociedades y países, que en cada caso tienen un sistema de preferencias diferente y entonces se pierde el sentido de la realidad histórica y no se entiende nada. Las preferencias de los historiadores al final actúa de una manera imposible de superar, se hace una historia localista, pretendiendo no serlo. Falta nivel, como ya señalaba Ortega respecto a muchos historiadores, que viven anclados en una interpretación histórica de otra época, por no recibir formación a la altura del tiempo y de la filosofía más creadora.

A lo largo de la historia se han producido multitud de migraciones e invasiones. En unos casos esas invasiones o migraciones han sido de gran fecundidad, como en el caso de Roma, aunque fuesen acompañadas de una enorme crueldad. En otros caso ocurre lo contrario, cuando las invasiones producen la esterilización de las sociedades ocupadas, como en el caso de la invasiones musulmanas en el territorio del Imperio Romano en el norte de África. Aunque hay que hacer una diferencia entre las invasiones musulmanas de origen árabe y las origen turco.

La historia moderna ha tenido también sus invasiones y sus emigraciones a lo largo de todo el globo terráqueo. Se ha producido el fenómeno del colonialismo europeo. La extensión del dominio de los países europeos  por todo el mundo. Un fenómeno extraordinario que ha llevado a la occidentalización de gran parte de los continentes. Sin embargo salvo España y en cierta medida Portugal no se ha producido un injerto entre las sociedades respectivas. Casi siempre se ha mantenido una separación entre las sociedades de los colonizadores y los colonizados.

Hoy se quiere hacer una concepción idílica de la historia. Se condena la violencia y se quiere hacer una historia sin hechos violentos. Es volver los ojos de la realidad, la violencia forma parte de la historia y si se oculta, desaparece la historia y se entra en la ficción. Se presta muchas veces, además, la atención a una parte de la violencia - la de los colonizadores - y no se tiene en cuenta, o se oculta de mala fe, la violencia previa a la invasión, que era incomparablemente mayor.

A veces con el uso de la violencia se suprimían las violencias generalizadas de los países originarios de los esclavos, llenos de violencia desde tiempos inmemoriales en el interior de África. Esta situación de esclavitud sistemática se siguió al principio de la colonización europea en los países africanos. Posteriormente se rectificó la actitud favorable al esclavismo por una mayor rigurosidad en el comportamiento con los habitantes de esos países. Hay que preguntarse si la situación de los países colonizados era mejor o peor después de la colonización.

Las lenguas también han influido en el desarrollo de los pueblos según el grado de cultivo de cada   una. A mayor perfección de una lengua, mayor es su  influencia. Hay una falacia en las ideas que se difunden hoy, y es la supuesta igualdad de las lenguas, pero las lenguas adquieren una mayor o menor  influencia según su grado de ejercicio. Algunas lenguas han llegado a un gran nivel de perfección, otras se han creado atrás. Esto no ocurre por motivos étnicos, sino que lo hacen por razones históricas, lo  mismo que las lenguas decaen, también por motivos históricos, por falta de esfuerzo.

Lo étnico aparece como soporte de lo histórico. La historia creadora suele realizarse en unos países determinados, en la que existe un sistema étnico determinado, que puede ser creador o no. Las emigraciones pueden hacer peligrar ese sistema étnico, al perder la homogeneidad de los países más creadores. Eso es un peligro que habría que tener en cuenta en estos momentos de la historia.

El caso de los Estados Unidos es diferente, es una construcción histórica en la que la vigencias sociales son diferentes de otras sociedades. La influencia de las marcas comerciales es muy importante: Kodak, Gillette, Coca-cola, etc.

La superioridad histórica existe, siempre en ciertas dimensiones de la vida. Es insegura, se puede perder. No es un regalo. Esa superioridad o inferioridad tienen posibilidades de aumento o disminución, pueden durar lo que dure el esfuerzo o el abandono.

El igualitarismo étnico es una forma de racismo. Se parte de la idea de la igualdad sin esfuerzo, a creer que los países y las personas son iguales, independientemente del trabajo que realicen, del camino que recorran. El resultado es la condena a la inferioridad de los que menos se ejercitan en el rigor y el sacrificio. Esa inferioridad no es inevitable. Hace falta darse cuenta de que hay que transitar por el difícil camino del denuedo.

Un ejemplo de esta situación es el caso de los chicanos en los Estados Unidos, donde viven encerrados, con voluntad de enquistarse, en un idiom muy particular. Separados de la literatura y la lengua española, las formas superiores de la civilización en su lengua propia, lo que les impide alcanzar la plenitud que les corresponde. Esa voluntad de enquistamiento, les impide llegar más lejos, con un deseo de que sigan así las cosas. No hay un esfuerzo de perfección.

El igualitarismo lleva a la inferioridad, por la perpetuación de la condición de dependencia. Se hace necesario que los pueblos realmente inferiores tomen conciencia de su inferioridad, posean el nivel de su tiempo, alcancen la cultura que les corresponde, siempre que conserven la fidelidad a sí mismos.

La raza es biología histórica. La superioridad de unos países sobre otros está en manos de sus proyectos y su libertad. Las sociedades son como las personas, su historia depende de dos cosas: la intensidad de la vida y la autenticidad de su proyecto personal, como individuo y como país. La libertad es imprescindible para poder hacer todo eso y seguir el dicho de Cervantes: "Tú mismo te has forjado tu ventura".



26                               El progresismo como inercia mental y falsa seguridad



La idea del progreso nació en 1750, en torno a los ilustrados franceses y tienen como primer autor a Turgot. Uno de los mayores defensores de esa idea del progreso fue el conde de Concorcet, matemático que fijó las ideas progresistas, un poco antes de la Revolución francesa y fue una de sus muchas víctimas. Es posible que al final de su vida no estuviera de acuerdo con esas ideas, por razones obvias.

En principio la idea  del progreso es una idea positiva, es la convicción de que todo marcha hacia lo mejor y da lugar al optimismo histórico. Ya en la época de Trajano, emperador de Roma, se tiene la idea de pertenecer a una época mejor que las anteriores, de haber llegado a un nivel determinado.

Lo malo de la idea de progreso es que se fue transformando poco a poco en una creencia social. La idea sobre cualquier realidad es siempre discutible, se va y se viene sobre ella, siempre discutiéndola para que alcance su perfección como tal. Pero cuando la idea se transforma en creencia social, en vigencia, la idea no se discute, se parte de ella como del suelo inmóvil, se convierte en seguridad. Eso lleva al gran peligro de dar por  supuesto realidades que son fruto del esfuerzo de generaciones, pensando que lo mejor viene de manera automática, sin luchar por ello.

El siglo XIX considera el progreso como una creencia social, un progreso indefinido, sin tener en cuenta los peligros y los errores que acechan permanentemente e los hombres. La idea del progreso se marchitó después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, que sirvió de escarmiento para aquellos que creían que todo iba ir a mejor, así porque sí.

No obstante las enseñanzas de la guerra no fueron suficientes para muchos, pues la tendencia hacia lo definitivo, hacia la abolición de la historia, continuaron. En Hegel, a pesar de su genialidad, el idealismo formula la idea de la cumbre de la historia a partir de su tiempo y ya no hay nada que mejorar, se llega a la altura del tiempo que es imposible superar, cuando la historia se para y se ha llegado a un estado definitivo. Esto mismo es lo que defiend Carlos Marx en sus ideas y en el estado positivo de Auguste Comte.

En este estado de cosas aparece el progresismo como la tesis de un partido. El progreso contradice a lo definitivo. El mismo error que comete el feminismo, al creer que la vida de las mujeres era falsa, con relación a la época actual.  La Edad de Oro en el progresismo no está en el pasado, sino en el futuro, todo lo que está ocurriendo es siempre preparación de lo posterior, cada época queda descalificada en nombre del futuro.

Esa descalificación del presente llevó, por ejemplo, a pensar en destruir la catedrales góticas en el siglo XVIII, por considerar que no tenían valor, eran reliquias de un pasado que no gustaba. El progresismo descalifica el presente en función del porvenir. Contrariamente a la idea del historiador Ranke, que señalaba que: "todas las épocas están a la misa distancia de Dios".

La pérdida del valor del presente en función del porvenir hace perder la orientación de la personas de buena fe. Se empiezan a usar conceptos como evolución o desarrollo, palabras clave de la época, que introducen formas de interpretación histórica que no consideran la innovación. Esto es muy importante. Se piensa en el paso de una época a otra dentro del mismo ámbito de problemas, sin pensar que la importancia de los mismos depende de la renovación de la perspectiva con el paso del tiempo.

La historia es alumbramiento, innovación, aparición de nuevas posibilidades. Lo contrario de desarrollo, despliegue o evolución, que son conceptos históricos que añaden más de lo mismo, conceptos cuantitativos, ideas biológicas aplicadas a lo social.

Con el progresismo, la libertad y la creación desaparecen, al considerar que el sentido de la historia está determinado. Esto tiene conexión con el revolucionarismo, siempre relacionado con la utopía. La revolución, el progresismo, la utopía ya saben a dónde tienen que llegar. Entonces la aventura desaparece, la vida no fluye, la novedad no se presenta, es la contradicción que no se descubre.

Hay una inercia mental que tiene hostilidad a la imaginación y la creatividad. Es el momento de la novela naturalista, que sustituye la imaginación por la observación. La imaginación es necesaria para hacer novelas y para vivir, lo contrario que hacen los naturalistas. La novela de Goncourt: "Germini Lacerteux" es un ejemplo de la falta de imaginación de los narradores naturalistas.

El progreso como creencia lleva a creer en la seguridad del mismo. No hace falta luchar por conseguir el progreso: la democracia, la libertad, la prosperidad económica, todo es seguro. Luego viene la 1ª Guerra Mundial  y empieza a verse que no es así. A pesar de que se pensaba que era la guerra que iba a acabar con todas las guerras.

La aparición del revolucionarismo, del fascismo, del nazismo, llevan a ver que el progreso no es seguro.  Todo lo que parecía seguro se ve incierto. Se produce una petrificación de la realidad social, de la situación en nombre del progresismo. La seguridad que producía la creencia en el progreso impidió ver los peligros que se avecinaban.

Esa visión estática de la realidad social contrasta con el cambio permanente que se da en los Estados Unidos. En la ciudad de Nueva York todo el mundo cambia continuamente de vestidos, de hábitos, en los diversos aspectos de la vida, salvo los marginados, que son siempre los mismos y con el mismo aspecto. Algo parecido a las vanguardias, siempre iguales.

La humanidad marcha hacia adelante siempre que se esté vigilante y atento a los cambios. Siempre hay caídas, decadencias, peligros. Cuando se es fiel a unos principios creadores y a un estilo propio se produce un auténtico progreso. En caso contrario el progreso no es seguro, más bien es incierto. El error de dar por seguro el progreso se paga perdiendo el nivel alcanzado.

El siglo XX que creía en el definitivo triunfo de la libertad, ha visto los mayores crímenes y tiranías, su descuido ha llevado a la pesadilla. En algunos casos sí ha habido auténtico progreso, pero todos sabemos hasta que punto se ha llegado al desastre.

Para ver el grado de progreso de un país hay que ver qué cosas no son posibles en él. La vida es radical inseguridad, es uno de sus rasgos principales, hay que actuar en consecuencia, no fiarse de las apariencias. Entonces se puede tener  esperanza en el progreso, siempre que se vigile y se esté alerta para evitar la decadencia.

El azar también es un ingrediente de la vida humana, se ha intentado eliminar por medio de la estadística, pero es un engaño en el que no conviene caer. El azar siempre interrumpe la vida, no se puede prever, pero hay que contar con él. A veces es terrible, rompe lo que parecía seguro. Sin embargo puede ser una potencia liberadora, que nos hace volver a la intemperie, la situación radical del ser humano. El hombre es un ser menesteroso, al que siempre le sorprende el peligro en el momento más inesperado.

El hombre romántico es el prototipo del hombre a la intemperie, después de la caída del Antiguo Régimen se siente perdido, sin un legitimidad que le sirva de referencia. Curiosamente es la época en que se consolida la idea del progreso, se elimina el azar. Es decir se abandona a una idea de falsa seguridad, en gran medida para escapar de la incertidumbre de su tiempo.

La seguridad que da la idea del progreso impide al hombre estar alerta, entonces se vuelve vulnerable. Es menester evitar el estado de inercia, la única manera de conservar lo valioso es conservar la vigilia permanente. La amenaza del progresismo es contínua, es la amenaza de la falsa certeza.


27                                  Los "ismos" como inflamaciones histórico-sociales



Hay un fenómeno del lenguaje que tiene interés para conocer la realidad social en un aspecto determinado. Es el caso de las palabras terminadas en "ismo", pero que tienen además una correspondiente expresión terminada en "istas". Son aquellos como anarquismo y anarquistas, fascismo y fascistas, comunismo y comunistas. Distinto fenómeno del que se produce cuando solo existe el término "ismo" sin el correspondiente "istas", como cristianismo, platonismo, etc.

En el primer caso los "ismos" e "istas" se convierten en partidos. Es el ejemplo del racismo, el nacionalismo, el marxismo, el comunismo, el fascismo o el nazismo. Es un fenómeno patológico-social. Como en la vida personal hay anormalidad psíquica o física, hay anormalidad biográfica. Dos cosas distintas que no se tienen en cuenta. Esta anormalidad biográfica, de vidas mal planteadas y realizadas no tiene curiosamente una ciencia que la estudie.

Esa ciencia de la anormalidad biográfica debería ser tan importante o más que la psiquiatría. Existe una necesidad de una ciencia nueva, que llamaría "Bioiatría" o patología de la vida humana, nadie habla de ella, pero se hace cada ve más necesaria.

En la vida social, que es vida humana también, ocurre lo mismo, hay anormalidades patológicas colectivas. Todas esas patologías sociales surgen a mediados del siglo XIX. Los "ismos" correspondientes se refieren a movimientos de todo tipo: estéticos, literarios, políticos, etc. Además se producen tres fenómenos nuevos: el afán de originalidad, la politización y el nacionalismo tardío.

El afán de originalidad es una de las lacras que aparecen en la segunda mitad del siglo XIX. Todo el mundo quiere ser distinto de lo hasta entonces hecho, la pretensión es en sí extraña, pues todo el mundo es original, con tal de ser fiel a su autenticidad personal. Buscan diferenciarse de manera forzada.

Esto coincide con la aparición de dos nuevos estados nacionales, Italia y Alemania, que preexistían, pero no habían alcanzado su unidad constitucional. Intentan llegar a tener un poder colonial pero llegan tarde, e intentan compensar ese tardío acceso a la condición nacional con una inflamación nacionalista. Algo fuera del tiempo después de la aparición de las naciones a partir del siglo XV.

Además de lo anterior, la politización comienza su auge, con la pretensión de dar significado político a todas las actividades de la persona. Todo lo anterior favorece la aparición de los "ismos". La politización se ve fomentada por la democracia, la lucha de la oferta y demanda de proyectos políticos aumenta la importancia política de los diversos aspectos de la vida humana. Se produce la politización de las cosas que no eran políticas. La prensa, que comienza el siglo siendo portavoz de los distintos grupos políticos alienta este fenómeno, añadiendo tensión a los problemas.

Las cuestiones se plantean en términos políticos. Cada vez más aspectos de la realidad van adquiriendo un matiz político. La búsqueda de la originalidad en política influye en la politización de casi todo. Cada país intenta además ser original en lo propio y distinguirse como distinto al otro, aún en las cosas más nimias. La patología de los "ismos" y los "istas" comienza su apogeo.

Estos "ismos" son lo contrario de la instalación en la espontaneidad social, es un permanente afán de ser otro o aparentarlo. La forma de vida tradicional se produce una holgura que hace fluir la vida sin esfuerzo, para abrirse a la realidad tal como es. No se produce ningún tipo de conflicto.

Sin embargo la actitud de los ismos es principalmente  polémica, busca lo contrario, la confrontación. Lleva a la hostilidad de la causa, de la bandera. La vida pacífica de las disputas políticas empieza a enrarecerse y comienza la violencia política.

Las naciones europeas a lo largo de los siglos se han hecho la guerra, pero a pesar de ello, había una admiración mutua. Cada país pretendía ser el modelo de una europa mejor para que los demás siguieran ese ejemplo. El odio entre los países no existía, era un fórmula de competencia hacia lo mejor, siempre intentando superar a los demás países.

La idea de ser superior a los demás, ha ido desapareciendo. Lo mismo que la admiración mutua de los países europeos entre sí. Las naciones europeas no se ven con buenos ojos, no pretenden elevar el nivel europeo, a pesar de tanto parlamento europeo y tanto europeísmo de salón. Los "ismos" introducen la inestabilidad y la fugacidad de las ideas y de los proyectos. Hay un juvenilismo que domina las relaciones sociales, siempre pensando en lo distinto, y poco en la continuidad.

El núcleo del problema es la confusión entre la sociedad y las diversas asociaciones que hay dentro de ella. La sociedad preexiste al individuo, lo contrario de la asociación, que es un pacto entre varios para tener un proyecto.  La sociedad es un sistema de creencias sociales, la asociación es un acuerdo entre varias personas.

Las asociaciones políticas crean el partidismo en las sociedades y el nacionalismo introduce la obsesión por la defensa de la nación, en su polémica, sin la holgura que supone la adhesión a la vida nacional, sin tanto exabrupto. Los nacionalistas extienden el partidismo a porciones de la vida social e individual que no les corresponden. La adhesión a la realidad nacional no debe ser objeto del partidismo.

Los judíos son un caso especial dentro de la realidad social. Son el pueblo más inteligente de la tierra, sobre todo por sus individuos, pero les falta holgura, apertura a la realidad.

El que importantes dimensiones de la vida humana adopten formas de disputas políticas es devastador. Es causa de innumerables perturbaciones sociales. La política debe afectar a una dimensión de la realidad social, que son los temas estrictamente políticos, si se sobrepasa el límite de la actuación, fuera de ese ámbito es cuando se llega al ámbito de lo privado o al de la espontaneidad social. Es cuando surge el fenómeno destructor del totalitarismo.


28                                     Análisis intelectual de los totalitarismos



El totalitarismo es un fenómeno muy reciente. En 1928 ya se encuentra una referencia a la palabra totalitarismo. Es una realidad muy reciente, de nuestro siglo XX. Está ligado al desarrollo de los recursos modernos: medios de comunicación de masas como la radio, una burocracia eficaz que permite el control de la población, el desarrollo de técnicas da manipulación cada vez más perfeccionadas, etc.

Hay que distinguir entre el poder en sí mismo y las potencias del mismo, los mecanismos del ejercicio del poder. Estas potencias crecen desmesuradamente con el paso del tiempo, dando lugar a un control de la población por la burocracia del Estado que alcanza un nivel cada vez más peligroso.

En la actualidad los totalitarismos todavía existen en los países más primitivos, como en el caso de los africanos. El desarrollo moderno ha hecho posible el totalitarismo, pero una ve establecido el método totalitario, éste se puede aplicar en cualquier país, con la condición de poner en marcha todos los recursos del mismo en el sistema totalitario.

A veces se confunde el totalitarismo con la violencia. No siempre es necesaria, lo importante es el poder usarla en el momento que sea necesaria, lo que hace confundir a los extraños al sistema, pensando que si ya no hay violencia, no hay totalitarismo como consecuencia, craso error.

El mero uso del poder sin oposición tampoco es totalitarismo, pues éste es consecuencia de la politización: fenómeno que surge cuando la política ocupa el primer plano de la realidad, y todo se ve políticamente.

Además de todo lo anterior, hace falta también que una porción de los habitantes de un país estén dispuestos a imponer a los demás un mandato para el que no están legitimados: son los hombres del partido del poder. Es el poder que necesita de los enemigos para justificarse, es un poder beligerante contra una gran parte del propio país. Por tanto se excluye el consenso político para gobernar. Es el caso del comunismo o el fascismo.

Al margen de lo anterior, un rasgo esencial del totalitarismo es la pretensión de abarcar a todos los aspectos de la vida, el poder totalitario ocupa todo el espacio vital del hombre, desde la ciencia a la vida amorosa, desde el cine al arte en general, desde la sexualidad a la diversión.

Se carece con el totalitarismo de un carácter salvador de las personas, que es la indiferencia ante un poder organizado, no se puede huir de un poder que todo lo controla. Hay aspectos de la realidad que en otras formas de poder no interesaban, en lo demás daba igual lo que se pensara. En la vida actual también ocurre algo parecido: la teología es indiferente pero la física nuclear está más vigilada.

A un gobierno totalitario le interesa todo. Se impide la libertad. Antes había muchas cosas que no importaban, que permitían moverse con libertad por ellas. Con el totalitarismo estas posibilidades desaparecen. Los campos de concentración pueden no existir en el totalitarismo, pero sí el control sobre la totalidad de la población y sobre todos los aspectos de su vida.

Con el totalitarismo aparece como ilícito lo que no está expresamente permitido. Surgen además los delitos de tener un condición determinada: los judíos, los curas. Esa condición no es elegida sino que una nace con ella o llega ella por su vocación personal.

Hay que distinguir entre el Estado totalitario y el espíritu totalitario. Este último es que da origen al primero, es el que origina todo lo demás. La actitud totalitaria es destructora, funciona en una sociedad normal como oposición total al liberalismo, que es la organización social de la libertad. El totalitarismo es lo contrario de esa organización de la libertad.

El totalitarismo excluye la libertad, no solo la libertad política, sino la libertad en todos los ámbitos: la libertad de la vida. Es es el gran peligro que nos encontramos cada día con el espíritu totalitario, que permanece latente en la sociedad actual, y a veces no tan latente.

La libertad política no ha sido norma permanente, pero existía en su ausencia la libertad personal. La libertad ha tenido una trayectoria histórica pareja a la forma de vida de la época moderna. En los tiempos más recientes comenzó siendo libertad de expresión para poder hablar en los cafés, luego de poder escribir en la prensa. Hoy si no se tiene acceso a la televisión y con un tiempo adecuado, no se puede decir que existe esa libertad.

Cuando se trata del totalitarismo la libertad anulada es la libertad de la vida, y principalmente la libertad de la vida privada. En nuestro tiempo los estados intervienen cada vez más, y esto se acepta. Esta intervención en la vida de las personas es más intensa a medida que transcurren los años: en la sanidad, en los impuestos, en los censos, en las actividades bancarias, asociativas , económicas, etc. Antes no se podía hacer por falta de recursos.

La vida privada es el aspecto de la vida más importante en el individuo, su eliminación lleva consigo la esterilización personal. Esa falta de creación que se produce en las naciones totalitarias, y en la sociedades con la vida ordenada desde el poder, cada vez más en los países del llamado Estado del Bienestar, se produce una gran falta de creación, una creciente esterilización. Es urgente una reactivación de la vida privada.

Cuando un Estado funciona como un sistema de opresión es difícil contrarrestarlo, pero si esta situación llega, y aparece la libertad personal, a veces se recupera con facilidad, si tenía una cierta tradición liberal en su historia, pero es mucho más complicado si parte de cero, de una ausencia de libertad en su historia. Entonces es más complicado levantarse.

Hay que guardarse del espíritu totalitario, el estado de opinión que da origen al Estado totalitario, que actúa en la sociedad de manera permanente en muchos ambientes y crea el caldo de cultivo de los peligros que continuamente acechan a la sociedad.



29             Las negaciones de la persona como tal: droga, aborto, eliminación de la esperanza



El error intelectual más grave que se puede cometer es la negación del carácter personal del hombre. Origen de multitud de errores en la historia, la sustitución del quién por el qué. Por la idea del hombre como cosa en vez de como persona.

E reduccionismo de la condición personal a la de cosa en el hombre comienza a fines del siglo XVII y se consolida en el siglo XVIII. Se empieza a producir también en las teorías espiritualistas o en el idealismo. Se interpreta la persona como res cogitans, como pensador, pero como cosa o res. Lo mismo pasa en el idealismo alemán, en el que el yo es una cosa también.

En el último siglo se ha producido una progresiva despersonalización del pensamiento, apoyado en la teorías sociales y políticas. Los jóvenes desprecian las humanidades en el momento presente, en gran parte por factores académicos, de menor exigencia.

El desconocimiento del carácter personal del hombre empieza por aplicarse a uno mismo, cosa que es nueva en la historia. El hombre no se ha visto nunca como cosa a sí mismo. No se piensa nada más que como biología, los egoísmos son la consecuencia de esta visión del hombre a sí mismo.

Kant decía que el hombre es un fin es sí mismo, aunque a los demás se los considere como medios. Hoy el hombre aparece como medio para uno mismo.

La droga, uno de los grandes problemas de nuestra época, es muy estudiada y se habla mucho de ella, pero se piensa escasamente sobre la cuestión. La gran difusión de la droga es un fenómeno nuevo, que no existía apenas hace treinta años. Antes de eso era un fenómeno propio de los países orientales.

Los países occidentales se habían puesto a la carta de la libertad y la razón, del proyecto personal y la aventura creadora. Las expediciones que hacen posible los grandes descubrimiento geográficos eran para buscar las especias, que son estimulantes. Después de la guerra lo que más se demandaba era el café y el tabaco. En la India la gente pasaba hambre, pero pagaba lo que fuera por ver en el cine a su artista favorita. Eso eran excitantes para seguir viviendo.

Es un síntoma de humanidad el deseo delo superfluo, lo mismo que ocurre con el alcohol, siempre que no se pierda la conciencia. Pero lo grave del caso es que la droga lleva a la anulación de la persona. El hombre al drogarse abandona su posición propiamente personal.

La droga es un elemento de manipulación, uno de los muchos instrumentos de manipulación del mundo actual. Es una manipulación, esta de la droga, voluntariamente aceptada. Esto quiere decir que los que se drogan no estiman su condición personal. Consideran que la entrada en una comunidad en la que la droga es el máximo valor es lo principal.

Solo se muestra la droga como peligro, pero para los jóvenes señalar el peligro es como señalar el camino a la aventura, casi como elogiarlo, es casi como decirle que lo intente. Es lo que se hace con los deportes, que se practican por su peligro.

Habría que insistir en la cobardía del que se droga, en su falta de asunción de responsabilidades. El que se droga destruye su personalidad, anula su capacidad de enfrentarse a las adversidades, destruye su libertad y su condición personal. Sería necesario recuperar el sentido de la condición humana, como lucha por alcanzar un fin determinado, un proyecto personal, por una capacidad de librar la batalla contra la adversidad, de búsqueda de la felicidad mediante el esfuerzo.

La aceptación social del aborto es otro fenómeno que empieza en las mismas fechas que la extensión de la droga por todo occidente. Grandes grupos humanos admiten como posible el aborto. Se considera al niño por venir como parte del organismo de la agre, como un tumor maligno que se puede extirpar cuando se quiera.

Las partes del cuerpo no se pueden extirpar cuando se quiere, Nadie se puede cortar una mano, sería delito, además de internarte inmediatamente en un psiquiátrico. Tampoco es fácil la aceptación del suicidio.

El aborto supone también la despersonalización de la madre. Por su consideración de cosa a la que se le despoja de algo de ella sin que le pase nada. Nunca ha habido nada comparable en gravedad a la aceptación social del aborto.

Otro aspecto de la despersonalización de nuestra época es la eliminación de la esperanza en la otra vida, que la vida acaba con la muerte. Las persona que amamos y que constituyen el ámbito de nuestra vida nos hacen tener la esperanza que vivan con nosotros todo el tiempo y más allá de la muerte.

Hay grupos empeñados en que esta situación de muerte sin retorno se extienda a la mayor cantidad de personas, para poder manipularlas mejor. La pretensión de seguridad, obsesión por ella del hombre de hoy hace que desconfíe de la duda, de la no certeza. Prefieren la supuesta seguridad negativa que les da la muerte sin retorno, a la incertidumbre sobre la esperanza en la otra vida.

Lo que no se acepta es la aniquilación de las personas amadas. El motor de la esperanza en la otra vida es el amor. Pero si el hombre ama poco, tiene poca esperanza.

Es fundamental la distinción entre mi organismo y yo. El organismo, el cuerpo, es circunstancia mía, instrumento de mi vida, por tanto, es algo, no alguien. El alguien soy yo, que es quien hace la vida con la circunstancia. Ese organismo se confunde conmigo en algunas de los movimientos cosificadores de nuestro tiempo, los que ven en el hombre como una cosa, de la que se puede prescindir y que no tiene otra vida después de su muerte.



30                               Acierto o error en la comprensión del varón y la mujer



Lo más importante de este mundo es la relación del hombre con la mujer. En primer lugar porque de ello depende la continuación de la humanidad. La condición sexuada hace a atraer al hombre y la mujer, el uno hacia el otro. Se puede tomar como metáfora, la de un campo magnético, como la relación de atracción entre un hombre y una mujer. La condición sexuada y su atracción introduce un argumento a la vida humana, los dos sexos están en referencia recíproca.

Esta atracción entre los sexos es la fuente primaria de felicidad. Es una relación siempre atendida a lo largo de la historia. La pregunta es si esa atención ha sido inteligente. Si ha habido aciertos o errores. Investigar cada uno para no cometer los mismos errores.

Hay factores perturbadores de la intelección en la relación entre el hombre y la mujer. En primer lugar aparecen las vigencias sociales, que condicionan nuestra vida. La mayor parte de las ideas que se manejan sobre la relación entre un hombre y una mujer son ideas recibidas, pero no se suelen poner a prueba.

La relación entre los hombres y las mujeres ha sido generalmente influida por los papeles sociales basados en una "naturaleza", que no se suele aplicar con rigor. El dar por supuesto que existe una "naturaleza humana", y que tiene unos papeles determinados según el sexo, no está justificado.

La técnica interviene modificando la supuesta "naturaleza humana", añadiendo mediante el vestido, el teléfono, y todos los instrumentos técnicos, una ampliación de las posibilidades sensoriales y físicas de los hombres, ampliando su "naturaleza".

A lo largo de la historia el protagonismo masculina ha hecho posible el abuso de su condición, no teniendo en cuenta la labor de la mujer en todos los órdenes de la vida. Las mujeres de su casa han estado realizando trabajos que hoy resultan carísimos, y ahora nos damos cuenta del valor de lo realizado por las mujeres.

El sistema de bienes gananciales del matrimonio, seguido en casi todos los países occidentales, es un reconocimiento de la labor de ambos cónyuges. aunque uno de ellos no recibe un sueldo por su trabajo. es la solución más justa, pues ambos contribuyen con su trabajo por el bien familiar.

El origen marxista de la idea de que el trabajo solo existe si hay un sueldo que lo justifique es un error arraigado que llega hasta hoy. Esto ha hecho que el trabajo de la mujer no hay sido reconocido, al no percibir un sueldo por su actividad.

Se suele pensar que las mujeres de otra época no vivían plenamente. Habría que preguntar a esas mujeres qué pensarían sobre las mujeres de hoy. A muchas de ellas les parecería que la vida de muchas mujeres de hoy es horrible.

Las mujeres en todas las épocas han creado un reducto personal en torno a sí mismas, que consideraban irreductible. Las mujeres han ejercido un dominio sobre los hombres, por considerarse imprescindibles y necesarias, y serlo efectivamente. Añadiendo a ello una menor cantidad de cosas necesaria para vivir. Han vivido con menos necesidades frente a los hombres y les ha sido posible resistir mucho más que ellos.

Siempre ha habido una interpretación literaria y artística de la mujer, desde los griegos, pasando por el amor cortés y al romanticismo, hasta el día de hoy. Las demás artes también han contribuído a la interpretación de la relación entre hombres y mujeres, sobre todo por la presencia permanente de la mujer.

El amor entre el hombre y la mujer se va produciendo, sobre todo, por factores literarios y artísticos. Lo que introduce un factor muy interesante en la relación entre el hombre y la mujer. Constituyendo su vínculo central en las épocas más civilizadas. Las demás interpretaciones de la relación entre el hombre y la mujer son insuficientes, pues tienen que ver con el amor, pero no son el amor.

La iniciativa amorosa ha estado adscrita al varón, siempre ha sido así, y si la mujer ha tomado la iniciativa amorosa, el resultado suele tener malas consecuencias. Pero la realidad es que la mujer hace que el hombre tome la iniciativa. Es lo que se ha venido llamando desde la antigüedad "el motor inmóvil".

El hombre suele estar más interesado en lo que hace que en lo que es. Lo contrario pasa con la mujer, más interesada por lo que queda que por lo que pasa. Por ello es menos lectora de periódicos.

La diferencia entre los sexos, que son inmensas, cuando se intensifican y se reconocen, hacen que la tensión creadora entre ellos sea mucho más fecunda y atractiva. Lo contrario ocurre cuando hay más nivelación, entonces la tensión disminuye y la creación también. Si se nivelan cosas distintas se produce un error intelectual.

También hay un problema de holgura en muchas épocas, que impide la relación entre el hombre y la mujer. La falta de tiempo para un posible relación ha sido un gran inconveniente. Durante muchos años no se ha podido ver por la noche, la falta de calor, de agua, de tantas cosas, ha dificultado la espontaneidad de las relaciones entre los sexos. La estrechez de recursos también contribuye a ello.

Hoy los jóvenes prestan menos atención a las mujeres que en otras épocas. Las mujeres han estado siempre apartadas, los hombres eran celosos, porque creían que tenían que serlo. Esto hacía muy difícil la relación entre los hombres y la mujeres, excepto en grupos muy reducidos.

Hoy la facilidad de la relación entre un hombre y una mujer supone un gran crecimiento de las posibilidades de la vida, lo mejor de nuestro tiempo. El reconocimiento de la mujer como persona femenina ha hecho posible esta presencia permanente de la mujer en la vida de hoy.

En otras épocas la presencia de la mujer aparecía como un hecho extraordinario para acabar despareciendo de la vida pública después de unos años. Esta aparición y desaparición de la mujer del escenario, aún siendo en minorías, hay que explicarla y además especificar por qué ha durado tan poco.

El igualitarismo se ha adueñado de la vida en nuestro tiempo, ha hecho disminuir la tensión entre los sexos, lo que es esterilizador. Cuando parecía que se había alcanzado un nivel de acierto determinado, se llega al error.

El hombre de hoy tiene una gran  resistencia a la irrevocabilidad, lo que es un error porque la vida es irrevocable. Pero esa resistencia al compromiso le lleva a perder la intensidad de la vida, que es el premio a la entrega a un vida auténtica. Se podría hacer una historia de la humanidad teniendo en cuenta el acierto o error en este aspecto de las relaciones humanas entre el hombre y la mujer.

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